Blogia
javierdelgado

OTR@ NIÑ@ TORTURAD@ SALVAJEMENTE POR SU PADRE. ¿QUE HACER (ADEMÁS DE LLORAR Y LLORAR)?

Un padre se lleva a su hija de once años a pasar unos días con él. A la vuelta intenta un accidente metiéndose en dirección contraria por la autopista. No lo consigue. Para, coge a la niña y le da de golpes en la cabeza contra el metal divisorio. No contento con eso, la lanza contra el asfalto del otro lado de la autopista. Los coches consiguen frenar a tiempo y no la atropellan. Entonces el padre recoge a su hija y la vuelve a lanzar contra el asfalto del otro lado de la autopista. Tampoco la atropellan. Entonces lo detienen. La madre de la niña, la mujer del hombre con el que se está separando declara: Lo hizo el Día de la Madre, para vengarse de mí.  Acabo de leer esta historia en el Heraldo de hoy. Aún estoy llorando. Intento no volver a imaginar toda esa escena dividida en escenas, todo ese horror. Me veo como esa niña, que tiene sólo un año menos que mi hija, cogida, arrastrada y golpeada como ella, lanzada contra los coches ¡por mi mismísimo padre! (al que sin duda pese a muchas cosas he adorado, respetado y amado), por mi padre con el que acabo de pasar unos días de vacaciones durante los que nada me ha hecho pensar en que hoy en sus manos sería un objeto de tortura, un montón de músculos y huesos atrapados en la locura de un asesino que es mi padre intentando vengarse de mi madre por medio de mi sufrimiento y de mi muerte. Tengo el cuerpo lleno de heridas, en la cabeza todo se tambalea, el corazón late a un ritmo endemoniado y creo que va a explotar mientras lloro y me mareo. Al ver acercarse otra vez a mi padre tengo pánico: le veo borrosamente y algo en mí me hace esperar su abrazo, sus mimos, sus cuidados. Entonces me vuelve a lanzar y en el aire, todavía en el aire,  ya estoy muerta porque quiero morir ahora mismo, no quiero enterarme de nada más ni del pasado ni del futuro de mi padre. Pienso en mamá, llamo a mamá porque necesito despedirme de ella y avisarle de que  papá está loco, de que tenga cuidado, de que no se deje llevar a ningún sitio en su coche ni le deje siquiera entrar en casa ni nada de nada. He dejado la gameboy en el asiento y estará gastándose y gastándose con las mismas imágenes mientras yo también me gasto y me gasto hecha un desastre de pieles desolladas y de huesos fotos quiero volver a casa con mi madre y lavarme y cambiarme y darme cremas y sentarme a jugar junto a mamá y olvidar todo esto que acabo de leer en el Heraldo por la mañana, antes de ir al colegio, cómo lo contaré, cómo me mirarán mis amigas y esos chicos que a veces se han reído, al profesor no quiero verle, tiene los mismos ojos que papá, sus mismas gafas, ya no tengo ni padre ni vida ni nada. Papá me ha roto mis alas y ahora ya nunca podré echar a volar. ……………… ¿Y qué hago yo ahora mismo, en este blog inútil, a qué web acudo? Buscaré la de UNICEF http://www.unicef.es/ - , que defiende a l@s niñ@s de sus padres, de sus padres y de sus madres, porque hace poco leí la noticia de una niña de dos o tres años torturada por su madre, la muy salvaje madre, ya no recuerdo ni me importa por qué. Buscaré la web de UNICEF España y me apuntaré a lo que sea, a lo que me digan que corre más prisa , me apuntaré en algo para lo que sirva o en algo para lo que no sirva pero pueda llegar a servir. Yo no quería ponerme a hacer un anuncio de UNICEF cuando he comenzado a escribir sobre este horror, recordando más horrores de todos los días y de los que no me acuerdo. No puedo dejar de llorar, soy de lágrima fácil, lo reconozco, no me avergüenza nada llorar por éstas y por muchas cosas que se me hacen insoportables. He tomado una pastilla para la angustia he combatido el deseo de acostarme de cerrar los ojos de dormir y olvidar, el deseo de tomar muchas más y desaparecer de un mundo en el que hay niñas de once años que pueden recibir un trato semejante al de esa niña de la noticia de hoy. Pero si sigo vivo que sea para enrolarme en algo, para poner dinero, ideas, pegatinas, lo que sea que haya que poner, a lo mejor hay cosas por inventar aún para defender a l@s niñ@s, confío en UNICEF, allí sabrán decirme cómo hacer, tengo que confiar, agarrarme a una esperanza, porque ya esta mañana se me ha caído entera y verdadera y no puedo dejar de llorar, me da igual si al leerme alguien  piensa lo que le dé la gana pensar, lo único que me importa es que no vuelvan a salir noticias de niñ@s torturad@s por sus padres o madres, que ell@s, al menos ell@s, conserven las alas intactas puedan volar a gusto por todo lo ancho y lo alto de la vida, ¡sí! 

1 comentario

pat rizia -

comparto el horror, nada puede devolver al antes de aquello a esas pobres criaturas, también he llorado