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javierdelgado

EL HÉROE AGOTADO

EL HÉROE AGOTADO

Acabo de terminar de escribir una nueva novela que llevaba en la cabeza desde hace seis años. Ha salido toda seguida y creo que bien. No se parece a las anteriores mías, salvo quizás a los textos de "Memoria vencida". Son cientro treinta y pico folios con mucho diálogo, una trama muy tramada y un final jodido. Su asunto es la biografía del dirigente aragonés Víctor Larraz, la historia interna del Partido Comunista de España y las redes financieras creadas para su mantenimiento. No diré más. Sólo que el título es el que aparece como título de estas líneas: "EL HÉROE AGOTADO". Ahora toca corregir erratas, "atirantar" el texto, lavarlo y plancharlo. Luego...

RESURRECCIÓN y IV

RESURRECCIÓN y IV

DUERME Y REPOSA

Y NO TENGAS MIEDO

DE NINGUNA MALA COSA.

RESURRECCIÓN, III

RESURRECCIÓN, III

CUANDO QUERRÁ EL DIOS DEL CIELO

QUE LA TORTILLA SE VUELVA.

CUANDO QUERRÁ EL DIOS DEL CIELO

QUE LA TORTILLA SE VUELVA.

QUE LOS POBRES COMAN PAN,

QUE LOS POBRES COMAN PAN,

Y LOS RICOS MIERDA MIERDA.

(Copla popular)

TUS LARGOS MUSLOS BLANCOS

TUS LARGOS MUSLOS BLANCOS

Tus largos muslos blancos.

 

La mañana en tus muslos.

 

El rumor del gran río, el paso

 

de las nubes hacia el Sur.

 

Tus largos muslos suben

 

incesantes suben,

 

y el tacto los contempla tibios.

 

Tus labios hablan ya

 

del almíbar que me estás preparando.

 

Tus muslos permanecerán testigos

 

solemnemente tiernos,

 

aceptando humedades y rastros,

 

amparando al viajero

 

cuando desfallece.

 

Su tersa dulzura, balconada

 

frente al oleaje de tu vientre.

 

La luz y ese perfume

 

de jardín colmado. La mañana

 

en tus muslos. El tiempo

 

detenido en esa piel de seda.

 

Temblorosos, palpitantes muslos

 

marinos que se dejan tomar

 

un instante y ya saltan

 

a ese mar espumoso

 

al que quieren llevarme.

 

 

RESURECCIÓN, II

RESURECCIÓN, II

Desear sin culpa.

 

Renunciar sin duelo.

 

Amar sin esperanza.

 

Odiar sin rencor.

 

Gozar sin entusiasmo.

 

Sufrir sin amargura.

 

Pensar como un escéptico

 

Y actuar con pasión.

 

 

Sobre mi tumba.

 

Y yo vivo.

 

TRANVÍA DE DIOS-

TRANVÍA DE DIOS-

 

 

Una mañana de domingo un adolescente sube al tranvía y ocupa un asiento. Poco a poco va sintiendo una sensación que acaba reconociendo. Los olores de las telas y de los perfumes de un día de fiesta, unido a los de la limpieza y barnizado de las maderas del tranvía le producen el efecto: ¡se diría que estaba en una iglesia, en misa! El silencio general, los bisbiseos, los lentos movimientos de los pies... ¡Así que todo eso no estaba sólo en los templos! Aquella mañana decide que su misa está en los tranvías, en las cafeterías…

ÁRBOL DE CENIZA

ÁRBOL DE CENIZA

 

 

Tener en cuenta que Sun (011) es lo suave, el viento, el árbol, la madera, y la “penetración general”.

Y que madera y piedra es medicamento. Y que no hay que tomar medicamentos desconocidos.

Está enfermo por su modo de cargar sobre sí mismo las enfermedades de los demás.

RESURRECCIÓN

RESURRECCIÓN

Mis hermanas del Monasterio de la Resurrección (en este blog hay un enlace a su web) me dicen que mañana resucitaremos todos, a poco que nos dejemos resucitar. Me parece muy bien y espero que me resuciten a mí también porque llevo una temporada un poco muerto. Las creencias no son opio, el opio es lo que hacen con las creencias los jefes. Las creencias son búsquedas vitales tan respetables como las búsquedas vitales sin creencias. Por mi parte, creo en la resurrección de los muertos. Pero sin toda esa imaginería que le han ido añadiendo los jefes más que nada para dar miedo y tener a la gente sometida por miedo al famoso Juicio Final. Todas esas cosas, y la vida futura y todo eso me da absolutamente igual, incluso prefiero pensar que resucitamos sin que nadie lo note más que nosotros mismos ydesde luego sin volver a ocupar un espacio en ningún cosmos, qué ordinariez. Hablar con mis hermanas del Monasterio de la Resurrección siempre me ha sugerido muchas ideas poéticas, que son las mejores ideas porque se basan en el amor a las palabras y a quienes las dicen amorosamente y a quienes las escuchan con amor. Si mañana resucito incluso ni yo mismo querría darme cuenta: que se quede en un misterio total, sin confirmación. Yo no busco certezas sino más preguntas. Para mí Dios no es un consuelo sino, precisamente un sinsuelo, que plantea más preguntas todavía sobre las cosas de la vida. Prefiero vivir en un sinsuelo, al aire, sin red: la revolución también será eso, una resurrección. Y el que no quiera resucitar entonces que lo diga y ya está. Que a nadie le obligan. Yo llevo una larga temporada algo muerto y sí me hace ilusión.  Mañana veremos. O no.

TERCERAS JORNADAS DE CREACIÓN LITERARIA EN ARAGÓN

TERCERAS JORNADAS DE CREACIÓN LITERARIA EN ARAGÓN

 COJO DEL bLOG DE ANTÓN CAASTRO ESTA INFORMACIÓN

TERCERAS JORNADAS DE CREACIÓN LITERARIA EN ARAGÓN



            La Concejalía de Educación de Adultos organiza por tercer año
consecutivo las Terceras Jornadas de Creación Literaria en Aragón. Los años
anteriores nos han acompañado escritores aragoneses actuales
importantísimos, como José Luis Corral, Ramón Acín, Ángela Labordeta, Miguel
Mena o Magdalena Lasala. Este año pretendemos que, además de conocer a una
escritora actual tan prometedora como Cristina Grande, las jornadas
constituyan un homenaje a uno de los más importantes escritores aragoneses
de todos los tiempos: Ramón J. Sender. Para ello hemos organizado una serie
de actos que a continuación se detallan y a los que os invito a participar
en nombre del Ayuntamiento de Pina a la gente de todas las edades, aunque no
seáis alumnos del Centro de Adultos.

            Además veréis que se incluyen en esta relación las actividades
que organiza la Concejalía de Cultura los días 23 y 24 de abril con motivo
del Día del libro, destacando especialmente la charla de Alberto Gamón el
lunes 24 en la Sala Multiusos donde nos enseñará su trabajo como ilustrador.



                                              Marisa Fanlo Mermejo

                                      Concejala de Educación de Adultos




SÁBADO 15 DE ABRIL


19-21H. APERTURA DE LA EXPOSICIÓN DE JOSÉ LUIS CANO "Sender y sus criaturas"
QUE PERMANECERÁ ABIERTA EN LA SALA MULTIUSOS DE PINA A LO LARGO DE TODAS LAS
JORNADAS.


Licenciado en Bellas Artes en la Universidad de Barcelona (1969).
Profesor de dibujo en excedencia de la Escuela de Artes de Zaragoza.
Pintor, diseñador gráfico, ilustrador gráfico y escaparatista ocasional,
chistero y cuentista.
Expone cada dos o tres años desde 1969. Perteneció al Grupo Azuda 40 y al
CPZ o Colectivo Plástico de Zaragoza.
Es autor de los murales del Museo Pablo Gargallo y del Torreón Fortea, en
Zaragoza.
Desde 1982 realiza una viñeta diaria en la prensa zaragozana. Actualmente
colabora en el Heraldo de Aragón.
Es autor de los libros ilustrados Gente de Letras, La tira de escritores y
la serie sobre aragoneses universales, Una infancia de cine: memorias de un
paranoico...


DOMINGO 16 DE ABRIL



19-21H. APERTURA DE LA EXPOSICIÓN DE JOSÉ LUIS CANO "Sender y sus criaturas"


MARTES 18 DE ABRIL

19,30H. INAUGURACIÓN DE LAS JORNADAS A CARGO DE LA CONCEJALA DE EDUCACIÓN DE
ADULTOS, MARISA FANLO MERMEJO

SEGUIDAMENTE ALBERTO GAMÓN PRESENTARÁ A JOSÉ LUIS CANO, AUTOR DE LA
EXPOSICIÓN “Sender y sus criaturas”, QUE NOS HABLARÁ DE SU OBRA.

A CONTINUACIÓN NOS TOMAREMOS UN VINO ARAGONÉS


MIÉRCOLES 19 DE ABRIL



19,30H. CONFERENCIA DE JOSÉ DOMINGO DUEÑAS, PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD DE
ZARAGOZA, COORDINADOR DEL CENTRO DE ESTUDIOS SENDERIANOS (DEPENDIENTE DEL
INSTITUTO DE ESTUDIOS ALTOARAGONESES DE LA DIPUTACIÓN DE HUESCA) Y UNO DE
LOS MÁS IMPORTANTES ESTUDIOSOS DE LA OBRA DE RAMÓN J. SENDER



Avalado por un firme prestigio de investigador eficaz y riguroso y
unánimemente reconocido por sus estudios sobre Ramón J. Sender, a quien ha
dedicado dos libros hasta la fecha -Ramón J. Sender, Literatura y Periodismo
en los años veinte. Antología (1992) y Ramón J. Sender, 1924-1939.
Periodismo y compromiso (1994)-, José Domingo Dueñas Lorente (Maluenda,
1959) nos entregó uno de los más importantes, documentados y amenos ensayos
sobre literatura aragonesa que se han publicado en los últimos años:
Costismo y anarquismo en las letras aragonesas. El grupo de Talión
(Samblancat, Alaiz, Acín, Bel, Maurín).




JUEVES 20 DE ABRIL


19,30H. PRESENTACIÓN DEL LIBRO "DIRECCIÓN NOCHE" DE CRISTINA GRANDE, CON LA
PRESENCIA DE LA ESCRITORA MONEGRINA.


Lanaja, Huesca, 1962. Estudió Filología Inglesa y Fotografía en Zaragoza,
donde reside. Colabora en el Heraldo de Aragón. Hasta la fecha ha publicado
La novia parapente (Xordica, 2002) y Dirección noche (Xordica, 2006). De sus
obras han dicho:

La novia parapente de Cristina Grande tuvo una aparición casi secreta pero
se convirtió en una gran sorpresa: “Hay un poco de estupor y seísmo. Por esa
frescura, por esa rapidez en llegar al cerebro con dos frases, por esos
arranques fulminantes, esa ausencia de paja, por esos remates inesperados,
elegantes. Dan más información estos cuentos sobre las mujeres, los hombres
y el mundo que todos los documentales y docudramas tragados en un mes”
(Mariano Gistaín, El Periódico de Aragón); “Un libro sobre la complejidad
del alma humana” (Ignacio Mtez. de Pisón); “Transmite el perfume de la vida
bien contada” (Ismael Grasa, Trébede).

“Yo siempre quería estar en otro lado sin tener que moverme”. Así de
contradictorios son los personajes que pueblan Dirección noche. Ya que, como
dice uno de ellos, “ciertas frases significan lo contrario de lo que dicen”.
Las parejas discuten, se juntan y se separan, y hay una sensación de mirar
la vida desde un voladizo inestable.

Todo con una ausencia total de dramatismo.



VIERNES 21 DE ABRIL



19,30H. PRESENTACIÓN DE LA GUÍA DE LECTURA ELABORADA POR L@S ALUMN@S DE
“CAFÉ CON LETRAS”, PROYECTO ORGANIZADO POR EL C.P.E.A. DE FUENTES DE EBRO Y
LAS AULAS DE EDUCACIÓN DE ADULTOS DE PINA, QUINTO, BELCHITE, VELILLA, GELSA,
FUENTES Y EL BURGO.

DESPUÉS SE PROYECTARÁ EL DOCUMENTAL DE EUGENIO MONESMA TITULADO “MIRADAS DE
UNA VIDA”, ELABORADO CON ENTREVISTAS A PERSONAS QUE CONOCIERON A RAMÓN J.
SENDER.


SÁBADO 22 DE ABRIL


19-21H. APERTURA DE LA EXPOSICIÓN DE JOSÉ LUIS CANO "Sender y sus criaturas"


DOMINGO 23 DE ABRIL, DÍA DEL LIBRO Y DÍA DE ARAGÓN


17H. “LA BIBLIOTECA EN LA PLAZA”. Exposición y venta de libros. Organizado
por la Concejalía de Cultura.

18H. “OTRAS CULTURAS A TRAVÉS DE LAS LECTURAS”, con la colaboración del
Servicio Social de Base.

19-21H. APERTURA DE LA EXPOSICIÓN DE JOSÉ LUIS CANO "Sender y sus criaturas"


LUNES 24 DE ABRIL


19H. ALBERTO GAMÓN HABLARÁ SOBRE SU TRABAJO COMO DIBUJANTE Y NOS LO MOSTRARÁ
CON DIAPOSITIVAS. Para todos los públicos. Organizado por la Concejalía de
Cultura.

A LAS 21H. SE CLAUSURARÁ LA EXPOSICIÓN DE JOSÉ LUIS CANO "Sender y sus
criaturas"



TODAS LAS ACTIVIDADES, EXCEPTO LAS DEL DOMINGO 23, SE REALIZARÁN EN LA SALA
MULTIUSOS DE PINA, EN LA CALLE RAMÓN Y CAJAL.


ORGANIZAN: Concejalías de Educación de Adultos y de Cultura del Ayuntamiento
de Pina y Servicio Social de Base.

COLABORA: Diputación de Huesca y Eugenio Monesma.

 

*Una de las pinturas de Ramón José Sender.

VIVA LA III ª REPÚBLICA

VIVA LA III ª REPÚBLICA

Algunos celebramos hoy el 75 aniversario de la IIª República Española, nacida en su día de la voluntad poñular. Este 14 de abril algunos también podemos animar a que nazca de la voluntad popular la IIIª República Española, de forma que la representación del Estado recaiga en una persona elegida libremente por la mayoría. No es un objetivo a corto plazo pero es nuestro objetivo. El símbolo coherente de una sociedad libre es la república y ningúna otra forma de gobierno podrá serlo en tal grado. El pasado republicano ha de dejar de ser una mera componente sentimental nostálgica de nuestra vida civil para convertirse en una referencia para el futuro. Mirando hacia adelante, convencidos de la inexorable conquista popular de la república, podemos ayudar a que los cambios se produzcan sin violencia, como pueden hacerlo quienes defendiendo posturas monárquicas se den cuenta de que la expansión de los anhelos democráticos nacidos bajo la actual monarquia parlamentaria tiene como corolario razonable la instalación de una forma de gobierno total y absolutamente democrática, en la que nadie sea nada en la vida política en razón de su pertenencia a una familia determinada. Con esperanza y con serenidad: ¡Viva la IIª República! ¡Viva la IIIª República!

ÁRBOLAS

ÁRBOLAS

Estaban ahí, en un rincón del parque. Eran una docena o más. Las ví sin que me vieran. Estaban a sus cosas: que si el precio de las piñas, que si la salud de los retoños, que si el cuidado de sus cortezas... Había una que llevaba la voz cantante. No era ni la más vieja ni la más joven: ahí la tienen. Pero todas estaban estupendas, maravilllosamente vegetales y femeninas, como las había imaginado siempre, com me dijeron de niño que eran. Hice muchas fotos a esas árbolas desnudas del parque. Luego volví sin hacer ruido por donde había llegado. Ahora ya sé dónde y cuándo verlas. Y seguro que hay más.

LA LINEA

LA LINEA

Acababa de escribir una frase. Ahora cambiaría de línea, para que así el esquema fuese más claro a primera vista, el esquema de su plan inmediato de trabajo. Durante varios días le había ido dando vueltas en la cabeza, perfilándolo, concretándolo, mientras sentía crecerle un entusiasmo conocido pero hacía tiempo no sentido. Esa mañana, mientras escribía epígrafes y notas, todavía un apunte a desarrollar, todavía un tanteo de asuntos, acciones, fuentes, plazos, materiales, fuerzas, mientras iba hilvanando esas ideas que se habían ido abriendo camino hasta la escritura, tenía la certeza de tener un oficio intelectual, técnicas y rutinas con las que manejarse a través de los asuntos de tal forma que a partir de una ligera idea surgieran racimos de frutos que poco a poco madurarían, hasta ser publicados y difundidos. Era satisfactorio ese momento matinal de recoger en el cuaderno, como materia prima ya escarbada en el cerebro, ya identificada y seleccionada, aquellas líneas que apuntaban certeramente a una producción concreta. Y entonces cambió de línea.

 

¿Qué pasó? Allí, a lo lejos, estaba la letra muerta de cuanto acababa de escribir y aquí, en esta línea inmediatamente inferior, había surgido una quiebra tectónica, un abismo se interponía entre el él de ahora mismo y quien hubiera estado escribiendo hasta la línea anterior. Aquel y éste se habían separado súbitamente. Y a éste que miraba atónito el cuaderno se le apagaron las bombillas: había desaparecido el interés, las ganas. En su cerebro ahora sólo había un silencio espeso y doloroso, muy doloroso. Se asustó. ¿Qué mecanismo había disparado aquella tragedia? ¿Dónde estaba el interruptor del apagón? ¿Y qué mano, o resorte mecánico, electrónico, como fuera que fuese, o reacción química - siempre pensaba en reacciones químicas – había accionado el interruptor y le había dejado a oscuras. No propiamente a oscuras, sino envuelto en una luz lechosa, cercana a la materialidad del yeso, una luz paralizante o que él mismo paralizaba, quizás precisamente a causa de una reacción química que hubiera tenido lugar en alguna parte de su cerebro.

 

En aquella línea en la que tendría que haber continuado sus apuntes de trabajo escribió presa de pánico: ¿Qué me ha pasado?¿Qué me está sucediendo? ¡No tienes fuerzas! ¿Qué te las quita? Un orfidal, un orfidal, o los que hagan falta, y a la cama. Dormir fuera de todo esta tensión, apartado del  mundo en el que hay angustia, al margen, muerto en vida. ¿No me es posible volver a la acción, ni siquiera a la acción intelectual? ¿No poder? ¿No querer?

 

Era un inútil, un incapaz, que tiene que pasar el día entreteniéndose para no angustiarse por su incapacidad. Un incapaz de salir de sus tableros, absolutamente agotado. ¿Qué futuro tenía? Se esforzaba en no pensar en el pasado. Pero el presente de ahora era un presente de mera espera, un compartimiento temporal estanco. Un pantano.

 

Nada de lo que le importaba le importaba. Nada de lo que proponía realizar merecía la pena el esfuerzo correspondiente. No proponerse realizar nada. El psiquiatra le dijo que tenía que tener paciencia. Que si ahora no podía más adelante sí. Más adelante. Paciencia. Orfidal, Prozac, Trileptal…. Y el protector estomacal y el ibuprofeno para los intensos  dolores de cabeza, las migrañas que decía el de cabecera. Esperar, sobrevivir. Como si eso no requiriese un esfuerzo: hacer como que estás vivo ante los tuyos, ante la gente, mientras tocas la materia inerte de ti mismo, que crece en tu interior hasta que un día te reduzca a una especie de estupidez peor que la muerte.

ITALIA EN EL CORAZÓN

ITALIA EN EL CORAZÓN

Prodi no es la izquierda. Berlusconi no es el centroderecha. La hija de Mussolini está en activo, mussolineando: su “¡Más vale ser fascista que maricón!” debería imprimirse en todas las paredes del mundo, que son muchísimas, para que los niños de teta ya empiecen a deletrear con retranca, esos niños de teta que son la única sal del mundo y qué mundo les estamos dejando. Prodi no es la izquierda, pero también representa a la izquierda, o a casi toda la izquierda, que ya nunca se sabe ni en Italia ni aquí cuántas izquierdas pueden salir de debajo de las piedras en elecciones para decir: ¡se me puede votar luego existo! O aquello otro de ¡Te digo que no votes, luego existo! Prodi no es la izquierda pero menos de una piedra y hacen falta muchas piedras, piedrecitas y pedruscotes para volver a construir caminos en los devastados valles del pueblo italiano. ¡Ah! ¡La Italia de mi juventud, años setenta en los que parecía que realmente la clase obrera italiana iría al paraíso, que tocaría asaltaría finalmente los cielos! ¡Cuánto tenemos todavía que aprender! Ahora en Italia se abren otra vez las compuertas de la esperanza, pero han perdido mucho tiempo y les asustan las parejas de hecho, los matrimonios homosexuales, se retraen ante las cuatro migajas que por lo menos por aquí podemos masticar mientras hacemos ganas de tragarnos a una alcaldesa de Marbella, a un banquero sinuoso y a varios obispos siameses. Por lo menos Prodi retirará las tropas italianas de Irak. Si no lo hiciera, ¿hacia dónde podríamos mirar? Pero las retirará. Porque Prodi no es la izquierda pero representa a la izquierda italiana y ahí dentro hay bastante gente sensata que se lo va a recordar: lo de Irak, lo de los impuestos, lo de la perversión del mercado italiano, lo de la ley de extranjería, ¡tantas cosas por hacer! Prodi no es la izquierda pero ha ganado (¡ay! ¡por qué poco!) la esperanza para muchos millones de italianos. A otros les dará igual: Corleone sigue siendo el pueblo de la mafia, que sigue mandando como solía. Y ahí está el mapa electoral de Italia, mírenlo bien, rojo el centro, azul el norte y el sur, como siempre. Y en Roma el Papa, que no es de Corleone porque no le hace falta, su reino no es de este mundo, claro está.

VERSE, VESTIRSE, VIVIR

VERSE, VESTIRSE, VIVIR

VESTIRSE

 

 

Ninguna de mis novias juveniles llevó nunca minifalda, y era la moda del  momento. Y pocas veces llevaron faldas. A mis novias no les veía las piernas. Como mucho estrictamente hasta las rodillas, pero no ese centímetro un poco más arriba que sugiere todo el placer de la pierna entera y más. Tampoco les veía el escote o los hombros, ni mucho menos eso que a mi alrededor oía llamar “el canalillo”.

 

Si hubiese sido por ellas, nunca me hubiera hecho una idea de qué cosa es. Vestían pantalones, sobre todo vaqueros, y amplias blusas ocultas sobre aún más amplios jerséis de cuello redondo y mangas más largas que sus brazos. Encima de todo aquello, una trenca indomable muy bien abrochada de abajo arriba y una gran bufanda ciñendo sus gargantas, a veces sus mentones y en casos desesperantes incluso sus bocas. La primera vez que les veía un poco más que  la cabeza, las manos, los antebrazos y algo de sus pies era ya entrado el verano. Lo siguiente ya era cuando las veía enteramente desnudas conmigo en la cama.

 

Aquello era encontrarse de pronto con una mujer semejante a la novia con la que recorrías mañanas, tardes y noches más de media ciudad sin enterarte de cómo eran sus cuerpos más debajo de la línea del cuello. Así que siempre hubo sorpresas, unas veces buenas y otras veces malas. A propósito: el tacto, en lo tocante a volúmenes y grosores corporales bajo las ropas, engaña mucho, sobre todo si se trata del tacto sobre la extraña consistencia de un sujetador. No hay forma de saber qué se guarda (o más bien cuánto) ahí dentro.

 

Pero a mí me gustaban las novias que tenía, y también el misterio latente (cuanto más latente – o sería latiente - mejor) de sus esperablemente bonitos cuerpos bajo esas amplias telas de camuflaje urbano, estudiantil.  Sus caras eran caras limpias, recién lavadas, con la sincera textura y el color sincero y el tacto de la piel sin trampa ni cartón. Tampoco me ofrecían rostros iluminados por la cosmética al uso. Y a mí me gustaban.

 

No cubiertas, ocultas, disfrazadas, claro está, sino luego, desnudas totalmente para hacer el amor. Los cuartos se iluminaban con el dulce fulgor de sus cuerpos expuestos con total confianza, entrega y picardía.  En el techo se movían nuestras sombras a la luz de sus pieles, y la fragancia de sus rincones más íntimos rivalizaba con la del mejor jardín. Eran buenas amantes y animaban a serlo. Con ellas aprendí a medir el tiempo del placer con medidas distintas a las de cualquier otro tiempo. Y a escuchar el silencio de su deseo. Y a mirar a una mujer con los ojos de los cojones del alma para que leyeran en ellos toda mi dicha y mi desdicha. Eso, y mucho más, era el regalo de la desnudez.

 

Por eso, en esos años, no le daba importancia realmente a su forma de vestir. Me fijaba, claro está. ¡Cómo no iba a fijarme! Pero me hubiera sentido raro diciéndoles algo al respecto. Tan raro como si ellas hubiesen comentado algo sobre mi atuendo.

 

Lo que sí que importaba era el olor, y no sólo el olor corporal: pieles, cabellos, etc., sino también el olor de la ropa. Hay telas embriagadoras. Pero también las hay cuya agradable textura parece intentar ocultar un mal olor intrínseco a sus fibras o a los materiales que utilicen en su confección. Y eso no sólo sucede a veces con la ropa sin importancia, la que la mayoría llevamos a diario, sino que sucede frecuentemente con la ropa especial, la cara, con la que  hacen los vestidos que se llevan en las grandes ocasiones. Es increíble que así sea, y acaso explique los necesarios complementos de cosmética y perfumes con que hay que acompañarlos.

 

En el caso de mis novias, los olores eran de lo más natural, con el sencillo añadido de alguna colonia y un discreto desodorante. (Menos en un caso, en el que una de ellas cayó en la trampa de la publicidad tropicalizante y perdió lo mejor que tenía por aquellas zonas: un cálido y dulce perfume campestre del que, de ese sí, era imposible olvidarse. Ese verano prefirió ser otra y yo preferí dejarla ir por la penetrante senda de los exotismos, aunque sólo fueran, los suyos, olorosos). No digo que acostarse con una mujer no pueda impulsar deseos viajeros, llamadas a la aventura tipo safari y esas cosas. Pero para mí que conviene mucho más al amor el refugio en los tibios, y mejor aún, ardientes olores reconocibles, inmediatos.

 

A ninguna de mis novias juveniles les dio por otra moda que la que prosperaba en el ambiente antifranquista universitario. Eso no era excelente, desde luego, pero tampoco malo. ¡Nunca paseé con una novia subida a unos tacones de aguja! Ellas llevaban sus zapatos o botas “de correr”, fuertes, flexibles, contundentes, por si en cualquier momento del día los grises obligaban a salir pitando. Y eso era lo bonito de aquello: que se trataba una moda en cuanto al calzado perfectamente adaptada a la ocasión.

 

 De lo que no estoy tan seguro es de la conveniencia del resto de su vestuario. ¿Estaba pensado para camuflarse entre la multitud estudiantil o para hacer patente ante familiares y compañeros menos comprometidos que se militaba en una causa política; es decir, contradictoriamente, para identificarse como miembro de un grupo humano?¿O era el atuendo más indicado para limitar el daño de los golpes de las porras y las bolas de goma con los que se nos agradecían cada poco nuestras inquietudes políticas y nuestro deseo de expresarlas?

 

En aquellos años setenta podía saberse qué universitarios mantenían las actitudes de sus señores padres (incluso de sus abuelos) ante la vida y quiénes habían optado por enfrentarse a ella siguiendo criterios más o menos propios o personales. Y entre estos últimos (entonces no hubiéramos dicho: entre estos últimos y estas últimas), los había tendentes al hippismo, a lo marcial o guerrillero sudamericano, al uniforme que antes describí (apenas difería el de los chicos y el de las chicas) o sencillamente la forma de vestir más bien desastrosa de los grupos de inquilinos de un mismo piso, poco habituados a las tareas de lavandería y costura y bastante habituados (quizás desde su infancia pueblerina o proletaria) a esa zafiedad mal oliente que nunca supe cómo pudo, años después, ya en plena transición política, ya en plena “normalización” académica, invadir groseramente todos los ámbitos universitarios (fueron esos los tiempos de un mortal ecologismo anti desodorante y en general antihigiénico que no aprendía nada de las sutiles maniobras de supervivencia vegetal y animal que mejor hubieran hecho en estudiar ya que ansiaban defender flora y fauna (pero acaso no la humana más cercana).

 

Ahora que digo esto, recuerdo también que unos pocos años más tarde, apenas una media docena de años después, hacia 1986, al hilo de las protestas contra la permanencia de España en la OTAN o por lo menos coincidiendo con ellas, un gran número de jóvenes de más de treinta años sintieron la llamada de una identidad sexual distinta a la que les había identificado notablemente durante muchos años: surgieron gays y lesbianas en todas las organizaciones de izquierdas y en parte de las de derechas. Fue un fenómeno curioso: de pronto encontraban un motivo personal para la lucha social, un motivo de solidaridad con los marginados o discriminados por razón de su sexualidad y en ese motivo acabaron descubriéndose a sí mismos (y a sí mismas) con nuevos intereses y anhelos preteridos por culpa de represiones múltiples.

 

Se produjo aquello por los mismos días en los que conspicuos militantes de la izquierda radical propensa a la defensa de acciones violentas e incluso armadas fueron iluminados más o menos por grupos la luz del pacifismo, en una Pentecostés política un poco casera y sospechosa. En esos días, sonrisas, besos a mansalva, gestos suaves, voces susurrantes, comenzaron a dominar las reuniones: donde hubo viriles broncas y cundió el terciopelo amable y donde las broncas habían sido francamente femeninas se transformaron en una dulce comunión  de almas gemelas en busca de la matriz identificadora universal.

 

Todo eso tuvo repercusiones en la forma de vestir. La arruga era bella y las bellezas arrugadas emergían entre sus camaradas o ex camaradas como estrellas rutilantes de charlas (de café, de té y sobre todo de infusiones increíbles) en las que su experiencia valía el Potosí de un consejo dado en secreto y a poder ser entre abrazos y caricias mil. Porque ahora nos queríamos todos/as en el seno nutricio de una izquierda cuyos límites internos no debían ser tenidos en cuenta, salvo por lo que respecta al PSOE, voluntariamente marginado de aquella fiesta del reencuentro universal (más marginado cuanto más poderoso: los cargos del PSOE, públicos o no, comenzaron a vestir de una forma semejante a los del PP, parecían más mayores que nosotros y nuestra indumentaria apenas nos facilitaba el paso a las más ínfimas oficinas del poder local, tanto neo hippismo gastaban algunos/as).

 

Pero en general, mis novias juveniles siguieron vistiendo como lo hacían cuando eran jóvenes y además novias mías. Puedo asegurar que nuestras vidas habían tenido desarrollos más bien lejanos en el espacio y en todo lo demás, pero el caso es que si en alguna ocasión pude verlas constaté su fidelidad a una imagen personal que para sí hubieran querido (o no) muchísimos/as otros/as no sólo en lo relativo a la vestimenta sino sobre todo a su forma de pensar y de actuar.

 

Así que sigo sin saber cómo sería el cuerpo de aquellas chicas (hoy no tan chicas) si vistieran un poco más normales; quiero decir, con un poco más, diríamos, de generosidad: faldas (aunque sólo fueran hasta la rodilla), escotes, mangas cortas o sin mangas. Esas cosas.

 

Yo tampoco he cambiado en mi forma de vestir desde hace más de treinta años, así que cómo no las voy a comprender a esas mujeres habituadas a una imagen propia sin la que acaso su identidad pudiera peligrar seriamente. Su identidad mientras van vestidas. Cuando ahora se desnuden no tengo ni idea qué identidad tendrán (me refiero no sólo a la física, me importa especialmente la espiritual o intelectual o afectiva o todas ellas juntas o por separado). Sospecho que han cambiado mucho bajo sus mismas formas exteriores: telas, colores, larguras, hechuras. Supongo que si las viese un día desnudas podría verlas como cuando las veía entonces y además como puedan ser ahora y saber así cuánto han cambiado realmente de forma de ser. Es una suposición. Imagino que lo que me gustaría realmente no es plantearme su forma de vestir, ni de entonces ni de ahora, sino, sinceramente, volverlas a ver como las veía hace ya tantos años. Esos cuerpos magníficos de jóvenes novias mías, desnudas enamoradas enamorándome. ¡Qué cuerpos! ¡Qué tiempos!

 

 

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INDICIOS

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Están alrededor pero no están alrededor. Y él está ante ellos pero no está ante ellos. Muestran todos los signos aparentes de sus especies, han crecido siguiendo el curso natural del crecimiento de su especie, pero no lo han hecho para mostrarlo ahora ni para que él pueda verlo y advertirlo y sacar ninguna conclusión ni sentirse vinculado a ellos por eso. Y él está, sí está él ante ellos, como antes estaba pero ahora consciente de que lo está. Ellos no. Y sin embargo todos y cada uno ocupan su lugar sin ocupar su lugar más que otros lo hubieran hecho, en realidad sin hacerlo, la pasiva es necesaria en este párrafo para significar que los árboles no han podido reunirse a su alrededor más que lo hacen las estrellas allí arriba, y sin embargo el chico se sabe rodeado de árboles, rodeado de estrellas, rodeado en realidad de un mundo al que todo un universo rodea. Ésa es su percepción, su absolutamente segura noción del espacio que ocupa él mismo ante o entre o rodeado  de árboles, estrellas, universo. Y está bien, acaba de darse cuenta de que se siente perfectamente bien en ese lugar preciso que no ha elegido para vivir este momento de conciencia espacial pero que en su caso, si así lo hubiera deseado, sí hubiese podido elegirlo. No ellos, los árboles menos que nada (se diría que las estrellas tienen más vida propia en su ámbito, sólo hace falta dejar pasar unas horas y se tiene la constatación). Los árboles, ahí, en círculo alrededor de su cuerpo, mostrando su ser árboles cada uno a la manera que su especie lo muestra, si es que muestran algo y no es que ahora el chico los está mirando y eso sucede y nada más. Esos árboles son vistos, son escuchados, son olidos. Y sin embargo se muestran, producen sonidos, huelen. Es él, en medio (él sí ocupa un lugar) de un circulo (porque quieran o no, esos árboles forman un círculo, al menos si se les mira desde su posición), en medio de un círculo de árboles que no fueron plantados en sus respectivas posiciones para formar un círculo alrededor del chico esta noche, ni ninguna otra noche, ni siquiera un círculo de árboles dibujó nadie en esa porción de tierra (bastaría mirarlos desde el camino exterior para ver su verdadera disposición: no hay un círculo, ni un centro, ni radios, ni contorno circular. Pero él lleva ya algún tiempo parado en medio (porque se siente así: en medio) de aquellos árboles de diversas especies (de que hay plátanos y cipreses está seguro, del nombre del resto dudaría: la luz no es lo que se dice suficiente a esas horas, ni siquiera sabe cómo puede distinguir con seguridad la especie de esos árboles, de los que sí aseguraría que son plátanos o cipreses). De una rama alta de uno de esos plátanos ha salido volando una hoja seca, grande, que ha caído lentamente a la arena del sendero. Lentamente, pero no lo suficiente para darle tiempo al chico a pensar lo que comenzó a pensar acaso estando ya la hoja en el suelo (bien quieta, seca y tersa, con toda seguridad de color marrón con puntos blanquecinos y con puntos negruzcos y con su largo pedúnculo tieso, frágil y quebradizo; si llueve se hará flexible, pero de una flexibilidad mórbida, no con la flexibilidad que tuvo cuando la hoja estaba viva, será una flexibilidad próxima a la podredumbre, una característica negativa –según como se mire) y no aún en el aire, recién separada de la rama, como a él le gustaría creer y de hecho cree, así lo cree: acababa de salir la hoja por los aires y él ya estaba forjando en su cabeza un pensamiento, ya estaba comenzando a formular toda una idea nunca expuesta entre las demás que tenía ni conectada en modo alguno con ellas. Esta noche piensa deprisa, muy deprisa. Tiene ante sus ojos las cortezas de distinta textura de árboles de diversas especies que parecen rodearle y esa visión, con ese detalle para el que ayuda mucho la luz transversal de la farola ni muy lejana ni demasiado cercana (una iluminación cenital lo estropearía todo), esa visión le paraliza. Es decir: se siente animado a sentir una especie de parálisis mirando esos troncos iluminados así, dispuestos así ante su vista, formando en su imaginación un círculo a su alrededor que parece reproducir aquí en la tierra el círculo gigantesco que las estrellas forman alrededor de su cuerpo como dicen que lo forman alrededor de la estrella polar, la estrella polar, eje del universo del planeta, una forma de pensar el universo, de dar coherencia al punto de luz de cada estrella entre estrellas, a la disposición de los árboles de un parque, al espacio concreto que ocupa este chico esta noche mientras ve ante sí cómo una hoja, con toda seguridad seca, recorre un camino que nadie ha trazado para ella. La clave, pues, de la escena, está en el viento, y al viento no se le ve.

PALABRAS

PALABRAS

Seguramente las palabras estén

en las cuevas de antaño,

entregadas a su invisible

tarea de transformación.

Volverán las oscuras,

no será primavera

y acaso los balcones del alma

estén  cerrados

preventivamente.

Qué palabras serán,

cuál su escritura.

Su sonido en las bocas

a qué fruto sabrá.

Adónde irá su vuelo.

Entre sus alas

qué silencios tendrán.

CANTO DE ACEPTACIÓN

CANTO DE ACEPTACIÓN

Has quemado mi bosque.

No tengo ya ni selva

ni ermita ni soledad.

No tengo ni una señal

donde decir: estoy.

Soy ya esa misma ceniza

que me cubre. Un rastro

de tu fuego. Sopla

y desapareceré.

VENTANAS

VENTANAS

Hay ventanas domésticas,

ventanas de cada día,

que certifican que hay luz.

AGRADECIMIENTO A LOS QUE ANIMAN

AGRADECIMIENTO A LOS QUE ANIMAN

Hay amigos que además de cuidarte como amigos te animan como profesionales. Por ejemplo, Antón Castro. Por ejemplo Mariano Gistaín. Amigos que saben cómo te encuentras y que discretamente ofrecen su ayuda, su apoyo. su compañía cordial. Abren su tiempo a la risa para que puedas aprovechar la ocasión y te rías de todo y de tu sombra, porque tienen la buena costumbre de reirse de todo y de la suya propia. Esta pareja de amigos, Antón y Mariano, por ejemplo, atareados hasta no sé qué límites ¡siempre andan en proyectos, siempre avanzando propuestas, difundiendo las de los demás; esta pareja (y eso que no son pareja de hecho, salvo porque yo me permito emparejarles en mi cariño) de hombres de acción movidos por la reflexión, hacen cosas cuando nadie cree en ellas, soplan las brasas cuando muchos se desentienden, acuden cuando la mayoría deserta. ¡Qué voy a decir de Antón y de Mariano que no sepan sus lectores y en general sus muchísimos conocidos y amigos! Hoy quería decirles en público, desde esta plataforma cibernética, que agradezco en el alma sus muchísimas ayudas, sus consejos, los ánimos que me dan. ¿O es que sólo se puede escribir de la gente para poonerlos a caldo? Siempre he creído en la amistad. Pero cuando ni ese tipo de creencias te mantiene de pie porque la química vital te tiene bajo de tono, la presencia en el mundo de personas como Antón y Mariano (y afortunadamente hay más, aunque también estén los aguafiestas) es un hecho que se transforma en símbolo, y uno puede dejarse hipnotizar alegremente por el eterno símbolo de la amistad.

CENTRO MERCANTIL DE ZARAGOZA. FACHADA. ADORNO VEGETAL

CENTRO MERCANTIL DE ZARAGOZA. FACHADA. ADORNO VEGETAL

                                                                       

                                                     FLORA MODERNISTA

                                                           EN ZARAGOZA

           

           

                                                    PARTE PRIMERA[1]

                                               UN JARDIN EN EL CENTRO:

                                    LA FACHADA DEL CASINO MERCANTIL

                           DE FRANCISCO ALBIÑANA CORRALÉ (1910-1914)

Este texto precedió al que finalmente fue publicado en el libro "Una joya en el centro" (Zaragoza, Cajalón, 2004). Lo hago público aquí porque, pese a deficiencias que luego fueron subsanadas, permite conocer algunos asuntos más de los que fue posible resumir para esa publicación y también porque ofrece una creo que buena bibliografía orientativa sobre el Modernismo y sobre éste en Zaragoza.

PRELIMINARES

Nacido en 1887,  en octubre de 1910 obtenía en Madrid el título de arquitecto F. Albiñana Corralé, a sus 28 años. En 1912 construía en Zaragoza la primera obra diseñada por él: el Panteón de la familia de Antonio Portolés en el Andador de la Fosa Común del Cementerio de Torrero, en el que la presencia de ornamentación de motivos vegetales es de notable relevancia y en el que su gusto por el simbolismo destaca en el curioso diseño de la puerta metálica. Para la escultura de este panteón contó con la colaboración del escultor Palao[2]. La segunda obra sería la casa de Lagasca 3 (1912) para Nicomedes Felipe, para cuya fachada diseñó una elegante ornamentación de vegetal.

La Sede del Casino Mercantil

La tercera obra que se le contrataría en Zaragoza sería la modernización y acondicionamiento del palacio de los Azara (1535) para su utilización como sede del Centro Mercantil. Ganó el concurso el 30 de abril de 1911 y en la sesión de la Junta del Casino del 5 de junio de 1912 presentó los proyectos.

La remodelación de la Sede Social del Centro Mercantil Industrial y Agrícola de Zaragoza se inauguró oficialmente en la tarde del día 10 de octubre de 1914, habiéndose finalizado ya las partes esenciales del proyecto.

BREVE RESEÑA BIOGRÁFICA

Francisco Albiñana (Zaragoza, 1887-1936) era hijo de un miembro de una familia de clase media-alta de Tarragona (médicos, notarios, historiadores). Su padre, Francisco de Paula, buen dibujante y acuarelista fue durante muchos años maestro de obras en Barcelona. Casado con Anselma Corralé, trasladó su domicilio a Zaragoza: jefe de bomberos de la ciudad, profesor en la Escuela de Artes y Oficios y maestro de obras del Ayuntamiento, época en la que fue especial colaborador de Ricardo Magdalena (sobre todo en la Facultad de Ciencia y Medicina, en el Matadero y en la fachada posterior del Teatro Principal). El padre de Albiñana murió en 1919, a los 78 años. (Para entonces Francisco ya había realizado el citado panteón, la sede del Casino y la casa Marín Corralé en la calle Don Jaime, nº 35). La muerte de su padre en junio de 1919 le afecto tanto que estuvo tres meses de baja y presentó la dimisión de su cargo de concejal (lo era desde nov. de 1915 por Izquierda Republicana) el 24 de septiembre de ese año de 1919.

En 1913 casa con Francisca Gayán (de Daroca) y pone su domicilio en el Coso, nº 135. Tienen dos hijos: Francisco y Ángela.

En noviembre de 1915 ingresa en la Masonería Universal, en la Logia Constancia nº 348, con el nombre simbólico de “Fidias”. Su fecha de exaltación, 1917. En 1919 (que se disolvió la logia) era 2º Experto.

De octubre de 1915 a septiembre de 1916 viaja por Europa. Pasa los veraneos en San Sebastián  y en San Juan de Luz, un tanto alejado de la vida social zaragozana.

De 1920 a 1936 desarrolla una intensa actividad profesional, social y política. Su vida masónica recomienza en 1926 con la creación de la Logia Moncayo nº 50 (1926-1930). Su compromiso socialista se concreta en su ingreso en el PSOE en 1928. En 1931 se presenta a diputado por el PSOE. No sale elegido. En 1932 se vuelve a constituir la Logia Constancia nº 16 (45 miembros). Albiñana busca el domicilio en C/Verónica, nº 4, donde se instala el templo y donde se reúnen hasta 1936.  En 1934 es nombrado Venerable Maestre, máximo cargo de la Logia. Será Primer Vigilante en los años siguientes.

En 1936 viaja a Rusia y escribe sobre ello en “El Dirio de Aragón”, con franca simpatía (aunque espíritu crítico) hacia la revolución rusa.

El 18 de julio de 1936 es detenido por los insurrectos, que no consiguen que delata a sus hermanos de Logia ni a sus compañeros del PSOE. El 3 de octubre de 1936 es fusilado en Valdespartera[3]. Tenía cincuenta y cuatro años.

OBRAS MÁS IMPORTANTES DE FRANCISCO ALBIÑANA

(Con * los edificios de los que se comenta el adorno de sus fachadas)

*Lagasca, 3 (1912) para Nicomedes Felipe

*Casino Mercantil (1911-1914)

Cadena, 23 (1913)

Predicadores, 10 (1913)

Coso 110 (1914)

Reconquista 18 (1914)

Méndez Núñez 3 (1914)

Lagasca 5 (1914)

Coso 128-130 (1914)

Rufas 18 (1915)

Mayoral 36 (1916)

*Don Jaime 35 (1916) para sus cuñadosVíctor y Angel María Martín Corralé. Médicos radiólogos. (En la decoración se utilizaron pavimentos de la casa Escofet,con diseño de Doménech i Montaner).

Armas 76 (1917)

Rufas 19 (1918)

Conde Aranda (1924)

*Almagro 5 (1925) para Pedro Gimeno Palomar

Pza. de los Sitios 2 (1926) para Antonio Bruned. Ambos promotores. Venta de pisos.

Hernán Cortés 42 (1926 ) para  Luis Sanz Ibarz.

Bolonia (del Arte) (1926) para Manuel Blasco.

María Agustín (1927) Pablo Salvador

“Casa del Labrador”, Coso 104 (1927) influencia socialdemocracia vienesa

La Paz 16 (1927)

Zumalacárregui 23 (1928) para Antonio Minguell

Mefisto 7 (1928) para Luis González Marcilla

Costa “La Voz de Aragón” (1928)

Madre Sacramento 40-42 (1929) para Celso Moreno

Coso 6, “Farmacia Nueva” (1930 ) para Ramón Puig Mas (amigo suyo). Vidrieras              inspiradas en Mondrián, conjunto inspirado en “Decó” + Sezzesion de Hoffmann

Camino de las Fuentes (1931) vivienda obrera para Rafael Moreno

Mefisto 9 (1931) para  X. Aparicio, constructor. Venta de pisos. Racionalismo.

Conde Aranda109-111 (1932). Racionalismo

Almagro/Pizarro (1933)

Conde Aranda 75 (1934)

Coso 2/Azoque 5, Almacenes “La ciudad de Londres”. Cubista-racionalista.

Pza. de los Sitios (1934) para Gabino Velilla. Inspirado en Hoffmann.

Entre sus colaboradores estuvieron los siguientes profesionales:

Alejo García, cantero. Casino.

Dionisio Lasuén, escultor. Casino.

Carlos Palao. Escultor. Panteón Portolés. ¿Don Jaime 35?)

José Bueno, escultor

Angel Díez Domínguez, pintor. Casino: techo restaurante.

Enrique Cubero, decorador. Casino: escalera.

Francisco Sorribas. Casino: Salón Café: galería circular.

Hay coincidencia en atribuir  especiales influencias en la obra de Albiñana de la Wagnerschule de Viena, del estilo “Sezzesion” y del Art Nouveau del norte, personalizadas en los arquitectos Peter Behrens, Joseph Hoffmann, Victor Horta, 

Se consideran sus principales edificios (aún en pie) de los siguientes estilos:

1911-1915: Modernismo: Casino

1915- 1920: Vienés: Lagasca 5, Don Jaime 35

1920-1936: Racionalismo: Mefisto 9, Conde Aranda 109

Y se suele hablar de tres grandes influencias en sus concepciones arquitectónicas:

Estilo Secesión, en la Escuela de Arquitectura de Madrid.

Noucentisme en la Cataluña de su juventud ( a la que estaba muy ligada por familia)

Estilo vienés en los años finales de la década 1910-20.

EL ADORNO VEGETAL DE LA FACHADA DEL CASINO MERCANTI

En la construcción de la fachada colaboraron el cantero Alejandro García, que la  realizó en piedra de Floresta, con placados de mármol de La Puebla del Albortón en su planta baja, y el herrero Francisco Ibarz, encargado de la cerrajería artística de los balcones. El 23 de enero de 1913 se colocó la primera piedra (de  mármol de La Puebla). El 24 de marzo estaban terminados los modelos y detalles de la decoración de mármol. Desde el 17 de octubre de 1913 se nombró asesor para la activación de los trabajos al escultor Dionisio Lasuén, ante los retrasos producidos en el diseño de los modelados de la fachada principal del edificio. Tampoco se habían podido realizar los trabajos de cerrajería artística porque Albiñana no había entregado los dibujos correspondientes al proyecto.

En la fachada del Casino se combinan con acierto y elegancia dos tipos de adorno: el adorno de motivo geométrico (líneas rectas, líneas ondulantes, círculos, esferas, incisiones cuadradas y rectangulares) que se utiliza fundamentalmente en los miradores y el adorno de motivo vegetal que se utiliza en todo el espacio disponible. Este último está realizado en piedra y en hierro forjado (en los balcones).

Para la descripción de los miradores, siendo éstos idénticos, es suficiente la que hacemos de uno de ellos, sin necesidad de reiterar la identidad entre los dos. En cuanto al cuerpo central de la fachada, el adorno está compuesto a ambos lados de un eje vertical de simetría, por lo que bastará dar cuenta de la ubicación (en ménsulas, mensulillas, balcones, entre vanos, etc) de los elementos decorativos que lo componen. Escapan de esta simetría las columnas pareadas de la planta baja y de la terraza. El diseño de la rejería de los balcones es el mismo para los balcones de cada planta.

En cuanto a la identidad botánica del adorno, damos siempre el nombre popular de la planta y su nombre científico (en cursiva y entre paréntesis) sólo en la primera ocasión en la que una planta es mencionada o en aquellos casos en las que sea preciso evitar el equívoco (como sucede siempre con las rosas silvestres y las de jardinería)

Identificación  de formas vegetales

Parece preferible hacer una identificación (con ubicación) de las formas vegetales siguiendo un recorrido de abajo arriba, por las cuatro plantas del edificio para acabar en la terraza.

Planta calle:

Las puertas tienen un tratamiento especial, con profusión de formas vegetales.

En los arranques del dintel, a ambos lados, hay esculpidas sendas ramas con cuatro hojas compuestas, palmeadas, de seis foliolos, posiblemente inspiradas en las del castaño de Indias (Aesculus hippocastanum) aun cuando la forma de sus foliolos no se corresponda. Más adelante volveremos a hablar sobre estas hojas, que se esculpieron también en otros lugares de esta fachada.

Bajo el saliente de los miradores hay hasta trece grandes hojas compuestas, palmeadas, de seis foliolos, inspiradas en las del castaño de Indias. Junto a ellas se muestran dos grandes flores del tipo de los girasoles (Helianthus annuus) o de las matricarias (Chrysanthemum parthenium).

En los laterales, sobre los escudos hay una hilera de  hojas de laurel (Laurus nobilis) dispuestas verticalmente. En su parte inferior asoman grandes hojas de cardo (Carduus nutans).

En el centro, en la clave del arco adornan la ménsula un grupito de tres hojas de laurel sobre un círculo (un aro). A ambos lados de la ménsula, frondas de hojas de laurel sobre las cuales se muestran dos grupos de hojas de roble cada uno con la copa vacía de una bellota. Concretamente parecen de roble albar (Quercus petrea) tanto por la forma de la hoja como por la falta de pedúnculo del fruto.

Bajo los balcones, en las tres ménsulas principales hay tallos de rosas (Rosa floribunda) con flor en el ápice y cinco hojas laterales que refuerzan el esmerado naturalismo de la flor). En las ocho mensulillas hay tallos con siete hojas anchas, lejanamente semejante a las hojas de álamo (pero también opuestas y formando un conjunto como de hoja pinnaticompuesta impar). Es difícil identificar la especie botánica de estas hojas o foliolos de hoja dada la contradicción entre su disposición y su anchura. Estas hojas ocultan parcialmente lo que parece un compás de cantero. En los laterales de todas las ménsulas y mensulillas hay grupos de hojas de laurel. Los espacios entre ménsulas y mensulillas están cubiertos por grupos de hojas de laurel.

Las tres columnas pareadas tienen capiteles adornados con motivos vegetales. De izquierda a derecha:

1. Hilera de seis grandes hojas compuestas palmeadas de seis foliolos bajo la que hay otra hilera de doce hojas (más pequeñas) de hiedra en grupos de tres. Entre unas y otras hojas asoman seis esferas, como si fueran otros tantos frutos de la planta de grandes hojas, cuya identidad botánica es difícil de precisar.

2. Hilera de cuatro flores de rosal (Rosa Floribunda) acompañadas de veinticuatro hojas de su misma especie (seis por flor), bajo la que hay otra hilera de veinticuatro hojas de rosal más pequeñas.

3. Hilera de ocho flores de girasol (Helianthus annuus) bajo la que hay otra hilera de cuatro amplias hojas de cardo.

Primer piso:

En la parte baja de los miradores hay grupos de hojas de hiedra (Hedera helix). El diseño de los grupos de hojas de hiedra es como sigue: trece  hojas y dos frutos, doce hojas y dos frutos, 12 hojas y dos frutos, trece hojas y dos frutos (A-B-B-A).

Sobre las ventanas de este piso de los miradores hay grupos de hojas compuestas, palmeadas de cinco foliolos, inspiradas en las de un tipo de ranúnculo, posiblemente la sardonia (Ranunculus sceleratus) o en las de la cincoenrama (Potentilla alba), acompañados de hojas de hiedra (Hedera helix). Este adorno se compone, a cada lado de la ventana: de una gran hoja de sardonia, tres hojas de hiedra, dos hojas de sardonia superpuestas, acompañadas de tres frutos y dos hojas superpuestas. El diseño de estas hojas oscila entre las que se asemejan más a un posible modelo de sardonia y las que parecen más inspiradas en las del arce campestre (Acer campestre) que más arriba veremos ocupar los espacios entre los vanos del segundo piso. Ciertamente, la identificación botánica de las distintas variantes de hojas compuestas pentalobuladas que hallamos adornando esta fachada es difícil y no creemos que pueda ser nunca absolutamente certera: los rasgos predominantes en unas u otras hojas talladas (¿en razón de una intención o simplemente del trabajo de distintas manos?) dificultan la empresa.

A la misma altura, en esta parte alta del mirador del primer piso, en los laterales de los extremos hay hileras verticales de ocho hojas de hiedra cada una. Un poco más arriba, la parte inferior de unos grandes escudos sin blasón se acompaña de dos grandes hojas de palmito (Chamaerops humilis). A ambos lados de ellos dos guirnaldas horizontales de hojas y frutos de laurel abrazan los extremos del mirador.

Los cuatro balcones de esta planta tienen una cenefa superior de hojas trilobuladas sin identidad botánica, inspiradas en algún tipo de XXX ( ). En la franja central hay cinco guirnaldas dispuestas simétricamente, en las que se forjaron figuras de rosas (Rosa floribunda) con el siguiente diseño: una rosa con hojas, tres hojas, tres rosas con hojas, tres hojas y una rosa con hojas (A-B-B-A), todas ellas realizadas con gran realismo sobre modelos de hermosas grandes rosas abiertas de jardinería.

En los cinco espacios entre vanos hay esculpidas en piedra grupos de hojas y frutos de laurel y de hiedra. El gusto por la simetría llevó a realizar tres grupos de hojas y frutos de hiedra dispuestos de tal forma que de las seis hojas presentes las dos de los extremos fuesen de gran tamaño y de las cuatro centrales las dos superiores fuesen de un tamaño intermedio pero más grandes que las dos inferiores. Los dos frutos presentes se dispusieron a ambos lados de las hojas pequeñas inferiores del centro de la composición. Detalles de este tipo evidencian una muy esmerada composición de los motivos vegetales (y en genera,l de todos ellos) que adornan esta fachada.  En los tres espacios principales entre los vanos las hojas de laurel se acompañan con los que parecen ser grupos de seis grandes flores que recuerdan las de campanuláceas como la Campanula fastigiata, Campanula persicifolia, Campanula speciosa, etc., pero aún más las flores de una gagea, la Gagea fistulosa, liliácea que nace espontáneamente en pastos y prados de montaña. Ese lejano parecido (que hace casi inverosímil su identificación botánica) hace pensar también en que estas figuras podrían no estar representando flores sino borlas. Su disposición (hacia arriba, en vez de la natural “en caída”), sin embargo, hace también difícil esta otra identificación.

Bajo los balcones del segundo piso hay tres ménsulas grandes y ocho mensulillas. Las ménsulas grandes están decoradas con los siguientes elementos: una gran hoja de vid (Vitis vinifera) en el cuadrado central, una corona floral de pequeñas rosas silvestres (Rosa canina) que abraza la ménsula, grupos de hojas de laurel con frutos en los laterales y cuatro grandes rosas silvestres en la base.

Las mensulillas se adornan cada una con una gran rosa (Rosa floribunda) central y dos hileras laterales (una a cada lado) de cuatro flores de seis pétalos (las hay de cinco, pero parece que por error en su realización), cada una con su pedúnculo independiente, cuya forma esté claramente inspirada en la de los tulipanes (Tulipa sp).

Segundo piso:

En los miradores, acompañando la parte superior de los escudos hay dos ramas de laurel con ocho hojas y dos frutos en posición vertical. Inmediatamente sobre los escudos (coronándolos) una doble cenefa de seis hojas y siete flores de cinco pétalos sobre ellas, posiblemente de un tipo de rosa silvestre como el escaramujo (Rosa canina). A ambos lados de esta cenefa, en los huecos de las ventanas inferiores de este piso del mirador, hay un sendos ramos de laurel con once hojas y seis frutos.

La parte superior de este piso de los miradores está adornada con veinticuatro grandes hojas compuestas pentaloluladas, como las que vimos en el primer piso de estos miradores, inspiradas en las hojas de ranúnculo, posiblemente la sardonia (Ranunculus sceleratus) o en las de la cincoenrama (Potentilla alba). Las hojas se tallaron con tal esmero que muchas de ellas aparecen superpuestas unas a otras, con una apariencia de realidad y vitalidad vegetal muy bien conseguida. Las hojas están acompañadas de dieciseis frutos (ocho de ellos pendientes de sus respectivos pedúnculos). El diseño de esta parte se completa con dos cenefas verticales de esferas, una cenefa horizontal de formas esféricas y un grupo de tres esferas haciendo triángulo. Sobre todo ello hay dos cenefas horizontales cada una de ellas con  nueve flores de rosa silvestre.

El diseño del adorno de los balcones es el siguiente: una cenefa superior de hojas trilobuladas, una cenefa inferior de otro tipo de hojas trilobuladas (idénticas a las que hacían la cenefa superior de los balcones de la primera planta) inspiradas en algún tipo de XXX ( ), y una franja central con tres guirnaldas simétricamente dispuestas de rosas con hojas: una rosa con doce hojas, dos rosas con diecisiete hojas y una rosa con doce hojas. Entre los balcones hay tres espacios en los que se muestran hojas de hiedra también de forja.

Los tres espacios centrales entre vanos están decorados con sendos escudos sin blasón, rodeados en su parte superior por hojas de laurel y en su parte inferior por líneas rectas verticales. En los cinco espacios entre vanos se esculpió adorno con motivo vegetal siguiendo un diseño de simetría. De izquierda a derecha: tres hojas de vid con frutos, tres hojas trilobuladas inspiradas en las del arce campestre (Acer campestre) con frutos (pero éstos, aquí unas bolas con salientes, semejantes a los frutos del castaño de Indias, no se corresponden) y tres hojas de arce con frutos, tres hojas de vid con frutos y tres hojas de vid con frutos (espacio central), tres hojas de arce con frutos y tres hojas de arce con frutos, tres hojas de vid con frutos (3V – 3A+3A – 3V+3V – 3A+3A – 3V).

Bajo los balcones del piso superior hay ocho mensulillas adornadas cada una de ellas con dos rosas (Rosa floribunda) dispuestas verticalmente, con seis hojas laterales (tres a cada lado), acompañadas por seis flores de tulipán, dispuestas verticalmente, tres a cada lado. A ello se suman, en los dieciséis laterales de las mensulillas (haciendo rincón), tallos con grupos de seis hojas de hiedra y tres frutos. Es notable que en un espacio tan humilde se hayan esculpido hasta tres tipos de especies botánicas perfectamente identificables, a una altura respecto de la calle que hace imposible su disfrute si no es desde los balcones de este mismo piso. Todo ello: las grandes rosas, los tulipanes y las hojas de hiedra, de gran tamaño, muestran un impresionante realismo: Los pétalos de las flores (especialmente los de las rosas) gozan de una carnosidad muy atractiva y las nervaduras de las hojas de hiedra consiguen, a la luz cambiante del día, dotarles de un “movimiento” como el que tendrían de ser hojas reales sometidas al empuje del aire.

Tercer piso:

La parte inferior de los miradores tiene un adorno de doce hojas trilobuladas dispuestas en grupos de dos. Estas hojas guardan cierta semejanza con las hojas de hierro forjadas para las cenefas inferiores de los balcones del segundo piso, y como ellas están inspiradas en algún tipo de XXX ( ). La parte superior se adorna con hojas de laurel con frutos.

En los espacios entre vanos hay ocho tallos de hiedra (distribuidos como sigue:    1-2-2-2-1) con grupos de trece hojas y diecisiete frutos cada uno.

Los balcones están decorados con una cenefa superior de diez hojas de rosal dispuestas de dos en dos. En el centro, seis guirnaldas descendentes de diez hojas de hiedra cada una. En cada uno de los laterales, una cenefa de cuatro hojas de rosal dispuestas de dos en dos y dos guirnaldas de hojas de hiedra como las anteriores.

Bajo el alero del último piso (terraza) hay tres grandes ménsulas centrales y ocho mensulillas, todas ellas profusamente adornadas, así como los espacios entre ellas. El adorno de las ménsulas consta de los siguientes elementos:

Una corona floral de grandes flores que abraza la ménsula. Se trata de flores de distinto tamaño, algunas francamente grandes, todas ellas de cinco pétalos, posiblemente inspiradas en un tipo de rosa silvestre acompañadas de sus hojas pero también, en los laterales de la guirnalda, por hojas y frutos de laurel. En la parte superior de cada ménsula, en el centro, una hilera vertical de tres grandes rosas (Rosa floribunda). De la rosa central sale un tallo con seis hojas en grupos de tres, realizado con gran naturalismo. Sobre estas rosas, un grupo de doce hojas compuestas, palmeadas, pentafoliadas, inspiradas en las hojas de la sardonia, acompañadas de fturos esféricos. Desde este grupo de hojas de sardonia desciende, por ambos laterales de la ménsula, sendos largos y gruesos tallos verticales de cada uno de los cuales brotan dos hojas del mismo tipo superpuestas a otras dos. Entre estas hojas se encuentran las más bellas hojas de cinco foliolos esculpidas en esta fachada.

Las mensulillas tienen en el centro de su parte superior una gran rosa (Rosa floribunda), acompañada con seis hojas laterales (tres a cada lado). Cada uno de sus laterales, haciendo rincón, se adornan con dos grandes flores de gran botón central y ocho pétalos, bajo las cuales hay dos hojas de sardonia superpuestas y lo que parece ser parte de una tercera, más abajo, sobre la que penden de sendos pedúnculos, uno encima de otro en vertical, dos frutos esféricos. Los espacios entre mensulillas y entre ménsulas y mensulillas están adornados con cenefas horizontales de tres flores de gran botón central y siete pétalos. Es difícil precisar la identidad botánica de estas flores de siete y de ocho pétalos.  Podrían querer hacer pensar en las flores de alguna especie de la familia de las compuestas, como el girasol o algunas margaritas (Chrisanthemum leucanthemum). En esta fachada, en la que con tanto detalle se ha esculpido la mayor parte del adorno de tipo vegetal, sorprende la inexactitud en la realización de estas flores, por lo demás de formas muy bellas: la delicada textura de sus pétalos, que remite con sorprendente realismo a la suavidad y flexibilidad de los existentes en la naturaleza.

En el último piso, la terraza tiene una pérgola de cinco columnas pareadas y una solitaria, cada uno de cuyos capiteles se adorna con cuatro flores centrales acompañadas cada una de dos grupos de hojas. Por el diseño de las hojas podría tratarse de la anémona nemorosa (Anemone nemorosa), un tipo de ranunculáceas que experimentó a partir del siglo XVI un especial tratamiento hortícola a la búsqueda (como en el caso de las rosas) de ejemplares cada vez más impresionantes para su uso como adorno floral en los jardines y para su uso en el adorno doméstico como flor cortada. Hay que señalar que estos capiteles son de época posterior a la intervención de Francisco Albiñana y que, contrariamente al resto de los adornos de esta fachada, fueron realizados (en los años cuarenta) con cemento mediante moldes y no esculpidos en piedra a partir de modelos como lo fueron todos los demás.

Cada lado del vano del mirador del antiguo observatorio se adorna con tallos de los que nacen grupos de hojas compuestas, palmeadas y pentalobuladas, inspiradas en las de un tipo de ranúnculo ( ¿? ) o en las del malvavisco salvaje (Malva álcea) y tallos con hojas de hiedra. Hay siete hojas de ranúnculo o de malvavisco y nueve de hiedra en cada uno de los dos lados Entre las hojas de ambos tipos hay doce frutos de forma esférica.

COMENTARIOS A LA DECORACIÓN VEGETAL DE LA FACHADA

DEL CASINO MERCANTIL

1.- Problemas botánicos

Falso naturalismo:

La principal característica de estos adornos de motivo vegetal es su apariencia naturalista: la primera impresión es de que nos encontramos ante unas formas que reproducen con exactitud las de unos seres vegetales concretos. Esta primera impresión no desaparece al realizarse un examen detallado de unas y otras zonas de la fachada, por más que se contradice con lo que vamos observando en ella, de modo que poco a poco se va imponiendo ante nuestros ojos la conciencia de que la mayoría de las formas esculpidas no guardan una estricta semejanza con la realidad en la que se inspiran. Importa precisamente resaltar esa capacidad de transmitir semejanza, “naturalidad”, con la que se dotó a esas figuras pues ahí radica, pensamos, su categoría plástica, artística.

Sin duda son las hojas de hiedra y las flores y hojas de rosas cultivadas las más convincentemente realizadas de acuerdo a un patrón de realidad botánica. El siguiente puesto lo ocuparían las hojas de palmito y después las de laurel. Quizás las hojas de vid sean las siguientes en este orden de prelación y tras ellas los tulipanes.

Del resto puede decirse que no son lo que parecen ser, sin dejar de parecer serlo. El caso más notable es el de las hojas pentalobuladas (de hasta seis variedades), cuya identificación botánica sólo puede proponerse por aproximación: unas parecen de algún tipo de ranúnculo, otras de algún tipo de potentilla, otras de algún tipo de arce, pero de ninguna puede darse más precisa identificación.

Hay un notable contraste entre el naturalismo esmerado de la mayoría de las flores (rosas de ambos tipos, girasol, tulipanes) y de algunas de las hojas (hiedra y laurel), y la fluctuante identidad de las hojas compuestas pentalobuladas, que parecen obedecer a distintos tipos de modelos, basados en las hojas de arce campestre o del castaño de Indias, de la sardonia o de la potentilla, del malvavisco salvaje o de otras plantas.

Un caso aparte son las flores de siete y ocho pétalos de la cenefa entre ménsulas y mensulillas bajo el alero de la terraza (tercer piso). Su identificación no varía por causa de esa diferencia en el número de pétalos adjudicados a unos u otros ejemplares: en cualquier caso puede decirse que se trata de un tipo de margaritas o matricarias, pues no hay otras flores a las que pudieran asemejarse más, aunque no alcancen una semejanza suficiente como para proponer una real identificación botánica.

Y, por último, el caso de las formas esculpidas en los dinteles de los vanos del piso principal (primera planta), esas “borlas” o flores de campanuláceas. No nos conformamos con ninguna de estas identificaciones, que plantean problemas en cualquiera de los casos, pero no encontramos una mejor. (¿Pueden interpretarse como conjuntos de acículas de coníferas? No parece posible tal cosa)

Hojas y hojas (y sorpresas):

Los balcones del piso principal y del primer piso se adornaron con flores y hojas de rosal y cenefas de hojas trilobuladas. En los antepechos de los miradores del piso segundo se esculpieron hojas trilobuladas de similar diseño. Esas hojas trilobuladas no responden a ningún modelo concreto de la naturaleza. Pese a todo, su silueta y su aspecto general las asemeja a las hojas de muchas plantas herbáceas cuyas hojas han imspirado desde antiguo la ornamentación en la escultura y la arquitectura. Se trataría de una “forma vegetal” visualmente aceptada como “natural” y “reconocible”, seguramente porque participa de rasgos muy generalizados en el reino vegetal: tres elementos, diversas longitudes y grosores de éstos, formas diversas en sus contornos.

Las hojas de cardo bajo las flores de girasol en los capiteles de las columnas de la planta baja  tuvieron que esculpirse con conciencia de que se estaban yuxtaponiendo formas de especies vegetales muy distintas. Parece imposible pensar que no se reparara en ello tratándose de elementos de dos plantas, la flor del girasol y las hojas del cardo, perfectamente reconocibles por la mayoría de nuestra población.

Un caso semejante ocurre en otros dos capiteles de columnas de la planta baja: se trata, en este otro caso, de hojas de hiedra acompañando ¡hojas ¿de castaño de Indias?! Es un caso más interesante aún, pues en el anterior la pareja hoja-flor tenía una aceptación visual más rápida como reflejo de una pareja natural (las flores y las hojas de una planta, siempre unidas en el recuerdo). Estas hojas de castaño de Indias se acompañan también de rotundas esferas que se identificarían fácilmente con los frutos del castaño de Indias. ¿Pero qué hace esa hilera  de hojas de hiedra bajo las otras hojas?

Solamente la pareja flores de rosal- hojas de rosal, de los otros dos capiteles de las columnas centrales de la planta baja, responden fielmente a la realidad botánica. Es interesante que estos emparejamientos ficticios se exhiban en un lugar especialmente importante de la decoración de esta fachada y además el más cercano a los ojos de los paseantes. (Paseantes, aprovechamos para decirlo, que no parecen haber reparado nunca, en los casi cien años de existencia de esta fachada, en estos ni en otros detalles de esta fachada. O al menos, nunca les ha parecido suficientemente interesante como para comentarlo por escrito a sus convecinos).

La cuestión es conocer la intención de tal yuxtaposición, si es que hubo algo más que una mera decisión basada en factores “ópticos”, de belleza visual. Realmente, acompañar esas hermosas flores solares con hojas del tipo de las del girasol hubiera resultado mucho menos espectacular. Pero este tipo de decisiones, “estéticas” o no, siempre nos deja perplejos: quién, por qué, con qué intención las tomó. El resultado, aun cuando es satisfactorio como en este caso, no puede acallar nuestras preguntas al respecto. Intentaremos encontrar alguna pista en modelos decorativos que pudieran haber sido vistos (in situ o en láminas o fotografías) por Albiñana.

Las ocho mensulillas bajo los balcones del piso principal están decoradas con hojas pinnaticompuestas impares de siete anchos foliolos acorazonados. La forma de los foliolos pero sobre todo su disposición (seis de pedúnculos opuestos orientados hacia arriba, uno apical orientado hacia abajo) hace de estas hojas (el foliolo apical hace imposible que se trate de ramas con hojas enteras opuestas) una realización puramente artística, sin correlato en la naturaleza.

Las tres ménsulas bajo los balcones del piso principal están decoradas con capullos de rosa acompañados de hojas. Las hojas que aparecen bajo cada flor se parecen a las que se ven en las mensulillas de estos mismos balcones, pero difieren en el detalle de la orientación de los pedúnculos de sus foliolos. Esa disposición, de todas formas,  también es antinatural y sólo tiene una justificación artística.

Por otra parte se da la curiosa circunstancia de que en cada una de las mensulillas, junto con las hojas, se esculpió una figura (semioculta bajo los tres foliolos inferiores) que no parece tener directa relación con estas hojas. No parecen, por ejemplo, vainas frutales. Podría tratarse o bien de un compás de cantero o bien de una navaja de injertar. Cualquiera de estas posibilidades sugiere preguntas sobre su razón de ser que más adelante plantearemos.

También es curiosa la disposición de dos grupos de tres  hojas de laurel sobre sendos círculos (más bien anillos), esculpidos en la piedra clave del arco de la puerta de entrada. (La puerta que queda a la izquierda del observador, pues la puerta de la derecha se abrió en la reforma de 1950. En ella se reprodujo exactamente la misma ornamentación que había en la puerta original). Sobre el número 29, pues, de esta puerta, Albiñana diseñó el adorno de esas tres hojas que están dispuestas como lo estaría un compás (abierto en dos posiciones) sobre un círculo. También esta figura, ubicada  en un lugar tan importante y significativo, sugieren preguntas que más adelante plantearemos.

Las hojas compuestas de seis foliolos, mayoritariamente esculpidas en la planta baja, bajo los miradores, son un caso especial. Hemos decidido proponer una identificación como hojas de castaño de Indias a sabiendas de que las hojas del castaño de Indias no son exactamente así y de que, por supuesto, no van acompañadas en el árbol de flores (del tipo de los girasoles y de las margaritas) como las esculpidas junto a estas hojas. Es a las hojas a las que más se parecen, y no hay otras en la naturaleza que se parezcan tanto a éstas.

Hemos pensado también en otras especies arbóreas, comenzando por otras del Aesculus, como el Aesculus carna, o la situación es la misma. Otra especie arbórea candidata podría ser el rododendro (Rhododendron quinquefolium). Entre las especies herbáceas, la más defendible sería la potentilla (Potentilla erecta, Potentilla reptans). Estas identificaciones nos fueron propuestas por Francisco Alberto, botánico de la Estación Experimental de Aula Dei sobre la base de unas fotografías de otras dos fachadas de Albiñana: de la fachada del edificio de la Calle Lagasca 3 y de la fachada del edificio de la calle Don Jaime 35, en las que se muestran hojas muy semejantes a éstas de la fachada del Casino, pero no exactamente iguales. (Véase la ficha de esas fachadas).

En el caso de la fachada de Lagasca 3, la identificación como rododendro tenía la ventaja de explicar la presencia de las flores que acompañan a algunas de las hojas. En el caso de la fachada de Don Jaime 35, la identificación como potentilla tenía la ventaja de explicar la presencia de las flores que acompañan a esas hojas. Aunque en ningún caso podían explicarse los frutos globulosos que las acompañaban, que en el caso de Don Jaime 35 parecían claramente inspirados en los del castaño de Indias.

En el caso de esta fachada del Casino, las flores que acompañan a estas hojas no pueden explicarse con ninguna identificación aceptable. Aquí parece tratarse de una mera yuxtaposición de hojas de una planta (castaño de Indias, rododendro, potentilla) y flores de otra (girasol o margarita). La ausencia de frutos no introduce un tercer elemento para esta identificación aproximada.

Hay otro edificio de Zaragoza en el que pueden verse esculpidas hojas de castaño de Indias acompañadas de frutos propios de este árboles pero también de flores que no corresponden a la especie: en Sagasta 76, en uno de los capiteles de las columnas de la planta baja, realizados por el escultor Carlos Palao. Las flores aquí tienen un botón esférico compuesto por cuatro elementos y ocho grandes anchos pétalos.

Merece la pena llamar la atención sobre un hecho: en el famoso libro de Owen Jones: Grammar of Ornament (editado por primera vez en 1856 y ampliamente difundido desde entonces), una de las diez láminas que el autor ofreció con dibujos propios reproduce unas hojas, claramente inspiradas en las del castaño de Indias, que presentan cinco, seis y siete foliolos. No van acompañadas de frutos.

En muchos de los repertorios gráficos que pudo estudiar Albiñana se recogen, en dibujos o fotografías, adornos basados en las hojas, flores y frutos del castaño de Indias. Por ejemplo, en la obra de Robert Schirner Aus meiner Kunstwerkstätte, Berlin/ New York, 1896-1899 (donde se representan las flores con perfecto respeto a la realidad botánica) y en la obra de J. Seller Der Moderne Kunstchlosser, editada por Otto Maier en Ravensburg, (¿), en la que el motivo se presenta en obras de forja artística: verjas, rejas, barandillas, farolas, señales urbanas, ...En la mayoría de estos casos las hojas se presentan con cinco foliolos, aunque también las hay de seis (pocas) y de siete (algunas más) foliolos.

Por supuesto, Albiñana pudo ver también todos o muchos de estos adornos en Francia, Alemania, Bélgica o Austria en cualquiera de sus viajes.

Los frutos, esas esferas:

Los frutos que en ocasiones acompañan a las hojas son todos ellos esféricos, y la mayoría de ellos tienen la superficie lisa. La excepción más notable la representan las bellotas, curiosamente, sin el bálano, cuyas cápsulas vacías también resultan, en definitiva, esféricas.

Algunos de esos frutos esféricos no se corresponden con la identidad botánica de las hojas a las que acompañan. El caso más notable es el de los frutos que acompañan a las hojas ¿de arce? del segundo piso: se trata de glóbulos granulosos cuya semejanza con los frutos del castaño de Indias es realmente fastidiosa Se diría que se tallaron en el lugar equivocado.

Es interesante reparar en la disposición que adoptan los frutos, pues  en ocasiones es evidente una intención de diseño, especialmente atraída por los efectos de simetría. Los frutos que acompañan a las hojas de laurel esculpidas entre los vanos del principal están claramente dispuestos para componer grupos  simétricos. En esto, por lo demás, Albiñana no haría sino seguir una orientación presente en gran cantidad de láminas de ornamentación para arquitectura publicadas en su época de estudiante y, en general, la observación de gran cantidad de edificios en los que tal disposición estaba absolutamente generalizada.

No hemos dejado de contar el número de frutos que acompañan a cada grupo de hojas. Y ello por un razonable empeño en la búsqueda de intencionalidad en los detalles de la decoración de esta fachada, en la que un examen atento demuestra que ningún detalle de este tipo está realizado al azar. Que en la decisión de tales o cuales cantidades (de frutos, de hojas) haya o no una pretensión más allá de la ordenación no entramos. Más bien nos parece que no, que se trata de un juego combinatorio regido por las leyes de la simetría. El efecto visual de esta disposición general del adorno vegetal en esta fachada es el de orden: estamos ante una flora ordenada, sometida a las leyes de la composición. El orden como valor estético. (Aquí podrían traerse a colación los estudios sobre el adorno de Gombrich, especialmente en su obra El sentido del orden. Estudio sobre la psicología de las artes decorativas).

LISTADO DE LAS PLANTAS REPRESENTADAS EN LA FACHADA DEL CASINO MERCANTIL

Arce (Acer campestre)

Castaño de Indias (Aesculus hippocastanum)

Cincoenrama (Potentilla  alba)

Campanuláceas (Campanulaceae sp.)
Cardo (Carduus  nutans)
Girasol (Helianthus annuus)

Hiedra (Hedera helix)

Laurel (Laurus nobilis)

Malvavisco (Malva alcea)

Matricaria (Chrisantemum parthenium)

Palmito (Chamaerops humilis)

Rosa (Rosa floribunda)

Rosa silvestre (Rosa canina, Rosa arvensis)

Sardonia (Ranunculus sceleratus)

Tulipán (Tulipa sp.)

Vid (Vitis vinifera)

BIBLIOGRAFÍA

0.- Fuentes. Publicaciones de la época (publicaciones periódicas, catálogos, repertorios de láminas, etc.) de consulta accesible en la Biblioteca de la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza. Nos atenemos a los fondos conservados a fecha de 13.XI.2003, día de nuestra primera consulta.

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6.- Sobre iconografía vegetal:

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BOSQUED LACAMBRA, Pilar: “Aproximación a la flora y vegetación en los tapices de Bruselas del siglo XVI del Patrimonio Nacional de España”,  Jardín y Naturaleza en el siglo XVII, Madrid, Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V, 1998, pp. 77-101.

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VIOLLET – LE – DUC, Eugène: Dictionnaire raisonné de l’Archittecture française du Xie au XVIe siècle, (voces “Fleuron”, “Flore”) Paris, Librairies Imprimeries Réunies, T. V 1861.

7.- Sobre simbología en general:

AROLA, Raimon: La cábala y la alquimia en la tradición espiritual de occidente, siglos XV-XVII, Palma dee Mallorca, Olañeta, 2002.

CHEVALIER, Jean  y Gheerbrant, Alain: Diccionario de los símbolos. Barcelona, Herder, 1999.

ESTEBAN LORENTE, Juan Francisco: Tratado de iconografía, Madrid, Istmo, 1990.

PILLARD-VERNEUIL, Maurice: Diccionario de Símbolos, emblemas y alegorías. Barcelona, Obelisco, 1999. Esta obra y La planta y sus aplicaciones ornamentales, del mismo autor (1869-1942) fueron muy difundidas entre los arquitectos, a quienes estaban dedicadas.

RIPA, Cesare: Iconología. Madrid, Akal, 1996, pp. 411-412.

WIND, Edgard: La elocuencia de los signos, Madrid, Alianza, 1993.

WIND, Edgard: Los misterios paganos del Renacimiento, Madrid, Alianza, 1998.

ADDENDA:

A esta bibliografía puede añadirse la recogida en el capítulo XIX de la tesis doctoral de Mª Pilar Poblador: La arquitectura modernista en Zaragoza (1994, DL 2003), pp. 1.336-1365.

Y la que esta misma autora recoge en su comunicación “La arquitectura modernista en Aragón. Estado de la cuestión”, en actas de las III Jornadas de Estudios sobre Aragón en el umbral del siglo XXI, [Caspe, 15-17, diciembre de 2000], Zaragoza, Universidad , Instituto de Ciencias de la Educación (ICE), 2002.

       


 

 

[1] AGRADECIMIENTOS: José Antonio Ferrer Benimeli , Pedro Sánchez Ferré, Francisco Alberto, Ascensión Hernández, José A. Hernández Lata,  Mª Pilar Poblador, José Lorenzo Cantalapiedra (Bca. Escuela de Artes y Oficios),

[2] HERNÁNDEZ LATA, José A.: “Lágrimas de piedra: la escultura en los cementerios públicos”, en Historia y política en la escultura pública 1820-1920, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2003, pp. 103-144.

[3] FRANCISCO Albiñana, arquitecto (1882-1936), por José Antonio Lorente Fernández, Teófilo Martín Saenz, Jesús Martínez Verón , Pedro Navascués Palacio y Julio Foster Turidi, Zaragoza, 1992. INÉDITO.

[4] “L’Esoterismo delle avanguadie architetoniche” en  Architettura e massonería. Firenze, Convivio, 1988.