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javierdelgado

LADY MACBETH OF MTSENSK

LADY MACBETH OF  MTSENSK

 Dimitri Shostakóvich en plena madurez creativa y en plena vorágine política: ¿Cómo sobrevivir frente al poder sin acabar con un tiro en la nuca y sin callar lo que uno quiere decir? ¿Cómo hacer llegar al público una visión de la vida? ¿Cómo conmoverlo y hacerle reflexionar sin apabullarle ni engañarle? B.Brecht también se planteó estos problemas. Pero shostakovich vivió durante muchos más años aquellas circunstancias... Podemos aprender de Shostakóvich o dilapidar su legado.

Ayer me eché al cuerpo la ópera de Shostakovich "Lady Macbeth of de Mtsensk", en un DVD (¡bendita sea la técnica!) que contiene la versión que pudo verse en el Teatre del Liceu de Barcelona en mayo de 2002, dirigida por Alexander Anissimov e interpretada en sus principales papeles por Nadie Secunde, Christhoppher Ventris y Anatole Kotcherga, con la Orquesta sinfónica y coros del Gran Teatre del Liceu y el Coro de Cámara del Palau de la Música Catalana. Un DVD producido por el Gran Teatre del Liceceu tan ricamente. (En EMI Classics hay -mucho más encontrable- una grabación de la obra dirigida por Mstislav Rostropovich, con Galina Vishnesvkaya, Nicolai Gedda y Dimiter Petkov en los papeles principales de Katerina Ismailova, Sergey y Boris Ismailov, con la London Phillharmonic Orchestra y el Ambrosian Opera Chorus: versión espléndida y nada cara actualmente - 17 Euros, incluido el libreto).

Dénse el gusto un día de éstos, merece la pena. Realmente, uno comprende por qué le puso los pelos del bigote de punta al mismísimo Stalin esta ópera. La crítica del Pravda fue una cabronada total y a Shostakovich le supuso el paso de aclamado "artista del pueblo" a "rnrmigo del pueblo", lo cual no era moco de pavo en 1936. La carrera y la vida íntima del músico tuvo ese golpetazo a sus treinta años y a partir de ahí nació "otro Shostakovich", que afortunadamente duró casi otros cuarenta años llenos de música inquietante, emocionante e imperecedera. El imperio de Stalin acabó, pero la música de Shostakovich ahí está, viva cada día. Habrá que ver qué influye más en la humanidad del futuro, si la acción de Stalin (y toda la argamasa social del PCUS y de todos los partidos comunistas que secundaron sus directrices) o si la actitud resistente de personas como Shostakovich (que hubo bastantes y de ellas seguiremos hablando).

Los avatares de Katerina en la ópera de Shostakóvich no dejan lugar a la esperanza: esto es lo que generalmente se dice al analizar esta ópera. No estoy seguro de que haya que dejar lugar a la esperanza en obras que pretenden reflejar la organización de la vida como ratonera en la que cada cual intenta conseguir lo mejor para sí mismo. Para dar lugar a la esperanza se escriben otras obras, que también pueden estar muy bien planteadas. El caso de la Katerina de Shostakóvich, y de sus hombres, y del jefe de policía, y del pope, y de Sonyetka, la última amante del último amante de Katherina, etc., el caso de tantos individuos ataddos a la Rueda de la Fortuna, cómplices y víctimas de ella, no nos es ajeno y nunca dejará de existir mientras exista el género humano.

La ópera es sórdida y terrible, y muestra mucho de lo que no queremos ver pero que no nos atrevemos a cambiar, o no somos capaces de hacerlo...

Voy a darles la lata con Shostakóvich en los próximos años...

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