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”PEDERASTIA”, ¿VIENE DE “PIEDRA” O DE “PEDRO”? LEA NUESTRA SECCIÓN DE ETIMOLOGÍA POPULAR

”PEDERASTIA”, ¿VIENE DE “PIEDRA” O DE “PEDRO”? LEA NUESTRA SECCIÓN DE ETIMOLOGÍA POPULAR

 

Crónicas Pederesticanas

 

Por nuestro enviado especial

Jesús Clemente

 

Multitud de consultas han llegado a nuestra redacción, en las que se nos pide encarecidamente que aclaremos dudas respecto a la etimología de la palabra pederastia, hoy tan en boca (y ano) de tantos dignatarios pederesticanos, que acumulan puntos Duralexsedlex en el ranking mundial de la excusatio petita, defensita mani e pede festa.

 

El caso es que hay un craso error en gran número de consultantes, que tienden a pensar que pederastia proviene de las palabras piedra (nombre común, femenino singular) o Pedro (nombre propio, masculino excepcional). Al parecer, circulan gruesos bulos por la plaza de San Pietro di Roma, bulos de enormes dimensiones, que amenazan con arrollar a su paso a las multitudes congregadas para la tradicional bendición universal de piedras de molino con la que se santifican las jornadas de Pascua. ¿Se alude a dichas piedras cuando se habla de pederastia?, se preguntan multitudes de fieles generalmente mal informados.

 

Tanto es así que muchos clérigos congregantes debidamente identificados en Roma y diversas sucursales han tenido que asegurar, paja en ojo, que renuncian “evangélicamente” a ajustarse al cuello la rueda que deberían ajustarse siguiendo la famosa frase del más destacado entre los fundadores de la Iglesia Pedófila, Misógina y Homófoba Romana (IPMHR), que, sin embargo, fue categórico en su denuncia de la pederastia cuando afirmó:

 

"Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le ajustaran al cuello una piedra de molino, de las que mueve un asno, y fuera arrojado al mar". (Marcos, 9).

 

De todas formas, no se sabe de ningún eclesiástico que haya realizado tal proeza moral, en los veinte siglos y un día de historia de su Iglesia, por lo que extrañan las recientes declaraciones del famoso Ufficio per la Persecutione de Denuncianti (órgano colegiado), en las que puede leerse: “Per sempre serán excomulgati tanti huomini come femine qui denunciareten a la Cosa Nostra Ecclesiastica  per supositori deliti cometiti e non confesati contra la infancia e le sui derivazioni inguinali e tanti altri”.

 

O, como se lee en un resumen popular de su extenso Comunicato: que no piensan, ni por el forro, acabar de raíz con los delitos de pederastia de los que recientemente están siendo más que nunca públicamente acusados y que, además, arramblarán contra cualquiera que se atreva a lanzar acusaciones y favorecer infames campañas difamatorias contra el Pederasticato de Maledetto Obstinato I, figura cumbre – a su docto decir – de la intelectualidad pederasticana o cualquiera de sus colegas coaligados. Y eso aunque se publiquen fotografías, videos o cualquier otro material inculpatorio. “Nosotros hemos dado nunca cuartos al pregonero, ni pensamos hacerlo en el futuro inmediato”.

 

Por si eso fuera poco, reproducimos las recientes declaraciones de un alto dignatario imputado: “Se trata de un asunto entre cada cual y su confesor”, sin aclarar en absoluto si se trata de un caso de precoz pederastia “intra-eclesiástici” (de penitente y confesor, en este caso) o de una broma de muy mal gusto del alto dignatario.

 

Mientras tanto, los tribunales de medio mundo se hacen cruces (¡veramente!) ante la cantidad y calidad de delitos de pederastia presuntamente cometidos por clérigos (que prefieren hablar de “actos de homosexualidad, sin atender a la edad, la suya y la de las víctimas de sus abusos) que deberían ser inmediatamente juzgados en sus juzgados.

 

Otro día más.

 

 

 

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