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JAVIER ROMEO Y ELISA CUARTIELLES, DOS PROFESIONALES ADMIRABLES QUE ME HAN TOCADO EN SUERTE PARA ILUSTRAR LA GUÍA DEL JARDÍN BOTÁNICO

JAVIER ROMEO Y ELISA CUARTIELLES, DOS PROFESIONALES ADMIRABLES QUE ME HAN TOCADO EN SUERTE PARA ILUSTRAR LA GUÍA DEL JARDÍN BOTÁNICO

 Aquí están Javier Romeo y Elisa Cuartielles, fotógrafos de pro, ante la pantalla mágica.

¡Si hubiese podido aprender la mitad de lo que han hecho y comentado entre ellos!

Esta mañana he ido a Prames a trabajar con los fotógrafos de la Guía del Jardín Botánico Xavier Winthuysen de Zaragoza. Como prometí, he aquí sus nombres y apellidos: Javier Romeo y Elisa Cuartielles, “maestro fotógrafo” y “aprendiz” de fotógrafa (pero ya muy avanzada y eficaz).  Nos hemos puesto los tres frente a la pantalla y hemos ido eligiendo las fotos que mejor nos parecían para publicar.

 Los ojos profesionales ven muchas más cosas y detalles que los del profano, incluso los del profano muy atento. Y luego están los recursos increíbles que tienen los programas de PC para tratamiento de la imagen. Con esos recursos se iban asegurando de que tal o cual foto estuviera realmente bien enfocada y el viento no hubiera hecho de las suyas. A veces me parecía que se veía muy bien y Javier o Elisa me demostraban que había rastro de movimiento en las hojas… Hemos decidido seleccionar fotos muy impactantes por su aproximación inusitada a los detalles botánicos, sobre todo a hojas y frutos de coníferas, para que el usuario de la guía reciba una información visual que guíe su mirada y le habitúe a diferenciar entre lo parecido: las hojas de las tuyas, la sabina, el enebro, el ciprés… Hemos hecho de las fotografías de detalle una especie de lupa incorporada a la Guía. ¡Y qué bellos son esos detalles naturales de los árboles, qué configuraciones tan increíblemente útiles y bellas! 

La luz era otro elemento fundamental para la decisión final. Mis ojos ahí se perdían más. Los matices en la calidad y/o cantidad de iluminación afectan enormemente a los tonos de los colores. Como cualquiera de estas tareas técnico-artísticas, pasar un rato viendo y oyendo trabajar a profesionales te hace valorar la calidad de lo que ves cada día en libros y revistas, te dan elementos de juicio aunque sean rudimentarios. Darte cuenta de que tus mismísimos ojos son capaces, si los adiestras y entrenas, de captar muchos más elementos en una imagen fotográfica es una experiencia muy recomendable, sobre todo a cierta edad en la que ya el cansancio y la vagancia ocular va ganando terreno. A esos efectos, una sesión como la de esta mañana viene a ser como un lavado y puesta a punto de los ojos, un renacimiento del sentido de la vista.  

Me gustaría tener muchas más palabras para poder dar cuenta de la cantidad de tareas y detalles concretos que les he visto realizar en unas horas. Lamento no tenerlas, porque seguro que muchos de ustedes las conocen y disfrutarían más de estas pequeñas crónicas de un escritor en la imprenta. 

Como había sucedido el primer día en el Jardín Botánico, el humor y la buena educación de Javier y Elisa me llamaron la atención, y eso que no creo estar rodeado generalmente de gente especialmente  maleducada o malhumorada. Lo que ocurre es que un ambiente de trabajo en el que la colaboración se base en la exactitud técnica y en el respeto personal tampoco es tan usual. Siempre me ha parecido que (al menos en esta tierra) la gente que hace las cosas mal y que te trata mal no recibe un eco de su torpeza, nadie les dice nada al respecto; y las personas cuidadosas, respetuosas y buenas profesionales tampoco reciben la mención de sus cualidades. Y eso no es justo ni bueno para las relaciones laborales ni para las relaciones personales. Así ni se afea la conducta de los torpes ni se alaba la de los hábiles. Una igualdad ficticia sobre la que no se puede construir ni arte ni técnica ni verdad social.  

Javier Romeo y Elisa Cuartielles son dos personas con las que da gusto trabajar, y no me importa decirlo y repetirlo todas las veces que haga falta para distinguirlos de esa otra gente que te amargan cualquier dulce en el rincón de cualquier autobús, calle, taller, imprenta, oficina, editorial, aula, cátedra, púlpito, escaño… Seguiré contándoles cosas sobre esta tarea de hacer, seleccionar y decidir fotos para la Guía del Jardín Botánico.

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