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javierdelgado

BUJARIN, LA INICIATIVA PRIVADA Y EL MERCADO. ¿HAY ALGO POR AHÍ QUE NOS PUEDA SERVIR AHORA?

BUJARIN, LA INICIATIVA PRIVADA Y EL MERCADO. ¿HAY ALGO POR AHÍ QUE NOS PUEDA SERVIR AHORA?

 

“¿Y por que va a ser eso imposible? Ahora bien, eso significa capitalismo + socialismo”. (Lenin a Bujarin. Nota personal. Primavera de 1921).

 

 

Lenin presentó su famoso memorándum del 8 de febrero de 1921, que contenía ya el núcleo de la Nueva Política Económica, NEP. (Lenin O.C., 32, p. 128 ss.). Desde entonces uno de los asuntos que más le preocupó a Bujarin fue el papel de la iniciativa privada  (la pequeña explotación agrígola sobre todo, pero no sólo) vinculado a la fluidez de los mercados (no sólo su liberación de la burocracia estatal, pero también).

 

 En cuanto a la primera, Bujarin insistirá desde entonces en la idea de un “socialismo de cooperativas agrícolas”. En su polémica con Preobazenski a finales de 1924 (en artículos publicados en Pravda, Isvestia y Bolchevik y recogidos tambien en la Internationale Pressekorrespondenz, IPK, 167 de 1924, pp. 2291 y ss.) afirma, citando a Lenin: “Nuestra salvación consiste en entendernos con los campesinos; si lo conseguimos, será perfectamente posible sostenernos y consolidarnos aunque haya que esperar mucho tiempo la vistoria de la revolución en el oeste”. Y concreta más: “No podemos llegar a una producción agraria socialista por la vía de la represión de las economías campesinas y su sustitución por economías soviéticas (…) sino por la reunión de los campesinos en cooperativas (…) dependientes económicamente del Estado y de sus instituciones”.

 

Frente a la postura de la “izquierda”, que proponía más y más férreas medidas coercitivas contra “la economía de aldea”, esta propuesta de Bujarin (que ya no abandonaría) plantea no sólo unos objetivos sino también unos métodos. Nada más alejado de la “comuna agrícola” de Preobazenski y del “koljós” como más adelante se conoció en la URSS, una forma de organización entendida como pilar principal de la economía socialista, y de los métodos empleados para roganizarlo.

 

En cuanto a lo segundo (el mercado) Bujarin defiende: “Llegaremos al socialismo a través y utilizando el proceso de circulación, no directamente a través de un proceso de producción” ( IPK, 167 de 1924, pp. 2291 y ss). Como subraya Löwy en su “El comunismo de Bujarin” (Grijalbo, 1972), “Esta última frase constituye el núcleo de la nueva teoría bujariniana del socialismo”, pues “Ahora llegaba a la tesis de que la influencia sobre el mercado es al menos tan importante para la transformación socialista como la transformación revolucionaria de las relaciones de producción”. (Löwy, p. 271-272).

 

Si, como escribía Bujarin, “Separar la ecomía de la política (…) significa dejar de comprender el problema en su conjunto, ignorar su sentido histórico, la cosa más esencial ante la que no es lícito taparse los ojos y escurrir el bulto” (IPK, 167 de 1924, pp. 2291 y ss. Citado por Löwy, p. 273), ¿no deberíamos hacer un esfuerzo para conocer el sentido histórico de la actual situación económica en su conjunto? 

No sé hasta qué punto puede merecer la pena echar un vistazo a esos viejos debates del pasado a la hora de encarar, hoy mismo, la crisis económica que comenzamos a sufrir en esta moderna fase del capitalismo “globalizado. A mí  estas lecturas me sirven para "cargar las pilas". No está mal.

 

 

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