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LA SORPRENDENTE FAUNA DE LOS ESCUDOS DEL REINO DE ARAGÓN

LA SORPRENDENTE FAUNA DE LOS ESCUDOS DEL REINO DE ARAGÓN

 

La sorprendente fauna de los escudos del reino de Aragón

(Artículo publicado en Heraldo de Aragón el domingo 21 de abril de 2013 (p. 8 del suplemento "Hoy Domingo")


Javier Delgado Echeverría

El precioso palacio del Reino de Aragón, que ardió durante los Sitios, contenía un extraordinario archivo documental y una magnífica colección de obras de arte. Nos quedan algunas cosas y, entre ellas, dos grandes piedras armeras, de fino estilo gótico, obra de Fortaner de Usesques (hacia 1449), según ha averiguado hace poco Carmen Lacarra. Aparte su sobresaliente valor heráldico, poseen maravillosas orlas con animales y plantas.

Siempre me conmovieron esas figuras secundarias, “marginalia” que parecen inmortalizadas por el artista en un instante concreto de sus vidas, y que probablemente no provienen de un repertorio al uso, sino que serían observadas, en toda su vitalidad, por el escultor encargado de estas dos obras de arte, importantes en la historia de Aragón.

En el retablo mayor y en el coro de la Seo de Zaragoza los hermanos Gomar, a quienes un tiempo se atribuyeron estas piedras heráldicas, lucieron su maestría en una fauna acaso un tanto hierática. Me parece algo superior la de Fortaner,  pues dota a los animales de atractiva vivacidad.

¿Qué representan las figuras animales esculpidas en la orla de los escudos oficiales del reino? En general, animales que cazan y animales cazados. También hay algunos que muestran otros aspectos de su cotidianeidad.

A.- En el escudo con el yelmo coronado y el dragón pueden verse, entre hojas de acanto y de cardo, las siguientes figuras, de izquierda a derecha y de abajo arriba:

1.- Rincón inferior izquierdo. Una figura simiesca, de orejas puntiagudas, mantiene entre sus manos, para comerla, una fruta con aspecto de piña. Su estado erosionado impide una descripción más exacta.

2.- Rincón superior izquierdo. Un zorro (o una raposa) lleva en sus fauces un gallo atrapado entre sus dientes.

3.- Orla superior, a izquierda y derecha del yelmo. Dos palomas posadas en hojas de cardo: la de la izquierda está erosionada y le falta la cabeza y parte del cuerpo; la de la derecha picotea una hoja.

4.- Rincón superior derecho. Un búho se defiende de un gato enardecido que lo ataca.

5.- Rincón inferior derecho. Un simio mantiene entre sus patas traseras, y pegada a su vientre, a una cría, a la que parece estar espulgando: el gesto de los dedos anular e índice de su mano izquierda sugiere que está realizando una tarea de limpieza cotidiana entre este tipo de animales.

B.- En el escudo de los ángeles pueden verse, entre hojas de cardo, roble y ajenjo , las siguientes figuras, de izquierda a derecha y de abajo arriba:

1.- Rincón inferior izquierdo. Un perro con collar (luego tiene amo) caza una liebre.

2.- Un poco más arriba, un perro sin collar (por su pelaje, un perro de aguas, hábil en tomar la caza en lagos y pantanos) con el cuello de un ave acuática entre los dientes. Su deterioro no permite identificar claramente su especie, aunque por su tamaño  general y longitud del cuello evoca un cisne.

3.- Orla superior, a la izquierda. Una nutria tiene atrapado en su boca a un pez.

4.- En la orla superior, inmediatamente a la izquierda y derecha del escudo, sendas figuras muy deterioradas. La segunda conserva una mano derecha simiesca.

5.- Orla superior, más a la derecha. Una liebre que mordisquea hojas de ajenjo parece molestada por un ratón de campo.

6.- Orla de la derecha: una liebre mordisquea, aparentemente a sus anchas, una hoja de roble.

7.- Rincón inferior derecho. Un perro (muy erosionado) parece olfatear el rastro de alguna pieza.

Sobre la intención de estas figuras, puede defenderse la hipótesis de algún tipo de mensaje, por cuanto la insistencia en la representación de escenas de caza o de pelea entre animales parece aludir a algo relacionado con  semejantes comportamientos en el ámbito de los seres humanos. La excepción sería la escena solidaria del simio con su cría (puede que por su mayor cercanía a la especie humana esté significando el camino a seguir o el ideal deseado).  Pero también es defendible una visión sin ninguna moraleja y tomarlas como mero elemento ornamental que enriquece la obra. Lo mismo es aplicable a la presencia de las distintas plantas reconocibles. Personalmente, me inclino por lo primero, pues la experiencia en el estudio de obras de esa época (si bien es verdad que de carácter religioso) me aleja de su consideración como ornamentación arbitraria, mucho menos en obras de arte no sólo de gran calidad sino vinculadas a un fin concreto: en este caso a la exhibición pública nada menos que de las ‘Armas del Reyno’. Pero esa sería materia para otro escrito.  

 

 

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1 comentario

sabinica -

¡Precioso!
Nos hemos quedado con las ganas de saludarte en el área de Educación, Miguel nos dijo que vendrías pero no te hemos visto.
un abrazo enorme
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