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javierdelgado

OPINIONES

SALIR A BUSCAR LIBROS Y PALABRAS: AMOR, LIBERTAD, VIDA...

SALIR A BUSCAR LIBROS Y PALABRAS: AMOR, LIBERTAD, VIDA... Noche reparadora. Despertar festivo. Gente joven en casa comentando qué libros se regalarán hoy en el día de regalar y regalarse libros. La bonita encuesta sobre las palabras preferidas: amor, libertad, paz, vida, azahar, esperanza, madre, mamá, amistad, libélula... Coger el hilo de la cometa Palabra, verla subir vibrante, ascender, ganar altura, saludar al mundo desde la distancia. El hilo en nuestra mano: el temblor de esa vida de las palabras vivas. Su eco en todo el cuerpo, su pálpito en el alma. Su álito sagrado entre los labios. Amor, Libertad, Vida... Amar en libertad mientras vivamos. Vivir el amor a la libertad. Liberar todo el amor que podamos en vida. Un programa para los días animados, a favor de la vida, de la libertad y del amor. Salgamos a buscar esos libros, esas palabras. Aún hay vida.

DUDAS QUE DUDO MUCHO

DUDAS QUE DUDO MUCHO ¿Y no sería mejor dejarse de pamplinas y pararse y callarse, gritar aquel no  puedo más y aquí me quedo, callarse de una vez, entregarse del todo a ese sentir, saber y reconocimiento de que nada importante mañana habrá cambiado y que si cambia no nos daremos cuenta y que si sí nos la damos será solamente para seguir otro tramo de un camino que nunca hubimos de empezar? ¿No sería mejor dejarse deslizar por el breve laberinto del cascarón del caracol y dejarse caer en el fondo, apagado todo eco del ruido exterior, cerrar los ojos y deshacer la imagen que nos fuimos haciendo de nosotros mismos y por fin aceptar el silencio y el no, el descanso y la nada? Sé que ahora lo pregunto y que poco más es que una amable retórica que intenta mantener la esperanza en que haciendo preguntas, escribiendo, saludando, moviendo las piernas, agitando las manos, asintiendo, negando, proponiendo, rabiando, en fin, gerundeando como es costumbre hacer la vida te devuelve las fuerzas que le has dado (y si no un buen puñado de pastillas al día) y sigues y recobras esa boba inquietud en lo que pasa en el mundo y a tu alrededor y también en ti mismo, y por eso pregunto, escribo –por ejemplo en este blog-  frecuento a los amigos, leo libros más o menos intensos, intento aprender a jugar a esos juegos que inventaron los chinos, sonrío, río, hasta bromeo. Sé que hacer las preguntas sólo sirve para darse un plazo, un poco más, un poco más de tiempo, porque temo hacer daño a dos o tres personas si de pronto me quedo tan quieto como pueda quedarse quieto un muerto y no respondo a nada y no estoy y ya no estaré nunca y ese nunca da miedo porque si es un nunca equivocado ya no habrá vuelta atrás, ni preguntas ni hastío, incertidumbre, cansancio, todas las compañías que ahora  aún me acompañan y a las que la vida me tiene acostumbrado de tal forma que hasta su compañía me parece añorable si pienso en que (por ejemplo) esta tarde me dejo de pamplinas y me callo y me paro.

 

Y aun hay otra pregunta que me muerde por dentro y quiero ver escrita en la pantalla para no censurarme: ¿Qué ha pasado en las últimas horas, ¡si no ha pasado nada!, que me ha hecho levantar, sentarme en esta silla, encender este bicho y ponerme a expresar un sentimiento profundo de dolor por vivir, por seguir vivo, la duda y su desdicha, el apagón, la insistente repetición de la maldita voz que dice: nada merece la pena, nada merece la pena, nada, nada…?

VIDA LOCA(L)

VIDA LOCA(L) Antes, desde luego en tiempos de Franco franco franco en los periódicos de Zaragoza (recuerdo curioso curial El Noticiero) había una sección bajo el titular  "vIDA LOCAL". Es fácil imaginar qué asuntos se trataban allí. Es fácil imaginar los asuntos, no lo es tanto imaginar cómoo se trataban esos asuntos y desde luego no es fácil recordarlo (más que nada, no conviene, por motivos de salud). Debería resucitarse tan maravillosa forma de ininciar a los tejemanejes de autoridades, súbditos y visitantes de nuestra ciudad. Quizá se pudiese suprimir  la  ele del título, de forma que quedase así: "VIDA LOCA". L@s lector@s sabrían así, desde un primer momento, a la primera ojeada, con qué tipo de cosas se iban a encontrar esa mañana delante de las narices. Incluso animaría sus ánimos: mejor asumir una graciosa locura local má o menos transitoria que rabiar cada día con noticias y declaraciones que resultan molestas sin una preparación del espíritu. "VIDA LOCA" sería sin duda la sección más agradecida de cualquier diario, con tal de que se redactara en los términos precisos y justos; desde luego no en ese tono de seriedad impostada con el que se tratan ahora, que hace mucho más triste su lectura. Bueno. Es sólo una propuesta. Con buena intención.

MEDITACIÓN, ON, ON, OOOOONNN

MEDITACIÓN, ON, ON, OOOOONNN

La ilustración que precede a estas líneas es de mi amiga Ana Martín.  La he escogido para proponer a l@s amig@s del psoe del ayuntamiento de Zaragoza que se la pongan delante de las narices (literalmente: en la punta mismísima de sus narices socialistas) y mediten largamente, aspirando y expirando (el aire: no hace falta que expiren del todo y nos enluten) lentamente, concentrándose mucho en una sola idea (es decir: en toda una idea, no sólo en un cachito de idea como suelen hacer más que nada por pereza y por tener caracter risueño y saltarín). Una vez fijada la atención en esa idea, que procuren como si dijéramos corporeizarla, darle cuerpo ante sus ojos, y luego ir mirándola en sus detalles, etc. Pueden, si quieren y les favorece la concentración, hacer resonar en sus cerebros el célebre sonido "OOOOOOONNNNN", que acaso les suene de algo. La finalidad de esta práctica meditativa es preparar sus espíritus, o lo que quede de ellos, para tomar una decisión. Una detrás de otra, sin avalanzarse ni precipitarse y procurando no despistarse mucho. Es posible que por lo menos algunos de ellos consigan así un estado mental y de ánimo que les permita conectar con la realidad sin excesivo perjuicio (para la realidad). En fin, es sólo una pequeña propuesta por si sirve de algo, que a estas alturas puede dudarse.

LA ROMAREDA Y SU DUODÉCIMA. ¡ORA PRO NOBIS!

LA ROMAREDA Y SU DUODÉCIMA. ¡ORA PRO NOBIS! Lo de la Romareda (obras adjuntas, rastro ambulante, campo de fútbol y varios etcéteras medio desvelados o todavía por desvelar) es otro de estos casos que últimamente alegran la vida del vecindario zaragozano. Dicen que en estos asuntos de grandes e impresionantes obras lo fundamental son los números, sobre todo los pequeños números menos contantes y sonantes que se resisten a desaparecer de los papeles una vez puestos: los que hacen unos, los que deshacen otros, los que pasarán como herencia a l@s contribuyentes, los que se irán por los desagües, los que se borrarán con goma Milán, los que se repasarán y los que se subrayarán con la parte roja o azul de un lápiz rojo y azul. Ésa y no otra es una de las tareas cotidianas de un teniente de alcalde encargado del urbanismo: ver volúmenes en tres dimensiones y reducirlos sabiamente a números. Y luego repasarlos, borrarlos o subrayarlos. En eso va una buena parte del sueldo de un teniente de alcalde y todo el de varios ayudantes de varios tipos de ayudas funcionariales, contratadas, subcontratadas, privatizadas o como sea que se hayan establecido para la ocasión o para toda la legislatura.

Pero es que Antonio Gaspar tiene problemas con los números hace ya mucho tiempo, incluso, aunque suene raro y sorprendente, antes de ser teniente de alcalde de Urbanismo. Un ejemplo: hace años firmó una traducción con su ahora señora la Diputada de las Cortes de Aragón Nieves Ibeas (ambos ya entonces profesores de nuestra Universidad) de la novela en francés de Michel del Castillo “El tiovivo español”, en la que puede leerse  que “El padre Risueño era el doceavo [sic] hijo de una familia de campesinos cristianos y pobres (Op. Cit., Zaragoza, Mira, 1991, p. 208). Muy pobre debía de ser  esa familia, realmente, para recibir un doceavo de hijo, es decir, una doceava parte de hijo, que es muy poca cosa de un recién nacido y aun de una criatura hecha y derecha tan sólo en su doceva parte. Hay que ser muy cristiano para afrontar algo así con ese rasgo de buen humor con el que bautizaron al engendro nada menos que con el nombre de “Risueño”. Si les llega a nacer una cuarta parte de hijo le hubieran puesto ya Carcajada General.

Pues ese es el asunto. Que si al duodécimo se le llama doceavo las cuentas salen como salen, sobre todo más quebradas. Y todo ese lío de pasar de áreas a hectáreas y a metros cuadrados, volúmenes, líquidos, gases - sin olvidar los metros lineales y los tranvías de medio punto y todo eso que seguramente un día cercano también nos regocijará - y luego traducirlo a cantidades monetarias, a euros (que menudos son ellos para dejarse manejar así como así), pues eso: que las cuentas se transforman en cuentos de hadas. ¡Estupendo, estupendo!, belloqueó el alcalde de la ciudad varias veces al respecto y prestó más de la doceava parte de sus alharacas a su teniente de alcalde Gaspar, pese a la oposición de la oposición que cuando se opone se pone a hacer cuentas mucho mejor que cuando gobierna, faltaría más, y eso que ellos también están bastante quebrados bajo el peso de la doceava parte del concejal Buesa que en su infinita bondad no se permite apoyar el resto de su mismidad sobre el resto de la oposición.

 Pero héte aquí que, para más INRI, todo un magistrado-juez entero y verdadero sin división de partes que se le conozcan, y encima de la misma Zaragoza, ni madrileño ni catalán ni vasco ni nada de nada, y que se hizo sabio en la Facultad de Derecho de nuestra ciudad, va y dice que no. Que incluso hay cuentas por hacer que no se han hecho (o sea, que se habrán hecho como mucho la mitad de las cuentas en la doceava parte del tiempo necesario para hacerlas lindamente para llegar bien puestas al duodécimo repaso del asunto). Hasta la doceava parte de un juez en el obligado ejercicio de su duodécima función como tal y tal, parece que hubiese podido disponer “estimar la medida cautelar solicitada respecto a los acuerdos del proyecto del nuevo campo de fútbol y adjudicación de las obras…” y aprobar “la suspensión de ambos”, o sea, de las dos cosas, proyecto y adjudicación, sin dejar ni una milésima parte de duda en ninguna parte de sus veintitrés folios de sus jurídicos razonamientos.

Cuentas quebradas, quebradas ilusiones, paralizadas obras. Y entretanto, para dar más color al cuadro, las multitudes de vendedor@s ambulantes exigiendo un nuevo cambio de tercio. ¡Y vuelta a empezar! Todo esto es una expo cotidiana que acabará en bendita y alabada sea la hora o acabará con tod@s nosotr@s. Que a lo mejor es de lo que se trata. De diezmar. Que somos much@s ya y esto no hay quien lo aguante.

RESURRECCIÓN y IV

RESURRECCIÓN y IV

DUERME Y REPOSA

Y NO TENGAS MIEDO

DE NINGUNA MALA COSA.

RESURRECCIÓN, III

RESURRECCIÓN, III

CUANDO QUERRÁ EL DIOS DEL CIELO

QUE LA TORTILLA SE VUELVA.

CUANDO QUERRÁ EL DIOS DEL CIELO

QUE LA TORTILLA SE VUELVA.

QUE LOS POBRES COMAN PAN,

QUE LOS POBRES COMAN PAN,

Y LOS RICOS MIERDA MIERDA.

(Copla popular)

RESURRECCIÓN

RESURRECCIÓN Mis hermanas del Monasterio de la Resurrección (en este blog hay un enlace a su web) me dicen que mañana resucitaremos todos, a poco que nos dejemos resucitar. Me parece muy bien y espero que me resuciten a mí también porque llevo una temporada un poco muerto. Las creencias no son opio, el opio es lo que hacen con las creencias los jefes. Las creencias son búsquedas vitales tan respetables como las búsquedas vitales sin creencias. Por mi parte, creo en la resurrección de los muertos. Pero sin toda esa imaginería que le han ido añadiendo los jefes más que nada para dar miedo y tener a la gente sometida por miedo al famoso Juicio Final. Todas esas cosas, y la vida futura y todo eso me da absolutamente igual, incluso prefiero pensar que resucitamos sin que nadie lo note más que nosotros mismos ydesde luego sin volver a ocupar un espacio en ningún cosmos, qué ordinariez. Hablar con mis hermanas del Monasterio de la Resurrección siempre me ha sugerido muchas ideas poéticas, que son las mejores ideas porque se basan en el amor a las palabras y a quienes las dicen amorosamente y a quienes las escuchan con amor. Si mañana resucito incluso ni yo mismo querría darme cuenta: que se quede en un misterio total, sin confirmación. Yo no busco certezas sino más preguntas. Para mí Dios no es un consuelo sino, precisamente un sinsuelo, que plantea más preguntas todavía sobre las cosas de la vida. Prefiero vivir en un sinsuelo, al aire, sin red: la revolución también será eso, una resurrección. Y el que no quiera resucitar entonces que lo diga y ya está. Que a nadie le obligan. Yo llevo una larga temporada algo muerto y sí me hace ilusión.  Mañana veremos. O no.

VIVA LA III ª REPÚBLICA

VIVA LA III ª REPÚBLICA Algunos celebramos hoy el 75 aniversario de la IIª República Española, nacida en su día de la voluntad poñular. Este 14 de abril algunos también podemos animar a que nazca de la voluntad popular la IIIª República Española, de forma que la representación del Estado recaiga en una persona elegida libremente por la mayoría. No es un objetivo a corto plazo pero es nuestro objetivo. El símbolo coherente de una sociedad libre es la república y ningúna otra forma de gobierno podrá serlo en tal grado. El pasado republicano ha de dejar de ser una mera componente sentimental nostálgica de nuestra vida civil para convertirse en una referencia para el futuro. Mirando hacia adelante, convencidos de la inexorable conquista popular de la república, podemos ayudar a que los cambios se produzcan sin violencia, como pueden hacerlo quienes defendiendo posturas monárquicas se den cuenta de que la expansión de los anhelos democráticos nacidos bajo la actual monarquia parlamentaria tiene como corolario razonable la instalación de una forma de gobierno total y absolutamente democrática, en la que nadie sea nada en la vida política en razón de su pertenencia a una familia determinada. Con esperanza y con serenidad: ¡Viva la IIª República! ¡Viva la IIIª República!

ITALIA EN EL CORAZÓN

ITALIA EN EL CORAZÓN Prodi no es la izquierda. Berlusconi no es el centroderecha. La hija de Mussolini está en activo, mussolineando: su “¡Más vale ser fascista que maricón!” debería imprimirse en todas las paredes del mundo, que son muchísimas, para que los niños de teta ya empiecen a deletrear con retranca, esos niños de teta que son la única sal del mundo y qué mundo les estamos dejando. Prodi no es la izquierda, pero también representa a la izquierda, o a casi toda la izquierda, que ya nunca se sabe ni en Italia ni aquí cuántas izquierdas pueden salir de debajo de las piedras en elecciones para decir: ¡se me puede votar luego existo! O aquello otro de ¡Te digo que no votes, luego existo! Prodi no es la izquierda pero menos de una piedra y hacen falta muchas piedras, piedrecitas y pedruscotes para volver a construir caminos en los devastados valles del pueblo italiano. ¡Ah! ¡La Italia de mi juventud, años setenta en los que parecía que realmente la clase obrera italiana iría al paraíso, que tocaría asaltaría finalmente los cielos! ¡Cuánto tenemos todavía que aprender! Ahora en Italia se abren otra vez las compuertas de la esperanza, pero han perdido mucho tiempo y les asustan las parejas de hecho, los matrimonios homosexuales, se retraen ante las cuatro migajas que por lo menos por aquí podemos masticar mientras hacemos ganas de tragarnos a una alcaldesa de Marbella, a un banquero sinuoso y a varios obispos siameses. Por lo menos Prodi retirará las tropas italianas de Irak. Si no lo hiciera, ¿hacia dónde podríamos mirar? Pero las retirará. Porque Prodi no es la izquierda pero representa a la izquierda italiana y ahí dentro hay bastante gente sensata que se lo va a recordar: lo de Irak, lo de los impuestos, lo de la perversión del mercado italiano, lo de la ley de extranjería, ¡tantas cosas por hacer! Prodi no es la izquierda pero ha ganado (¡ay! ¡por qué poco!) la esperanza para muchos millones de italianos. A otros les dará igual: Corleone sigue siendo el pueblo de la mafia, que sigue mandando como solía. Y ahí está el mapa electoral de Italia, mírenlo bien, rojo el centro, azul el norte y el sur, como siempre. Y en Roma el Papa, que no es de Corleone porque no le hace falta, su reino no es de este mundo, claro está.

AGRADECIMIENTO A LOS QUE ANIMAN

AGRADECIMIENTO A LOS QUE ANIMAN Hay amigos que además de cuidarte como amigos te animan como profesionales. Por ejemplo, Antón Castro. Por ejemplo Mariano Gistaín. Amigos que saben cómo te encuentras y que discretamente ofrecen su ayuda, su apoyo. su compañía cordial. Abren su tiempo a la risa para que puedas aprovechar la ocasión y te rías de todo y de tu sombra, porque tienen la buena costumbre de reirse de todo y de la suya propia. Esta pareja de amigos, Antón y Mariano, por ejemplo, atareados hasta no sé qué límites ¡siempre andan en proyectos, siempre avanzando propuestas, difundiendo las de los demás; esta pareja (y eso que no son pareja de hecho, salvo porque yo me permito emparejarles en mi cariño) de hombres de acción movidos por la reflexión, hacen cosas cuando nadie cree en ellas, soplan las brasas cuando muchos se desentienden, acuden cuando la mayoría deserta. ¡Qué voy a decir de Antón y de Mariano que no sepan sus lectores y en general sus muchísimos conocidos y amigos! Hoy quería decirles en público, desde esta plataforma cibernética, que agradezco en el alma sus muchísimas ayudas, sus consejos, los ánimos que me dan. ¿O es que sólo se puede escribir de la gente para poonerlos a caldo? Siempre he creído en la amistad. Pero cuando ni ese tipo de creencias te mantiene de pie porque la química vital te tiene bajo de tono, la presencia en el mundo de personas como Antón y Mariano (y afortunadamente hay más, aunque también estén los aguafiestas) es un hecho que se transforma en símbolo, y uno puede dejarse hipnotizar alegremente por el eterno símbolo de la amistad.

VIETNAM, HOY

VIETNAM, HOY ¿Qué sabemos realmente sobre la situación actual de los pueblos del Vietnam? De vez en cuando la prensa o la televisión nos recuerdan que después de muchas guerras, revoluciones y sacrificios la gente sigue viviendo muy mal por allí. No suelen comparar la vida actual con la que llevaban cuando estaban bajo la bota colonial de tal o cual país imperialista o bajo las botitas del mandamás de turno. ¿Realmente no sirvió para nada la victoria contra el imperialismo norteamericano? ¿Realmente todo ha de "normalizarse" bajo el paraguas agujereado de la llamada Globalización? Los jefes aprovechan, desde luego, para minarnos la moral a millones de personas de todo el mundo que sentimos como propias la dignidad, la valentía y la capacidad revolucionaria del pueblo vietnamita. La izquierda, por su parte, mira para otro lado, abrumadas de falsas culpas bien alimentadas por los medios de comunicación occidentales. ¿No hay otra postura más sensata que adoptar? ¿Ya no podemos aprender nada del tío Ho Chi Min ni del General Giap? Revisitar viejos textos sirve para darse cuenta de cuánto, cuánto aún se puede aprender.

LA SAVIA DE LA LITERESA ´, NOVELA DE JORGE CORTÉS.

                         LA GUERRILLLA DE JORGE CORTÉS

                    JARDINES CERCANOS, 23. ARTES & LETRAS. HERALDO DE ARÁGÓN JUEVES 5/04/06

A finales de 2003 publicó Prames con el número 31 de su colección "Las Tres Sorores" la novela de Jorge Cortés Pellicer "La savia de la literesa". Recibió escasa atención por la crítica (Antón Castro sí reseñó en HERALDO   brevemente). Pasó el tiempo, y el silencio se hizo sobre la novela como se había hecho antes durante décadas sobre los propios hechos que narra, la guerrilla en Aragón. Es posible que, como durante aquellas décadas de obligado silencio, la noticia de la novela haya dependido exclusivamente de la difusión oral entre lectores que no se dejan engañar por el silencio ni por quienes lo propician o promueven. Y es curioso y desagradable constatar que durante estos años de silencio sobre la novela de Jorge Cortés se ha celebrado más de un encuentro científico sobre el asunto en cuestión, al que no ha sido nunca invitado este autor especialmente bien documentado al respecto. Ciertamente, no es el único caso de ninguneo, pero por la importancia del asunto que trata la novela y por la calidad documental y literaria del libro de Jorge Cortés sí es seguramente uno de los casos más dolorosos que se hayan producido en Aragón en los últimos años. No es mi tarea - al menos no la veo así - dedicar esta columna a deshacer entuertos de este tipo sino la de dar alegre y amable noticia de la presencia de obras literarias interesantes. Pese a todo, creo un deber de justicia literaria e incluso de justicia cívica llamar la atención acerca de un silencio que no puede justificarse ni admitirse y del que me sentiría cómplice si a mi vez mantuviera la boca callada al respecto. La existencia de "La savia de la literesa" es una buenísima noticia porque es un libro bello, intenso y emocionante, cargado de tensión narrativa como cargada estaba de tensión vital la vida de aquellos guerrilleros cuyas vidas pretende y consigue retratar. El silencio sobre esta obra es un síntoma de una todavía penosa vida cultural.

SOBRE EL ARBOLADO URBANO

SOBRE EL ARBOLADO URBANO

                 ÁRBOLES DE LA CIUDAD: SÍNTOMA Y SEÑAL


 Podemos convivir con los árboles, y en general con las plantas y otros seres vivos de nuestras ciudades o podemos simplemente coexistir con ellos. Aparentemente nuestro grado de ciudadanía no variará con ello y nos sentiremos igualmente ciudadanos, igualmente partícipes de la vida de las ciudades. Las características distintivas de una ciudad contemporánea no parecen ser precisamente las flores o los árboles que vivan en ella, ni los pájaros que la sobrevuelen ni los insectos que la recorran lentamente. Vías bien diseñadas, densidad de tráfico aceptable, iluminación, señalización, transportes públicos, etc., además de la notable concentración  de establecimientos del sector servicios (especialmente tiendas,  bares-restaurante y lugares de ocio) esos sí son elementos que reconocemos como propios de nuestras ciudades.
Desde el descubrimiento de la electricidad y más aún desde las aplicaciones de la informática al mantenimiento de la habitabilidad de los edificios los grandes componentes naturales de la vida (el día y la noche, el frío y el calor, muy especialmente) la vida de los seres humanos en una ciudad puede desarrollarse “al margen” de los fenómenos naturales. Ése es el propósito del capital, que todas las horas (como todas las medidas, incluidas la monetarias) sean iguales, de forma que a todas horas puedan producirse, distribuirse y venderse las mercancías en cualquier lugar del mundo. Sin duda representa un gran avance para el sistema económico y tiene sus ventajas incluso para la ciudadanía asalariada. La gran desventaja, incluso para el sistema, es que su divorcio con la naturaleza termina por pagarse caro. ¡Incluso en términos de plusvalía!
Desde luego, quienes lo pagamos caro en términos de salud y de salud mental somos la mayoría de la población de las ciudades, obligadas a vivir el día a día como si todo fueran fenómenos artificiales dependientes de nuestras (y más generalmente de otros) decisiones. Pero, ¡ay!, basta que comience a llover cuando bajamos del taxi o el autobús climatizado para que nuestros organismos perciban que no todo (afortunadamente) está controlado. El viento, la lluvia, las temperaturas allí donde no llegan las climatizaciones, los olores diversos que la tierra y el cielo nos envían por encima de perfumes y cosméticos diversos. Así que en el aire comienza la naturaleza a dejarse notar. El aire, que trae y lleva las nubes por el cielo y que a veces acerca a las ciudades el olor sabroso de los campos labrados que rodean las ciudades.
Atendemos al aire y a la lluvia, al sol y a las nubes, al frío y al calor: hasta ahí no ha llegado la artificiosidad de la ciudad. Incluso algunos atienden algunas veces al aspecto de los árboles y plantas que conviven con nosotros desde el momento en que reparamos en ellos. Sólo eso es necesario: reparar en ellos, mirarlos y verlos. No se nos pide más. A cambio, árboles y plantas nos entregarán una gran cantidad de noticias sobre ellos, la ciudad y nosotros mismos. La convivencia con ellos ampliará nuestra propia vivencia cotidiana como seres humanos.

El problema, como siempre, es aprender a mirar, aprender a preguntar y aprender a ver y escuchar lo que los elementos naturales nos transmiten, que es mucho y en gran parte diríamos que en clave o encriptado. No son sus diversos lenguajes (del árbol, de la hierba, de la hormiga, del pájaro…) el mismo lenguaje de los humanos y debemos aprender a descifrarlo. Para ello están los sabios consejos de los zoólogos, los botánicos, los entomólogos, los jardineros, los ingenieros, los arquitectos, etc., quienes tienen por costumbre publicar y difundir de muchas formas sus conocimientos para ponerlos a nuestra disposición, a nuestro servicio.
Aprender a comunicarnos con elementos naturales presentes en la ciudad es una asignatura fundamental en la búsqueda de un equilibrio físico y mental que muchas veces buscamos por otros caminos menos naturales o menos accesibles para la mayoría de la población. Evidentemente, en esa comunicación ya no buscaremos inmediatamente noticias que afecten a nuestra supervivencia básica (como sí las necesitan los habitantes del medio rural, pues de ello depende su sustento, la salud de sus plantas y animales y la prosperidad de su negocio). El habitante de la ciudad tiene otras necesidades de información al respecto, que se confunden más con las zonas vitales de su ocio (especialmente para quienes tienen a su cargo el cuidado de niños o ancianos) que con las de su trabajo, sin dejar de afectar a todas ellas.
Pues bien, restringiéndonos al ámbito natural de los árboles y arbustos que componen el arbolado urbano (al que se une inseparablemente el ámbito de las hierbas, los insectos y los pájaros en un nivel de conexión inmediata), la vivencia de la ciudadanía puede mejorar o empeorar notablemente según incluya su convivencia con ellos o no. El amplio catálogo de las necesidades humanas (asunto sobre el que cabría reflexionar seriamente para separar las vitales de las no vitales y de éstas las ficticias o no atendibles), y más concretamente el catálogo de las necesidades humanas de la población de las ciudades hace siglos (puede decirse que desde la fundación de los primeros núcleos urbanos) incluyó la necesidad de compartir el espacio vital con los árboles. ¿Por capricho, por generosidad, por simple azar?
No parece probable. Bien al contrario, la inclusión del arbolado en la ciudad se debe a razones de supervivencia de nuestra especie, que no sólo necesita de los árboles para beneficiarse de sus frutos. ¿Puede afirmarse que el arbolado urbano se debe a una necesidad ornamental, estética? Puede afirmarse que entre las necesidades de la ciudadanía que buscan ser cubiertas en el arbolado urbano también están, efectivamente, las necesidades estéticas y del disfrute de cuanto supone su faceta ornamental. Pero mientras no comprendamos que nuestro nivel de vida como urbanitas depende en gran medida del nivel de vida del arbolado urbano (y en general, de todos los elementos naturales a que nos referíamos). El estado de los árboles de la ciudad es síntoma y señal de la calidad de vida, del confort vital del que gozamos sus habitantes humanos. Síntoma y señal de ello no lo expresa (no, desde luego, únicamente) la cantidad ni la calidad de los elementos artificiales que se han ido acumulando en busca de una estabilización de las coordenadas de luz, calor y humedad que nos son absolutamente vitales.

No se trata, en modo alguno, de una “vuelta a la naturaleza” en las ciudades, entre otras razones porque la naturaleza siempre ha estado en ellas, porque las ciudades no hubieran sobrevivido ni se hubieran desarrollado sin su presencia. Se trata de que en el mundo de la informática y de la conciencia ya prácticamente universal de la interrelación entre todos los elementos que dan vida al planeta tierra sepamos hacer consciente también nuestra relación con la naturaleza presente en la ciudad. La diferencia entre la coexistencia y la convivencia. En el nivel actual de desarrollo de las ciudades ya no es suficiente para la supervivencia de la ciudadanía con pasar bajo las copas de los árboles con la única percepción de su sombra: en ramas, troncos y raíces está inscrito el código de vital de una humanidad necesitada de apoyos naturales tanto o más que artificiales.
Dramáticamente, la equivocada percepción de la naturaleza en la ciudad como un mero factor de un pasado “superado” (superado precisamente por la urbanización, se pretendió hacer creer), o como mucho como un mero elemento decorativo (como pueda serlo también el mobiliario urbano y la decoración efímera que se dispone en señaladas ocasiones) ha ido ganando la mayoría de las conciencias pese a que al mismo tiempo grupos urbanos de mayor sensibilidad y responsabilidad hayan ido defendiendo la atención esperada del arbolado, la plantación y cuidados, la diversificación de especies, la adecuación del arbolado a las condiciones bioclimáticas de la ciudad, etc.
 Por otra parte, mientras en el ámbito de lo privado particulares y empresas comprenden perfectamente los efectos positivos del arbolado junto a sus viviendas e instalaciones (y así los muy atendidos y apreciados pequeños jardines familiares han recibido el refuerzo de cuidados jardines que rodean sedes de producción o de representación empresarial o institucional), la actitud ante el arbolado urbano público, de propiedad municipal, ha ido siendo cada vez más una actitud de desapego, como si lo público no nos correspondiera atenderlo a cada ciudadano. Precisamente por ello, aunque parezca paradójico, as instancias municipales han podido así  desentenderse durante años de la inversión necesaria para el cuidado de un  arbolado urbano del que nadie ha parecido preocuparse ni ocuparse. Su atención habría caído al nivel de la atención a la recogida de basuras, en la que al vecindario sólo le preocupa que éstas no molesten, pero de las cuales no se plantea cada cual cómo reducirlas o cómo contribuir a su tratamiento. (El colmo es que, de hecho, se ha conseguido concienciar mucho más rápidamente a la ciudadanía sobre la necesidad imperiosa del reciclaje y de su necesaria contribución al mismo que de la necesidad de atender el buen estado del arbolado urbano. Curioso afán “ecologista” que puede dejar perplejo a más de uno).

El arbolado urbano está siendo síntoma y señal de un peligroso desfase entre la atención general a unas u otras necesidades generales que impone la vida en la ciudad. Y la peor forma de enfrentarse a ese desfase es plantearlo como una responsabilidad exclusivamente municipal. Nuestros árboles no sólo enferman y mueren por falta de elementales cuidados. También lo hacen por falta de participación. Los ciudadanos árboles necesitan la de sus conciudadanos humanos.
                                                                       JAVIER DELGADO ECHEVERRÍA