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javierdelgado

JUAN GOYTISOLO: “EL EXILIADO DE AQUÍ Y ALLÁ”. TRIPLE DISFRUTE DE UN TEXTO MÁS ALLÁ DE SU AUTOR

JUAN GOYTISOLO: “EL EXILIADO DE AQUÍ Y ALLÁ”

 

La última novela de Juan Goytisolo, “El exiliado de aquí y allá” (Galaxia Gutenberg, 2008) presenta un interesante asunto que concierne al núcleo mismo del sentido y del disfrute de la literatura.

 

Puede sospecharse que su novelita no hubiera recibido atención editorial (ni  “mediática”) de no ir firmada por Juan Goytisolo. Pero también puede sospecharse que nadie sino Juan Goytisolo podría ser su autor. Así que la leemos porque se trata de una novela de Juan Goytisolo, y no nos equivocamos al hacerlo por eso, pues es precisamente su autoría la que le dota de una tensión especial, podría decirse que única. Que esos textos hayan salido de la mano de Juan Goytisolo y no de las teclas de un joven bloguero desconocido es un dato esencial que interviene en la lectura como un potentísimo catalizador. La identidad del autor es aquí un elemento al mismo tiempo intrínsecamente instalado en el propio texto e instalado en el mismísmo cerebro de quien lo lee. No es sólo un dato del texto: es su clave. No sólo es un apoyo de la lectura: es su motor.

 

En el texto de “El exiliado de aquí y allá” están todos los libros de Juan Goytisolo sin estar ninguno y está todo Juan Goytisolo sin ser él totalmente quien está. Está el autor: su trayectoria y su vida. Pero más que nunca en su caso está el texto, con sus cualidades propias, hasta cierto punto independientes de las cualidades propias de su autor. De modo que se produce un doble y paradógico resultado: quienes más hayan leído a Juan Goytisolo y más sepan sobre su vida disfrutarán mucho de esta novela porque podrán reconocer en ella las marcas de la biografía, las fuentes de su inspiración y los trazos de su particular escritura; y quienes menos hayan leído a Juan Goytisolo y menos sepan sobre su vida, etc., disfrutarán mucho de esta novela porque nada relativo directamente a su autor les cohibirá el juicio, nada en esa escritura les aparecerá vinculado a una experiencia biográfica concreta y ningún rasgo del texto les remitirá a ningún otro texto de su autor.

 

Juan Goytisolo ha conseguido el milagro de un texto literario que no ha podido escribir sino él pero que se mantiene de pie sobre sus propias características como si un anónimo autor lo hubiera dado a la imprenta. Si es su  “testamento literario” (ojalá que sólo el primero de una serie de ellos) lo es porque en esa novela Juan Goytisolo está más como apoyo de su lanzamiento editorial que como autor de un texto. Y ahí reside una grandeza artística que sólo algun@s escritor@s alcanzan: que cada obra sea una obra que, aprovechándose de lo aprendido hasta ese momento por su autor, no esté lastrada por una innecesaria (pero comercialmente ya obsesiva) “marca del autor”.

 

El escritor ha conseguido superar los límites de su identidad y de su escritura y ha fabricado una novela más allá de lo que hasta ahora nunca nos ha entregado. Teniendo en cuenta su edad, su biografía literaria, su personalidad civil, etc., emociona encontrarse con un texto que Juan Goytisolo, sin dejar de ser él mismo, ha escrito en el siglo XXI y para el siglo XXI, sin la generalizada obsesión por repetirse y “firmar la obra” que cunde ahora mismo en el mercado editorial.

 

Es un maravilloso disfrute poder leer esta novela con el desparpajo con el que leemos una novela de un primerizo autor desconocido y al mismo tiempo sentir bajo cada una de sus páginas el temblor volcánico de las más profundas interioridades de un veterano autor.

 

Lo usual es que se publiquen novelas por estar firmadas por tal o cual autor “reconocido” (o reconocible) y por estar escritas de acuerdo a lo esperable, precisamente, de ese autor. Más de lo mismo. Literariamente, una mera repetición.

 

¿Se hubiese publicado esta novela si no hubiese ido firmada por Juan Goytisolo? Puede dudarse. Desde luego, no en esa editorial. Desde luego, no con esa repercusión inmediata en los medios de comunicación. ¡Pero eso es un mérito que sin duda hay que añadir a la cuenta de su autor! ¡Ha escrito lo que le ha dado la gana y se lo han publicado por ser él! ¿No es esa la meta del verdadero escritor?

 

 

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