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javierdelgado

EXPRESARSE PARA QUÉ. ¿ESA ES LA CUESTIÓN?

EXPRESARSE PARA QUÉ

Hace dos días me preguntaba:

"¿No es suficiente con darme cuenta de que de esas lecturas y la escritura – entre otras cosas - de este blog depende mi propia identidad como ser vivo? ¿Es suficiente con saber que  estoy aportando (a quien quiera leerme) la expresión de mi propia identidad?"

Por si les interesa, mi respuesta es: NO. No es suficiente.

La expresión de un@ mism@ es condición necesaria, pero no suficiente para hacer de ella una comunicación entre seres humanos.

Es necesaria no tanto como resultado condescendiente hacia las necesidades de un@ mism@ o como puro ejercicio de narcisismo, cuanto como exigencia intelectual y moral de expresión de lo que verdaderamente representa la individualidad, especialmente cuando la individualidad no se resigna a “amoldarse” al “sentido común” ni a las convenciones sociales, etc.

Comienza a ser suficiente cuando esa expresión individual aporta algún elemento capaz de promover en l@s demás una actitud crítica hacia el mundo y hacia sí mism@s, cuando gracias a esa expresión alguien se siente interpelad@, inspirad@ y movid@ a algún tipo de transformación.

Sin embargo, nunca negaré a nadie ni su derecho a expresarse como individuo, ni siquiera en el caso en el que alguien proclame su personal voluntad de no aportar nada a nadie o su absoluto desentendimiento hacia las consecuencias que su personal expresión pueda tener en otras personas.

Me parece evidente, con todo, el carácter “innecesario” de gran parte de la comunicación “activa” en el mundo de hoy, en el que la “hipertrofia comunicativa” no responde casi nunca a la necesidad de una expresión de la individualidad sino, más bien, a la necesidad de amparo en la masa de la homogeneidad, de un “reconocimiento social” en el sentido de integración en el orden establecido, etc. En gran medida, la “democratización de la comunicación” se basa en esas necesidades que ya estudió Wilhelm Reich en su “Psicología de masas del fascismo”. (Un autor que convendría leer y releer en este comienzo del siglo XXI)

Evidente también me parece la generalmente  insuficiente capacidad de interpelación de la mayoría de los “mensajes” que actualmente se difunden a todas horas, “ruido”, cuando no maniobras de puro “entretenimiento” y respuesta ansiosa a los agobios de una “adicción comunicativa” (el adolescente que mantiene conectado el ordenador a Internet y el móvil encendido durante la noche …).

Tengo la impresión de que casi nunca la comunicación que recibimos o emitimos responde al ciclo reflexión - expresión – reflexión y de que a menudo se trata de una mera repetición de mensajes anteriores, repetición con la que se espera “responder a las expectativas” del poder con la expresión de nuestra sumisión a sus normas y de nuestro apoyo a las formas generalizadas de coacción.

Expresar(se) para ayudar a l@s demás a comprender y transformar el mundo, o expresar(se) para colaborar con el poder a conservar el “orden” existente a su favor: ésa es la cuestión.

¿Esa es la cuestión?

 

 

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