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javierdelgado

¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO! ¡VIVA LA CLASE OBRERA! ¡VIVA LA UNIDAD DE LUCHA CONTRA EL CAPITAL!

¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO! ¡VIVA LA CLASE OBRERA! ¡VIVA LA UNIDAD DE LUCHA CONTRA EL CAPITAL!

 

Este país le debe mucho a su clase obrera, lo más reciente su capacidad de aguante durante la transición, su sacrificio para que todo el andamiaje inicial de la Democracia se forjara sin grietas ni debilidades. La pagana de la Transición fue la clase obrera española, que renunció a muchos de sus objetivos de clase para facilitar las tareas de desescombro del estado fascista. Y ese sacrificio no se le ha agradecido y ni mucho menos compensado. Puede decirse que desde 1975 los avances democráticos en España se apoyado en la musculatura de una clase obrera que ha sacado pecho incluso cuando partidos de la izquierda se han achantado, se han perdido en sus devaneos, se han dedicado a colocar militantes en buenos puestos del Estado, se han dedicado a negociar con lo que no era suyo, etc. Ese aguante de los sindicatos de clase ha tenido sin duda sus efectos negativos en la propia acción sindical, cada vez más orientada hacia objetivos menos transformadores y más conservadores. Pero también es cierto que sin la maniobras tácticas y los “cuerpo a tierra” de los sindicatos la situación laboral de cientos de miles de trabajador@s español@ hubiera descendido en cantidad y calidad hasta extremos insostenibles, hacia la pura y dura miseria laboral.

 

Celebrar el Primero de Mayo en este país sigue siendo una feliz obligación ilusionante, un motivo para retomar fuerzas colectivas frente a las amenazas cada vez más terribles del capital y del capitalismo monopolista de Estado. También la defensa de las libertades y los derechos fundamentales de la ciudadanía española ha correspondido sin silencios deshonrosos a los sindicatos de clase y en general a la clase obrera.

 

Por supuesto, hay actuaciones y  omisiones criticables en la dirección de la política sindical en nuestro país. Por supuesto hay derecho y obligación cívica de criticarlas y protestar contra ellas, especialmente las que tienen que ver con opacos mundos económicos y financieros que se instalan en los sindicatos y les merman notablemente la capacidad de acción reivindicativa y de lucha. Las clases explotadoras saben muy bien cómo atar de manos a los sindicatos y     cómo  descalificarlos ante las bases. Ha habido errores y sigue habiéndolos, especialmente en ese terreno fangoso de la especulación urbanística, la construcción y en general ese mundo que llaman del “ladrillo”. También hay errores en el tratamiento de las cuestiones de atención social y se han originado bolsas de beneficiados en el seno mismo de los sindicatos, una facción atenta a aprovecharse directamente de las ofertas que el mercadeo empresarial propone, etc.

 

Pero lo cierto es que a pesar de sus errores y sus vicios, la actividad constante de los sindicatos de clase ha conseguido limitar las tremendas embestidas de las clases dominantes que llegaron a creer (incitadas por las evidencias de gobiernos del PSOE que les daban cobertura y ampliaban su capacidad de maniobra) que la columna vertebral de la clase obrera podía romperse con cuatro golpes. Por ahora no han podido hacerlo. El futuro de la correlación de fuerzas sociales depende en gran medida de que la clase obrera en su conjunto y sus sindicatos en particular establezcan una limpia y potente vinculación crítica y autocrítica de forma que la dinámica social no caiga ni en el desencanto de los perjudicados o marginados ni en el sectarismo de los defensores de sus beneficios alcanzados hasta ahora.

 

Si el Primero de Mayo está vivo entre nuestra clase obrera lo está porque aún puede dinamizarse la relación entre la población trabajadora en su conjunto y los sindicatos de clase. Demasiado perdería la clase obrera española y en general la población de este país si esa dinámica vivificadora decayera en beneficio de las políticas antisociales de la gran patronal española y extranjera y de quienes desde puestos estatales facilitan su avance.

 

Una vez más este año de 2006 hemos salido a la calle a gritar con fuerza nuestro ¡Viva el Primero de Mayo! ¡Viva la clase obrera! No hay que perder ninguna ocasión, y esta es una ocasión solemne, de afianzar la unidad entre los sindicatos entre y entre los sindicatos y la clase obrera en su conjunto. ¡Viva pues el Primero de Mayo de 2006! ¡Viva la clase obrera!
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