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javierdelgado

CRISIS ECONÓMICA: PLAZOS, FASES, ETAPAS, ETC. ¿DÓNDE ESTAMOS?

CRISIS ECONÓMICA: PLAZOS, FASES, ETAPAS, ETC.

 

(Sigo de viaje. Pero la crisis me persigue. Así que continúo escribiendo sobre la crisis mientras sigo mi viaje).

 

Como muy bien dice me amiga Laura José en su comentario a mi artículo de ayer, “años de desmovilización general no se curan en unas semanas...”. La falta de acción por parte de l@s trabajador@s que yo percibo es por ahora proporcional al estado general de desmovilización general en la que hemos vivido durante estos últimos años. Probablemente, a medida que avancen los efectos de la crisis, esa proporción se vinculará más bien a las necesidades de respuesta a esos efectos, con lo que se habrá llegado al punto “uno” de la crisis: ese punto en el que tanto las fuerzas del capital como las del trabajo actúan más o menos con la misma intensidad.

 

Así pues, hay que tener paciencia. Se trata de procesos de masas, de millones de individuos en las más variadas situaciones laborales, de paro, de marginación, etc. Para que se produzcan los primeros apuntes de una reorganización social será preciso que a la necesidad objetiva se una la posibilidad subjetiva: hoy por hoy, millones de trabajador@s afectad@s por la crisis mantienen muy diversas actitudes subjetivas, muchas de ellas adaptadas a la forma concreta en la que viven los diversos efectos económicos en su vida cotidiana.

 

No seré yo, precisamente un jubilado por depresión, quien azuze impaciente ni quien haga sentir angustiosamente el “retraso” en la respuesta de l@s trabajador@s (respecto a la velocidad de los acontecimientos de la crisis y de las acciones del capital). Pero sí me parece razonable reflexionar ya sobre las dificultades que encontramos para enfrentar esta crisis del lado del trabajo. Dificultades que tienen tanto de elementos objetivos (forma de vida establecida, compromisos concretos con la realidad del mercado, consumismo) como de elementos subjetivos (identificación ideológizante con las pautas vitales del capital, desilusión respecto a posibles “revoluciones”, dificultad ante nuevos retos del mercado laboral y de la acción solidaria: trabajo de las mujeres y entrada masiva de inmigrantes).

 

Se trataría en estos momentos de calibrar muy bien la medida de la desproporción actual (a la que aludía al principio) entre los hechos del capital y los hechos del trabajo. Equivocarse en ese calibre preciso sería gravemente peligroso para los intereses de l@s trabajador@s. Expresado en otros términos - los términos del Ajedrez – quien tiene ventaja etá obligado a actuar a la ofensiva pero quien está en desventaja no se sabe nunca muy bien qué opción (defensiva/ofensiva) le es más útil tomar. Parece claro que en todo lo relativo a esta crisis la iniciativa ha estado siempre en el campo del capital. No ha habido ni un solo elemento de la correlación de fuerzas mundial que haya podido hacer pensar que la iniciativa ha estado del lado del trabajo, ni siquiera por unos minutos. En términos absolutos, el mundo del trabajo no ha influido prácticamente en nada en niguna decisión transcendental de las que se han tomado en lo que va de crisis.

 

¿A qué se ha debido esa falta de iniciativa del mundo del trabajo? Creo que la palabra clave es desorganización. Es decir, el mundo del trabajo se ha mantenido por debajo aún del nivel de las ideas y de las propuestas y por debajo del nivel de la movilización. ¡Estamos a dos bajo cero, compañer@s! Las organizaciones obreras, sindicales y políticas, las organizaciones cívicas, etc., aún no han comenzado a retemblar de acuerdo al seismo mundial que la crisis ha desatado: sedes políticas y sindicales, locales de asociaciones de vecinos, juntas de distrito, municipios, parlamentos regionales, etc., permanecen aún más quietas que movidas y, en cualquier caso, nunca removidas (salvo alguna honrosa excepción que siempre hay) por obra de la acción popular. El tejido asociativo general de nuestros países y la columna vertebral de nuestra vida política y económica no ha sido removido por arte de la movilización del mundo del trabajo.  Como decía mi amiga  Laura José, “años de desmovilización no se curan en unas semanas…” ni, al parecer, en los meses de crisis que ya van.

 

Mi impresión es que para conseguir subir de los dos bajo cero a ese cero inicial necesario para la confrontación histórica es preciso analizar con mucho detenimiento la situación objetiva y subjetiva de l@s trabajador@s en todos estos años “de bonanza”. O comprendemos perfectamente los mecanismos de la organización social universalizada según los modelos del capital reinante o predicaremos a los pájaros y a los peces como aquel santo italiano de siempre grata memoria.

 

Segunda cuestión: o conseguimos que se expresen directamente las vivencias concretas de l@s trabajador@s, sin filtros inmediatos, sin cuadrículas ideologizantes presvias, o no nos enteraremos nadie de cómo es la vida de la mayoría de la población a estas alturas del siglo XXI.

 

Y tercera cuestión: los protagonismos “previos”, las “direcciones” previstas de los movimientos en el seno del mundo del trabajo deberían dejarse a un lado. Sólo la actuación concreta en estas circunstancias concretas podrá establecer liderazgos reales y directrices consistentes a unas movilizaciones cuya complejidad aún no estamos en condiciones de calibrar.

 

(Continuará)

 

 

1 comentario

Juan Mª -

Para empezar, ánimo y al toro. Que si, que el otoño muy majo y eso pero cuando sopla el cierzo...
De lo de la crisis, leyéndote saco la conclusión que me acompaña de un tiempo a esta parte: que no sabemos que hacer, que reina la confusión y la desorientación, que seguramente vivimos en un mundo de difícil solución. Desmoronados gracias a Dios los sueños utópicos totalitarios, occidente vive un dulce sueño con alguna que otra pesadilla. Pero sinceramente, quizá vivimos el sueño de nuestros abuelos y somos incapaces de verlo.