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VICENTE PASCUAL RODRIGO HA MUERTO. PUBLICO UN TEXTO QUE REDACTÉ EN JULIO SOBRE LA BASE DE UNA DE MIS CONVERSACIONES CON ÉL: "HABLAMOS SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE"

VICENTE PASCUAL RODRIGO HA MUERTO. PUBLICO UN TEXTO QUE REDACTÉ EN JULIO SOBRE LA BASE DE UNA DE MIS CONVERSACIONES CON ÉL: "HABLAMOS SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE"

VICENTE PASCUAL RODRIGO HA MUERTO ESTA TARDE A LAS 17 H., MIENTRAS DORMÍA, EN SU CASA DE UTEBO.

 

Como Ustedes ya saben, mi amigo el pintor Vicente Pascual Rodrigo llevaba peleando contra el cáncer desde hace algunos años. Este verano su situación se hizo terminal. Sus últimas semanas han sido una agonía lenta y puede decirse que dulce, rodeado de sus seres más queridos, en su casa de Utebo. Esta tarde, hacia las cinco de la tarde, mientras dormía, ha fallecido.

 

Mañana a las 16 h. se celebrará un sencillo funeral en la iglesia parroquial de Utebo. Posteriormente será enterrado en Jarque, pueblo al que está vinculado por lazos familiares, en cuyo cementerio no hace mucho adquirió un terreno para su enterramiento en tierra.

 

En julio pasado, después de una visita que le hice en la que, como siempre, hablamos con total libertad y sinceridad sobre nuestras ideas y sentimientos, escribí un breve texto para publicar en este blog. Por si acaso había algo en mis palabras que pudiera no parecerle expresar bien su pensamiento, le envié por email ese texto para su supervisión.

 

 Así se lo hice saber:

 

 

From: sextode@hotmail.com
To: vicentepascual@hotmail.com
Subject: PARA MI BLOG
Date: Thu, 24 Jul 2008 08:21:29 +0000

Queridísimo Vicente:

 

He pensado publicar este texto en mi blog. He intentado decir suficiente sin decir demasiado. Porque me parece que es importante que la gente sepa lo que les cuento, que puede ser importante para sus propias vidas.

 

Pero no quisiera que ninguna expresión mía te molestase o te preocupase (sobre todo, si no es todo lo necesariamente fiel a tu pensamiento), así que te pido por favor que corrijas el texto en lo que consideres oportuno hacerlo.

 

Por supuesto, puedes decirme que no quieres que publique nada al respecto. Dímelo, en ese caso, y no lo haré.

 

Con todo mi cariño,

Javier Delgado

 

Vicente me contestó ese mismo día. Me impresionó que en medio de sus dolencias hiciera ese esfuerzo inmediato para contestarme.

 

 Y esto es lo que me contestó:

 

 

RE: PARA MI BLOG

De:

vicente pascual (vicentepascual@hotmail.com)

Enviado:

jueves, 24 de julio de 2008 15:45:54

Para:

javier delgado echeverria (sextode@hotmail.com)

 

 

 

Buenas tardes, Javier. Me empecé a sentir mal poco ante de que te fueras, no por ti sino a causa de un parche de morfina mal puesto y ahora me levanto. La noche ha sido bastante miserable pero, gracias a Dios, no me han llevado al hospital como parecía necesario.


Muchísimas gracias por escribir tan bellas palabras, pero te agradeceré que las guardes y cuando yo me vaya, si Dios me concede fuerzas y guía mis pasos para morir bien, y si entonces ves que puede tener alguna utilidad para alguién, entonces las publicas. Son demasiado hermosas.


Ahora no tengo fuerzas para hacer este mensaje más largo pero recíbelo con todo mi cariño y en sincera espera de poder verte pronto.
Un muy fuerte abrazo,
Vicente

Vicente Pascual  /  Pl. de Castilla 1, 2º J. - 50180 Utebo, Zaragoza, Spain

Tel.: 34 / 976 78 89 68   /   Móvil: 630 271 651

www.vicentepascual.org  /  www.washingtonart.net/pascual

 

Esta tarde-noche del jueves 25 de septiembre de 2008, al poco de conocer la noticia de su fallecimiento, me parece que lo mejor que puedo hacer es publicar aquel texto tal y como lo concebí cuando ya era previsible la muerte de mi amigo (y él era plenamente consciente de ello) pero aún no había decaído como lo hizo desde mediados de agosto.

 

Este es el texto que escribí:

 

VICENTE PASCUAL: HABLAMOS DE LA VIDA Y DE LA MUERTE

 

No es fácil hablar de la muerte. Y es difícl hacerlo con quienes viven bajo su amenaza. Pero con Vicente Pascual no. Con él puede hablarse de la muerte con serenidad.

 

 He ido una vez más a ver a mi amigo Vicente Pascual a su casa de Utebo: el trayecto de autobús, a la ida, me ayuda a una preparación interior: porque yo no soy tan excelente como mi amigo y necesito coger fuerzas de los árboles, las cañas, las briznas de hierba, las nubes, el horizonte humanizado del paisaje, para enfrentarme al misterio de un hombre que vive con lucidez el paulatino aprendizaje hacia la muerte. Un misterio sencillo en apariencia pero insondable bajo esa apariencia visible.

 

Vicente Pascual me habla de su experiencia del vivir sobreviviendo cada día y de los pasos concretos que preparan su muerte. Lo hace con dulzura y sin engaño. Mientras le miro y le escucho pienso también en mi vida y en mi futura inevitable muerte, y me esfuerzo por aprender de su experiencia: yo mismo, como todos, soy un ser que acabará muriendo y Vicente me aventaja en la conciencia diaria de nuestro fin.

 

Los dos creemos que hay un misterio apetecible y misericordioso al otro lado del silencio. Los dos escuchamos también, a menudo, como todo el mundo, en este lado, ese imponente silencio. No puede ser de otro modo ni esperamos nada más por ahora: está en nuestra naturaleza. Pero el recuerdo de la voz de vida que una vez escuchamos permanece, y nos alegra repetir la palabras y los gestos que nos vinculan a esa voz y nos hacen revivir la emoción de su primera escucha.

 

Escuchar a Vicente, estos días de intenso verano, es semejante  beber de una fuente que discreta y suavemente ofrece un agua fresquísima y limpia. Vicente chupa su chupete de morfina y aguanta los dolores sin aspavientos ni muecas. Respira con todo el sosiego que la enfermedad le permite y posa su mirada cordial en la nuestra.

 

A mí no me preocupa especialmente morir del todo en esta muerte humana: creo en los misterios de la existencia más allá de lo evidente, e incluso en la esencia de lo evidente, pero si en esos misterios se comprende o no la extinción absoluta de los seres, si hay o no transformaciones ulteriores y eternidades, no me inquieta. Vicente tiene una visión más concreta de la misericordia divina y se prepara no sólo para bien morir a esta vida de ahora sino también para encontrarse, como sea que se produzca ese anhelado encuentro, con el misterio gozoso de la eternidad.

 

Tener el honor de hablar con un amigo del alma sobre la muerte, la muerte real,  no una vaga idea para diletantes. Tener el honor de hablar a las claras de la muerte mientras se vive la experiencia tremenda de su proximidad anunciada. ¿Cómo agradecer tan impagable favor? 

 

Necesito el trayecto del autobús de vuelta para ir apaciguando las grandes emociones, el cariño, el respeto, la admiración que me produce mi amigo Vicente Pascual lúcidamente abierto al misterio de su propia muerte, acompañando dulcemente, como un verdadero amigo del alma, mi propio caminar inevitable hacia mi muerte. 

 

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1 comentario

CIPRIANO BRICEÑO -

Gracias por tu escrito sobre Vicente, Javier. Realmente fuimos afortunados por ver su ejemplar actitud ante la muerte. No cabe duda que Dios le concedió el don de morir bien, y que escritos como el tuyo pueden hacer mucho bien a mucha gente.
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