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javierdelgado

UN ÁRBOL DEL BARRIO HA ECHADO RAÍCES EN LA CUNA DE TU HIJO...

UN ÁRBOL DEL BARRIO HA ECHADO RAÍCES EN LA CUNA DE TU HIJO...

Un árbol del barrio

ha echado raíces en la cuna

de tu hijo

que duerme sin saberlo.

Pero lo sabrá.

Es un árbol pequeño,

aún tiene ramas como bracitos

y sus hojas,

con un poco de paciencia,

aún pueden contarse.

Su corteza es muy fina

una piel suavísima adherida

a un cuerpo espigado

cuerpo de árblol de ciudad.

Crecerá entre las casas

como tu hijo está creciendo

crecerá y sufrirá los vientos, las heladas,

la lluvia, quizás algunos golpes.

Un día, cuando tu hijo

se aleje de la cuna

llegará junto al árbol

y le hablará de tu a tu,

como si siempre se hubiesen

estado contando sus vidas.

Sus raíces, las de tu hijo,

están entrelazadas con las del árbol

que acompañó su infancia.

Pintará un bonito dibujo

para llevar a la escuela:

el árbol tendrá muchos colores,

alto como un mayo

cubriendo a todos los compañeros

de juegos bajo su amplia copa.

Todo esto lo sabes

desde que viste la primera raíz

del árbol en la cuna

y no la cortaste

la dejaste seguir

su camino hacia los sueños más profundos

de tu hijo.

Al fin y al cabo,

los dos nacieron casi al mismo tiempo,

son vecinos del barrio,

y un día no lejano se necesitarán

el uno al otro.

¡Qué mejor tierra que la cuna de tu hijo

para que el árbol hunda en ella

sus raíces!

Las ves y te hace gracia

pensar que tienes dos

hijos en la cuna: el árbol y tu niño,

los dos durmiendo plácidos

con los brazos abiertos,

tan tranquilos.

3 comentarios

Luisa -

Precioso. Sin querer comparar nada, puse una vez un comentario en Pandeoro que venía a decir que toda casa debe tener su árbol. Gracias por el poema, Javier.

Maria -

me ha encantado este poema,impregnado de ternura, más animante que el de ayer.No dejes de escribir poemas, Javier, gracias de nuevo!Se nota que los árboles son tu vida.

María Pilar -

¡Gracias escritor! Nuevos poemas en tu blog. Tuyos y de Vicente Pascual, extensos y breves, de vidas y muertes. Gracias a los dos