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javierdelgado

POEMAS

¡ELÍ, ELÍ!, 18: la vigilia del sá...

ELÍ, 18

 

la vigilia del sá

bado me dejó

seco, frío, ale

jado espectad

or fuera del ju

ego

 

se lo dije a mi

hemana del al

ma y ella hizo

un chisssssst

sin volver la c

abeza

 

yo quería sabe

r qué se hace

para creer

 

deseaba ped

irle a la monja

mayor que re

zara por mí p

ara oirle rezar

pero no me at

reví no me atr

eví

 

luego me que

dé solo del to

do con mi an

gustia de no

creer una an

gustia tan nu

eva

 

imaginé que el

las me habían

dejado “con Di

os” pero sólo s

entía mi soleda

de mi angustia

profunda la se

nsación de aba

ndono la seque

dad el descreim

iento total

 

esta soledad úl

tima la he recib

ido como un go

lpe en el mismí

simo centro del

corazón

 

un golpe tremen

do un golpe a u

na puerta muy f

uerte que no sé

cómo abrir ni si

quiero abrir

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

¡ELÍ, ELÍ!, 17: si un venerable mon...

¡ELÍ, ELÍ!, 17: si un venerable mon...

ELÍ, 17

 

si un venerable mon

je pensase por un m

omento a partir de a

hora  ya no creo en

Dios qué lío de cabe

za qué lío de corazó

n qué perspectiva ra

ra para vivir el día de

mañana ya sin Dios

 

seguramente un vene

rable moonje supondr

ía que algún demonio

le tentaba con aquella

idea y visión y rezaría

y lucharía contra la te

ntación de no creer en

Dios toda su vida esta

ría en peligro su pasa

do su presente su fut

uro ¿cuál era entonce

s el sentido de su vid

a? ¿cómo podría viv

ir en adelante?

 

pues así yo entonces

así esa tarde yo ante

la tentación terible de

creer en Dios ¿y lueg

o qué?

 

¿toda mi vida una equi

vocación o un camino

hacia Dios?¿Y no ser

ía esa idea de creer e

n Dios la trampa el m

al paso la verdadera

equivocación?

 

horas horribles de so

ledad infinita

 

si existía Dios yo aún

no lo sentía conmigo

porque no había dich

o todavía el sí

 

¿Y aquellas monjas

rezaban por mí? ¿Es

o entraba en el juego?

¿No era más verdad l

a soledad total del ve

nerable monje ante su

 tentación?

¡ELÍ, ELÍ!, 16: queridas seño...

¡ELÍ, ELÍ!, 16: queridas seño...

ELÍ, 16

 

queridas seño

ras oirles reza

r y rezar canta

ndo ha desata

do una tormen

ta en mi interio

r

 

benditos sean

los ojos con lo

s que leen

 

benditas las bo

cas con las qu

e cantan

 

benditas sean

las palabras q

ue guían a los

caminantes ha

cia la luz oscu

ra de la fe

 

gracias

gracias

gracias

 

volveré

 

carta del domi

ngo cuatro de

octubre de mi

l novecientos

noventa y nue

ve

TSC (TRABAJO, SALARIO Y CAPITAL), 13: en un principi...

TSC, 13

 

en un principi

o el dinero re

representa a

todos los valo

res en la prá

ctica la situa

ción se invie

rte y todos l

os productos

y trabajos re

ales se convi

erten en repre

sentantes del

dinero

 

(“Grundrisse…”.

p. 44. Aforismos)

¡ELÍ, ELÍ!, 15: hermana espiri

¡ELÍ, ELÍ!, 15: hermana espiri

ELÍ, 15

 

hermana espiri

tual hermanica

del alma por lo

menos eso me

llevaba ya una

hermana nuev

a un alma her

mana una mon

ja de Dios dis

puesta y lanza

da como yo a l

a aventura de

aquella aventu

ra una herman

a del alma un

alma hermana

¿no era tambi

én eso una bu

ena señal?

TSC (TRABAJO, SALARIO Y CAPITAL), 12: todas las mercan

TSC, 12

todas las mercan

cías son dinero p

erecedero el dine

ro es la mercancí

a no perecedera

 

(Este es el primer

aforismo de una

serie de aforismo

s que Marx escri

bió en las primer

as páginas de su

s Grundrisse, so

bre el oro el dine

ro y las mercancí

as aquí los iré po

niendo para que

ustedes los dis

fruten

 

me ha salido la

nota más larga

que el aforismo

pero sólo será

esta vez)

 

AMORES Y RENCORES, 12: Si en medio de la noche una canción...

A & R, 12

 

 

Si en medio de la noche una canción

 

te llama, te despierta y te asombra,

 

no lo dudes: deja el sueño que sueñes,

 

abandona tu lecho, acércate al paisaje

 

y escúchala en su ritmo incandescente.

 

 

 

¿Tuviste alguna vez entre tus manos

 

el pájaro más raro, el pájaro huidizo

 

de los amaneceres? Dale a sus alas

 

la gloria de su especie: deja que vuele

 

y escúchalo cantar en libertad.

 

 

 

Cuando vuelvas los ojos a los días

 

en que tu juventud no sabía de límites,

 

mira bien que las luces del mundo

 

estén encendidas, no haya sombras

 

a tu alrededor. ¡Ah!, los años infinitos

 

de la vida, los años mejores: las luces

 

y los cantos y los sueños y el pálpito

 

del alma sin heridas, sin cicatrices aún!

 

 

 

Un canto te despertará en la noche

 

y morirá en tus manos, y dañarán tus ojos

 

las sombras de los sueños y el paisaje

 

se te hará insoportable y el fulgor de

 

su ritmo quemará las plantas de tus pies:

 

carbón enfebrecido serán los recuerdos

 

sobre los que, torpe, intentarás bailar.

 

 

 

Pero tú no lo olvides: el canto que

 

te llama en medio de la noche no es

 

otro que tu canto, el pájaro eres tú,

 

tu luz vence a las sombras; escucha

 

en él el pálpito asombroso de tu alma,

deja el sueño que sueñes y sube hacia

la luz con esas alas que te hacen feliz.

 

No vuelvas más los ojos a una vida

 

que acaba, descúbrete inmortal ante

 

la muerte.

 

¡ELÍ, ELÍ!, 14: callar...

¡ELÍ, ELÍ!, 14: callar...

ELÍ, 14

 

callar

oir

orar

dar tie

mpo q

uedar

me jun

to al u

mbral

no neg

arme n

o nega

r no ne

gar no

negar

no ne

gar

 

 

 

besar

una so

mbra y

llorar y

llorar y

llorar

AMORES Y RENCORES, 10: de joven buscaba la edad de los artistas

A&R, 11

 

De joven buscaba la edad de los artistas

que admiraba. Me decía: ¡Yo también,

yo también! Incluso aspiré a realizar

antes que algunos de ellos mucha más

obra de arte y de la otra también.

 

Ahora cuando admiro a un artista no quiero

saber cuántos años cumple ni si ha hecho

algo bueno en los últimos años de los suyos

que son los últimos años de los míos también.

¡ELÍ, ELÍ!, 13: en el cua...

¡ELÍ, ELÍ!, 13: en el cua...

ELÍ, 14

 

en aquel cua

derno del con

vento escribí

la tarde del s

ábado tres de

octubre de mi

l novecientos

noventa y dos

que acababa

de dejar que

una monja m

e bendijese p

ara que sigui

ese buscando

a Dios

 

no me hizo gr

hacia esa ben

dición tan a d

estiempo no

estaba en mi

programa

 

a partir de a

quella tarde

nada de lo q

ue sucedió e

staba en mi

programa ni

en ningún p

rograma

 

(de radio qu

e yo sepa n

o)

AMORES Y RENCORES, 10: Hay mucha gente que a mi edad...

A&R, 10

 

Hay mucha gente que a mi edad

ya está muy satisfecha

con lo que ha hecho.

 

Yo me entristezco ya

por  cuanto no hice y

por todo lo que no podré hacer.

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¡ELÍ, ELÍ, 13: una noche soñé que es

¡ELÍ, ELÍ, 13: una noche soñé que es

 

ELÍ, 13

 

una noche soñé que es

taba mal muy mal y que

dos monjas de aquel co

nvento venían hacia mí

que la mayor decía: Es

o es que estás poseido

 por el Señor puede ocu

rrir a veces y que ella s

abía lo que había que h

acer en esos casos la m

onja másjoven me mira

ba sin abrir la boca sólo

me miraba la monja ma

yor llevaba en la mano

un fajo de papeles viejo

s en los que se recogía

n las fórmulas las viejas

fórmulas para esa clase

de situaciones las dos

monjas daban una sen

sación de naturalidad y

de paz que resultaba m

uy de agradecer

AMORES Y RENCORES, 9: Pasé muchos años sin jugar a nada...

A&R, 9

 

Pasé muchos años sin jugar a nada.

Quiero decir: a nada.

Los dados de La oca y el parchís desaparecieron

en los braseros de las mesas camillas

Los naipes se quedaron en las manos heladas

de mi abuelo paterno.

Las damas en  los ojos de mis hermanas

pequeñas.

El ajedrez en la frente de mis hermanos

mayores.

Los indios y los cowboys y el fuerte y las tiendas,

los caballos, las hachas, los fusiles, ¿adónde fueron?

El billar - y los cigarrillos - entre los dedos de mis muy envidiados

amigos más gamberros.

Los fálicos mandos de los futbolines desvirgaron

otra generación de manos infantiles.

Las palas del pin-pon taparon la cara oculta de la luna.

Los patines marcharon hacia el fin del mundo.

Los pitos y las canicas acabaron en su bolsa de cuero.

Las pelotas rotundas del frontón callaron sus rebotes.

Las chapas embarraron, embarrancaron, se borraron.

El último tirachinas tan detenidamente fabricado

fue objeto de la furia de un adulto sin recuerdos.

Los petardos dejaron de marcar el territorio de mis

amigos de todas las horas.

Las piedras desertaron de sus últimas parábolas mortales.

Y tantas otras cosas.

Y tantos otros juegos.

 

 

Pasé muchos años sin jugar a nada.

Quiero decir: a nada.

Viví sin ningún juego.

¡Y cómo se me secó la boca sin las palabras mágicas!

¡Ay! ¡Cómo dolían las encías sin su ración diaria

de regalíz, de sidral y de chiclé!

¡Viví sin una gota de cocacola en la lengua,

sin una burbuja de gaseosa bajo las naríz!

 

¿De qué reía, durante aquellos años?

 

Había comenzado la lectura frenética de las obras

de Carlos Marx

y mis ojos buscaban el rastro de la plusvalía

en los ojos de los tranviarios.

¡Y lo encontraban! ¡Lo encontraban siempre!

Fueron los tranviarios sin vocación de tranviarios

quienes me hicieron comprender el mecanismo

infame de la explotación.

¡Y ya no había tiempo para los juegos!

A los quince años, ante los ídolos carnívoros del mundo,

sacrifiqué mis juegos.

Y pasé muchos años sin jugar a nada.

Quiero decir: a nada.

 

Y ahora, cuando juego

al ajedrez,

al go, al xiangqi

o al shogi,

mis ojos desentrenados

mis manos torpes,

mi memoria vacía,

me recuerdan esos años juveniles

durante los cuales no jugué a nada.

Quiero decir: a nada.

Y echo en falta un poco más de entrenamiento.

¡ELÍ, ELÍ!, 12: qué malos son los con...

ELI, 12

 

qué malos son los con

versos los conversos d

e todo los conversos d

el agua o de la leche l

os conversos de la vid

a sana los conversos d

el tabaco del móvil del

ordenador los convers

sos de Dios los peores

conversos

AMORES Y RENCORES, 8: he vivido la vida como si el dinero...

A & R, 8

 

He vivido la vida como si el dinero

no (me) importara nada

y  he conseguido bastante bien

que no me importara ni me importase

ni me rentase ni me rentara

nada de nada.

 

He vivido la vida como si el dinero

fuese un poco de oxígeno que se gasta

en cada respiración

y nada más.

 

Supe que había quienes calculaban

en dinero su tiempo, su amor, su sabiduría,

pero nunca pensé que sus cálculos

tuviesen nada que ver conmigo.

 

Conmigo propiamente

no tenían que ver

nada que ver

pero mis cálculos, los míos, no los hice.

 

Y ahora paso los días esperando

que nadie se dé cuenta de que no poseo

más que la propiedad del nicho

de mi madre y un seguro de vida

que asegura que a mi muerte

enterrarán mis restos, escribirán mi

nombre y me pondrán

unas cuantas flores.

 

VICENTE PASCUAL RODRIGO: DE LA MUERTE

VICENTE PASCUAL RODRIGO: DE LA MUERTE

Detalle del cuadro "Luna negra" de Vicente Pascual Rodrigo. 2008

 

DE LA MUERTE

 

Y cuando venga la muerte

Me dirá: ya está.

Le dire: ¿ya está?

Y me dirá: ya está.

 

Vicente Pascual Rodrigo:

“A la Vida, a la Muerte y a mi Bienamada.

Cancioncillas y concionejas”

Zaragoza, Papeles de Trasmoz, 2008.

 

 

……………

 

Ya te has muerto, Vicente,

ya te has muerto.

Ha venido la muerte,

le has hecho tu pregunta

y te ha contestado.

 

Díle que ya no la busco

y que no venga a buscarme,

que aún no tengo mi pregunta

preparada.

 

 

"POESÍA PARA PERDIDOS", SÁBADO19 ABRIL

La próxima sesión de  POESÍA PARA PERDIDOS será el próximo sábado
19 de abril, con nuestro amigo MIGUEL ÁNGEL ORTIZ ALBERO.
Le acompañarán las poetas Ana Muñoz, Carmen Ruiz y Cristina Járboles.
Y danzará Ingrid Magriñá.

Como siempre: en La Campana de los Perdidos (c/ Prudencio, 7, detrás de
los Juzgados nuevos, sector Plaza del Pilar), a partir de las 10 de la
noche.

TAMBORES, CAMPANAS...

Tambores, campanas...

Resuenan los tambores

de la llamada Semana Santa

en mi corazón.

No me asustan.

Nunca me asustaron.

Tampoco las campanas.

¡Claro que no!

Tambores y campanas

encuentran siempre un eco

en mi corazón.

Lo que yo anhelo

es el sonido

del diapasón.

"Y CUANDO VENGA LA MUERTE..." UN POEMA DE VICENTE PASCUAL RODRIGO

Y cuando venga la muerte
me dirá: ya está.
Le diré: ¿ya está?
Y me dirá: ya está.

De su nuevo libro de poemas  "A la Vida, a la Muerte y a mi Bienamada", de próxima aparción en Editorial Olifante, con prólogo de José Antonio Corredor Matheos.

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GEOMETRÍAS, 14

Lenguajes exactísimos

sombras de sombras

esconden cuanto nombran.

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