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javierdelgado

SLAVOJ ZIZEK:

SLAVOJ ZIZEK:

De los (afortunadametne) ya muchos libros de Zizek editados en español, éste que traigo hoy me parece el más provocador, sugerente y estimulante de cuantos le he leído. 

Zizek es capaz de diseccionar a la brava (con su marxismo lacaniano en ristre) asuntos tan variados como el terror revolucionario (de Robespierre a Mao), el liberalismo izquierdista, las películas de Hollywood, intelectuales radicales, el estalinismo, el ecologismo, el feminismo... metiéndose con todo bicho viviente oembalsamado.

Si alguien busca (aún) recetas mejor no se asome a sus páginas. No se trata de estar de acuerdo ni con todo ni con partes de sus propuestas de análisis del pasado ni con sus proyecciones de futuro. Se trata de asumir un ejercicio intelectual sin red, en el que cada cual debería enfrentarse a su propio reflejo biográfico, a su capacidad mental y a su voluntad de impulsar nuevas vías de pensar y actuar con el horizonte siempre presente de la revolución. 

Frente a lo que suele leerse hoy día (en general versiones buenistas de la acción social), las frases de Zizek suenan como un disparo en una sacristía. Porque sacristías más o menos rojas, haberlas haylas (todavía). 

EN DEFENSA DE CAUSAS PERDIDAS

DE

SLAVOJ ZIZEK

EDITORIALAKALCOLECCIÓNCUESTIONES DE ANTAGONISMOTRADUCTORFRANCISCO LÓPEZ MARTÍNMATERIAFILOSOFÍAISBN978-84-460-2957-1

SINOPSIS

¿Es la emancipación global una causa perdida? ¿Son los valores universales antiguos vestigios de una época pretérita? ¿Debemos someternos a una miserable tercera vía, de liberalismo económico y de gobierno mínimo, por miedo a los horrores totalitarios? 

En esta obra magna, el polémico filósofo Slavoj Žižek se enfrenta a la ideología predominante a propósito del deber de reapropiación de varias «causas perdidas» y busca la semilla de verdad en la política «totalitaria» del pasado. No es de extrañar, por consiguiente, que para los partidarios de la doxa «posmoderna» liberal la lista de causas perdidas que en ella se defienden sea un túnel del terror protagonizado por sus peores pesadillas, un almacén de los fantasmas del pasado que han tratado de exorcizar con todas sus fuerzas.

Žižek argumenta que, si bien el terror revolucionario se saldó con el fracaso y con atrocidades de todo tipo, no es ésta toda la verdad; hay, de hecho, un momento de redención que cae en el olvido con el categórico rechazo liberal democrático del autoritarismo revolucionario y con la valorización de una política blanda, consensuada y descentralizada. Reivindica, igualmente, el deber de reinventar el terror revolucionario y la dictadura del proletariado en la lucha en pro de la emancipación universal. Necesitamos aceptar con coraje el retorno de esta causa, exponiéndonos incluso al desastre más catastrófico. En palabras de Samuel Beckett: «Inténtalo de nuevo. Fracasa otra vez. Fracasa mejor». 

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