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javierdelgado

CRISIS ECONÓMICA: ¿QUIÉN SOY YO PARA HABLAR?

CRISIS ECONÓMICA: ¿QUIÉN SOY YO PARA HABLAR?

 

 Jubilado por depresión, sin militancia, ni afiliación, ni asociación a organización política, sindical o cultural de ningún tipo desde hace diez años, necesitado de soledad y de silencio cuando la cosa se (me) pone peor, ¿quién soy yo para hablar sobre la crisis económica mundial? ¿Desde dónde hablo? ¿De qué experiencias parto a la hora de analizar la situación actual?

 

No soy el tipo de persona a la que yo acudiría buscando sus opiniones políticas. Entre otras cosas, porque no estoy en condiciones de actuar de acuerdo a las ideas que sostengo, a las iniciativas que propongo. El “perfil” del opinante interesante del siglo XXI no se parece nada a mi perfil personal (a mi frontal tampoco, ni a mi occipital). No sufro en carne propia las consecuencias inmediatas de la crisis, mi mantenimiento cotidiano nadie ha dicho que peligre.

 

Puedo temer por el futuro profesional de mi mujer, pero se trataría de un temor temerario: no hay razón para enervarme (más) con eso. Sufro, eso sí, pensando en el futuro de mi hija, las posibilidades de formación, las ofertas de empleo, el cumplimiento de sus ilusiones, la supervivencia junto a sus  amig@s a través de las diversas formas de botellón que se irán celebrando en los próximos años, a través de las trampas de la vida y los desánimos.

 

Si me atrevo a escribir en este blog sobre la crisis económica, más que nada en sus aspectos sociales, lo hago porque intento aportar algo a un debate necesario sobre nuestra forma de vida: economía, costumbres, ideologías, todo eso y algo más. Un debate necesario y urgente al que incluso personas como yo mismo estamos convocados, o eso creo. Así lo veo yo: que aunque mi resistencia física y psíquica sea mínma en estos momentos y aunque no pueda ofrecer sino algunas pocas palabras más o menos hiladas, tengo la obligación de ponerme en el corro y hablar cuando me toca. ¿O estoy confundido y aquí no hay corro que valga ni hay nadie que dé la palabra…ni tengo ninguna obligación?

 

No escucho a tantas personas que me gustaría escuchar. No leo a tanto sabio que me gustaría leer. No veo a tanta gente que me gustaría ver actuar. Hay muchos noes en estos muchos días, mucho silencio, mucha parálisis o pasividad. O a mí me lo parece. Todo se produce lenta, muy lentamente: las reacciones de los partidos, de los sindicatos, de las organizaciones sociales, de los colectivos afectados directametne ya por las medidas de las empresas…

 

Es posible que ya que no puedo actuar según pienso esté pensando según actúo; es decir, como un jubilado por depresión cuya conexión con el mundo se basa en los medios de comunicación, las lecturas, lo que puede uno escuchar por la calle, alguna que otra conversación personal. Es posible que actuando así no pueda sino pensar, justificatoriamente, como alguien que no entiende la realidad como  un precipitado histórico de contradicciones en ebullición sino como un palimpsesto en el que se han van superponiendo noticias muy diversas, tomadas de acá y de allá según las teclas te lleven a unas webs o a otras…

 

Al igual que otros asumieron su punto de partida personal en su condición, por ejemplo, de presos (el ejemplo máximo sería el de Antonio Gramsci escribiendo “fur ëwing” sus cuadernos en la cárcel), quisiera reorganizar mi participación al debate sobre la crisis económica actual sobre la base de mi situación real, la de un jubilado por depresión. No la de cualquier jubilado má o menos sano. Me gustaría que mis palabras y mis gestos se comprendieran ateniéndose a su origen: el de un individuo enfermo, cargado por la invalidez y la “incapacidad total”.

 

Es posible que aclarado ese punto de partida mi contribución, incluso aunque, por eso mismo, no tuviera ningún interés inmediato, tuviera, por lo menos, algo más de decencia y autenticidad.

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1 comentario

lau -

A este debate estamos todos/as convocados/as, cada uno se sitúa dónde puede, desea o ambas cosas. La participación evidentemente es escasa, pero años de desmovilización general no se "curan" en unas semanas... los replanteamientos, los "renacimientos" tienen su período de gestación y su doloroso o esforzado parto (aunque sea feliz)...Personalmente, por si sirve de algo, muchas gracias por tus contribuciones, ¿quién es nadie para hablar? ¿quién es nadie para callar?
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