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javierdelgado

ANTONIO GRAMSCI Y LA DEPRESIÓN. UN TEXTO DE MANUEL SACRISTÁN.

ANTONIO GRAMSCI Y LA DEPRESIÓN. UN TEXTO DE MANUEL SACRISTÁN.

 "Creo que Gramsci ha mmuerto de depresión, de muerte psíquica, de catástrofe"

"He estudiado mucho a Gramsci, y estoy seguro de que uno de los factores de mi inhibición de escribir, de intervención política y cultural o político-cultural, ha sido la evidencia final para mí que Gramsci supo que todo era una derrota, que el proceso histórico-político en el que el había intervenido como protagonista se saldaba con una derrota total. Creo que su muerte, su larga enfermedad, su evidente neurosis y sus infinitas manías, sus auténticas manías persecutorias, por ejemplo, de las que hay pruebas fehacientes, son fruto de una enorme depresión. Creo que Gramsci ha muerto de depresión, de muerte psíquica, de catástrofe".

Manuel Sacristán.

Referencias

1. "Tres notas sobre l'aliança impia", Horitzons 2, p. 22, n. 10 (próxima edición en: Manuel Sacristán, Sobre dialéctica, El Viejo Topo, Barcelona (en prensa); ed. de Salvador López Anal); 2. "Corrientes principales del pensamiento filosófico contemporáneo", Enciclopedia Labor, vol X, p. 798; 3. El orden y el tiempo, op. cit, p. 106; 4. Cuaderno "Gramsci", Reserva de la UB, fondo Sacristán; 3. "El undécimo cuaderno de Gramsci en la cárcel", Pacifismo, ecologismo y política alternativa, op. cit, pp. 205-206; 4. '"Una conversación con Manuel Sacristán", por J. Guiu y A. Munné, De la primavera de Praga al marxismo ecologista, op. cit, p. 93-95; 5. "La formación del marxismo en Gramsci", Sobre Marx y marxismo, op. cit., pp. 83-84.

MÁS SOBRE DEPRESIÓN Y PRODUCTIVIDAD. DE UN ARTÍCULO DE FRANCO BERARDI (?) ENCONTRADO EN LA RED...

MÁS SOBRE DEPRESIÓN Y PRODUCTIVIDAD. DE UN ARTÍCULO DE FRANCO BERARDI (?) ENCONTRADO EN LA RED...

 ¿Seguimos queriendo lo mismo?

Copio de un artículo titulado "La fábrica de la infelicidad" de un tal Franco Berardi, Bifo, del prólogo al libro publicado en diciembre 2002. Puede verse el prólogo entero en la dir:

http://biblioweb.sindominio.net/pensamiento/fabrica.html

 Me parece que tiene vislumbres interesantes aunque el enfoque general no me interesa.

 

4 Infosfera y mente social

El mediascape es el sistema mediático en continua evolución, el universo de los emisores que envían a nuestro cerebro señales en los más variados formatos. La infosfera es el interfaz entre el sistema de los medios y la mente que recibe sus señales; es la ecosfera mental, esa esfera inmaterial en la que los flujos semióticos interactúan con las antenas receptoras de las mentes diseminadas por el planeta. La mente es el universo de los receptores, que no se limitan, como es natural, a recibir, sino que elaboran, crean y a su vez ponen en movimiento nuevos procesos de emisión y producen la continua evolución del mediascape. La evolución de la infosfera en la época videoelectrónica, la activación de redes cada vez más complejas de distribución de la información, ha producido un salto en la potencia, en la velocidad y en el propio formato de la infosfera. Pero a este salto no le corresponde un salto en la potencia y en el formato de la recepción. El universo de los receptores, es decir, los cerebros humanos, las personas de carne y hueso, de órganos frágiles y sensuales, no está formateado según los mismos patrones que el sistema de los emisores digitales.

El paradigma de funcionamiento del universo de los emisores no se corresponde con el paradigma de funcionamiento del universo de los receptores. Esto se manifiesta en efectos diversos: electrocución permanente, pánico, sobreexcitación, hipermotilidad, trastornos de la atención, dislexia, sobrecarga informativa, saturación de los circuitos de recepción.

En la raíz de la saturación está una auténtica deformidad de los formatos. El formato del universo de los emisores ha evolucionado multiplicando su potencia, mientras que el formato del universo de los receptores no ha podido evolucionar al mismo ritmo, por la sencilla razón de que se apoya en un soporte orgánico -el cerebro cuerpo humano- que tiene tiempos de evolución completamente diferentes de los de las máquinas.

Lo que se ha producido podría llamarse una «cacofonía» paradigmática, un desfase entre los paradigmas que conforman el universo de los emisores y el de los receptores. En una situación así, la comunicación se convierte en un proceso asimétrico y trastornado. Podemos hablar de una discrasia entre ciberespacio, en ilimitada y constante expansión, y cibertiempo. El ciberespacio es una red que comprende componentes mecánicos y orgánicos cuya potencia de elaboración puede ser acelerada sin límites. El cibertiempo es, por el contrario, una realidad vivida, ligada a un soporte orgánico -cuerpo y cerebro humanos-, cuyos tiempos de elaboración no pueden ser acelerados más allá de límites naturales relativamente rígidos.

Paul Virilio sostiene, desde su libro Vitesse et politique, de 1977,7 que la velocidad es el factor decisivo de la historia moderna. Gracias a la velocidad, dice Virilio, se ganan las guerras, tanto las militares como las comerciales. En muchos de sus escritos Virilio muestra que la velocidad de los desplazamientos, de los transportes y de la motorización han permitido a los ejércitos ganar las guerras durante el último siglo. Desde que los objetos, las mercancías y las personas han podido ser sustituidas por signos, por fantasmas virtuales transferibles por vía electrónica, las fronteras de la velocidad se han derrumbado y se ha desencadenado el proceso de aceleración más impresionante que la historia humana haya conocido. En cierto sentido podemos decir que el espacio ya no existe, puesto que la información lo puede atravesar instantáneamente y los acontecimientos pueden transmitirse en tiempo real de un punto a otro del planeta, convirtiéndose así en acontecimientos virtualmente compartidos. Pero ¿cuáles son las consecuencias de esta aceleración para la mente y el cuerpo humanos? Para entenderlo tenemos que hacer referencia a las capacidades de elaboración consciente, a la capacidad de asimilación afectiva de los signos y de los acontecimientos por parte del organismo consciente y sensible.

La aceleración de los intercambios informativos ha producido y está produciendo un efecto patológico en la mente humana individual y, con mayor razón, en la colectiva. Los individuos no están en condiciones de elaborar conscientemente la inmensa y creciente masa de información que entra en sus ordenadores, en sus teléfonos portátiles, en sus pantallas de televisión, en sus agendas electrónicas y en sus cabezas. Sin embargo, parece que es indispensable seguir, conocer, valorar, asimilar y elaborar toda esta información si se quiere ser eficiente, competitivo, ganador. La práctica del multitasking,8 la apertura de ventanas de atención hipertextuales o el paso de un contexto a otro para la valoración global de los procesos tienden a deformar las modalidades secuenciales de la elaboración mental. Según Christian Marazzi, economista y autor de Capitale e linguaggio,9 la última generación de operadores económicos padece una auténtica forma de dislexia, una incapacidad de leer una página desde el principio hasta el fin siguiendo un proceso secuencial y una incapacidad de mantener la atención concentrada en el mismo objeto por mucho tiempo. La dislexia se extiende por los comportamientos cognitivos y sociales, hasta hacer casi imposible la prosecución de estrategias lineales.

Algunos, como Davenport y Beck,10 hablan de economía de la atención. Que una facultad cognitiva pasa a formar parte del discurso económico quiere decir que se ha convertido en un recurso escaso. Falta el tiempo necesario para prestar atención a los flujos de información a los que estamos expuestos y que debemos valorar para poder tomar decisiones. La consecuencia está a la vista: decisiones económicas y políticas que no responden a una racionalidad estratégica a largo plazo sino tan sólo al interés inmediato. Por otra parte, estamos cada vez menos dispuestos a prestar nuestra atención gratuitamente. No tenemos ya tiempo para el amor, la ternura, la naturaleza, el placer y la compasión. Nuestra atención está cada vez más asediada y por tanto la dedicamos solamente a la carrera, a la competencia, a la decisión económica. Y, en todo caso, nuestro tiempo no puede seguir la loca velocidad de la máquina digital hipercompleja. Los seres humanos tienden a convertirse en despiadados ejecutores de decisiones tomadas sin atención.

El universo de los emisores -o ciberespacio- procede ya a velocidad sobrehumana y se vuelve intraducible para el universo de los receptores -o cibertiempo- que no puede ir más rápido de lo que permiten la materia física de la que está hecho nuestro cerebro, la lentitud de nuestro cuerpo o la necesidad de caricias y de afecto. Se abre así un desfase patógeno y se difunde la enfermedad mental, como lo muestran las estadísticas y, sobre todo, nuestra experiencia cotidiana. Y a medida que se difunden las patologías, se difunden los fármacos. La floreciente industria de los psicofármacos bate récords cada año. El número de cajas de Ritalin, Prozac, Zoloft y otros fármacos psicotrópicos vendidas en las farmacias crece, al tiempo que crecen la disociación, el sufrimiento, la desesperación, el terror a ser, a tener que confrontarse constantemente, a desaparecer; crece el deseo de matar y de morir.

Cuando hacia finales de los setenta se impuso una aceleración de los ritmos productivos y comunicativos en las metrópolis occidentales, hizo aparición una gigantesca epidemia de toxicomanía. El mundo estaba saliendo de su época humana para entrar en la época de la aceleración maquinal posthumana. Muchos organismos humanos sensibles empezaron a usar cocaína, sustancia que permite acelerar el ritmo existencial hasta transformarse en máquina. Muchos otros organismos humanos sensibles empezaron a inyectarse heroína, sustancia que desactiva la relación con la velocidad del ambiente circundante. La epidemia de polvos de los años setenta y ochenta produjo una devastación existencial y cultural de la que aún no hemos sacado las cuentas. A continuación, las drogas ilegales fueron sustituidas por las sustancias legales que la industria farmacéutica pone a disposición de sus víctimas, y se inició la época de los antidepresivos de los euforizantes y de los reguladores del humor.

Hoy la enfermedad mental se muestra cada vez con mayor claridad como una epidemia social o, más precisamente, sociocomunicativa. Si quieres sobrevivir debes ser competitivo, y si quieres ser competitivo tienes que estar conectado, tienes que recibir y elaborar continuamente una inmensa y creciente masa de datos. Esto provoca un estrés de atención constante y una reducción del tiempo disponible para la afectividad. Estas dos tendencias inseparables devastan el psiquismo individual. Depresión, pánico, angustia, sensación de soledad, miseria existencial. Pero estos síntomas individuales no pueden aislarse indefinidamente, como ha hecho hasta ahora la psicopatología y quiere el poder económico. No se puede decir: estás agotado, cógete unas vacaciones en el Club Méditerranée, tómate una pastilla, cúrate, deja de incordiar, recupérate en el hospital psiquiátrico, mátate. No se puede, por la sencilla razón de que no se trata de una pequeña minoría de locos ni de un número marginal de deprimidos. Se trata de una masa creciente de miseria existencial que tiende a estallar cada vez más en el centro del sistema social. Además, hay que considerar otro hecho decisivo: mientras el capital necesitó extraer energías físicas de sus explotados y esclavos, la enfermedad mental podía ser relativamente marginalizada. Poco le importaba al capital tu sufrimiento psíquico mientras pudieras apretar tuercas y manejar un torno. Aunque estuvieras tan triste como una mosca sola en una botella, tu productividad se resentía poco, porque tus músculos podían funcionar. Hoy el capital necesita energías mentales, energías psíquicas. Y son precisamente ésas las que se están destruyendo. Por eso las enfermedades mentales están estallando en el centro de la escena social. La crisis económica depende en gran medida de la difusión de la tristeza, de la depresión, del pánico y de la desmotivación. La crisis de la new economy deriva en buena medida de una crisis de motivaciones, de una caída de la artificiosa euforia de los años noventa. Ello ha tenido efectos de desinversión y, en parte, de contracción del consumo. En general, la infelicidad funciona como un estimulante del consumo: comprar es una suspensión de la angustia, un antídoto de la soledad, pero sólo hasta cierto punto. Más allá de ese punto, el sufrimiento se vuelve un factor de desmotivación de la compra. Para hacer frente a eso se diseñan estrategias. Los patrones del mundo no quieren, desde luego, que la humanidad sea feliz, porque una humanidad feliz no se dejaría atrapar por la productividad, por la disciplina del trabajo, ni por los hipermercados. Pero se buscan técnicas que moderen la infelicidad y la hagan soportable, que aplacen o contengan la explosión suicida, con el fin de estimular el consumo.

¿Qué estrategias seguirá el organismo colectivo para sustraerse a esta fábrica de la infelicidad?

¿Es posible, es planteable, una estrategia de desaceleración, de reducción de la complejidad? No lo creo. En la sociedad humana no se pueden eliminar para siempre potencialidades, aún cuando éstas se muestren letales para el individuo y, probablemente, también para la especie. Estas potencialidades pueden ser reguladas, sometidas a control mientras es posible, pero acaban inevitablemente por ser utilizadas, como sucedió -y volverá a suceder- con la bomba atómica.

Es posible una estrategia de upgrading11 del organismo humano, de adecuación maquinal del cuerpo y del cerebro humano a una infosfera hiperveloz. Es la estrategia que se suele llamar posthumana.

Por último, es posible una estrategia de sustracción, de alejamiento del torbellino. Pero se trata de una estrategia que sólo podrán seguir pequeñas comunidades, constituyendo esferas de autonomía existencial, económica e informativa frente a la economía mundo.

DEPRESIÓN Y PRODUCCIÓN: EL MERCADO LABORAL Y LAS PERSONAS ENFERMAS DE DEPRESIÓN

DEPRESIÓN Y PRODUCCIÓN: EL MERCADO LABORAL Y LAS PERSONAS ENFERMAS DE DEPRESIÓN

 A las personas enfermas de depresión se le facilita o se le impone la exclusión del mercado laboral, se le aleja del puesto de trabajo. Indudablemente, la medida atiende en primer lugar a la persona enferma en cuestión, proporcionándole una forma de vida en la que no tenga que enfrentarse a muchos o buena parte de los problemas que o bien nacieron en ese mercado de trabajo o a los que tendría que enfrentarse (sin fuerzas para ello) una vez caído enfermo.  

Desde el punto de vista de la persona enferma, la baja, la larga baja posterior, la declaración de incapacidad laboral, la jubilación, etc., son medidas que apoyan la terapéutica (tratamiento y medicación – y otras medidas a su alcance, como los electro-shocks, etc.), facilitándole la vida cotidiana, las condiciones en las que puede ir saliendo de su depresión. 

 Pero también hay un punto de vista del mercado de trabajo: el alejamiento del personas enfermas de depresión de su puesto de trabajo responde también a una medida “sanitaria” respecto al propio puesto de trabajo; es decir, trata de alejar de un puesto de trabajo a quien lo desempeñaría desde su condición de personas enfermas de depresión.  A ello hay que añadir los efectos de tal alejamiento de la persona enferma respecto de sus compañer@s de trabajo.

Este alejamiento de la persona enferma (breve, largo, intermitente, continuo, indefinido, para siempre…) también tiene un efecto en la “salud” del resto de trabajador@s. Entre otros, y no el menos importante, su aislamiento de focos de desmotivación laboral.  Las personas enfermas de depresión actúan en su lugar de trabajo y desde su puesto de trabajo como un desactivador de las motivaciones usuales en el medio laboral: incentivos diversos que en su mayor parte no son sino recursos psicológicos mediante los que el sistema laboral se asegura de la lealtad de l@s trabajador@s a los fines perseguidos por la empresa y a la estructura jerárquica de esa empresa (sea privada o pública).  

Los elementos “sanos” de la empresa perciben cotidianamente un “sueldo” en forma de motivaciones, cuyas formas pueden ser más o menos explícitas y, sobre todo, más o menos razonables o falaces o ilegítimas. La actitud de l@s jef@s hacia l@s trabajador@s a su mando es una de las fuentes de “gratificación” más importantes. Por ello es@s jef@s deben aprender a manejar los recursos psicológicos oportunos a fin de que su actividad repercuta positivamente en la productividad de sus subordinad@s.  

 Las personas enfermas de depresión, por la índole misma de su enfermedad, ponen radicalmente en cuestión el valor de tales gratificaciones y las bases de las motivaciones laborales. Su visión del mundo y de la vida desactiva de raíz cualquier estrategia psicológica destinada a conseguir una motivación laboral.  

¿Hasta qué punto la enfermedad de la depresión atenta contra la esencia misma de la motivación laboral, la necesidad de la venta de la fuerza de trabajo en el mercado laboral? ¿Hasta qué punto la estructura empresarial necesita desprenderse de las personas enfermas de depresión para salvaguardar la “pax laboriosa”, el funcionamiento de algunos de los más importantes engranajes de la explotación? ¿Hasta qué punto el sistema sanitario estatal comparte con el empresariado unos mismos objetivos?  El gasto destinado a mantener inactivos a las personas enfermas de depresión puede ser alcanzar un montante siempre aceptable comparado con los daños que de la cotidiana inserción en sus puestos de trabajo se derivarían. Habría que evitar la “infección”, el contagio. 

El mercado laboral del capitalismo genera - entre quienes ya están integrados en él y entre quienes no consiguen integrarse en él - toda una serie de enfermedades, entre las que la depresión es una de las más difundidas. Podría decirse que todas las personas antes, en y después de integrarse a un puesto de trabajo sufren episodios de depresión de mayor o menor intensidad y duración.  Montreal, Canadá. Las "fuertes tensiones" laborales, como el estrés, aumentan las posibilidades de depresión, reveló hoy una encuesta de Estadísticas Canadá sobre la salud de los canadienses en el 2002. Indicó que un millón 300 mil adultos sufrieron un "episodio depresivo" en el año anterior a la encuesta del 2002, y de ese total el 70 por ciento tenían un trabajo. 

 Presentarse al mercado de trabajo, vivir la inserción en el mercado de trabajo y salir del mercado de trabajo (incluso en los casos mayoritarios de salida por jubilación) genera episodios depresivos en la mayoría de la población.  

Según la Comisión Europea, el estrés relacionado con el trabajo y los problemas mentales que implica cuestan a la UE 20.000 millones de euros anuales. Además, apunta que entre el 50% y el 60% de las jornadas laborales perdidas están relacionadas con este trastorno. 

¿Qué tiene el mercado de trabajo que favorece contraer la enfermedad de la depresión? ¿Qué resortes hay en la psicología de las personas que responden con la depresión a los problemas del mercado de trabajo? Y por otra parte, ¿no hay salud fuera del ámbito del mercado de trabajo? 

Los textos clásicos sobre “el derecho a la pereza”, etc., trataron la cuestión del trabajo en su relación con la felicidad humana desde puntos de vista muy  diversos. Pero el núcleo duro del asunto, la génesis de la depresión en el mercado laboral, no ha sido tratado generalmente sino desde el punto de vista del sistema empresarial (estudios sobre su impacto y su tratamiento), en la dirección que señalan las flechas deseablemente siempre ascendentes de la productividad.

No conozco estudios de la depresión desde el punto de vista de la conciencia social de l@s trabajador@s.

Todo lo que no sea tendente a la exclusión temporal o definitiva del mercado de trabajo de las personas enfermas de depresión es silencio. 

 Otro día seguimos con esto…        

MALOS OLORES EN ZARAGOZA: NARICES PARA DESCUBRIR SU ORIGEN

MALOS OLORES EN ZARAGOZA: NARICES PARA DESCUBRIR SU ORIGEN

 En Marte hay agua. ¿Y cómo huele en Marte?

Ayer envié a Heraldo un articulo de Opinión sobre los malos olores en Zaragoza.

En él diferencio cinco tipos de olores desagradables que se difunden por la ciudad:

1.- olor a col

2.- olor a papillas de bebé en mal estado (las papillas)

3.- olor a cebada húmeda y caliente

4.- olor a excrementos perrunos

5.- olor a oirines humanos.

El olor a papillas pudiera provenir de las papeleras de la margen izquierda del Ebro. Cuando uno va a los barrios de la Jota, el Jesús, etc., sufre el agobio de ese olor que impregna la ropa, el pelo, todo lo comestible, las telas de las casas, las paredes... Recuerdo la sensación de mareo empachoso durante todo el tiempo, el asco metido en el cerebro.

He encontrado esta web sobre malos olores en ciudades: http://www.olores.org/MapaOlores.htm#zaragoza

Voy a seguir el rastro de estos malos olores durante un tiempo. Agradeceré todo tipo de noticias al respecto.

"DIED IN THE END": UN POEMA DE MI HIJA CELIA

"DIED IN THE END": UN POEMA DE MI HIJA CELIA

Bailando con velos y subrayando todo porque no se va la sub-raya

 

Mi hija Celia ha escrito el siguiente poema bilingüe que ha puesto en su blog

 (celiadelgado@blogia.com).

Lo copio aquí porque para eso soy su padre.

 DIED IN THE END

 

Died, died!!

And this is only the beginning…

Poison and swords

sin all the worlds.

I´m died. 

Because I don´t know

Because I wasn´t new

Because you don´t help me

Because the torment won me 

In my beautiful darkness

To hide with my wish

Do you understand this madness?

This is the end: I miss... 

Died, died!!

And this is only the beginning

Poison and swords

in all the worlds

I´m died  

My soul is failed

My dreams never come true

But this is the end

And worries aren´t important today.                                            .                                                        

                                                                 

                                                                                               MUERTA AL FINAL

¡¡Muerta, muerta!!

Y esto es sólo el principio…

Veneno y espadas

en todos los mundos.

Estoy muerta.

  

Porque yo no sabía.

Porque yo no era lo nuevo.

Porque no me ayudaste.

Porque la tormenta me ganó.

  

En mi bonita oscuridad,

escondiéndome con mis deseos.

¿Entiendes esta locura?

Esto es el final: he perdido.

  

¡¡Muerta, muerta!!

Y esto es sólo el principio…

Veneno y espadas

en todos los mundos.

Estoy muerta.

  

Mi alma falla.

Mis sueños nunca se harán realidad.

Pero esto es el final

Y las preocupaciones no son importantes hoy.

"QUE NO NOS TOQUEN LAS NARICES": POSIBLE LEMA PARA UNA CAMPAÑA CONTRA LOS MALOS OLORES EN ZARAGOZA

"QUE NO NOS TOQUEN LAS NARICES": POSIBLE LEMA PARA UNA CAMPAÑA CONTRA LOS MALOS OLORES EN ZARAGOZA

 Esto no tiene nada que ver con los malos olores en Zaragoza.

Pero este bicho ya me ha tirado abajo dos veces el artículo y no

pienso dedicarle más tiempo. ¿me voy a comer!

He publicado en El Pais.com, sección "Foros" apartado "Nuevos foros", el siguiente texto con la firma XIANGQI:

Hoy publica la ed. en papel de El País una breve pero concisa carta de un ciudadano que protesta de que en Zaragoza hay frecuentemente un mal olor a col invadiendo el ambiente. El ciudadano (dice no ser vecino de la ciudad) se sorprende de que no haya protestas y de que nadie parezca preocuparse por ello. Se pregunta si el mal olor proviene de las papeleras de la margen izquierda del Ebro. Es una carta estupenda (lamento no recordar ahora el nombre y apellidos del autor).

Hace años que comenzó a oler mal en Zaragoza y parece que sí, que la culpa la tienen las papeleras, pero sólo de un tipo de olor, uno de los tres malos olores que invaden nuestro espacio vital. El mal olor que proviene de las papeleras semeja, pero en mal, el olor de la comida para bebés; el mal olor de las cervezeras tiene el distintivo de la pasta de la cebada caliente; y ese mal olor a coles podridas no hay quien sepa de dónde procede o si alguien lo sabe se lo tiene muy bien callado.

Hace años que algunos hemos escrito protestando por esos malos olores que en algunos casos han creado verdaderos problemas médicos en la población (en el caso de las papeleras) o protestas leves ( en el de las cerveceras). Se trata de olores cuya invasión se concentra en unos cuantos lugares de la ciudad y no abarca casi nunca al conjunto.

El mal olor a coles podridas también ha sido denunciado. ¡hay días que no hay quien lo soporte en todo el territorio municipal! Debería iniciarse una campaña, algo así como "Que no nos toquen las narices". Si en otras ciudades de España sucede algo parecido podría concertarse algún tipo de acción al respecto.

Hay un blog zaragozano (http://ulises.blogia.com) que trata de vez en cuando estos asuntos y que puede servir al principio de enlace para comenzar una campaña contra los malos olores en Zaragoza.

.....

Recuerdo perfectamente haber publicado hace bastantes años un artículo de opinión (cuando los publicaba cada semana) en Heraldo sobre el particular. No tuvo ninguna repercusión. Alguna otra vez he eescrito sobre los malos olores en Zaragoza, creo que también en este blog (por eso lo cito en ese Foro).

En adelante voy a dedicar algún tiempo al asunto. El que avisa no es traidor. 

CON ANTONIO VIDAL Y JUAN JOSÉ CARRERAS REIRÍAMOS AHORA...

CON ANTONIO VIDAL Y JUAN JOSÉ CARRERAS REIRÍAMOS AHORA...

 Esta foto tenía que haber ilustrado ayer mi artículo sobre las compras navideñas.

En ella puede verse al señor que se metió todo aquello por el culo. Así se le puso la cara.

Pero hasta esta mañana no he podido revelarla, plancharla y ponerla.

Tomen nota y no se pongan así cuando traguen mercancías por el ano.

Me ha dicho un buen amigo que soy un grosero. Exactamente: "Cuando no estás deprimido estás grosero perdido".

 Esa frase con ripio me ha recordado los saludos de mi llorado amigo Antonio Vidal. No desperdiciaba una sola ocasión para fastidiar una buena frase con un ripio.

Antonio era muy listo y le queríamos mucho. Por ejemplo, Juan José Carreras, que le compraba muchos periódicos en diversas lenguas y además manténía con él conversaciones dignas de un gallego somarda con un aragonés inescrutable.

Se oían, incluso se escuchaban, muchas conversaciones interesantes en el quiosco y en la librería de Antonio Vidal. Uno podía sumarse al espectáculo y así pasaba el rato con la risa puesta en la tripa.

Hubo quien no lo entendió nunca. Peor para el bobo (es un decir: igual era un premio Nobel embobado).

Àhora no tenemos esos ratos con Antonio Vidal, ni ya los tendremos con Juan José Carreras: encuentros rápidos, frases con punta, risas regeneradoras.

El caso es que tiene razón mi buen amigo el que me dice lo de la grosería, pero me da igual: a mí me divierte y para eso tengo un blog: para poner lo que me salga del pito un día sí y otro también, o no, según me vaya. Lo he dicho muchas veces: Si no escribes lo qu ete da la gana en cada momento, para qué quieres un blog!

Otros hay que parecen salidos del troceado de una tesis doctora. Otros más de un libro de poemas entreabierto. Muchos hablan de puntillas y en susurros. Y luego está ese tal Thersites, que sólo escribe en latín. Seguro que dice más marranadas que yo, pero nadie le entiende por la cosa de las desinencias y los giros, etc. He visto blogs en árabe y en ruso de lo más marrano. Leerlos no los he podido leer, pero esas cosas se notan. No hay que ser un lince para ver más lejos de las letras y comprender la intención. Los indios de la India son los que más guarradas ponen en sus blogs: verdaderas burradas. Ustedes pueden verlo. ¡Y los chinos! Lo de los chinos es de juzgado de guardia. ¡Como que tuvieron que inventar esa forma tan rarra de escribir para poder publicar todo lo que publican! ¡Si están llenando la Internet - antes langlosajona y latina - en una sopa de marranadas chinas!

A mí también me gusta escribir bobadas en este blog. No le veo maldad. ¿Que hay un poco de culos y de palabras feas? ¡Pues claro! Además, lo de ayer era un reportaje "a pie de calle", periodismo  y novela-verité, y no tengo la culpa de qué tipo de gente me encuentro en las tiendas. ¡Y las cosas que hacen!

Si aún vivieran Antonio Vidal y Juan José Carreras, y algún otro amigo, seguro que aa estas horas nos estaríamos riendo de cualquier cosa. Antonio diría un ripio, por ejemplo: "Que tenga usted buenos días y que le vaya bien con las tías" y Juan José llevaría la conversación a la estrategia imperialista en el Irak de ahora. En menos que canta un gallo nos habría puesto al día y además nos habría hecho reir.

Que eso es lo que immporta.

Y tener amigos como ellos.

Ahora se han muerto. Pero luego no lo sé.

COMPRAS NAVIDEÑAS Y SUCESOS RAROS. GENTE DESESPERADA Y GENTE DESESPERANTE.

COMPRAS NAVIDEÑAS Y SUCESOS RAROS. GENTE DESESPERADA Y GENTE DESESPERANTE.

 ¡Y tanto que died! ¡Cómo que no dejan bicho viviente por navidades!

Hoy ha sido un día de compras, la cosa de los regalos. Cada año compramos menos y más baratos, porque ya nos da vergüenza.

Día, pues, de grandes y pequeños almacenes en los que suena la música navideña. Las tiendas parecen iglesias, lo cual no es raro ya que hace tiempo que las iglesias parecen tiendas.

Con el soniquete, dicen, la gente compra(mos) más: el corazón nos traiciona. Lo que nos va a traicionar un día de éstos es la sangre revuelta y se va a armar la gorda, precisamente la de Dios es Cristo. Allí mismo: sobre los mostradores. A la luz de todas esas bombillas navideñas de colorines varios.

Por ahora no sucede nada: compramos, almacenamos, esperamos.

Pero alguna cosa sí pasa, sí pasa. No hay más que estar al tanto.

Una señora muy enseñoreada, delante de un público expectante (toda la cola de la empaquetadora fantástica navideña), se ha tragado un televisor gigante, unas gafas de sol de fantasía y cuatro o cinco juguetes sin las pilas dentro. Después ha eructado. Ni los más fuertotes guardas de seguridad han conseguido que pagase ni un euro por las mercancías. Al fin y al cabo, comentaba un profesor de instituto suspirante por una baja maternal como antaño cuspiró por una plaza en plaza, al fin y al cabo, son ya cuerpo de su cuerpo. Y además todo eso no hay quien lo cague. Ha sido la comidilla de la mañana. Por fin algo de qué hablar en las colas de los autobuses urbanos.

Ha sido una mañana de compras y hemos visto también a un señor muy enseñoreado meterse por el culo varias agendas digitales, doscientos blocs de anillas (decía ue para su amplia prole) y un antojo: la parte del micrófono inalámbrico que sobresalía inútilmente de una caja de plástico en la sección de inutilidades. Según decía la señorita de la caja registradora el m uy guarro ha respondido que si quería recuperase todo aquelloo con sus lindas manos, cuando la chica, abatida y llorosa, le ha pedido por favor restituyera todas aquellas cosas a su lugar de origen. También ha dicho el señor tragaporelculo que a su lugar de origen no le daba la gana por que Taipei quedaba muy lejos y a desmano. Un horror y un mal ejemplo para los niños que miraban asombrados desaparecer por aquel ano peludo las espirales de los blocs una tras otra.

Los villancicos es lo que tienen: que nos tocan los cojones en las grandes superficies y así pasa lo que pasa. ¡Y lo que puede pasar cualquier día! ¡Si no estamos preparados!

A la salida de la gran superficie más conocida un joven (por supuesto rumano) tocaba (muy mal) el acordeón. Había céntimos de euro en su cestito, céntimos nada más. ¡Pero es que no había forma humana de aguantarlo!

Hablando de músicos callejeros: ¡menos más que no ingresé en el cuerpo de Correos! ¡Aguantar todos los días el rascar del violín de la pobre (porque pobre seguro que es) señora que rasca el violín a la puerta de Correos y Telégrafos! No hay derecho a tener que soportar esos conciertos tan desconcertados. ¡Y menos en navidad! ¡Pues no vamos ya bastante cargados! Si llego a ser de Correos igual la armo. O la desarmo, que la señora parece fácilmente desarmable: en un tris tras acabo yo con los rasca rasca de las narices. ¡Que le den un cursillo!¡O dos! ¡Pero que no rasque!

Por navidades (y eso que aún faltan días, nos pellizcan en todos los sitios el corazón y así vamos como vamos.

"PINCELADAS CHINAS". SOBRE LOS POEMAS RECOGIDOS EN EL LIBRO DE TO FU(712-750): "BOSQUE DE PINCELES"

"PINCELADAS CHINAS". SOBRE LOS POEMAS RECOGIDOS EN EL LIBRO DE TO FU(712-750): "BOSQUE DE PINCELES"

   

PINCELADAS CHINAS (publicado en "Artes y Letras" - nº 45 de la columna "Jardínes cercanos"- del Heraldo de Aragón del jueves 7 de diciembre de 2006)

 Hay en nuestro interior un mecanismo gracias al cual nuestra atención se centra en asuntos aparentemente inútiles para las tareas que llevamos entre manos o los problemas que estamos intentando resolver. Un mecanismo más inteligente que nosotros mismos y, sobre todo, con más instinto de supervivencia. Será por eso, será por cualquier otra razón si es que las hay para este tipo de actos, el caso es que hace unos días dirigí - es un decir- mis pasos hacia la librería Antígona, en la que Julia y Pepito guardarían para mí (ellos también sin saberlo) algunos libros para que precisamente una mañana llegara, los viera y me hiciera con ellos. Una librería, en realidad, es esa conjunción de espacio y tiempo en las biografías de un libro y de un lector, más una máquina para ponerle precio al preciso momento del feliz encuentro. Los libreros de verdad apenas interfieren: preparan todo y quedan de testigos. Entré, pues, allí, a la hora exacta en la que debí hacerlo, de manera que ante mí, en la mesa, la mano de Pepito abandonaba como si tal cosa (como si no supiera lo que sucedería) el libro que inmediatamente hice mío. Ya sé que hay una cuantas copias más por el mundo, pero eso a mí no me afecta en lo absoluto. Era un grueso volumen en cuya tapa leí: Tu Fu: “Bosque de pinceles”, selección, traducción y notas de Guillermo Dañino. Edición bilingüe. Poesía Hiperión. En mis manos se abrió por la página 209: “Dos oropéndolas doradas cantan en el sauce verde esmeralda. / Blanca línea de garzas sube al cielo azul marino. / La ventana acoge los montes del oeste; mil otoños de nieve.” ¡Veinte euros pagué por el encuentro! ¡Y más, si otro precio le hubieran fijado! La librería, la mañana, la ciudad, entraban en la página por aquella ventana por la que, mirando al interior, podría verse a un hombre ya entrecano posar su mirada en un libro.  

EN LA RED (SOBRE INTERNET, POR SI HACÍA FALTA ACLARARLO). ARTÍCULO PUBLICADO EN "ARTES Y LETRAS" DEL HERALDO DE ARAGÓN

EN LA RED (SOBRE INTERNET, POR SI HACÍA FALTA ACLARARLO). ARTÍCULO PUBLICADO EN "ARTES Y LETRAS" DEL HERALDO DE ARAGÓN

JARDINES CERCANOS nº-44 (publicado el jueves 30 de noviembre en "Artes y Letras" del Heraldo de Aragón)

 EN LA RED Reflexionar sobre un proceso histórico en marcha del que uno mismo es sujeto agente incluso si no desea serlo no es algo que ocurra todos los días. El ritmo trepidante de difusión de aplicaciones técnicas lo vivimos a la vez y masivamente en todo el planeta, lo cual genera dinámicas extraordinarias. No es sólo la “globalización” de unos hechos previamente conocidos; se trata de una verdadera revolución tecnológica en el corazón mismo de la experiencia vital humana, cuyas profundas raíces apenas acaban de comenzar a nutrir a un ser social que se transforma conforme crece y que se autoalimenta con sus propios frutos (nuevos, y quien lo duda no tiene paladar). Hay una incesante producción bibliográfica sobre aspectos sociales de Internet, el móvil, etc., parte de la cual se remansa en libros muy interesantes. La editorial La Esfera de los Libros ha lanzado casi a la par dos de ellos: el de  David A. Vise y Mark Malseed: “La historia de Google” aborda las bases técnicas y económicas de una de las últimas cargas de profundidad que han conmovido la superficie de la Red y cuyo objetivo de poner “online” toda la información del mundo y hacerla universalmente accesible es tan ambicioso como sobrecogedor, como se afirma en un tan personal como anónimo prólogo a su edición española. José Luis Orihuela presentaba en Zaragoza el pasado día 23 su libro “La revolución de los blogs”, en el que analiza con agudeza esta forma de comunicación que ha ido adquiriendo características propias surgidas de una relación especial y novedosa entre el emisor y los receptores (y los anunciantes). Mi último descubrimiento en la materia ha sido un blog (thersites.blogia.com) escrito íntegramente en latín, en el que la gracia de la expresión acompaña al notable ingenio de quien sea que produce sus textos, pues mantiene un discreto admirable anonimato.

VICENTE PASCUAL RODRIGO PRESENTA "LAS 100 VISTAS DEL MONTE INTERIOR" EN HUESCA EN EL CDAN. FUNDACIÓN BEULAS. ARTÍCULO EN "ARTES LIBERALES" DEL HERALDO DE ARAGÓN

VICENTE PASCUAL RODRIGO PRESENTA  "LAS 100 VISTAS DEL MONTE INTERIOR" EN HUESCA EN EL CDAN. FUNDACIÓN BEULAS. ARTÍCULO EN "ARTES LIBERALES" DEL HERALDO DE ARAGÓN

VICENTE PASCUAL RODRIGO

(publicado con el título "Del arte y del amor" en "Artes liberales", nº 43 de mi columna "Jardines cercanos" del Heraldo de Aragón el jueves 23 de noviembre de 2006)  El pasado viernes día 17 se presentó en la Fundación Beulas / CEDAN de Huesca un libro de poemas y pinturas de Vicente Pascual Rodrigo. Querría dejar constancia del momento mágico irrepetible que vivimos allí: una verdadera celebración colectiva del Arte y del Amor. Trinidad Ruiz, editora de Olifante, brillaba bajo las luces que hacían destacarse los rasgos ascéticos de un Beulas origen y anfitrión. Teresa Lecea, directora del Centro, dibujó la elegancia en ese templo de la elegancia en el que se desarrolló el acto. Ángel Guinda tuvo palabras de largo aliento acompañadas con esa gestualidad propia que transmite tan generosamente su personal entrega, su propia pasión. Vicente Pascual, desapareciendo más que nunca entre luces, reflejos y flashes, se difuminaba y se diluía en el espacio blanco mientras daba la bienvenida desde la sobriedad dulcísima que un cáncer ha ido educando en su interior de la mano de Ana, su sin par compañera en el placer y en la aflicción. Acudieron artistas y amigos de Huesca, Zaragoza, Barcelona y Madrid: “Las 100 vistas del Monte interior”, libro poético de un sabio pintor místico, había desplegado su intenso poder de imantación. Y allí estábamos,  “por el amor y por el deber reunidos”,  como expresara Neruda. Chus Tudelilla, comisaria de la exposición, paseaba su grácil belleza negra entre aquellas blancuras y Juanjo Vázquez, tras sus gafas más oficiales, oficiaba oficialmente de viceconsejero de Cultura del Gobierno de Aragón. ¡Fue todo tan poético, tan sincero y tan feliz! En medio de una viña iluminada para orientar marcianos que hubieran perdido el rumbo, el falansterio del CEDAN ardía. Se hizo completamente de noche mientras sucedió todo, pero las blancas laberínticas paredes que homenajean eternamente a Beulas tenían la tersura y el espesor de los sueños a la hora justa del amanecer.

VIAJES A IRAK. ARTÍCULO PUBICADO EN HERALDO DE ARAGÓN EL JUEVES 16 DE NOVIEMBRE

VIAJES A IRAK. ARTÍCULO PUBICADO EN HERALDO DE ARAGÓN EL JUEVES 16 DE NOVIEMBRE

VIAJES A IRAK

(publicado el jueves 16 de noviembre de 2006 en "Artes y Letras" del Heraldo de Aragón, nº 42 de mis artículos en la columna "Jardines cerrados)

 “Echó al hombre y a oriente del parque de Edén colocó a los querubines y la espada llameante que oscilaba para cerrar el camino del árbol de la vida” (Génesis, 3, 24) ¿Siguen por allí los querubines? A los mercenarios de Occidente que hacen la guerra en Irak, cuando se quitan las botas, ¿qué les dicen las blandas orillas del Éufrates, las oscuras aguas del Tigris? Deberían aprender a pensar con los pies. Decidí leer algunos libros sobre Irak, libros “de viajes”, un género que no frecuenté hasta que Paco Goyanes plantó su tienda en Zaragoza y bendijo con su Cálamo los caminos de la tierra. La colección “Altair viajes” de la editorial Península publicó notables textos hace pocos años y hoy los encuentras de saldo, como tantos libros de fracaso comercial inexplicable. La británica Freya Stark escribió “Los Valles de los Asesinos. Viaje por el desierto de Persia” (Península, 2001), en donde cuenta sus aventuras en los años treinta del siglo XX a la búsqueda de tumbas y tesoros relacionados con los “hasishin” o asesinos, cuyo primer Gran Maestro se creyó muy original teorizando el asesinato como arma política. Sus relatos son tacitas de té muy cargado en las que humea la intrepidez viajera. El también británico Wilfred Thesiger escribió “Los árabes de las Marismas” (Península, 2001), en el que transmitió los detalles de un mundo que pronto desaparecería: las costumbres de las tribus concentradas en el triángulo que forma el encuentro del Tigris y el Éufrates. Ambos libros, y otros que les señalaría, transportan a unos paisajes y a unas inquietudes de los que hoy no queda ni rastro sobre la tierra que acogió al Paraíso. Cuando de nuevo el viento de Irak sólo lleve arena y polen en su seno seguiremos preguntando por los querubines y sus espadas llameantes. Será hora de leer los libros que están naciendo ahora de esta guerra.

SOBRE EL CIERRE DE LA LIBRERÍA MANANTIAL DE ZARAGOZA. ARTÍCULO EN JARDÍNES CERCANOS DE HERALDO DE ARAGÓN

SOBRE EL CIERRE DE LA LIBRERÍA MANANTIAL DE ZARAGOZA. ARTÍCULO EN JARDÍNES CERCANOS DE HERALDO DE ARAGÓN

MANANTIAL CERRADO (publicado el jueves 9 de noviembre de 2006 en "Artes y Letras" de Heraldo de Aragón)

 Ha cerrado la librería Manantial y es una pena: era una librería especializada en asuntos religiosos, muy bien nutrida y cuyas encargadas no podían ser más amables y eficaces. Les estoy muy agradecido por la cordialidad y confianza con la que me dejaban pasar largos ratos frente a las estanterías, hojeando y comparando, removiendo libros, quitando plásticos y apuntando citas. Porque la librería Manantial era una verdadera librería en la cual se asumía que un cliente acudiese no sólo a comprar sino también a leer y aprender. En ella pude tener en mis manos, entre otras, todas las traducciones bíblicas y los comentarios del sabio Alonso Schökel, las grandes obras de la teología protestante del siglo XX, las luminosas páginas de la teología de la liberación y de la teología feminista, las profundas páginas de las cabezas pensantes del Concilio Vaticano II, los severos preocupantes tratados de los moralistas católicos contemporáneos, la delicada flor de la mística eterna; toda la cultura, en fin, de las obras de quienes entienden la teología como un instrumento de búsqueda y no de represión. Cuando echaba en falta en sus estanterías la Torah, la Septuaginta, la Misna, el Corán, o alguno de los tesoros clásicos y contemporáneos de la tradición musulmana y hebrea, sonreían, y en su sonrisa no había ni censura ni desdén: sencillamente sonreían. Les debía de parecer un cliente más inquieto que constante, más dado a la exploración a la intemperie que al reposo sedentario en la certeza. ¿Es síntoma de algo –más allá de lo económico – el cierre de Manantial? ¿Son malos tiempos para las librerías religiosas serias? ¿Hay una fuente, un grifo remoto que se cierra? La vida cultural zaragozana sale perdiendo. Difícilmente nadie suplirá el esfuerzo de aquellas libreras por acercar al cliente a los mejores textos de su especialidad.

IMPERIOS. ARTÍCULO 40 DE "JARDÍNES CERCANOS " EN "ARTES Y LETRAS" DEL HERALDO DE ARAGÓN. SEGUIDAMENTE IRÁN CINCO MÁS, PORQUE ME HABÍA OLVIDADO DE PONERLOS EN EL BLOG, TAN IMBÉCIL ME MANTENGO

IMPERIOS. ARTÍCULO  40 DE "JARDÍNES CERCANOS " EN "ARTES Y LETRAS" DEL HERALDO DE ARAGÓN. SEGUIDAMENTE IRÁN CINCO MÁS, PORQUE ME HABÍA OLVIDADO DE PONERLOS EN EL BLOG, TAN IMBÉCIL ME MANTENGO

IMPERIOS (publicado en Heraldo de Aragón, "Artes y Letras" del jueves 2 de noviembre de 2006)

 He leído casi a la par dos libros muy diferentes sobre dos mundos absolutamente distintos. Uno es el del genial y mundialmente famoso polaco R. Kapuscinski, “El Imperio” (Barcelona, Anagrama, 2004). El otro el de un no tan conocido (pero autor de libros de viajes convertidos en best-séllers) norteamericano Robert D. Kaplan, “Viaje al futuro del imperio. La Transformación de Norteamérica en el siglo XXI” (Barcelona, Biblioteca Grandes Viajeros, 2000). El mundo interior del corazón del imperio soviético y el mundo interior del corazón del imperio capitalista sólo tienen a primera vista en común su conciencia de serlo; pero esa conciencia dota a ambos mundos de una interioridad de una semejanza sorprendente. No se trata de una semejanza superficial, sino de una ola de fondo que ambos autores son capaces de escuchar bajo el tráfago cotidiano de las multitudes de ambos mundos. Ola de fondo que podría describirse como la desintegración de cada uno de los dos imperios en un mosaico de comunidades de identidad propia. De forma más evidente y traumática en el caso de la antigua Unión Soviética, pero no por ello menos contradictoria y peligrosamente imparable en el caso de los Estados Unidos de América. Y también es de notar que esas multitudes, cuando se miran con lupa, muestran los rasgos del poder, el servilismo, la ignorancia, el elitismo, la tradición, la marginalidad, etc., en personajes y ambientes que sin poder intercambiarse sí pueden compararse perfectamente sin temor a estar comparando huevos con castañas. La capacidad inquisitiva de ambos Kapuscinski y de Kaplan es la herramienta admirable de investigación en los detalles más enjundiosos.  Como suele decirse en los comentarios de los finales de las partidas de Ajedrez, el resto es técnica; en este caso, técnica narrativa de primer orden. Esperada en el caso del célebre polaco, descubierta en el caso del (para mí) desconocido norteamericano.

HOY HEMOS DESPEDIDO A JUAN JOSÉ CARRERAS ARES

HOY HEMOS DESPEDIDO A JUAN JOSÉ CARRERAS ARES

Hoy hemos despedido al amigo y maestro Juan José Carreras Ares. La mayoría lo han hecho en una capilla del Tanatorio, donde habrán realizado un acto cordial en su honor, un acto laico y emotivo, de unión entre afectividades. Yo no he podido ir, ayer mismo lo dije a Carmen y a sus hijos: no me siento con fuerzas para estar en un acto así, de despedida total a quien desde mis diecisiete años he considerado siempre un hermano mayor. Esta falta de fuerzas es la que me decepciona de mí mismo, este no poder hacer lo que desearía hacer.

Por mi parte, en la biblioteca de mi casa, lo he despedido escuchando un Requiem franciscano del siglo XVII de Córcega: eas voce, con sus especiales acordes y desacordes, su sufriente y sereno entremezclarse disonantes y complementarias, me han hablado de Juan José Carreras durante un buen rato en el que yo no he podido más que escuchar. Escuchar y recordar...

Adiós, Juan José. Adiós hermano mayor. Adiós juguetón, inteligente, cordialísimo siempre.

Hoy pongo una foto con mar. "Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir..."

Adiós Juan José Carreras, mientras te vas o te has ido, mientras te sigues yendo a la mar

LO QUE NO PUEDE SER NO PUEDE SER Y ADEMÁS ES IMPOSIBLE

LO QUE NO PUEDE SER NO PUEDE SER Y ADEMÁS ES IMPOSIBLE

A Juan José Carreras le gustaba el pato Donald, sus sobrinos

y el simbolismo financiero  del tío Gilito. 

Ayer no pude acudir a la presentación del últimmo libro de Antón Castro porque a esas horas aún estaba con mi psiquiatra. No he podido quedarme toda la mañana junto ami hija Celia, que está en cama enfriada, porque la muerte de Juan José Carreras Ares me ha llevado al Tanatorio a besar a la familia y a los amigos allí reunidos. Mañana a las nueve y media no iré al acto laico de despedida de Juan Jose Carreras Ares porque mi depresión amenaza con dejarme fuera de juego durante unos días si me expongo a la radiacción de polonio sentimental que generará el acto de mañana. El polonio sentimental que hoy me ha llenado el cerebro en el Tanatorio me ha impedido escribir esta tarde un artículo sobre Juan José Carreras Ares.

Y así unas cuantas cosas más, unas contra otras, unas enfrente de otras, unas comiéndose a otras.

HA MUERTO JUAN JOSÉ CARRERAS ARES, UN HOMBRE PREOCUPADO POR EL HOMBRE

HA MUERTO JUAN JOSÉ CARRERAS ARES, UN HOMBRE PREOCUPADO POR EL HOMBRE

HA MUERTO JUAN JOSÉ CARRERRAS ARES, QUE FUE CATEDRÁTICO DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE LA UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA Y MUCHAS COSAS MÁS QUE IMPORTAN SOBRE TODO.

UN ABRAZO MUY FUERTE A CARMEN, SU MUJER, Y A SUS HIJOS HANSI, PABLO Y FRIEDEL.

Y TAMBIÉN UN ABRAZO MUY FUERTE A TOD@S CUANT@S RECIBIMOS DE ÉL ESE TRATO ESPECIAL CON EL QUE HACÍA VER QUE LA VIDA DE CADA CUAL ERA UN SUCESO MUCHO MÁS IMPACTANTE QUE HISTORIABLE.

ERA UN HOMBRE PREOCUPADO POR EL HOMBRE Y UN LÚCIDO Y LÚDICO LANZADOR DE MENSAJES SOBRE NUESTRO PASADO Y SOBRE NUESTRO POSIBLE DESTINO.

"CRIATURAS SATURNIANAS" Nº 5. MAGDALENA LASALA, SU DIRECTORA ES AHORA TAMBIÉN PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN ARAGONESA DE ESCRITORES

"CRIATURAS SATURNIANAS" Nº 5. MAGDALENA LASALA, SU DIRECTORA ES AHORA TAMBIÉN PRESIDENTA  DE LA ASOCIACIÓN ARAGONESA DE ESCRITORES

 Bajo ese cortex (que no quita lo valiente) se esconden  los versos

Presentación del número 5 de la Revista
CRIATURAS SATURNIANAS
editada por la Asociación Aragonesa de Escritores con el patrocinio del
Gobierno de Aragón

Lunes, 11 de Diciembre de 2006, 12 h. mediodía
Biblioteca de Aragón, Sala Polivalente
C/ Dr. Cerrada, 22 - Zaragoza

Con la presencia de:
D. Juan José Vázquez  Viceconsejero Educ. y Cultura  Gobierno Aragón
Dª Magdalena Lasala, Presidente de la AAE
D. Javier Barreiro, Vicepresidente de la AAE
D. Ramón Sabaté, Director de la Biblioteca de Aragón
 

MI HIJA CELIA TIENE UNA PERRITA QUE SE LLAMA "SARIA". ¡Y QUÉ CONTENTAS ESTÁN LAS DOS JUNTAS!

MI HIJA CELIA TIENE UNA PERRITA QUE SE LLAMA "SARIA". ¡Y QUÉ CONTENTAS ESTÁN LAS DOS JUNTAS!

Desde que tiene boca, Celia pidió una mascota, un animal (también intentó conseguir algún que otro robot: escribimos a una fábrica japonesa, pero nada). Hace unos años tuvo un pez llamado "Ron", naranja y gordete, luminoso. Vivió la no frecuente vida de tres años en su pecera.

 El año pasado sus amigas le regalaron un hamster, al que llamó "Merlín". Con él     - con ella, porque era hembra, según nos dijo el veterinario - se comunicaba mucho más que con el pez: al menos "Merlin" parecía responder a sus estímulos.

 Y estaba tan contenta con él cuando una tarde comenzó a verlo pocho. Bajó enseguida al veterinario, que le dijo que la hamstercita estaba perfectamente. Celia no las tenia todas consigo, de modo que al día siguiente, nada más volver del Instituto, fue a la jaula de su mascota: estaba muy quieta, demasiado quieta. 

Hace unas semanas vimos a Saria (que todavía no se llamaba Saria) en el escaparate y nos gustó a los tres. Acaba de cumplir los tres meses, le han puesto las vacunas y ayer salimos a pasear un rato con ella. Enseguida quiso ir por la calle. Los coches le aterorizaban, las palomas le sorprendían, todo lo que olfateaba le parecía interesantísimo.

Se comunicó con señores y señoras, con niños, con perros y seguramente con más bichos de los que podíamos ver. Lo pasó en grande. Es una perra "caniche toy", así que nunca dejará de ser un poco juguete, por su tamaño y por su forma de ser.

Celia y yo hemos comenzado a amestrarla: Saria es inteligente y aprende deprisa. Cualquier día nos sacamos unas perras poniéndola a hacer gracias en la puerta del Corte Inglés. Por ahora mea y caga donde le da la gana, qué le vamos a hacer. Ya le tenemos cariño. Y se hace respetar, la muy.

CURSO DE IMBECILIDAD. SACAR AL IMBÉCIL QUE LLEVAMOS DENTRO

CURSO DE IMBECILIDAD. SACAR AL IMBÉCIL QUE LLEVAMOS DENTRO

 Intentando sacar al imbécil que llevo dentro

Pep Vila, actor de “Els Joglars” está en Zaragoza impartiendo un cursillo. Bueno: no sé si él diría impartir o repartir o cómo, por que dar tampoco es que lo dé, ni lo regala, ni te lo puedes quedar; quizás diga que presta, o que deja caer o que ofrece (¡pero no sólo lo ofrece!). El caso es que Pep Vila es actor de “Els Joglars”.

Bien. Pues va y da un cursillo titulado :”Curso de imbecilidad. La búsqueda del propio clown”. Me ha parecido una de las mejores noticias locales que he leído en los últimos tiempos.

 “Al niño tarde o temprano lo matamos para ser adultos y sin embargo el imbécil nos acompaña toda la vida. Hay que saber sacarle provecho”, Pep Vila dixit.

Y aún más: “La tontería y la expresión del propio ridículo enriquece no sólo el trabajo del actor creativo sino también la vida como personas”, Pep Vila clamat.  

Lo más importante viene ahora: “No forcéis, no busquéis nada que no esté. Los imbéciles  no necesitan estrategias, eso es de gente con inteligencia. Los imbéciles simplemente están ahí hasta que la lían y los echan”. 

¡Quién me hubiera enseñado estas verdades cuando yo era niño y se empeñaban en que fuera listo y sobre todo que diera siempre la impresión de serlo! ¡Qué mierda de educación me vendieron! ¡Y hubiera sido tan feliz! 

Si a ustedes les pasó lo mismo saben de qué hablo y por eso saben que mi dolor es verdadero. ¡Se empañaron en borrar en mí todo rastro de imbecilidad! ¡Me robaron media vida o tres cuartos o la vida entera y verdadera! ¡Cobraron por matarme a fuego lento! ¡Y el buen imbécil que yo hubiera sido! 

En otro sitio conté lo que un veterano comunista, curtido en la guerra civil, en la resistencia antinazi, en las filas del ejército ruso en la II Guerra Mundial y en la vida clandestina bajo el franquismo, me aconsejara: “En los momentos más difíciles, hazte el tonto”, me dijo. “Pero no creas”, me advirtió: “hacerse el tonto es lo más difícil que hay en la vida”. ¡Sí que lo es! ¡Hay que ser muy listo para hacerse bien el tonto!

¡Y yo, que hubiera podido llegar a buenos resultados como imbécil sin tener que pasar por la escuela de la inteligencia! Pero ahora ya lo sé. No puedo ir a ese cursillo, y ya lo siento, pero pienso intentar aprender a sacar a ese imbécil que seguramente aún llevo muy dentro y hacerlo funcionar para mí. ¡Necesito hacerlo!

¡Yo quiero, simplemente, “estar allí”, sin buscar nada que no esté, sin forzar en absoluto! ¡Tengo todo el derecho! 

“El mar, la mar, siempre la mar. ¿Por qué me trajiste, padre, a la ciudad?” Rafael Alberti lo sabía.

Él, que era tonto y le hicieron dos veces tonto… 

 El payaso, el poeta, el filósofo chino que nada escribió, el griego que tampoco, ¡tantos maestros!  

Quiero que Pep Vila me dé, me regale un curso acelerado de imbecilidad.

Después de lo que llevo visto y oído, creo que prefiero legar a ser un consumado imbécil. ¡Pero si es que hasta tenía vocación! ¡Y me engañaron! ¡Me ofrecieron un espejismo de felicidad! 

Fruncir el ceño, buscar rápidamente una respuesta, poner cara de que sabes siempre más de lo que dices, aparentar sabiduría, sorprender con tus demostraciones de inteligencia. ¡Qué destino más triste, pudiendo ser imbécil y parecerlo!

 No pienso forzar nada. Voy a dejar que fluya tal cual toda la imbecilidad que haya quedado en esos pozos que me identifican. ¡Salga mi mismísima imbecilidad al mundo y me libere! ¡Qué difícil me parece!

 Nadie me ha dado los instrumentos necesarios para ese aprendizaje, nadie me los dará. ¡Lo haré sin instrumentos y sin nada! ¡A pelo voy a ser imbécil! ¡A pulso me mantendré!

¡¡¡Imbécil de mí, sal de tu encierro!!!