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javierdelgado

BLOGS, COMENTARIOS, ANONIMATO Y LIBERTAD DE EXPRESIÓN. UN CASO CONCRETO RELACIONADO CON LA VEGETACIÓN, LA URBANIZACIÓN (Y “ARCOSUR”).

BLOGS, COMENTARIOS ANONIMATO Y LIBERTAD DE EXPRESIÓN. UN CASO CONCRETO RELACIONADO CON LA VEGETACIÓN, LA URBANIZACIÓN (Y “ARCOSUR”).

 

Hace poco alguien (firmaba con un nombre de mujer, pero luego la dirección email que ponía era falsa - al menos, la Red ha devuelto mi email de contestación -  así que me he quedado sin saber quién es realmente) ha puesto un comentario a un artículo de este blog en el que se comentaban los trabajos de máquinas contra vegetación y arbolado de los terrenos de lo que será “Arcosur”. Fiel a mi compromiso conmigo mismo, el comentario queda publicado (me parece siempre lo mejor, inculso en los peores casos) y además, en este caso, contestado.

 

Aparte de las alusiones personales y los juicios de intención que se emiten en dicho comentario (no merece la pena insistir aquí en ellos), hay dos asuntos sobre los que que me perece interesante proponer una reflexión.

 

El primero es la primera palabra del comentario, el imperativo  “Cállate (…)”. ¿No les parece que precisamente en el ámbito de la Red y más concretamente en el ámbito de los blogs resulta contradictorio hacer un comentario comenzando con esa órden (o petición)? Se trata de opinar, de informar, de discutir (incluso, si me apuran, de insultar y otros etcéteras: allá cada cual con su estilo). ¡Pero mandar (o pedir) callar! Escriba cada cual lo que le parezca mejor sobre lo que quiera  escribir y deje a l@s demás que lo hagamos también. En eso consiste todo este asunto de la comunincación.

 

El segundo asunto es el siguiente: cuando defiendo el rastro vegetal que pueda quedar en un suelo ya declarado urbanizable y además (no sólo) urbanizable para viviendas, lo que estoy diciendo es:

 

A.- Que la calidad de vida de l@s futur@s habitantes de la zona será mejor cuantas más zonas se dediquen a zonas verdes (y a instalaciones sociales, comerciales, asistenciales, etc. de todo tipo) y que, en el caso de las zonas verdes hay una legislación vigente que (ya) no permite brutalidades urbanísticas como las que se cometían no hace tanto tiempo. Sugiero, pues, que se aplique la legislación vigente, en beneficio precisamente de quienes van a vivir en esa (o en cualquier otra) urbanización.

 

B.- Que en el diseño de las futuras zonas verdes de esa urbanización (o cualquier otra, pero especialmente en esa, “Arcosur”, por tratarse de terrenos en los que hay aún huertas y arbolado de cierto porte) merece la pena tener en cuenta la vegetación actualmente existente, pues muchos, bastantes o algunos elementos de esa vegetación aportarán aún más calidad de vida a l@s futur@s residentes de esa urbanización. Este punto B no es sino la defensa concreta de (almenos algunos) elementos de biodiversidad ya existentes, que si se pierden se pierden para siempre. Por eso la alerta sobre talas y otras formas de destrucción de vegetación y árbolado es oportuna.

 

Tengo la impresión de que aún hay much@s vecin@s que piensan que la defensa “ecologista” es un lujo que algunos nos permitimos, contra los intereses de la mayoría de la población (especialemente la intersada, con todo derecho, en acceder a las viviendas en las nuevas urbanizaciones). Nada más equivocado. Es precisamente la defensa de los intereses de la ciudadanía (entre los cuales se cuenta el derecho a cierta calidad de vida) lo que nos lleva a algun@s a insistir en la conservación (en su caso) de al menos un rastro de la vegetación existente ya en la zona urbanizable.

 

Un pequeño ejemplo (entre muchos que podrían aportarse al caso) valdrá: a menudo (ya) las nuevas urbanizaciones se dotan de arbolado de nueva plantación y pocos años de edad, cuya acción beneficiosa aún no es toda la que aportarán cuando se conviertan en ejemplares aduntos. Pues bien, si se mantienen aunque sólo sea algunos ejemplares adultos ya existentes en la zona aunque sólo sea hasta que los más jóvenes hayan crecido todos salen ganando (incluso los árboles recién plantados, salvo casos raros de intolerancia o incompatibilidad entre especies, que también se da).

 

La cosa no es callarse ni mandar (ni pedir) a nadie que se calle. Tampoco ponerse de uñas cuando algun@s defendemos algunas cosas. Posiblemente lo que necesitan las campañas ecologistas al respecto es más palabras, más explicaciones, mejor difusión: que nos expliquemos tod@s mejor. Que nos entendamos mejor. Como sentencia el muy antiguo dicho, “hablando se entiende la gente”.

 

Pues eso. A mí personalmente me dá igual si quien pone un comentario a un artículo mío en este blog lo haca con su nombre, con su apodo, anónimamente o como quiera que lo haga. Lo que me importa es que se exprese com omejor le parezca...y que no me mande (ni me pida) callar. Para eso no se escribe un blog, ni se lee un blog, ni se comenta un blog,  ¿no les parece?

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