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javierdelgado

BADAJOZ: ÁRBOLES, ACERAS, RAÍCES, VECIN@S, TALAS...

Francisco Moya incluso se ha quedado sin teléfono por culpa del arbolado «Llevo cuatro años peleando, pero ya no me callo», dice

 

Francisco Moya Trigueros, vecino de Las Vaguadas desde hace 18 años, ha iniciado una cruzada particular para exigir al Ayuntamiento de Badajoz que busque una solución a las raíces que destrozan desde hace años las aceras de su calle. Él denunció el problema hace más de cuatro años, pero el tiempo pasa sin que le den solución y se ha cansado de esperar. «Ya no estoy dispuesto a callarme», avisaba ayer.

Su queja era realizada en el mismo lugar donde ocurren los hechos, en la calle Sierra Nevada. Es allí, frente a la parcela que ocupa el número 3 de la calle, donde varios ejemplares de cinamomo han destrozado la acera y amenazan con echar abajo el cerramiento exterior de la casa de Francisco.

Este pacense comenzó su cruzada en el año 2004. Por aquel entonces, el Ayuntamiento de Badajoz eliminó los árboles que había en una calle perpendicular a la suya y devolvió la horizontalidad a las aceras, una actuación que terminó definitivamente con el problema generado por las raíces. «Si ellos lo habían conseguido, por qué no iba a intentarlo yo».

Pocos días después remitió una carta al Ayuntamiento de Badajoz para pedir una inversión similar. Los árboles de la calle Sierra Nevada ya habían levantado varias losetas de hormigón y caminar por las aceras resultaba misión imposible. «Luego me enteré que en aceras de metro y medio de ancho no está permitido colocar árboles, porque dificulta el paso de las personas, pero en mi calle sí lo autorizaron».

La petición realizada por Francisco Moya cayó en saco roto y los meses siguieron pasando sin que hubiese novedades. Aún así, este vecino de la calle Sierra Nevada no se cansó de pedir una respuesta adecuada. «Yo veía que las raíces se iban apoderando de la zona y poco a poco comenzaban a empujar el cerramiento de mi casa».

Todo se agravó el pasado verano, cuando la casa de este pacense se quedó sin línea telefónica. «Los técnicos vinieron rápidamente pero no podían introducir el nuevo cable en el tubo del teléfono. Decían que era imposible por las raíces y me tuvieron sin teléfono unos días».

Temporalmente le instalaron un radioteléfono que funcionaba con ondas, pero no funcionaba bien y veinte días después lograron pasar una nueva tubería que terminó con la avería. «El problema que tiene esa reparación es que en cualquier momento puede volver a fallar».

Sigue peleando

Esa amenaza cierta ha hecho que Francisco no se canse de pelear y la pasada semana logró que el concejal de Parques y Jardines, Antonio Ávila, visitase su calle en persona. «Antes de venir Ávila, se presentó una cuadrilla para apear el árbol que estaba causando el mal, pero al ver que el problema no se limitaba a un árbol, sino a todos, decidieron marcharse».

Talados

El contacto con el concejal de Parques y Jardines tampoco le aclaró demasiado, y la falta de respuestas ha llevado a Francisco Moya a dar a conocer su problema antes de que sea demasiado tarde. «Al principio era mi mujer la que regaba los árboles para que no se secaran. Si hubiéramos sabido lo que iba a pasar igual hubiésemos actuado de otro modo».

La prueba está en otros vecinos de la zona, que se han cansado de soportar las molestias de las raíces y han optado por la vía directa: talar el árbol o secarlo con lejía y sal. «Los vecinos que somos honrados somos los que pagamos las consecuencias del olvido», se queja Moya.

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