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javierdelgado

EL LAUREL DE TORRERO Y SU LEYENDA: AMPLIACIÓN, 1

 

EL LAUREL DE TORRERO Y SU LEYENDA: AMPLIACIÓN, 1

 

En estos textos, que iré publicando sucesivamente y por separado en este blog, intentaré aclarar algunos detalles de lo que publiqué el pasado día 26 de octubre en Heraldo sobre la historia y situación actual de nuestro querido laurel de la cárcel.

 

Comienzo por la primera “leyenda” difundida sobre él:

 

  1. Texto del artículo publicado:

 

Primera: “El laurel estaba allí antes de que se construyera la cárcel”. Ni las fotos aéreas, ni la bibliografía local, ni la documentación de Instituciones Penitenciarias constata tal dato. En el plano de M. A. Navarro: “Plano parcelario de Zaragoza”, de 1925, se lee, en zona cercana a donde se construiría la cárcel: “Viveros del Ayuntamiento”. Falta saber si era una intención o una realidad. En una obra así, se despeja el terreno y se excava para la cimentación. ¿O es que en 1928 se diseñó la cárcel cuidando de hacer un pequeño patio precisamente para ese supuesto laurel? Si entonces ya se hubiera tenido tal actitud hacia un laurel (que entonces sería jovencito), estaríamos hablando de un país en el que raramente habría que seguir luchando por la preservación del arbolado urbano.

 

  1. Ampliación:

 

El asunto en cuestión es si el laurel que conocemos estaba ya en ese lugar antes de la construcción de la cárcel.

 

El plano que se cita es el único que tiene interés para el asunto del laurel. Ningún otro (al menos inventariado) recoge esa zona del municipio en una fecha cercana a la inauguración de la cárcel en 1928. El anterior que recoge esa zona es “Plano parcelario” de 1892 (autor: Dionisio Casañal): en él no aparece nada revelador sobre esa zona de Torrero y además se publicó 36 años antes de la fecha que nos importa, con lo que en él aparece difícilmente afectaría a la cuestión: 36 años en la vida de una ciudad del siglo XX son muchos (incluso aunque se trate de una ciudad bimilenaria como Zaragoza).

En otro Plano parcelario posterior, de 1935, que ya recoge la presencia de la “Prisión Provincial de Torrero”, todos los terrenos cercanos a ella llevan el rótulo de “Erial”, salvo un amplio terreno de “Huerto” más al Oeste, al otro lado de un brranquillo, cercano a los “Depósitos [de Agua] del Ayuntamiento”.

 

Sobre si el rótulo “Viveros del Ayuntamiento”, escrito en aquel otro plano de 1925 citado, terrenos cercanos a donde se construiría la cárcel, reflejaba una intención o una realidad, se puede asegurar casi con total certeza que no hubo nunca tales viveros, sino que se trataría de una intención de emplazarlo allí; intención que cambió, precisamente, por la decisión de construir la cárcel en esos terrenos.

 

Para atreverme a hacer esta afirmación me baso en tres publicaciones accesibles:

 

. Una sobre la intención del Ayuntamiento de restaurar la cárcel de la calle Predicadores (la que había en Zaragoza antes de construirse la de Torrero). Puede verse en Blasco Ijazo, José: “Aquí Zaragoza!”, volumen 4, p. 167-174 (en la edición de “El Noticiero” de 1953). Lo cierto es que la decisión final fue la de edificar una nueva cárcel en terrenos municipales de Torrero. La de Predicadores  quedaría durante años como cárcel de mujeres. La Prisión Provincial, que llevaría el entonces número 50 de la Avenida de América, se inauguró el día 5 de octubre de 1928.

 

Los documentos del Archivo Municipal de Zaragoza desvelan detalles del cambio de decisión. (Puede que en una ampliación posterior, en vistas a una publicación de un  librito dedicado a todo lo relativo al laurel de Torrero  incluya lo más relevante que puede leerse en esos documentos; en esta publicación en mi blog no me parece necesario.  Sirva este aviso para conocer mis intenciones sobre la publicación de documentos del citado Archivo).

 

. Otra publicación, sobre los terrenos que tenía el Ayuntamiento de Zaragoza en propiedad en los montes de Torrero. Se trata de un curioso folleto de Victoriano Corral, “Administrador de Montes” en Zaragoza, que publica en 1945 en la imprenta y papelería de M. Serrano (sita en calle Pignatelli, 5) con el título : “Antecedentes y trabajos realizados por el Excelentísmo Ayuntamiento de Zaragoza, en los montes de la Ciudad. Años de 1926 a 1941”. En esa publicación puede leerse en su página 16 un apartado titulado: “Monte Restos de Torrero” en el que no aparece nada relativo a la presencia de viveros en esa zona. En el texto (que ocupa media página de tamaño cuartilla, poca cosa), nos puede leerse: “Se hizo el deslinde administrativo de este monte el año 1915, y fue aprobado por la Dirección General de Impuestos y Propiedades del Estado en 5 de enero de 1916, de cuyo apeo resultó este monte con una superficie municipal de 335-09-24 hectáreas; de esta superficie se cultivan para cereales y alguna vid 97-53-12 hectáreas y ocupadas en la repoblación forestal 15 hectáreas, que da una superficie de terreno inculto de 222-56-12 hectáreas; las que producen pastos y leñas, estando éstas compuestas por el romero, aulaga y tomillo (…). Los pastos de este monte, compuestos de claviruela y cerrillo, son de regular calidad (…). Esto es de los trabajos de experimentación observados en este monte”.  Nada más se dice sobre el monte de Torrero desde 1916 a 1941 en el muy detallado texto de este folleto, de forma que puede concluirse que nada hubo allí nunca parecido a un “vivero”.

 

Hay un ejemplar de esta publicación en el Archivo Municipal de Zaragoza, así como de otra del mismo autor fechada en 1932 (en la que dice, sobre el particular, exactamente lo mismo.

 

. En la documentación relativa a “Montes y Propios” (que es la terminología de la época para todo lo relativo a parques y arbolado públicos) custodiada en el  Archivo Municipal de Zaragoza, sólo encontramos entre 1925 y 1928 un expediente relativo a la petición de un vecino de Zaragoza que “solicita la permuta de terrenos de viveros municipales por otros de su propiedad”. La ubicación de esos viveros está en la orilla izquierda del Ebro, entre el camino de la Almozara y el Paseo del Ebro.

 

Por supuesto, pudo haber en aquellos años otros viveros municipales ubicados en otros lugares de la ciudad, pero nada se dice de ellos en ningún documento de esos años.

 

 

Conviene recordar que tras la inauguración del Parque dedicado al dictador Primo de Rivera en 1927, se inauguraron en Zaragoza, al menos, dos edificios estatales importantes: la nueva Prisión Provincial, en 1928 y la Academia general Militar también ese mismo año. Puede suponerse que no se trata de casualidades, sino del resultado de negociaciones con un gobierno del que se quieren conseguir beneficios para la ciudad (pues se consideraban beneficios tales edificaciones), negociaciones que irrumpirían en procesos de decisión local sobre la ubicación de determinados servicios, entre otros el de la cárcel.

 

Finalmente, está fuera de la lógica práctica de los trabajos de construcción de aquella época (y de cualquier época el pasado y aun del presente) y además prácticamente inviable la reserva de una zona concreta (en la que hubiera un laurel)  mientras se realizaba la excavación del terreno necesaria para construir los cimientos del edificio. Por si eso fuera poco, cabe señalar que todo el sistema radical del supuesto laurel hubiera sufrido fácilmente daños irreversibles: las raíces de los árboles (como se encargan de recordarnos los biólogos) no van hacia el centro de la tierra, sino que se extienden a poca profundidad de la superficie en un radio de unos cien a doscientos metros. No parece probable que se reservara toda esa superficie para un laurel (como una isleta en medio del gran socavón de la cimentación).  Un laurel que, por cierto, por esas fechas hubiera debido tener entre 20 y 23 años de edad. 

En el siguiente capítulo hablaremos sobre el asunto de la posible edad del laurel.

 

 

 

 

 

 

 

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