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javierdelgado

LECTURAS

MILENIO CARVALHO

MILENIO CARVALHO

 

Artículo publicado en "Artes & Letras" de heraldo de Aragón el jueves 2 de abril de 2009

 

En octubre de 2003 fallecía repentinamente Manuel Vázquez Montalbán  y pocos meses después se publicó su última novela, ‘Milenio Carvalho’ (Planeta, 2004). Entonces la compré, aún con el tremendo  impacto de su muerte en el ánimo, pero me propuse dejarla para más adelante, como si retrasando su lectura dilatase la vida real de su autor, una vida que a tantos lectores y admiradores suyos se nos hizo, de repente, demasiado, insoportablemente breve. MVM hacía ya muchos años que era mucho más que un escritor y su compromiso vital con la actualidad había hecho de él una memoria consciente y un punto de referencia en las polémicas públicas. Así pues, mi ejemplar de ‘Milenio Carvalho’ ha estado cerrado seis años en un rincón de la biblioteca de casa esperando a que a mí me pareciera que ya era momento y ocasión. Y ahora lo he abierto y lo he devorado con hambre de años, hambre de Carvallo y sobre todo hambre de Manuel Vázquez Montalván. Seis años que se me han hecho muy largos sin su compañía. Buscaba en esas páginas, sobre todo, esa lúcida compañía del que siempre fue “uno de los nuestros” sin dejar de ser muy suyo; necesitaba volver a leer (aparte de recetas culinarias) análisis y sugerencias sobre una realidad de la que ya parecen poder hablar solo “ellos”, los otros, los que ordenan y mandan. Y me he he ido a encontrar con el Vázquez Montalván más pesimista, menos entusiasta y más decepcionado, un hombre que, como su Carvalho, se está despidiendo de la vida y del mundo, del recuerdo y de la esperanza mientras avanza por el mundo en un peregrinaje que sigue las pautas de aquella vieja consigna del autor: “el movimiento se demuestra huyendo”. Ha sido una lectura demoledora, una de esas lecciones que uno solo está dispuesto a aceptar de un tipo como Manuel Vázquez Montalbán.

"EL AMOR NUEVO", DE IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN Y JORGE GAY

EL AMOR NUEVO

 

Artículo publicado en "Artes & Letras" de Heraldo de Aragón el jueves 26 de marzo de 2009

 

Hace unos días recibí por correo un regalo maravilloso, el libro de Jorge Gay y de Ignacio Martínez de Pisón ‘El amor nuevo. Un mural de Jorge Gay para los Amantes de Teruel’ (Fundación Amantes de Teruel, 2008), con dedicatorias de ambos autores, a quienes quedo felizmente agradecido por haberse acordado de mí. Como dice su Colofón, se terminó de imprimir “con la esperanza puesta en la nueva primavera que llega”, y con la primavera precisamente me llegó a mí el libro, toda una celebración mayor del arte, la literatura y el amor. Es un libro inteligente y bello, lleno de imágenes (inspiraciones, bocetos, cartones, resultado final) del mural que realizó el artista entre 2004 y 2005 para la ampliación de la nueva sede de la Fundación Amantes de Teruel. Jorge Gay escribe con detalle la historia entera de la gestación y realización de ese mural, con todas su etapas consecutivas. Se trata de un texto muy personal en el que se regala una lección sobre el arte de realizar murales y las coordenadas artísticas en las que el pintor inserta su obra, no sólo esta obra (como saben, Jorge Gay es un avezado muralista), de modo que se nos explican mucho más que cuestiones técnicas pero también se nos explican bastantes cuestiones técnicas que raramente salen a la luz. Por su parte, Ignacio Martínez de Pisón ofrece un ”Diccionario de los amantes” que no tiene desperdicio intelectual ni literario. Hay palabras perfectamente esperables en ese diccionario, como Isabel o Diego, Fiebre, Hartzenbusch, Pasión o Teruel, pero las hay sorprendentes: Balzac, Kafka, México, María Félix, Ortega, Pregunta o Ultratumba. Me ha divertido leer el extenso texto que dedica nuestro escritor a las corvas (“embajada femenina en el cuerpo masculino”), acaso la huella más privada de la sensibilidad del autor.

 

ARTHUR RIMBAUD

ARTHUR RIMBAUD

 

Artículo publicado en "Arters y Letras" de Heraldo de Aragón el jueves 12 de marzo

 

La revista ‘Poesía’ del Ministerio de Cultura dedicó en 2002 su número 44 monográficamente a la ‘Vida y hechos de Arthur Rimbaud (1854-1891)’, trescientas cuarenta gloriosas páginas del mejor papel, llenas de documentos escritos y gráficos. En la larga vida de la revista (comenzó en 1977), sólo los números 30-32  y 34-35, dedicados respectivamente a Vicente Huidobro y a Ruben Darío alcanzaron el esplendor de este número contundente, perfecto, al cuidado del sabio y puntilloso Gonzalo Armero, su infatigable director. Poco antes, en 1989, la editorial Siruela había publicado la excelente biografía de Enid Starkie ‘Arthur Rimbaud’, traducción de José Luis López Muñoz, problablemente la mejor de cuantas se hayan dedicado al genio francés. No es fácil saber qué me ha hecho lanzarme de nuevo a esas páginas estos días en los que el invierno ha peleado furiosamente con la primavera, ni es lo más importante. A veces no se sabe qué se anda buscando pero es posible reconocer el tesoro que se encontró. Y esta biografía y este monográfico sobre Rimbaud son un tesoro de tesoros en los que puede bucearse durante horas sin que en ningún momento flaquée la atención. Volver a los pasos del niño prodigio que dejó todo lo suyo escrito entre los dieciseis y los dieciocho años, y volver a ese punto sin retorno en el que Rimbaud se aleja tanto de su tierra como de la escritura (para morir aún joven, a los treinta y siete años) es volver al corazón de uno de los misterios más grandes de la literatura contemporánea, un misterio cuya doble faz luminosa y oscura no ha dejado de ejercer una influencia sobre nuestra cultura, seguramente una de las más hondas y permanentes influencias no sólo sobre la escritura sino sobre la concepción de la obra poética y, en general, la personalidad del escritor.

HA MUERTO LA ESCRITORA ANA MARÍA NAVALES Y ES UNA PENA. ES UNA PENA.

MANUEL LONGARES

 

 

MANUEL LONGARES

 

Artículo publicado en "Artes & Letras" de Heraldo de Aragón del jueves 5 de marzo de 2009

 

A Manuel Longares le dieron el año pasado el Premio de Narrativa Ramón Gómez de la Serna por ‘Nuestra epopeya’, y ese no era el primer premio importante que recibía en su ya dilatada carrera literaria y periodística. Manuel Longares es un escritor de profundas raíces madrileñas y por su Madrid se pasean sus mejores personajes como lo hacen los personajes de Galdós (se señala habitualmente), pero también resuena por sus calles el eco de la verbosidad punzante de Valle Inclán. Lo que tiene de galdosiano la estructura ósea y muscular de las novelas de Longares lo tiene de valleinclanesco el sistema nervioso de la narración. Eso hace que se nos ofrezcan a la lectura como auténticos “novelones” - en ese sentido en el que muchas veces adjetivamos un tipo de narraciones de largo aliento, cantidad de personajes y diversidad de puntos de vista desde los que se observa la acción -  pero que en ellas nunca falte la interacción mágica entre el pausado avance de la corriente narrativa y los rápidos remolinos de ciertas escenas para las que se escogen los colores más vivos y llamativos, que convierten la tragedia en tragicomedia por obra de un punto de vista superior. Hay en Longares costumbrismo pero también esperpento: mil ojos para el detalle, oído para percibir el murmullo cotidiano de la existencia y una lengua afilada capaz de fijar en dos trazos la sorpresa intermitente de la voz personal del narrador, cuya identidad es también, y fundamentalmente, una forma de expresión. “Romanticismo” (Alfaguara, 2001; hay varias reediciones),  Premio Nacional de la Crítica y finalista del Premio Nacional de Narrativa, sobre la burguesía madrileña de la transición, es, de todas las buenas novelas de Manuel Longares, la que a mi parecer mejor ejemplifica el extraordinario estilo de su autor.

 

 

 

 

 

 

UNIVERSO GENET

UNIVERSO GENET

 

Artículo publicado en "Artees & Letras" de Heraldo de Aragón el jueves 19 de febrero de 2009

 

Genet no estuvo en mi vida. Leí, en su momento, ‘El balcón’ y ‘Las criadas’ (Alianza) sin que me impresionaran especialmente. Años más tarde, la película “Querelle” de Fassbinder me conmocionó profundamente, pero eso, sin embargo, no me llevó a la lectura de Genet. No recuerdo si su obra estaba traducida por entonces al castellano (eran los años ochenta). No busqué libros suyos ni me preocupé por su persona. Estos días, después de leer la biografía que le dedicó White, he querido releer aquel teatro, más ‘Severa vigilancia” (Losada, 2003) y ‘Los negros’ (U.Veracruzana, 2003), he leído algunos de sus poemas en ‘Antología’ (Visor, 1981) y tres novelas suyas, ‘Querelle de Brest’ (Debolsillo, 2004), ‘Pompas fúnebres’ (Alba,  2004 ) y ‘Santa María de las Flores’ (Alba, 2004). No sé cómo he podido vivir y escribir todos estos años sin haberlo leído. Jean Genet construye todo un universo literario que se mantiene de pie sobre las luminosas uñas de un millar de palabras salvajes que hieren a la par que hipnotizan. Y lo hace, además, reivindicando una identidad sexual sometida durante siglos a la clandestinidad y al silencio, a persecución y castigo. Intento imaginar lo que supuso acercarse en los años cuarenta a la llamarada de la literatura de Genet pero sé que ni con mucha imaginación sería capaz de darme cuenta del inmenso incendio que producía en las conciencias de su tiempo. Intento percibir lo que la lengua francesa le debe a esa mezcla de alambicamiento intelectual, rodeos morales y brutal expresión fisiológica con la que transmite toda una forma de vivir la vida, de comprenderla y, sobre todo, de defenderla. Nunca es tarde para aprender, pero el placer con el que ahora he leído sus obras se ha mezclado con la penosa conciencia del retraso con el que he llegado a ellas.

SAN GENET

SAN GENET

 

Artículo publicado en "Artes & Letras" de Heraldo de Aragón el jueves 12 de febrero de 2009

 

La vida de Jean Genet (1910-1986) no fue precisamente una vida de santo (o sí lo fue, quién sabe), pero Sartre supo captar muy bien la problemática médula de sus vivencias en su amplísimo prólogo a las obras completas de este escritor, que tituló ‘San Genet, comediante y mártir’ (Losada, 2003), texto que haría archifamoso al aún joven Genet de 1952, y desde entonces resulta imposible mencionar a Genet sin aludir a su paradógica santidad. El texto de Sartre - como sucede también  con su ensayo sobre Flaubert, ‘El idiota de la familia’  (otro gran  título) - habla más del propio Sartre que de Genet, pero sigue siendo un vehículo apasionante para internarse en el oscuro continente de su biografiado. Más útil como biografía resulta el monumental trabajo que le dedicó el escritor estadounidense Edmund White, ‘Genet’ (traducción de Rossend Arqués, Debolsillo, 2005), gracias al cual podemos seguir de cerca los pasos de un personaje que consiguió encontrar en lo atroz mismo de los materiales concretos de su vida el diamante en bruto del que extraería esas obras de arte tan impactantes que son sus novelas. White tiene la capacidad de exponer detalladamente un gran número de datos sobre las circunstancias de la vida de su biografiado (la Francia interior de principios de siglo XX y el París de los años cincuenta, la sesentera Norteamérica de los Panteras negras y la Palestina de los años setenta y ochenta, al tiempo que es capaz también de dar cuenta del desarrollo de la personalidad de Genet no sólo como escritor sino como persona en todas sus facetas.  Ese minucioso detalle y esa comprensión global del Genet estigmatizado y del Genet ensalzado, esa inserción certera de lo vital en lo artístico hacen de esta biografía la mejor lectura preparatoria para las obras de Jean Genet.

LEYENDO A GENET, III

Para leer a Genet hay que desconectar la raíz de la lectura como raíz ya formada

y dejarse llevar, dejarse llevar, aceptar su escritura,

presenciar con inocencia la apertura de su confesión

y entonces se produce el milagro:

se sienten vibrar en el interior nuevas raíces de la experiencia.

LEYENDO A GENET, II

He acabado "Santa María de las Flores"(1944) . Aún tengo la importante sensación estética y moral recibida.

Mientras leo (¡caí en la trampa!) el "San Genet, comediante y mártir" de Sartre (1952), comienzo la segunda de las novelas de Genet que he encontrado en el mercado: "Pompas fúnebres" (1947). La tercera es "Querelle de Brest" (1947).

Es una pena que ahora las obras  de Genet estén prácticamente inencontrables en castellano.

 

LEYENDO A GENET

LEYENDO A GENET

 

Leyendo a Genet recupero la creencia en la escritura, en toda escritura, sean sus signos cuales sean.

 

No es fácil resucitar a los muertos de su soledad de muertos: escrituras, signos, símbolos, relaciones, solidaridades, convivencia, capacidad de lucha. ¡Cómo mueren de pronto y se hacen de piedra!

 

Necesito ahora leer a Genet, recobrar esa creencia primordial, sentirme rodeado de seres vivos.

 

Genet convoca, en su escritura, a todas las legiones de la desesperación, agobiadas en sus tumbas, como madres dadoras de vida.

 

Se sumerge para florecer.

 

¿Resucitaré?

 

CÓMO SER FELICES: RECETAS DE SHOPENHAUER

CÓMO SER FELICES´

 

Artículo publicado en "Artes & Letras" de Heraldo de Aragón el jueves 5 de febrero de 2009

 

De los muchos asuntos que me han llamado la atención leyendo aquí y allá textos de Arthur Schopenhauer hay dos que me han parecido francamente notables (y asequibles). Uno es su tratamiento de la música y otro sus ideas sobre cómo alcanzar la felicidad. En las páginas del capítulo 39 del volumen II de ‘El mundo como voluntad y representación. Complementos’ (Trotta, 2008), titulado ‘Sobre la metafísica de la música’, pueden encontrarse más ideas interesantes al respecto que en muchas otras de las que más suelen citarse. Compruébenlo. Éstas y otras suyas influyeron mucho en la teoría musical contemporánea, muy especialmente en las elaboraciones de Adorno (la música no representa nada exterior a sí misma, etc.) y en las propuestas de Schönberg. El otro asunto, el asunto de la felicidad, fue tratado por Schopenhauer en numerosos textos, en los que intentó conciliar su radical pesimismo con las necesidades cotidianas de la supervivencia del individuo. Hay varias ediciones de distintas agrupaciones de esos textos. He leido una de ellas titulada ‘El arte de ser feliz. Explicado en cincuenta reglas para la vida’, texto establecido, prefacio y notas de Franco Volpi, traducción y apéndices de Angela Ackermann Pilári (Herder, 6ª, 2007). Son setenta y cinco páginas que no tienen desperdicio. Parten del texto de Aristóteles en su ‘Ética a Nicómaco, VII: “El prudente no aspira al placer sino a la ausencia del dolor”. Aristóteles no será sino princeps inter pares de un notable grupo de pensadores de nuestra antigüedad clásica greco-romana (Sócrates, Epicuro, Horacio, Terencio, Lucrecio, Séneca, etc.) y de autores como nuestro Gracián (de quien Schopenhauer tradujo el ‘Oráculo’), de quienes extrae las líneas maestras de una “filosofía de la vida” que me ha parecido muy recomendable.

GENET: "SANTA MARÍA DE LAS FLORES".

La triste sensación de llegar tarde a todo.

Leo ahora "Santa María de las Flores" de Jean Genet, ese prodigio de escritura.

SCHOPENHAUER, GENET...

Leo "El arte de ser feliz" de Arthur Schopenhauer y me parece todo bueno. Está muy bien que ahora se le esté reeditando a Schopenhauer en castellano.

Leo la estupenda biografía de Jean Genet por Edmund White y releo "El balcón" y "Las criadas".

Compré "Querelle de Brest", única obra de Genet actualmente encontrable en  nuestras librerías (recuerdo perfectamente la impactante película de Fassbinder - que tanto me influyó secretamente - pero espero leer la novela con otros ojos de ahora).

No leo "San Genet, comediante y mártir" de JP Sartre (en Antígona lo tienen, como tantos otros libros iniencontrables) porque ahora no me interesa Sartre sino Genet. Ya pagué la novatada con su Flaubert.

A Genet le debemos tod@s mucho más de lo que nadie (le) suele reconocer.

 

SCHOPENHAUER: UNA BIOGRAFÍA INTENSA

SCHOPENHAUER

 

Artículo publicado en "Artes & Letras" de Heraldo de Aragón del jueves 29 de enero de 2009

 

Ya saben que soy un entusiasta de las biografías. Tanto, que cuanto menos motivado estoy a la lectura (o a ninguna otra cosa: esta es una enfermedad insoportable) más me obligo a leerlas. Porque sé que la obligación de leer biografías es una de las obligaciones que me resultan más llevaderas. (Estas obligaciones se hacen necesarias a poco que uno quiera seguir vivo). Así pues, me puse a la lectura de la obra de Rüdiger Safranski ‘Schopenhauer y los años salvajes de la filosofía’ (Tusquets, 2008) como me hubiera puesto a la lectura de cualquier otra. Pero la biografía de Arthur Schopenhauer (Danzing, 1788 – Frankfurt, 1860) no es una biografía como cualquier otra, de lo que me fui dando cuenta conforme me adentraba en este libro cuya lectura me permito sugerirles con toda la pasión de la que ahora soy capaz (y eso debería hacérserla más considerable). La relación de Shopenhauer con su padre (comerciante y convencional), pero sobre todo con su madre (original, escritora, confidente de Goethe, etc.) ya da para bastante. Pero es que la relación más importante de Shopenhauer, que al parecer fue la relación consigo mismo, colma toda la curiosidad del lector: maníaco, megalómano, intransigente, astuto…  Pocas veces se ha dado una conciencia tal de la propia grandeza intelectual  y una condescendencia tan grande hacia las propias debilidades como en el caso de Shopenhauer. Esta biografía de Safranski no ahorra detalles al respecto. Ni las anécdotas más escabrosas. Su comprensivo acercamiento al hombre resulta también un acercamiento admirado al pensador, de cuyas ideas y elaboraciones va dando cuenta con notable claridad expositiva. Al cabo de las casi quinientas páginas del libro uno sale con la sensación de haber comprendido las ideas y la vida de este sigularísimo hombre.

INSTINTOS

 INSTINTOS

 

Artículo publicado en "Artes & Letras" de Heraldo de Aragón el jueves 15 de enero de 2009

 

Hay épocas en las que se disfruta más con libros de divulgación científica que con obras literarias, que ya es decir. Paso por una de esas épocas. Las aprovecho para ponerme al día en asuntos sobre los que siempre me he interesado pero sobre los que nunca he podido hacer un estudio sistemático, imagino que porque me falta una base firme sobre la que hacerlo, y sin embargo me resisto a quedarme totalmente a oscuras sobre muchas realidades que llaman, incluso insistentemente, a la puerta de la curiosidad, esa puerta que conviene tener siempre abierta de par en par si se pretende seguir vivo. Uno de esos asuntos es el de los instintos, aunque estoy más acostumbrado a leer sobre instintos en los animales irracionales que sobre el papel de los instintos en los seres humanos. Maeterlinck (1862-1949), el autor de estudios sobre abejas, hormigas, termitas y flores recogidos en ‘La Vie de la nature’ (Complexe, 1997), alcanza en ellos tanta belleza como en sus obras literarias (su drama ‘El despertar de la primavera’ lo llevó al escenario el aragonés Teatro de la Ribera veinte años antes de que lo hiciera el gran Flotats). No es el único: seguro que ustedes disfrutan con sabios divulgadores de muchas disciplinas científicas, cuya lectura les resulta tan apasionante como la de una buena novela. Es el caso del libro del psicólogo alemán Gerd Gigerenzer que ahora tengo ante los ojos: ‘Decisiones instintivas. La inteligencia del inconsciente’ (Ariel, 2008). Su planteamiento: “menos es (a veces) más”, sobre la limitación de la mente humana en la asimilación de la información, me parece válido para introducir al asunto central: cómo funciona la intuición y qué beneficios nos aporta en nuestra conducta cotidiana, en la que sólo en cierta (no mucha) medida funciona la pura lógica.

"CORAZÓN DE MANDRIL", NUEVO CÓMIC DE LA COMBATIVA FEMINISTA PATRICIA ÁLVAREZ

"CORAZÓN DE MANDRIL", NUEVO CÓMIC DE LA COMBATIVA FEMINISTA PATRICIA ÁLVAREZ

 

La artista del cómic, intelectualmente valiosísima y físicamente muy (peligrosamente) atractiva Patricia Álvarez, con la que hace años realicé un extraño cómic titulado "Colgao" y que la que siempre recibo noticias impactantes, acaba de terminar una nueva obra, que ha titulado "Corazón de mandril", de la que les ofrezco esta página 2 por gentileza de las feministas del blog amigo Rudax, cuya dirección es:

http://rudaxforever.blogspot.com/

 

A ese blog inteligente y combativo pueden dirigir sus  miradas para saber más de Patricia Álvarez y de otras sabias, listas y guapas luchadoras del siglo XXI.

"LA DESMOVILIZACIÓN GENERAL" DE PABLO LÓPEZ CALLE. UNA VOZ DISTINTA SOBRE LA REALDAD LABORAL. PRESENTACIÓN EN ZARAGOZA EL PRÓXIMO 15 DE DICIEMBRE

Lunes 15 de diciembre, 19:30 h. Mayor,55 Zgz. Presentación del libro "La desmovilización general. Jóvenes, sindicatos y reorganización productiva" con el autor, Pablo López Calle (Profesor Sociología Universidad Complutense de Madrid). Organiza: FIM Rey del Corral. Tarjeta y Carta invitación .

DE GRAMSCI AL CHE: LECTURAS (DESESPERADAS).

DE GRAMSCI AL CHE: LECTURAS (DESESPERADAS).

 

Les dije que me ponía a releer a Antonio Gramsci, y eso es más o menos, a ratos, lo que he hecho estos dos últimos meses y no lo dejo del todo ni siquiera ante las miserables noticias vaticanas sobre su pretendida “conversión” final (por supuesto, al catolicismo, ¡del año 1937!, cuando entre otras cosas se excomulgaba a quien meramente colaborara con los comunistas… y lo dijera).

 

No se trata de eso. Sí, como ya pudieron ustedes ver cuando les  hablé de mis lecturas del “triste” Gramsci encarcelado, de esa tristeza, una humedad fría de sopas de rancho carcelario, que se me mete en los huesos cuando vuelvo a esas páginas. Estaba prevenido, pero aún con todo, la tristeza carcelaria de Gramsci se me cuela igualmente hasta el fondo del alma. No se trata sólo de una sensación afectiva o del ánimo; se trata también de una tristeza intelectual, de la constatación de mi pérdida del “optimismo de la voluntad”, de ese optimismo del que hizo gala el gran dirigente comunista italiano hasta muy poco antes de morir torturado por un sin fin de terribles enfermedades. ¿Se trata de una pérdida irreversible? ¡Yo qué sé!

 

Y entonces voy yo y salto de Gramsci al Che Guevara. ¡Como si nada!

 

El caso es que desempolvo algunos viejos libros que leí hace tiempo y otros un poco menos lejanos y salgo a las librerías y compro un puñado de otros libros más nuevos y me siento a leer del Che y sobre el Che, repaso fotos, hago memoria (fotográfica, claro) de imágenes que ni el tiempo ni las penas han podido borrar , escribo notas e intento imaginar qué puede sernos útil a tod@s ahora mismo de aquella vida en armas que vivió el Che Guevara.

 

Ahora mismo no lo sé a ciencia cierta. Confieso, ya de entrada, que nunca, ni cuando joven, fue para mí el Che mucho más que un icono, un fantasma lejano hacia el que no volvía mucho la mirada.  Leí, por supuesto. Y escuché. Tampoco se hablaba mucho del Che en la parte del PCE donde yo estaba, no se discutían a fondo sus textos, no se buscaba en el fondo de su biografía. 

 

Fue más bien en los años ochenta, y más concretamente a finales de 1988, cuando me tomé, por mi cuenta y riesgo  la lectura de y sobre el Che como una tarea “a largo plazo”, vinculada a mi propio aprendizaje de la vida.  Desde entonces  y hasta ahora mismo he ido leyendo lo que ha ido saliendo (creo que el único libro importante que se me pasó en su momento fue el de Paco Taibo II sobre la guerrilla en el Congo (“El año que estuvimos en ninguna parte”).

 

Quizás haya algún otro librom importante que me haya perdido, puede ser, pero creo que salvo ese episodio de su vida, su “episodio africano” (al que creo que, muy equivocadamente, no le dí la importancia que tuvo para la vida del Che comprendida como vida de un revolucionario en un momento concreto de la historia mundial: los años de los movimientos de liberación nacional, entre el comunismo ruso y el chino), salvo ese episodio todo lo demás lo he mmirado con cierto detenimiento.

 

Y sigo confesando que por más que me leo la figura del Che me atrae tanto cuanto me repele, pero eso me ocurre prácticamente con la vida de todos l@s grandes revolucionari@s, artisdtas, escritor@s, sabi@s, etc., que en en el mundo hansido, debe de ser una dificultad mía para con todo el mundo, empezando, eso sí, para conmigo mismo, a quien ya saben ustedes que apenas soporto día no y otro tampoco.

 

Así que voy otra vez al Che. Ahora con el libro del revolucionario cubano William Gálvez, con  ese título un poco mosqueante, “El guerrillero heroico”, pero que tiene buena pinta.

 

Intentaré encontrar ideas para el hoy mismo en el ayer del Che. Aunque, a pesar de lo que dice aquella bienintencionada canción,  ya sé hace tiempo que "todo no está en los libros" y que hay cosas que o las aprendes de la vida misma que te toca vivir o no hay vida de nadie (y menos libro sobre su vida) que te sirva.

 

 

 

Ya les contaré.

 

JOSÉ ANTONIO LABORDETA: CREACIÓN, COMPROMISO, MEMORIA

 

JOSÉ ANTONIO LABORDETA: CREACIÓN, COMPROMISO, MEMORIA

 

He leído ya suficiente del libro “José Antonio Labordeta. Creación, compromiso, memoria”, coordinado por Javier Aguirre Santos (Rolde, noviembre 2008) como para saber con certeza que se trata de un libro magnífico. Será, sin duda, “el libro” sobre José Antonio Labordeta.

 

Por 32 euros, ese cuidadosísimamente editado libro (más el CD “Cantar i Callar”) es una verdadera ganga, lo que le hace candidato privilegiado a ser regalado a diestro e incluso siniestro estas próximas navidades.

 

Me alegra mucho darles la enhorabuena a l@s del Rolde y muy especialmente a Javier Aguirre que lo ha coordinado infatigablemente. ¡Enhorabuena!, pues. Y  también: ¡Gracias!

EL LIBRO SOBRE LABORDETA, SU COORDINADOR JAVIER AGUIRRE, EL RESPONSABLE DE "ROLDE" CARLOS SERRANO Y EL EDITOR Y POETA JUSEP RAÜL USÓN

Esta mañana he decidido que tenía que animarme un poco, he salido de casa para ir a la sede de Rolde a buscar el libro sobre Labordeta  y cuando estaba charlando con Carlos Serrano - al que se le salen los libros de Rolde por las orejas - sobre el llenazo del Teatro Principal en el acto de homenaje a Labordeta el pasado 26, han llamado a la puerta y eran el maño-vasco Javier Aguirre y el editor y poeta  Jusep Raül Usón, que han entrado en el piso como una tromba humana. Javier, con los ojos aún acuosos de emoción viva del precioso libro que ha coordinado y Jusep Raül Usón provisto de boina, bigote y perilla, más joven y divertido que nunca.

El editor, que también es ya mi editor porque publicará en breve una novelita mía titulada "Tierra de nadie", acaba de publicaer un interesantísimo libro de poemas en aragonés titulado "Enruenas" (PUZ, 2008), de lo que yo estaba enterado gracias al miles de veces visitado al día blog de Antón Castro. Aprovecho para darle la enhorabuena y me gano un ejemplar dedicado ("pa l’amigo Javier con muito carinyo") y además otro de una reedición de su curiosísimo "Ixe buxo viello (entre fierros)", que publicó el Consello d’a Fabla Aragonesa en 1988 y que ahora reedita el autor en su Xordica.

Pero no sólo eso: Usón me explica con mucho detalle los intríngulis del libro "Enruenas", poetización de un fabulado viaje a Halicarnaso, patria de Heródoto y otras maravillas griegas. No conocía (por ignorancia mía) la pasión de Usón por lo helénico y me siento doble y triplemente regalado con sus explicaciones, su buen humor y los ejemplares de sus libros.

Javier Aguirre, por su parte, me comenta tan apasionado como siempre comenta cualquier cosa, las referencias a mis lecturas marxistas que puse en mis memorias "Uno de los nuestros", porque le parece que todo ese mundo marxista "ya está muerto" y que nadie lee ya esas cosas si es que antes lo hizo. Le cuento que, sin embargo, sigo escribiendo sobre esos libros y sobre sus autores en este blog y aque aún hay gente que me contacta desde lugares remotos por eso...

Pero se hace tarde y hay que salir del piso de Rolde, así que salimnos y nos despedimos. Javier Aguire me dice que él llegó con un año a la calle Moncasi y Jusep Raül Usón me dice que él nació muy cerca, en la calle de La Paz. Reimos con las coincidencias y yo me voy cargado como un burrico Sagasta arriba, que aún tengo que comprar el pan y ver si queda un El País para el té de la tarde (que afortunadamente sí: lo de India me hace desear- necesitar lectura periodística reposada).

Así que me alegro muchísimo de haberme forzado a animarme, a salir de casa, a llegarme hasta Rolde... La vida siempre te regala mucho más de lo que mereces, a poco que tiendas la mano.