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javierdelgado

CRÓNICA DE LA CHARLA SOBRE ARBOLADO EN EL DISTRITO UNIVERSIDAD, QUE TUVO LUGAR EL MIÉRCOLES 10 DE ENERO DE 2007

CRÓNICA DE LA CHARLA SOBRE ARBOLADO EN EL DISTRITO UNIVERSIDAD, QUE TUVO LUGAR EL MIÉRCOLES 10 DE ENERO DE 2007

 La magnífica morera péndula de la pza. Emperador Carlos

CRÓNICA DE LA CHARLA SOBRE ARBOLADO URBANO EN EL DISTRITO UNIVERSIDAD, DADA EL MIÉRCOLES 10 DE ENERO DE 2007.

 

Esta charla me ha llevado bastante tiempo prepararla: el distrito es muy importante a efectos de arbolado y además pronto me dí cuenta de que ofrecía elementos muy interesantes de análisis (que acaso sirvan para aplicarlos a otros distritos). Es la vez que más conclusiones me he atrevido a proponer, más resultados de comparar datos, etc.

 

Por segunda vez (la primera fue en el Centro) hice gráficas con los datos, por ofrecer más formas de ver la realidad. La dificultad reside en que son demasiados datos para esas gráficas (de %, sobre todo) y tuve que recoger sólo información de las especies más difundidas y de las calles más arboladas. Pero aún con todo mereció la pena. No he aprendido a insertar las gráficas en el texto, por  lo que quienes estén interesad@s no podrán verlas en el texto de la charla, lo que siento. Prometo aprender rápido y así poder ofrecer, antes o después (acaso para la publicación final definitiva del conjunto de todas las charlas) esos gráficos que me parecen muy buenos resúmenes visuales de la realidad.

 

El distrito Universidad fue mi distrito hasta hace diez años y durante más de treinta, por lo que mi visión de él no ha sido solamente la que me han proporcionado los datos de la base de datos de Luis Moreno de Parques y Jardines: ha habido vivencias personales de esos árboles y de esas barriadas de nueva creación que no existían  cuando yo era chico y jugaba con petardos en las tierras yermas junto a la Romareda.

 

Precisamente la característica del distrito de estar constituido por dos tipos muy diferentes de ciudad (un urbanismo años treinta y un urbanismo años ochenta del siglo XX) me sugirió muchas consideraciones de las que algunas presento en el texto.

 

Lo pasé muy bien preparando esta charla: tenía tiempo por delante y se trataba de un territorio vivido y amado desde mis siete años. Un territorio, además, que incluye elementos tan importantes para la biografía de cualquier zaragozano como son el Parque Grande y  las riberas del Huerva. Por otra parte, se trata de un distrito que aún está en vías de remodelación, de redefinición de espacios y proporciones.

 

En cuanto al Parque Grande no entro sino en su historia. La charla se hubiera hecho eterna…

 

Me importa mucho resaltar que en la preparación de esta charla por parte de quienes trabjan en la Junta Municipal de Distrito ha habido una entrega nada común, unas ganas y una iniciativa que no ha hecho sino animarme a prepararla mejor. Luis, el administrativo de la JM del distrito Universidad y José Luis, el vocal de Medioambiente de esa Junta (éste me presentó con mucho cariño) hicieron una gran tarea organizativa que obtuvo muy buenos resultados: el salón de plenos de la Junta se llenó (apenas quedaban ya sitios libres) de unas veinticinco personas, entre las que había representantes de asociaciones diversas. También acudió una profesora del Instituto Miguel Catalán, interesada en conectarme a unas jornadas dedicadas al arbolado de Zaragoza en las que ya trabajan de acuerdo a un plan coordinado por una entidad europea.

 

El público, además, actuó muy participativamente. Me hicieron trabajar mucho, y eso es muy de agradecer. Desde luego se nos hicieron, como siempre, las nueve y media, y aún hubiéramos seguido debatiendo asuntos.

 

Desde el Servicio de Parques y Jardines hubo una actuación muy de agradecer: Juan Ángel Vicente llevó ejemplares de mi “Pequeña guía del Parque Grande” y de la recién publicada “Guía del Jardín Botánico Xavier de Winthuysen de Zaragoza”, como regalo “de Pascuas” al público asistente.

 

Preparativos así son los que le animan a uno a seguir en estas tareas.

 

De entre las cuestiones que suscitaron las personas presentes, la que más tiempo nos llevó fue la de la poda. La poda hizo intervenir a muchas voces, generalmente para protestar duramente por lo que consideran una práctica realizada de forma equivocada  en Zaragoza.

 

 Hube de dar por terminado el tema en un momento dado para que la charla pudiera recobrar su ritmo y llegar a buen fin. Mi impresión –como hice saber allí- es que sobre la poda mucha gente cree tener ideas muy claras y razonables y una opinión radicalmente negativa sobre su práctica en Zaragoza; pero, así lo creo, cuando expresan las razones por las que critican hay más ruido que nueces. Mi propia crítica de la historia de las podas en Zaragoza no coincide casi nada con los argumentos que se exponen al respecto.

 

 Había en la sala dos personas profesionalmente dedicadas a la poda, que acabaron por dejar de hablar y aceptando que, por el momento, no hay modo de convencer a nadie de que las cosas no son como se dice generalmente. No es que algunos pensemos que se ha hecho todo bien siempre y en todos los casos, pero creemos (me refiero a esas personas  de ayer y a mi mismo) que hay que analizar los casos al detalle, sin generalizaciones absurdas.

 

Por mi parte, creo que hay un elemento de “simbolización” en todo lo concerniente a la poda, elemento en el que se atraviesan concepciones diversas sobre los árboles y las ciudades que no enraízan, valga la expresión, con la realidad concreta de los árboles en las ciudades. Una simbolización “en defensa del árbol” que apenas tiene en cuenta la realidad concreta del arbolado urbano y que prefiere elevar a categoría de opinión lo que no son sino creencias, leyendas, estimaciones sin base científica y una actitud basada en el “yo sé perfectamente cómo funciona un árbol” que contrasta con las manifestaciones concretas de un saber basado más en la intuición y el rumor que en el estudio y la observación concretos. Dicha “simbolización” es la que dificulta enormemente un diálogo sensato al respecto: no se habla de la poda y los árboles sino de lo mal que se trata a los árboles con la poda…

 

Pienso que la falta de información científica y técnica sobre aspectos importantes de la arboricultura urbana está en la base de las actitudes expresadas ayer entre una parte del público. Información que ha sido responsabilidad de las autoridades municipales el difundirla y no lo han hecho, de lo que es muestra que estas charlas sean la primera vez que se programan en nuestra ciudad. Seguramente será la información seria al respecto la que irá proporcionando serios argumentos (que los hay) para criticar los casos de errores o malas prácticas en las podas que se realizan en Zaragoza.

 

Próxima a la inquietud por las podas, pero con un grado de seriedad y conocimiento muy superior, fue la intervención de un sabio ecologista cuyo nombre lamento no recordar, quien suscitó el debate sobre la vida del árbol en la ciudad: si yo había expresado mi convicción de que el “ciudadano árbol” está expuesto, con razón, a la intervención humana para su integración en el buen funcionamiento de la ciudad, él, por su parte, sugería un punto de vista más crítico hacia esa intervención, que en muchas ocasiones puede considerarse “contraria al árbol” , a sus derechos como ser vivo y a sus necesidades propias.

 

De sus intervenciones surgieron elementos clave para una política de arboricultura urbana como es, por ejemplo, la selección de las especies de acuerdo con el lugar en el que van a desarrollarse, de manera que no se condene al árbol a un tratamiento posterior, conforme crece, contrario a lo que hubiera sido su natural crecimiento (posible si plantado en otro lugar más favorable).

 

 Otra cuestión importante que surgió fue la pregunta de si el arbolado  de una calle influye en su clasificación a efectos tributarios. Nadie teníamos noticia y quedamos en informarnos al respecto. (A estas horas, hecha una consulta rápida, tengo la impresión de que en Hacienda del Ayto. de Zaragoza no está planteada la cuestión del arbolado (y acaso tampoco la cercanía de parques o zonas verdes) a la hora de esa clasificación de las calles a efectos tributarios.

 

Otras dudas había sobre el futuro de algunos espacios del distrito actualmente en obras, como son la plaza Emperador Carlos, la explanada de Eduardo Ibarra, etc.

 

Sobre todas estas cosas hubo una intervención cargada de cierto pesimismo (pero quien la hizo estaba allí reunido intentando mejorar las cosas) , en la que se dijo que estamos hoy día en Zaragoza “desarmados” y así “nos caen las cosas sin que sepamos ni podamos hacer nada ni intervenir en ellas”.  La intervención tuvo el efecto positivo de hacer surgir las ganas de informarse y de agruparse.

 

Hubo una pregunta muy interesante sobre el por qué del diseño (que había explicado antes de pasada) urbanístico basado en vías principales arboladas y redes de calles sin arbolado entre dichas vías. La pregunta me dio pie a extenderme sobre la intencionalidad social de la discriminación urbanística, intencionalidad clasista por la que se pretendía (y aún se pretende en parte) significar socialmente el rango de las calles por medios diversos: entre otros no el menos importante, la presencia de arbolado. Arbolado, anchura de la calle, insolación, corrientes de aire, presencia de comercios y servicios públicos diversos, etc., pueden tomarse como síntomas de decisiones en las que influyen notablemente los prejuicios de clase. Sobre este asunto (concretamente, arbolado y condiciones naturales de las calles) voy recogiendo elementos de juicio para poder proponer conclusiones sensatas.

 

Seguramente dejo sin reflejar algunas intervenciones que añadieron más elementos al debate (¡me hicieron trabajar mucho ayer, en Universidad!), pero confieso que la propia dinámica del diálogo en la sala hizo que me olvidase de apuntar algunas de las cosas que se dijeron a lo largo de las dos horas y media que duró la charla-debate.

 

 No quiero dejar de subrayar de nuevo, para finalizar estas notas, la estupenda organización que hicieron del acto las personas encargadas (de la Junta Municipal de Distrito y de la administración de esa Junta). A todos ellos, muchas gracias.

   
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