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ÁRBOLES EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES. UN INTERESANTÍSIMO ARTÍCULO SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL DEL ARBOLADO URBANO EN ESA CIUDAD, SUS PROBLEMAS, SUS MALTRATOS... E IDEAS PARA EL FUTURO.

ÁRBOLES EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES. UN INTERESANTÍSIMO ARTÍCULO SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL DEL ARBOLADO URBANO EN ESA CIUDAD, SUS PROBLEMAS, SUS MALTRATOS... E IDEAS PARA EL FUTURO.

(De http://www.ecoportal.net)

Situación Actual del Arbolado en la Ciudad de Buenos Aires
Por Por Luis Buchhalter *

¿EL FIN DE LOS ÁRBOLES DE BUENOS AIRES?

 

I. Introducción

 

Con los cambios que se producen cada vez con más velocidad en las grandes ciudades, surgen conductas que muchas veces dejan de lado una arista que debería ser cuidada dentro de ese pretendido progreso. Así, grandes proyectos urbanísticos se desarrollan a expensas del medio en el cual se insertan, deteriorando recursos naturales y calidad de vida. Buenos Aires no está ajena a estos acontecimientos, y actualmente demuestra no poseer capacidad de defensa ante graves atropellos perpetrados contra el medio ambiente urbano. Estos atropellos, en todas las oportunidades son aprobados por los funcionarios.

 

Porque la ciudad contiene un ecosistema propio, que se mantiene equilibrado si no se excede un determinado nivel de contaminación. El límite aceptable supera muchas veces lo establecido por las ciencias ambientales como normal, por lo cual la población tolera valores exagerados, llevando quizás una vida que convive con la enfermedad. El deterioro ambiental en ocasiones sólo se percibe cuando llega a límites extremos. Por eso la tolerancia a la contaminación depende de la calidad de vida que se le brinda al ciudadano. En este punto es donde aparecen los elementos capaces de mejorar la calidad de vida de la población de la ciudad.

 

Buenos Aires deteriora día a día su ambiente urbano, y al mismo tiempo deteriora también los elementos existentes capaces de mejorar esa disminución en la calidad de vida de los habitantes. Uno de esos elementos es el Arbolado de las calles, que debe cumplir la función de reconstituyente del medio ambiente. Dada la complejidad de mantener un arbolado en buenas condiciones apto para brindar servicios, ocasionando las menores molestias posibles, es que debe existir un manejo adecuado y a largo plazo, priorizando la relación árbol-vecino sin relegar el control, cuidado y mantenimiento por parte de las autoridades del Gobierno de la Ciudad. 

 

Se ha llegado hoy en Buenos Aires a la creación de un entorno excesivamente artificial, lo cual conlleva una pérdida de espacios naturales dedicados al esparcimiento, al ocio, al juego y a la compensación de esa artificialidad. El alejamiento de lo natural se exacerba actualmente y se transforma muchas veces en la idea de que "lo verde" es un estorbo, idea que oficialmente no se intenta contrarrestar por ningún medio. De esta forma, el "manejo" del arbolado público deviene en tratos incorrectos a los ejemplares, contribuyendo a su deterioro.

 

Debido a esta compleja situación es que se hace indispensable realizar toda una enseñanza de la población acerca de cuánto necesitamos a los árboles para mejorar nuestra calidad de vida. Al mismo tiempo, si están correctamente manejados, la tarea es más sencilla. Entonces deben confluir dos clases de enseñanza: la impartida a la población en general, y otra que se dirija a los empleados y personal de Espacios Verdes. 

 

El arbolado de las calles de la ciudad de Buenos Aires está sufriendo una degradación y destrucción irracionales y sistemáticas como jamás ha sucedido anteriormente. Se ha puesto a la orden del día la mutilación de ejemplares sanos y fuertes en diversos sectores de la metrópolis, con diferentes niveles de gravedad. Estos hechos se deben principalmente  a la ausencia de políticas elementales de preservación de las especies por parte de las autoridades, a la desinformación a la que es sometida la ciudadanía acerca de las virtudes de los árboles, a la completa falta de mantenimiento de los ejemplares, a la falta absoluta de controles sanitarios, seguimientos y curación de enfermedades, etc.

 Para peor, gracias a esta dejadez sin precedentes, es que han actuado empresas que la Dirección General de Espacios Verdes contrató en 1998-1999 para realizar las tareas de "poda" y "plantación" de ejemplares nuevos. Estas empresas han demostrado absoluta falta de idoneidad, actuando sólo con fines de lucro.

En el siguiente trabajo expondremos brevemente las diferentes facetas del trabajo de estas empresas, de la lamentable actuación de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Regional del GCBA, y otros rasgos característicos de la situación a la que se ha llegado, y que hasta la actualidad no hemos logrado revertir. 

 

I. El estado actual

 

A)   La destrucción perpetrada por los habitantes de la ciudad. 

 

Mucha gente no quiere a los árboles. Esto se debe seguramente a los cambios en nuestra forma de vida, que nos aleja día a día de la naturaleza, de la paz y sosiego necesarios para mantener nuestro ánimo sereno. También se debe a la pésima administración, a la falta de gestión del arbolado público, que deja a los ejemplares librados a su suerte; no interviene a tiempo ante reclamos de árboles enfermos que representan un peligro real, no se ocupa de la reparación de veredas rotas por las raíces superficiales en tiempo y forma, no se educa a los ciudadanos, etc.

Ya sea personalmente o a través de terceros, numerosos propietarios "podan", mutilan, cortan, estropean o talan los árboles que están frente a sus casas, por medio de serruchos, hachas o motosierras.

 

Los responsables de realizar los cortes con motosierras suelen ser individuos que ofrecen sus servicios casa por casa en los barrios no céntricos a cambio de una suma que va desde los $30.- a los $100.- (Algunas veces esta tarea la realiza como "changas extras" el mismo personal de la Dirección de Espacios Verdes.)

 

Ni la decadencia que presentan numerosos ejemplares ni la falta de gestión oficial para mantener el arbolado en perfectas condiciones justifica de ningún modo la intervención particular, carente de conocimiento y sumamente dañina, que se realiza a los árboles. (Además prohibida por ordenanza)

 

La mayoría de la gente es consciente del grave daño que causa, pero no le presta importancia, ya que se fija la idea de deshacerse del árbol, o mantenerlo lo más pequeño e inútil posible, a fin de que su existencia no se destaque. Los argumentos principales esgrimidos más a menudo suelen ser:

 

*Porque molesta barrer las hojas.
*Porque las raíces levantan la vereda.
*Porque provocan alergia (ver apartado al final)
*Porque por sus ramas entran a la casa cucarachas, ratas y otros bichos.
*Porque las hojas que caen tapan las rejillas de las terrazas.
*Porque tapan el cartel de los negocios. 

 

Existe asimismo gran cantidad de talas ilegales, que se realizan de diversos modos, cuyas denuncias judiciales no dan resultado alguno. Una modalidad detectada en el caso de inmuebles desocupados consiste en que se tala el árbol, y varios meses después en ese sitio se construye. De esta manera, no es posible realizar la denuncia contra nadie en particular. 

 

B)  La destrucción perpetrada por las Empresas Privadas 

 

Al recorrer varias zonas de Buenos Aires puede concluirse que no existen mapeos completos del estado de los árboles de la ciudad; en consecuencia muchos ejemplares enfermos sin salvación y otros ya decrépitos permanecen en pie y los que se pueden salvar merced a un tratamiento adecuado y realizado a tiempo empeoran.

 

Para agravar más aún este estado de cosas, se ha otorgado a tres empresas la poda del arbolado urbano (véase inciso C) 1), y se insiste en no realizar campañas de educación y concientización de la población acerca de la importancia de los árboles (véase inciso D)

 

El último punto que requiere atención es el de las supuestas plantaciones de cientos de miles de árboles, que por la manera en que se efecturon no parecen pertenecer a ningún plan global de mejora del arbolado urbano, tal como se detallará en el inciso C) 2).

 

C)  Críticas a las gestiones oficiales 

 

1)    Las " podas legales" 

 

La poda tal como se realiza en los frutales, por ejemplo, que se efectúa con fines productivos y económicos, no es aplicable de ninguna manera al árbol de la vereda. La poda mencionada se realiza sobre bases científicas, y permite obtener mejor calidad en las frutas y, al mismo tiempo, logra que se encuentren éstas más al alcance de la mano. Pero aún así, al árbol le hace daño: su longevidad disminuye hasta cuatro veces.

 

La poda en el arbolado urbano debe ser excepcional y rara, sólo justificable luego de un control específico en el ejemplar. Puede ser realizada una poda de formación para guiar el crecimiento cuando el árbol es chico, una poda de mantenimiento para extraer ramas secas, entrecruzadas, rotas o enfermas o las que estén muy abajo y obstaculicen el paso de vehículos y peatones. No debe permitirse a las empresas de televisión por cable romper ramas ni raíces, ni se debe podar para que haya mejor iluminación en las calles. La prioridad debe tenerla el árbol, y al planificar la iluminación de una cuadra, tener en cuenta el ramaje; por lo tanto, la ubicación de las luces debe ser  modificada según corresponda. No sugerimos que las calles permanezcan en tinieblas, pues esto sería absurdo; solamente que se respete el arbolado existente.

 

La Dirección de Espacios Verdes contrató en 1998 a cuatro empresas (Clear Plaza, ATA, Ecología 2000 y ECOR) para que se dediquen a "podar" el arbolado urbano. El resultado de estas "podas legales" es absolutamente dañino. Se trata de forajidos munidos con una motosierra que salen como bandidos a cortar lo más posible, sin importar el árbol en lo más mínimo. Los resultados son tan nocivos, que debemos presumir que el titular de la Dirección General de Espacios Verdes de ese momento, Daniel García Mansilla era poseedor de una enorme ignorancia (innata o deliberada), no le interesaban los árboles, o era una persona carente de todo sentido común, ética y virtud política. Se trató, en consecuencia, de un puesto político donde no se privilegia el conocimiento.

 Este personaje debió renunciar en octubre de 2000 por causas poco claras, y en su lugar asumió la Ingeniera Graciela Barreiro. Respecto a esta funcionaria, me consta su idoneidad, su ética y transparencia y sus buenas intenciones. El trato a los árboles realizados por su personal ha mejorado mucho; sin embargo, al no contar la DGEV con presupuesto, herramientas y personal suficiente, es poco y nada lo que puede hacer por el bien de los árboles. 

 

2) Las plantaciones 

 

Plantar árboles debe ser parte fundamental de la tarea de mantenimiento del arbolado urbano. Sin embargo, como acto aislado y no formando parte de una política global de cuidado del patrimonio natural de las calles de la ciudad, no constituye una labor enriquecedora de la situación actual. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires recurre a estrategias marketineras donde el aparecer en los medios tiene fundamental importancia para el ego de los funcionarios. Anuncios con pompa y platillos de grandes plantaciones de árboles constituyen una demostración de lo que decimos. Luego de plantados, la mayoría de los árboles perecerá ante el olvido de las autoridades y de los ciudadanos.

Se han detectado numerosos inconvenientes en la supuesta plantación de 100.000 árboles de 1998-1999 (que significó una erogación de $ 4.000.000.-) realizada por cinco empresas licitadas el año pasado (las tres que realizan las podas, más Angelux y Ecología Urbana) 

 

Para empezar, no se tuvo en cuenta la relación entre las especies y su entorno, ni la rusticidad necesaria para que el árbol se adapte al ambiente tan poco hospitalario de la ciudad. No existió la necesaria diversificación de especies (que funciona como recurso estético y sanitario). Fueron utilizados tutores verdes que luego han enraizado; muchísimos ejemplares se secaron y murieron, ya que no se hizo el mantenimiento convenido (que sería por un año)

 

En este año 2000 se han plantado más árboles, con el mismo desastroso resultado. 

 

(La Asociación Amigos de los Árboles ha iniciado acciones legales en el año 2000, a fines de obtener informes detallados de los dos puntos anteriores. El Gobierno de la Ciudad no sólo no contestó ningún pedido de informes, sino que se dedica sistemáticamente a poner trabas a la tarea de los abogados) 

 

3) Transplantes 

 

El trasplante de árboles es un recurso extremo que no debe utilizarse en lo posible. Sólo se justifica en casos de construcciones que sea imposible variar o adaptar al terreno. El árbol, para ser trasplantado, debe sufrir fuertes cortes de sus ramas principales, de modo que pierde tamaño de su copa,  y no siempre sobrevive. Hemos detectado que en el Proyecto Puerto Madero, cerca de la Reserva Ecológica, decenas de tipas fueron  trasplantadas por la empresa "Salvatori". Los grandes cambios urbanísticos deben tener en cuenta el arbolado de las calles, o las autoridades deben exigir que así ocurra. 

 

4) Talas   

 

El propio Gobierno de la Ciudad autorizó la obra del hipermercado Carrefour y el túnel adyacente en el predio décadas abandonado del ex albergue Warnes. En la Av. Chorroarín, en la Av. Constituyentes, en la Av. Warnes y dentro del Club Municipal Costa Rica, fueron talados 30 añosos árboles. Se violó la ordenanza que autoriza la obra, (que contemplaba los árboles, algunos de más de 100 años) se violó la ordenanza de arbolado urbano, y se violó la ley de Estudio de Impacto Ambiental.

 

En la prolongación del subte "B" en Chacarita, han sido talados siete ejemplares sanos por parte de la Dirección de Espacios Verdes, en octubre de 2000,  durante la anterior gestión, sin que hasta ahora se nos haya informado la razón, las causas, quién lo autorizó, etc. 

 

5)    Las empresas de recolección de residuos podrían ayudar. 

 

Las empresas de recolección de residuos no tienen ningún tipo de precepto que las obligue a denunciar la presencia de ramas en la vía pública. Simplemente, al encontrarlas, las recogen en sus camiones, trátese de una poda ilegal, legal o de una tala. Esto es enormemente grave y se desaprovecha una posibilidad cierta y rápida de poder sancionar efectivamente a los responsables de la mutilación. Si el Gobierno de la Ciudad funcionara, con organizar en un mapa en qué direcciones se han cortado ramas legalmente y de manera correcta, las empresas de limpieza podrían ayudar a disminuir la deforestación. Llamarían a una dependencia donde un inspector inmediatamente procedería a labrar el acta de infracción. 

 

6) Ineficiencia de los Centros de Gestión y Participación. 

 

El Programa de Descentralización y Modernización incluye la creación de diversos Centros en los barrios, que cumplirían la función de acelerar los reclamos y trámites. Sin embargo, este proyecto descansa en una concepción errónea y patológica de la que los funcionarios denominan "participación de los vecinos". Estas dependencias son meros intermediarios, entes burocráticos inútiles cuya función es la de "licuar" al ciudadano. Cuando se presenta una queja, los centros de gestión y participación simplemente la envían a la oficina central correspondiente.

 Uno de estos centros en particular, el número 11, dirigido por Norberto Almécija,  hasta el año 2000, ha recibido decenas de denuncias de mutilaciones y talas de árboles, solicitudes de investigar las causas de la destrucción de los árboles, ofrecimientos para ayudar en el esclarecimiento a la gente sobre la importancia de los árboles, etc. Jamás hubo respuestas. Este funcionario ha demostrado desinterés, inoperancia y complicidad por omisión.  

 

7) Complicidad de la Guardia de Auxilio 

 

Este ente se supone que acude en casos de emergencias en la vía pública, en catástrofes o accidentes, etc. Sin embargo en por lo menos dos casos ha actuado ilegalmente procediendo a mutilar árboles a pedido de un vecino corrupto que posee amigos en esta dependencia. Actuando con inoperancia y prepotencia, de no ser por nuestra casual intervención, hubieran destrozado uno de los árboles mencionados 

 

D) La ignorancia en lugar de campañas educativas como parte fundamental de esta gestión del GCBA

 

En muchas ocasiones han sido denunciadas mutilaciones y talas clandestinas a diversas autoridades comunales (Centro de Gestión y Participación nro. 11, Arbolado Urbano, Dirección General de Espacios Verdes, Policía y al Ombudsman porteño) sin que se obtuvieran resultados. No sólo eso; también se han solicitado urgentes campañas de concientización de la población para evitar el empeoramiento del estado de los árboles.

 

No sólo nunca hubo respuestas o explicaciones de si era posible o no (y por qué), sino que durante los tres últimos inviernos la situación empeoró geométricamente. De haberse contemplado este importante pedido, centenares de árboles aún estarían sanos y otros seguirían en pie, pudiéndose haber evitado muchas talas y mutilaciones.

 

Concluimos entonces que para que esta gestión del arbolado urbano funcione, es indispensable y prioritario NO realizar campaña alguna de educación.

 

III. Soluciones

 

Proponemos aquí un cambio de raíz de esta política que debe ponerse en práctica de inmediato. Sólo funcionarios sensibles y con conocimientos bien orientados serán capaces de aplicarlo correctamente. Debe actuar simultáneamente en todos los frentes que se enumeran, pues de lo contrario no habrá mejoría del arbolado de la ciudad y, por lo tanto, tampoco de la calidad de vida de sus habitantes.

 A)   Cese inmediato de "podas" oficiales B)  Campañas masivas de educación

1)    Educar a los trabajadores de la Dirección General de Espacios Verdes 

 

Dictar cursos obligatorios a todo el personal de esta dependencia, donde se les enseñe todo lo inherente a arbolado en general. Es preferible que sea gente sensible, y que sienta afecto por las plantas. (Actualmente el trabajo del personal de esta dependencia ha mejorado sensiblemente) 

 

2)    Educar a la población. 

 Tanto a los niños como a los adultos se les debe informar periódicamente acerca del arbolado. Deben implementarse actividades en los barrios, las escuelas, las instituciones intermedias; asimismo deben realizarse campañas en medios masivos de difusión.

Los temas a desarrollar serán: plantación y cuidados (podas iniciales y de formación), ventajas de los árboles sanos (sin podas posteriores), nociones de las principales enfermedades, interacciones con el ambiente y con las personas, enseñar a querer a los árboles, nociones de estética, etc.   

 

C)  Planes continuos de reposición

 

Los planes espasmódicos y exagerados no reemplazan a un PLAN MAESTRO RECTOR DEL ARBOLADO URBANO. No se respetan los contratos y no se mantiene a los ejemplares para que crezcan sanos y sin causar molestias. 

 

D) Cambios en la legislación

 

La ordenanza que rige hoy el arbolado urbano es violada diariamente a nivel oficial y particular. A continuación sugerimos algunas ideas:

 

*Con respecto al punto de hacer cargo al frentista de su árbol expresado en el proyecto de ley del diputado Caram (presentado en la Legislatura en 1998), puede aplicarse con la salvedad de que no implique deslindar la principal responsabilidad de las autoridades de Espacios Verdes, como se pretende. Los árboles son del municipio (es decir, de todos), y forman parte de un servicio público. Para su manutención se destinan fondos provenientes de los impuestos que se recaudan. No se pueden dejar de hacer mapeos periódicos y trabajos de mantenimiento que sólo competen a las autoridades. El hacer cargo al frentista sirve para que éste no dañe al árbol y para sancionarlo en caso de que lo hiciera, solamente. De lo contrario, ciérrese la Dirección mencionada.

 

*En locales o viviendas deshabitadas que posean árboles en su frente, se sancionará en caso de daño tanto a la inmobiliaria o al vendedor como al comprador. (Hemos comprobado que muchas veces se talan árboles varios meses antes de que se construya o reabra un local o vivienda.)


*Imponer severas multas a los infractores, proporcionalmente a los daños causados.
*Imponer sanciones al frentista, y considerarlo culpable de los daños al ejemplar que tiene frente a su domicilio.

 

E) Conclusiones y propuestas

 

*Estas dos últimas  gestiones son responsables de la destrucción descarada de gran parte de nuestro patrimonio verde.


*El árbol no debe ser manejado por los vecinos a su propio gusto.


*Tampoco debe ser manipulado por el dirigente de turno.


*Debe manejarse con profesionales idóneos.


*Deben realizarse campañas de educación continuas, pues ésta es la única manera de que exista una arboleda sana y bien cuidada.


*Deben realizarse mapeos continuos de las calles marcando el estado de cada árbol, y reemplazar los enfermos o muertos de manera ordenada y lógica. (el actual censo llevado a cabo por la Secretaría de Medio Ambiente, sólo demuestra el deseo irrefrenable de los funcionarios de salir en los medios.)


*Las plantaciones deben comprender cantidad de ejemplares que sean posibles de ser cuidados y controlados, y no ser esporádica y gigantesca.


*Las podas deben realizarse sólo en casos necesarios con equipos de técnicos dirigidos por un ingeniero agrónomo.


*Todo lo relacionado con los árboles de la ciudad debe ser efectuado a través de varias gestiones de gobierno, para conservar así un arbolado sano y en armonía con la ciudad.

 Buenos Aires, mayo de 2001  
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