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javierdelgado

ÁRBOLES EN ZARAGOZA. SUGERENCIAS PARA UNA VÍA DE ACTUACIÓN POSITIVA Y PARTICIPATIVA

ÁRBOLES EN ZARAGOZA. SUGERENCIAS PARA UNA VÍA DE ACTUACIÓN POSITIVA Y PARTICIPATIVA

 Paseo de Cuéllar. Sin árboles, ¿quién lo pasearía?

 

 Artículo publicado en Heraldo (Tribuna, p. 22) el jueves 15 de junio de 2006.

 

LA CRISIS DE LOS ÁRBOLES  No sólo últimamente, pero sobre todo últimamente, han ido surgiendo voces y textos que protestan por el trato que el Ayuntamiento de Zaragoza da cotidianamente al arbolado de la ciudad. Aquí y allá, en cualquier punto de la ciudad, el mal estado de unos árboles, la tala de otros o la rotura de jóvenes ejemplares recién plantados llama la atención a un vecindario que no está de acuerdo en que las cosas hayan sucedido así o sigan así. A veces se trata de ejemplares de cierta edad y grandeza, otras de ejemplares catalogados por el Ayuntamiento como importantes o monumentales,. candidatos a especiales cuidados; otras, sencillamente a ejemplares sin especial valor botánico pero de mucho valor emocional para un grupo humano determinado; y, en fin, otras veces se trata de jóvenes promesas de árboles que el vandalismo no ha dejado crecer. Ante las críticas concretas, el Servicio de Parques y Jardines o la Tenencia de Alcalde para Servicios Públicos han ido poco a poco pasando del silencio a las respuestas públicas o privadas sobre cada particular, sean o no éstas del agrado de quien protestó.  El diseño general del arbolado de Zaragoza nació en la primera década del siglo XX, de lo que hay documentación perfectamente consultable. El entonces director de Agronomía del Ayuntamiento, don Tomás Aguilar realizó un pormenorizado informe sobre la ubicación concreta de cada árbol de la ciudad, incluyendo una addenda sobre los árboles secos. Documentación de este tipo es la que convendría consultar a la hora de estudiar los orígenes de la situación de nuestro arbolado urbano: desde aquel lejano 1913 ha ido habiendo (salvo equivocación por mi parte) informes e informaciones diversas, nunca de la coherencia y la amplitud del citado Informe. Por fortuna, actualmente hay un extenso y minucioso informe informatizado, fruto de una lenta y tenaz labor del departamento de Arboricultura del Servicio de Parques y Jardines a cuyo frente trabaja el biólogo don Luis Moreno, directamente implicado en su realización: gracias a él podemos saber qué árbol de qué especie y en qué estado hay ubicado en tal vía o plaza del municipio, al igual que los alcorques vacíos, etc. Es un instrumento interno de trabajo cotidiano pero su acceso público, seriamente gestionado, debería ser punto de apoyo para cualquier estudio, debate, propuesta, protesta, etc., que se quiera efectuar.  Porque dada la magnitud del asunto deberíamos comprometernos a una aproximación lo más científica y concreta posible al estado de nuestro arbolado, huyendo tanto de generalizaciones como de reacciones inmediatas. La dejadez con la que los ayuntamientos franquistas actuaron al respecto desde finales de los años sesenta hasta el fin de aquel régimen dejó una inmensa tarea por realizar, que ahora corresponde afrontar a nuestra generación (y seguramente también a la siguiente). El irresponsable retraso en el cambio y reposición de arbolado ya viejo y en mal estado (que hubiera debido efectuarse en los años setenta) ocupará sin duda gran parte de la atención, trabajo y dinero, que se necesitaría ya para una revisión contemporánea de las prioridades y detalles de una política de mantenimiento y mejora del arbolado público que, basada en datos científicos y en tradiciones positivamente constatadas, pudiera proponerse a una ciudadanía capaz de opinar y consensuar tales o cuales intervenciones públicas y comprometerse a tales o cuales tareas de apoyo desde la privacidad.   Hoy por hoy es una tarea imposible la de intervenir colectiva y  seriamente en el arbolado ciudadano de Zaragoza, dado el caos burocrático y las interferencias entre servicios municipales que actúan en él. Sea desde la recién creada comisión cívica “Iniciativas Ciudadanas para el Parque” (INCIPAR) o desde otra semejante, resulta urgente agrupar documentación y cabezas (incluidas las muy buenas del Servicio de Parques y Jardines) para comenzar a perfilar un plan: sus objetivos, sus prioridades, sus fases, su dotación, sus diversos protagonistas, etc. Urge. Pero en esto hay que recordar el dicho “Vísteme despacio que tengo prisa”.                                                                                    Javier DELGADO ECHEVERRÍA                                                                                            Bibliotecario y escritor     
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