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javierdelgado

ORHAN PAMUK. HE LEÍDO LAS VEINTISIETE PRIMERAS PÁGINAS DE SU NOVELA

ORHAN PAMUK. HE LEÍDO LAS VEINTISIETE PRIMERAS PÁGINAS DE SU NOVELA Ayer leí el primer capítulo de la novela “La vida nueva” del recientemente galardonado con el Premio nobel Orhan Pamuk. Un deslumbramiento. Me produjo el efecto que siempre me han producido los grandes descubrimientos literarios personales: la certeza de tener ante los ojos un mundo entero que sólo pertenece a ese autor y en el que uno puede entrar a buscar incesantemente porque hallará tesoros que ni siquiera se le hubiese ocurrido poder encontrar.  Leí el primer capítulo, las primeras veintisiete páginas, sin poder dejarlo de leer, disfrutando frase a frase, dejando que se fuese forjando el puente que me uniría más y más al mundo literario de Pamuk.  A un escritor no le interesan sólo los efectos sino también las causas de la fascinación por un texto: el estilo del autor. Como escritor, leía esas frases  y sólo penaba por no hacerlo en su idioma original. Confío en que la traducción de Rafael Carpintero esté a la altura del texto, y si es por lo leído me parece que al menos debe de acercarse mucho al espíritu del estilo de la escritura de Pamuk. En la que hay frases pero también palabras, secuencias pero también enumeraciones, detalle pero también ambiente, orden pero también caos, coherencia pero también arbitrariedad.  ¡La primera frase remite a tantas lecturas! “Un día leí un libro y toda mi vida cambió”. ¿Quién no puede suscribirla? Pero al mismo tiempo es la rampa de lanzamiento de nuestra curiosidad: ¿qué libro sería? ¿qué se leería en él? ¿qué vida tenía antes quien la escribe? ¿qué sucedió después? Imagino que las trescientas cincuenta páginas siguientes responden a estas preguntas in responderlas. ¿Porque resulta imposible? Porque no hace ninguna falta. Eso espero que haga Pamuk: olvidarse de la falsa obligación de responder a las preguntas que la inicial afirmación de su novela propician en el lector (¡o lectora, rediós!).  Podría dejar de leer esa novela, quedarme con su primer capítulo. El descubrimiento ya estaría hecho. La felicidad literaria alcanzada. Podría releer una y otra vez esas veintisiete páginas primeras de “La vida nueva”. Yo andaba en otras lecturas. Lo del Premio Nobel me ha hecho volver la vista hacia un autor del que sólo sabía por las entrevistas periodísticas, y más sobre su lucha política que sobre la construcción de su estilo. Ahora ya soy lector de Pamuk. No importa cuántas páginas suyas lea en el futuro: sé que su literatura me ha cambiado la vida. Y no voy a explicarles aquí ni el cómo ni el por qué.
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