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javierdelgado

BARQUITOS EN EL EBRO: UNA HISTORIA PATÉTICA. ¡Y SIGUEN EN SUS TRECE! (¡Y NO SON PAPAS!)

 

BARQUITOS EN EL EBRO: UNA HISTORIA PATÉTICA. ¡Y SIGUEN EN SUS TRECE! (¡Y NO SON PAPAS!)

 

La historia de las intervenciones en el Ebro para asegurar “cierta” navegabilidad a su paso por una zona de Zaragoza se ha convertido, a la altura de septiembre, en una historia patética.

 

Parece demostrable que las autoridades municipales (y otras) no supieron claramente a qué se arriesgaban, ni calibraron la proporción esfuerzos / resultados, ni conocían seriamente las características (ni siquiera de ese tramo) del cauce del Ebro. Que desoyeran pertinazmente las serias advertencias de algunos especialistas,  las de algunos dirigentes ecologistas y las de una (pequeña, pero atendible) parte de la ciudadanía zaragozana preocupada por los costes (económicos, pero sobre todo medioambientales) de la aventura, suma pecado sobre pecado.

 

El importante y positivo avance que ha  constituido, en conjunto, la revisión y remodelación de las riberas del Ebro (una de las intervenciones "históricas" en la ciudad) se ve enturbiado por un planteamiento obstinado en la intervención en el propio cauce del río. Parece que si no se consigue (¡y a costa de lo que sea!) que naveguen por sus aguas un tipo especial de embarcación no hay opciones para el disfrute del Ebro, como si no hubiera muchas otras posibilidades de aprovechamiento de las obras ya efectuadas. Independientemente de la opinión que se tenga sobre las obras ya realizadas (el azud, los pilares del puente de piedra, los dragados ys realizados, etc.) ¿No convendría comenzar a pensar ya en un uso positivo del cauce a su paso por Zaragoza que no sea el de los dichosos "catamaranes" que no han conseguido (ni parece previsible que lo hagan nunca) navegar por esas aguas?

 

 

 El colmo es que, por lo que acaba de salir por la boca del Teniente de Alcalde Fernando Gimeno, siguen “en sus trece” como si los meses de su absurda insistencia municipal (ya que no los meses de avisos ciudadanos) no les hubieran hecho reflexionar. A diez días del cierre de la Expo, resulta francamente desolador escuchar a Gimeno que es un servicio público con "éxito" que respaldan, que no se puede enjuiciar un transporte pensado para 25 años por los problemas iniciales de este verano, que la empresa también asume sus riesgos y que el Ayuntamiento hará los dragados que hagan falta para garantizar la seguridad en el tramo urbano y para restituir el cauce a su estado natural (Heraldo.es del 04.09.2008: http://www.heraldo.es/index.php/mod.noticias/mem.detalle/idnoticia.23280/relcategoria.1005)

 

Si lo que ha ido sucediendo en el cauce del Ebro en los últimos meses de “penúltimos” dragados, etc. (o dicho de otra forma: la opinión del mismísimo Ebro) no les aporta nuevos elementos de juicio para la evaluación del plan inicial, malo. ¿No sería mejor pararse a considerar los verdaderos límites de la intervención en el Ebro y de sus posibles razonables aprovechamientos?

 

 

 

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