Blogia
javierdelgado

RELATOS

NERVIOS Y SUDADERAS, DOLORES DE CABEZA: EL COMPROMISO DE LAS CHARLAS SOBRE ARBOLADO URBANO

NERVIOS Y SUDADERAS, DOLORES DE CABEZA: EL COMPROMISO DE LAS CHARLAS SOBRE ARBOLADO URBANO

 Volví a recordar algunas cosas...

Ando en lo de las charlas sobre arblado urbano. Por primera vez en la vida tengo miedo de que el cuerpo no me aguante, de perder los nervios, de que se me vaya la cabeza. La preparación de las charlas ya me tiene con dolor de cabeza todo el día y sé que es más por nervios que por otra cosa. El otro día, para dar la charla en IberCaja tuve que tomar una pastilla tranquilizante: llevaba todo el día a cien. La charla no salió del todo mal (¡y funcionó el power point!), pero yo notaba que navegaba a media vela...

Pero es cierto que ahora tengo un motivo para mantenerme vivo...al menos hasta febrero o marzo. Me he comprometido y lo haré lo mejor que pueda. Pero el miedo, los nervios... Estoy bajo de tensión (dicen que es una suerte) y tengo sudaderas cada dos por tres. ¿Será la pitopausia? Pausia o no pausia, lo del pito vamos a dejarlo estar. ¡Es terrible lo que hacen con uno las pastillas! ¡Y encima lo agradeces! Otro día les contaré...

Estoy leyendo un libro curioso sobre la vida en los Estados Unidos, esa vida interior de la gente... Es un libro de viajes por la Norteamérica del siglo XXI. El autor es Robert D. Kaplan y el título: "Viaje al futuro del Imperio". Me lo vendieron por 5,95 euros  aunque ponía por detrás 16,82 euros (que ya es curiosa cifra). ¡Y tiene casi quinientas buenas páginas! Ahora leo libros de viajes antes de dormir (por la noche: antes de la siesta no hay antes, sólo hay siesta). Nunca lo hubiera pensado. Y me gustan. He andado por el Irak de principios del siglo XX en varios libros: lo que cuentan es hermoso y raro. Ahora todo aquello está arrasado, claro. Sólo puede ir uno a esos lugares en los libros. Sólo en los  libros. Imagino que también habrá películas sobre aquello, ¿pero de principios del siglo XX? Habría que buscar.

 

"LOS HÉROES", CUENTO Y RECUERDO DE INFANCIA

"LOS HÉROES", CUENTO Y RECUERDO DE INFANCIA

 Como los héroes de las películas y de las estatuas, así eran ellos.                                                       

LOS HÉROES

 

Bajaban al patio alborotadamente, sin la obligada contención impuesta por los profesores. Ante la línea que señalaba la pista se detenían, tiraban sus carteras repletas y sus fardos de abrigos y batas. En pocos minutos cientos de niños ocupaban sus puestos a lo largo de aquellas franjas negras y un rumor salteado de risas y gritos se adueñaba de aquel fondo brillante de cemento pulido. Las lámparas, sobre sus cabezas, colgadas de tensos alambres, se encendían poco a poco y conforme ganaba intensidad su luz se iban quedando en penumbra los muros y las ventanas de los últimos pisos. En aquel aire de primavera que llegaba del mundo por encima de los tejados del colegio había un algo electrizante  que hacía del final de la tarde un comienzo festivo muy especial.

 

La salida de los jugadores era recibida con aplausos, abucheos y pitidos. Retumbaban los primeros botes de balones, chirriaban las suelas, voces aquí y allá, más broncas y animosas que de costumbre, animaban a los jugadores mientras se desprendían de sus pantalones largos y de sus chaquetas. El ambiente se llenaba de un perfume intenso de colonias y cremas de afeitar sobre pieles calientes. Un perfume que pronto se enriquecería con muchos matices que aportarían los sudores, el vaho de los caramelos y los chicles, el pimentón del chorizo o el vinagre de aquellos curiosos bocadillos de berberechos de los que daban cuenta buena parte del público. Bajo la diáfana luz de las grandes bombillas blancas el patio relumbraba, y miles de brillos y reflejos vibraban en el aire como vibraba el sonido de las voces y los pasos y los botes de los balones. En esa vibración oscilaban los colores, los gestos, las voces, las líneas y los volúmenes. Se sentía en los pechos la vibración del patio: un excitante hormigueo que se difundía por todo el cuerpo.

 

Ya formaban, ya lanzaban el saque, saltaban, golpeaban el balón con manos poderosas, flexionaban las piernas, oscilaban, iniciaban carreras, detenían el juego por un instante. Sus sobacos velludos sorprendían brillantes de humedad, sus pies bailaban con distintos ritmos, los gestos eran duros: bocas abiertas, cuellos tensos, miradas fulgurantes. Hacia un lado u otro de la pista concentraban los cuerpos su energía. De vez en cuando un tiro a la canasta enervaba el ambiente, desataba las voces, los aplausos. Ya era todo un ritmo de pasos y saltos y botar de balones en el ir y venir de unos y otros. Juntarse, desplegarse, saltar, agacharse, mirarse fijamente. El chocar de esos cuerpos, la danza en que se andaban, el vaivén de los brazos, todo ello era excitante. Eran héroes admirables ofreciendo su espectáculo de disciplina, potencia y entusiasmo ante los ojos de todos esos chicos que durante aquel tiempo formaban parte de una comunidad exultante.

 

Cuando aquello acabara quedaría en el patio el destello de un fantasmal recuerdo de sus cuerpos prendido en el aire. Algo de su energía permanecería volátil bajo las bombillas, mientras se apagaban. Pero al día siguiente bajarían a ese mismo patio y nada recordaría la experiencia vivida esa tarde. Y aún sería peor si algunos críos se empeñaban, bajo la canastas, en simular torpemente los ademanes que sólo unos héroes verdaderos podían mostrar con sentido y dignidad.

   

JUGANDO AL AJEDREZ ON LINE DESCUBRO QUE NO ESTOY TONTO DEL TODO

JUGANDO AL AJEDREZ ON LINE DESCUBRO QUE NO ESTOY TONTO DEL TODO

 Mi gimnasio mental, mi tontómetro particular.

Esta tarde, jugando al Ajedrez on line contra varios contrincantes ( partidas de 10, 5 y 2 minutos) me he tranquilizado: no me he quedado tonto, al menos no del todo. He jugado bien, con iniciativa, y hasta he ganado un par de partidas muy reñidas. ¡Las cosas que hay que hacer cuando uno se obsesiona! Afortunadamente, me puse a lo del Ajedrez hace unos años. ¿Cómo sabría hoy si he pasado una tontera transitoria o si la cosa ya no tiene remedio? ¡Bendito Ajedrez1 ¡Y bendita Internet! Por lo demás, les recomiendo la película sobre Beethoven ("Copying Beethoven"): es para grandes públicos y tiene la gracia y la frescura de la inocencia forofa que puede emocionar y acercar a la música, al arte, a la autenticidad. Una película "blanca" y luminosa para llevar al cine a los adolescentes y dejarles disfrutar con la anécdota y con la maravillosa música de Beethoven: la larga escena del estreno de la novena sinfonía es una preciosidad, de veras.

FUENTES, LUCES, CANCIONES: ¿QUÉ FUE DE TOD@S ES@S JEF@S DE LA NUNCA TOTALMENTE UNIDA IZQUIERDA UNIDA?

FUENTES, LUCES, CANCIONES: ¿QUÉ FUE DE TOD@S ES@S JEF@S DE LA NUNCA TOTALMENTE UNIDA IZQUIERDA UNIDA?

 Un poco borrosa la imagen...

De vuelta a casa paso por el Parque Grande: las fuentes luminosas están encendidas, suena un música conocida. Me acerco: es el viejo himno de la Unidad Popular de Chile, con el fantástico grito "¡El pueblo unido jamás será vencido!". Cuando acaban los chilenos canta Raimon "Al vent", luego es la voz de Elisa Serna la que canta la angustiosa canción en la que se pide aquel  "Quiero que no me abandones, amor mío, al alba" que helaba la sangre. Rasguear de guitarras: "Andaluces de Jaén" por un grupo cuyo nombre no recuerdo. Cuando estoy llegando a la fuente elíptica, bajo la cascada es la voz de un joven Labordeta la que canta el "Canto a la libertad" mientras los chorros de colorines suben y bajan, aparecen y desaparecen en medio de una noche aún cálida de octubre.

Grupos de espectadores alrededor de las fuentes, silenciosos y quietos. Los más jóvenes no saben qué hay dentro de esas letras, a qué suenan las músicas en los oídos de los mayores. Los mayores no saben qué hay en las cabezas de los más jóvenes mientras escuchan esas eternas viejas canciones.

Tengo la extraña sensación de que algo me han robado en los últimos años. Pienso que hace veinte primaveras nació Izquierda Unida... ¡Algo muy grande nos han robado a tanta gente!¡Todos aquellos jefes convertidos en ángeles exterminadores! De los viejos jefes comunistas, ¿qué se hizo? De los nuevos viejos jefes pacifistas, ¿qué se hizo?¿De los alegres jefes ecologistas, ¿qué se hizo? De las serias jefas feministas, ¿qué se hizo? De los tensos jefes sindicalistas, ¿qué se hizo? De los modestos jefes de los barrios, ¿qué se hizo? ¿A dónde fueron a parar todos los ríos y los vientos de nuestra nunca totalmemente unida Izquierda Unida? ¿Qué queda de nosotros, más allá del recuerdo?

Salgo de Parque grande con el pecho oprimido.

A mi espalda, las sombras y el silencio

ENTRETENERSE PARA SEGUIR VIV@. TEXTOS SOBRE LA DEPRESIÓN COMO ESTADO DE ÁNIMO SEMEJANTE A LA BÚSQUEDA DE LA SABIDURÍA

ENTRETENERSE PARA SEGUIR VIV@. TEXTOS SOBRE LA DEPRESIÓN COMO ESTADO DE ÁNIMO SEMEJANTE A LA BÚSQUEDA DE LA SABIDURÍA

 Hay mucha sabiduría en esos juegos, tanto entretenimiento...

Como pueden haber deducido, esta mañana he ido a ver la exposición de Broto en la Lonja. Para eso he tenido que recorrer unos dos kilómetros, dando un rodeo para llegar: la ofrenda de frutos estaba en su apogeo. Las visitas a la exposición de Broto no estaban en apogeo ni en ningún estado positivamente geo: no había cola para entrar (raro) y dentro la pequeña multitud de visitantes se perdía en el espacio vacante (increíble). Por otra parte, la mayoría de las personas que se movían por el interior de la Lonja eran parejas de hombre y mujer, ambos de unos sesenta y tantos o setenta años: diría que jubilados (lo normal). Estas parejas deambulaban con bastante rapidez  por el local, apenas se paraban frente a un cuadro y salían por donde habían entrado.

 Lamentablemente (para mí), no he podido escuchar ningún comentario (lo que siempre intento); entre otras cosas porque nuestra presencia en la Lonja (de mi mujer y yo: Celia quedó en casa, bastante enfriada) parecía llamar la atención de la azafata o joven del servicio de vigilancia del lugar (la cual, para nuestro regodeo, llevaba en la muñeca la pulsera de los mantos de la Virgen del Pilar, que hacía perfectamente juego con su grisácea oficial indumentaria). Por eso, porque con una vigilante cerca no puedes pegar la oreja a ninguna conversación, me he quedado sin conocer la opinión de aquellas parejas de visitantes urgidas por quién sabe que prisa.  

Lo que quiero contarles aquí no es la anécdota del poco aprecio que, al menos esta mañana festiva, el público de Zaragoza, hizo de una exposición maravillosa y además insólita (en el sentido etimológico de la expresión). ¿Dónde estaban l@s amantes de la pintura que acudían por miles a venerar la cursilería arqueológica y pretenciosa de los cuadros de la monja pintora? ¿Dónde quienes se apretujaban con grandísimo interés y seriedad para ver de más cerca, un poco más cerca aún, sí, esos cuadros, atraídos sin duda por la curiosa capacidad de las pinceladas de reconstruir una imagen que creemos conocer por otra que reconocemos a la primera, lo cual sin duda es asombroso? Pero, sobre todo, ¿dónde estaban l@s amantes de la pintura contemporánea de la ciudad de Zaragoza? Cierto es que las noches de fiesta conllevan tardíos despertares, pero parece un poco exagerado hacer de tod@s ell@s  un@s juerguistas a los que la mañana tenía paralizados sobre sus lechos o similares.  También es posible que, por ser las fechas que son, esté extendida la idea de que  no son días para ir a la Lonja a ver la exposición de Broto. ¡Craso error, como hemos constatado! El caso es que la mañana del trece de octubre tocábamos a casi un cuadro de Broto por cabeza entre l@s visitantes. ¡Zaragoza capital cultural! ¡Y una mierda!

 Pero voy a lo que quería contarles. Que en puridad, poco o nada tiene que ver con la exposición de Broto ni con las características culturales de Zaragoza. Se trata de contarles, así, por la cara, por qué he acudido esta mañana a la exposición de Broto en la Lonja igual que hubiera ido a cualquier otra (por ejemplo a la de Mariano Berdusán en el palacio de Sástago (el ordenador quiere escribir Vástago, ya saben cómo son estos bichos ahora, con sus dotes de corrección y mando), o en general a cualquier otra cosa que hubiera por el centro de la ciudad (ofrenda de frutos excluida, entre otras cosas por el sonar ininterrumpido de las gaitas gallegas con ese repertorio de gaita gallega que arrastran desde los Coros y Danzas por las tierras y las gentes de España). 

 Al asunto: ¿Por qué diablos he salido esta mañana de casa? Lo diré rápida y claramente: para entretenerme. Puedo repetirlo, pero será, claro, lo mismo que ya he escrito: para entretenerme.  De lo que quiero hablarles hoy es de la razón por la que un depresivo en mal estado hace una u otra cosa un día cualquiera, aparte de tomarse sus pastillas. Ya lo dije: para entretenerme. Desestimada (transitoriamente) la idea de desaparecer, algo hay que hacer para pasar el rato en este valle de lágrimas. Y ese algo puede ser desde escribir en un blog hasta leer novelas turcas, escuchar música, jugar al ajedrez por Internet o estudiar un libro de botánica. O ver la tele, que me lo dejaba. La cosa es hacer algo durante un rato y que ese algo mantenga a la cabeza entretenida, o más exactamente, distraída. Distraída de sus propios males.  En otra cosa, vamos. Todo (o casi todo) vale para distraerse de las cavilaciones sobre la propia suerte o la vida o los problemas que se creen tener o se creen tener.

Si gracias a las pastillas uno puede mantenerse vivo es porque, subido en un carromato del que tiraran ellas, uno se pasea por cualquier lado haciendo cualquier cosa.  Hay tal pérdida de la pasión bajo el efecto de las pastillas que te mantienen vivo que más vale no esperar a que surja nada parecido para ponerse a la tarea. A mí hace tiempo que todo me importa mucho menos de lo que siempre me importaba. ¡Pero muchísimo menos! Muy poco. Pero gracias a eso, precisamente, puedo soportarlo. ¡Porque así me iba! Y he descubierto que hacer cosas, las que sea, por simple entretenimiento, no está nada mal. Incluso te salen mejor que cuando ponías en ello quién sabe qué esperanzas. ¡Te sale mejor! Como no tienes nada que perder, luchas a muerte como si tal cosa. Estás más hábil sin pensar en la suerte que puede esperarte en un mal golpe. Los samurais aquellos parece que intentaban llegar a un estado mental y moral semejante; y quienes lo conseguían eran los mejores samurais del gremio.

¿Es que habían llegado a un estado depresivo total? Hoy por hoy tengo mis dudas al respecto. Porque cuando comparo lo que dicen que decían (en japonés, o en chino) los libros de la sabiduría de por esos pagos (libros muy semejantes a los que se escribieron antes o después más hacia occidente: India, cuenca del  Mediterráneo), si se los compara, digo, con lo que pueda llegar a pensar –si piensa – un depresivo bien dprimido, pocas diferencias pueden encontrarse. Acaso la única entre ellos (a saber: los buscadores de la sabiduría, en cualquiera de sus variantes) podría ser la intencionalidad: unos quieren llegar a ser sabios; otros sólo queremos seguir vivos. ¡Pero héte aquí que puede leerse bien claro en esos libros de sabios que la mayor sabiduría del ser vivo es la de mantenerse con vida todo el tiempo que pueda! Cuando me di cuenta de esta coincidencia (perdonarán mi ingenuidad) me sobresalté (en la medida en que puedo ahora sobresaltarme).

¿Era un descubrimiento? ¿Ya se sabía? ¡Oh, la, la! ¡La cuestión del eureka, que no es poca cuestión! Si las condiciones anímicas de un deprimido tienen alguna semejanza con las de un avanzado aprendiz de sabio, la cosa resulta cuando menos interesante…al menos para un deprimido (no sé si para un sabio). 

Decía que se hacían las cosas sencillamente para entretenerse. Para un mientras tanto…Para seguir vivo. Sin entretenimientos no hay quien sobreviva, parece ser. Y su corolario: hacer tal o cual cosa no tiene por qué surgir de la pasión del deseo ni del apremio de la necesidad: puede muy bien surgir de un estado de ánimo depresivo en el que, dicho rápidamente, te importa un bledo hacer algo u otro algo.  Claro que puestos a hacer algo uno intenta que le salga lo mejor que sepa: es que de eso depende y en eso consiste su capacidad de entretenimiento! Ponerse a la tarea sin ganas no es lo mismo que hacerlo sin intentar hacerlo bien. Si además de hacerlo sin ganas  no intentas hacerlo bien no te entretienes con ello y vas de cabeza a la desesperación. Palabra.  Me ha costado una enfermedad comenzar a darme cuenta de este tipo de bobadas que al parecer hace muchos siglos que se saben y se difunden.

¿En qué mundo intelectual me formé yo, entonces, para no haberme enterado antes (y por esta causa)? ¿Qué leí o escuché que me dio la impresión (porque acaso no eran ell@s ni sus ideas sino yo y mis dificultades para comprenderlas) de que los actos debían responder a categorías morales por encima del sentirse y saberse bien entretenido? Entretenerse para seguir viv@: nadie me dijo nunca que por ahí había un camino de vida y de verdad. ¿Es que no lo pensaban? ¿Es que nunca se sintieron así, entreteniéndose para mantenerse viv@s? La épica del trabajo, del estudio, de la acción, todas las épicas (incluidas las hípicas) parecían (ya digo, salvo error de interpretación mío) declarar lo contrario. 

 Pues yo esta mañana he ido a ver la exposición de Broto en la Lonja para entretenerme: entre que vas y ves y  vuelves, se pasan unas bonitas horas de la mañana. Y luego, ¡a otra cosa, mariposa! Eso sí: he visto la exposición de cabo a rabo y con vueltas y revueltas (porque además lo propicia y admite), me he visto el video (maravilloso) y he comentado con Ana durante un buen rato las impresiones que todo aquello nos había hecho, lo cual ha sido una manera de mantener la atención en el entretenimiento. Quiero decir: he intentado ver una exposición de pintura contemporánea con los cinco sentidos (y el sexto de mi mujer) puestos en ello. No de cualquier forma. No como si tal cosa. Entregado en cuerpo y alma a la tarea. ¡Era la única manera de entretenerme viéndola! 

Ese asunto de la relación entre depresión y sabiduría (unidos por el único afán de mantenerse viv@) me parece que da para más textos. Así que aquí no acabo con ello. El que avisa no es traidor. Pienso escribirles lo que se me ha ocurrido sobre el particular y sobre otros particulares relacionados, como pueden ser el asunto de la “identidad” o el del “abandono total” y otros. Hasta hoy  lo he ido rumiando como cosa mía (mira tú), pero algo se me produjo ayer en medio de mis confesiones (no inhabituales, por lo demás) que me ha surgido la buena o mala idea de contarlo en el blog. Ya no más entenderlo como una “confesión” de enfermo sino como una tarea de escritura sobre los fenómenos psicológicos, etc., que vive un deprimido como yo: textos de análisis de la experiencia de esta maldita enfermedad que ha cambiado mi vida.

Puede que a alguien le sirva de algo leerlos, no digo que no. Pero francamente, la cosa es que a mí me sirva de algo escribirlos. Para qué nos vamos a engañar.   Desde ahora pienso aprovecharme de ella. ¡Le voy a sacar el tuétano a la depresión! ¡La voy a devorar a dos carrillos! ¿Estás aquí, puñetera? ¡Pues no sabes dónde te has metido! 

Así que lo escribiré. En este blog. Más que nada, para entretenerme.    

LARGUÍSIMO COMENTARIO A UN BREVE COMENTARIO ANÓNIMO SOBRE MI RELATO DEL DÍA DE MI CINCUENTA Y TRES CUMPLEAÑOS

LARGUÍSIMO COMENTARIO A UN BREVE COMENTARIO ANÓNIMO SOBRE MI RELATO DEL DÍA DE MI CINCUENTA Y TRES CUMPLEAÑOS
 Cada día intentar subir la montaña y bajarla vivo. Así son mis días.

Un anónimo (o anónima) comentarista me reprocha la forma como relaté ayer mi día de cumpleaños. En su comentario decía exactamente:   "cuentas lo que hiciste ayer el día de tu cumpleaños, como si fuera una lista de tareas ejecutadas...´ lo que no nos cuentas a los lectores de tu blog es cómo te sientes en ese día tan especial, y se echa en falta, quizás con ese silencio lo dices todo... y con esa casualidad numérica que sólo ocurre una vez en la vida! ! Felicidades! y sí... seguro que cumples los 54! " Puede que tenga razón quien lo escribió, al menos alguna razón, pues leyó mi texto y sacó esa conclusión. Sin embargo en ese texto estaba (está) escrito lo que echa de menos: cómo me sentí "en ese día tan especial". ¡Lo echa en falta, pero está precisamente ahí! Especialmente en la última frase, que acaso le ha parecido la expresión innecesaria de un deseo que se cumplirá. Le agradezco en el alma su profecía (“y sí… seguro que cumples los 54!”), pero he de decir que yo no tengo esa seguridad con la que lo afirma. ¿Se trata de una evidencia ante la que sólo yo mismo estoy ciego? El caso es que la expresión de mi deseo de cumplir los 54 contrasta con la expresión de una intención personal, que en otras ocasiones he manifestado en este mismo blog, de no seguir  vivo, de acabar, de desaparecer…Declarar, al final del texto sobre mi 53 cumpleaños, que “espero cumplir los cincuenta y cuatro” es, dadas mis actuales circunstancias, toda una declaración de esperanza en la vida, una infrecuente declaración afirmativa a su favor.  Para un enfermo de depresión, que en los últimos tres años ha soportado tensiones internas muy potentes y que ha tenido que recurrir al tratamiento psiquiátrico en condiciones de baja laboral permanente; que durante muchas horas, repetidamente, ha luchado contra la idea del suicidio y que no siempre ha salido de esa lucha completamente vencedor y en todo caso siempre malherido y agotado; que depende de muy poco para que sus nervios se exalten dolorosamente y todo aparezca ante sus ojos como una pesadilla insoportable. Para este enfermo que les escribe en este blog  (que nunca les ha ocultado su estado y que incluso les ha confiado confidencias que no está seguro de la oportunidad de haberlas hecho) pasar no sólo el día de su cumpleaños sino un día cualquiera de su vida en relativa calma y tranquilidad, sin ser sometido a presiones que desguazan su sistema vital como el manotazo de un niño desbarata una entera construcción, pasar un solo entero día rodeado de personas amables hacia él y dedicado a entretenimientos y/o tareas en los que no encuentra sufrimiento sino bienestar es toda una noticia. Una noticia muy importante. Por eso quise compartirla con ustedes. Y por eso la frase final: un día como el de ayer me hizo desear seguir vivo ¡un año más!, a mí que llego tres luchando contra la muy aparente verdad de que ya no me merece la pena vivir un minuto más si es a costa de sufrir como esta maldita enfermedad hace sufrir a quien la padece.  “Quizás con ese silencio lo dices todo”, leí en el comentario. ¡Y es cierto! ¡Pero no en el sentido que parece tener en ese contexto. Se diría que callo porque estuve mal. ¡”Una lista de tareas ejecutadas”!, según el comentario,  las cosas que hice ayer: pasear con mi hija, ir a buscar a mi mujer al trabajo, comer en paz, dormir una buena siesta, ver una película que me gustó; y esas otras acciones de las que fui “sujeto paciente”: recibir llamadas y felicitaciones de personas queridas, recibir regalos. No, ciertamente no fue un mal día el día de ayer, la celebración de mi 53 cumpleaños. Puedo asegurarles que no.  El quid de la cuestión está, claro, en el contexto de unas vivencias depresivas entre las que pocos ratos durante tres años he vivido tranquilo y puede decirse que feliz. Quizá quien escribió el comentario no ha seguido este blog (ni tiene obligación ninguna de hacerlo) y de ahí su sorpresa y su sensación de vacío ante mi relato de ayer.  A mí me viene bien un comentario como éste, porque me da la medida de la distancia que media todavía entre mi vivencia y la de quienes no sufren la depresión (y me alegro muchísimo de que mi comentarista no la sufra, de veras). También me da una excusa (más) para expresarme ante ustedes como decidí hacerlo cuando comencé a escribir este blog: diciendo cómo estoy, no como exhibicionismo gratuito ni morboso sino como cautela de quien sabe que sus vivencias personales pueden estar dificultando su lucidez a la hora de juzgar hechos colectivos o entintando la realidad de una negrura que puede que afortunadamente la realidad no tiene (porque aún creo, pese a los pesrres,  que sigue existiendo tal cosa, no he pasado esa línea más allá de la cual todo es subjetivo).  Así que se trata de un comentario que agradezco sinceramente mucho. Quien lo escribió debe saberlo y no albergar dudas de mi agradecimiento y del estado de ánimo y mental con el que lo expreso ahora, tan públicamente como expresé mis vivencias del día de mi cumpleaños.  A veces me tienta comenzar un discurso así: “Ustedes, quienes no están enfermos…” Pero luego me callo. Me da miedo ser leído por alguien que sí lo esté. No quiero hacer daño a nadie. ¡Sólo faltaría! También me tienta a veces abandonar totalmente ésta y otras formas de comunicación de mis pensamientos o sentimientos. Callarlos, ocultarlos, escamotearlos mientras escribo sobre lo que puede considerarse un mundo común: la vida cotidiana en la ciudad, los desastres de las guerras, los cambios sociales que ilusiona ver realizados, los problemas de la producción artística, etc. Y esa tentación persiste, créanme. Para alguien a quien una sola frase musical puede lanzar en milésimas de segundos a los abismos de un sufrimiento inexplicable, angustioso, al límite de lo soportable, encender el ordenador y enfrentarse casi cada día a esta tarea de escribir en un blog resulta con frecuencia muy difícil. Mi psiquiatra me avisó de ello cuando me animó a escribirlo. Mientras escribo estoy vivo… ¡Afirma esta evidencia como toda una conquista sobre mi enfermedad! Una conquista temporal, pero conquista. Aplica la misma sentencia que en otras ocasiones le llevan a decir: mientras me hablas estás vivo. Y sé que además piensa que se trata de la única vía que en esos momentos tiene y tengo para transitar hacia un momento de vida posterior, y otro, y otro… Pero lo que tenga de terapia la escritura de este blog (que lo tiene) no les incumbe (tanto) a ustedes como a mi psiquiatra y a mí mismo. Dejémoslo.  Volviendo al comentario sobre mi texto de cumpleaños, quisiera decir que hoy mismo no estoy tan seguro de querer cumplir los cincuenta y cuatro. ¡Qué le vamos a hacer! ¡Todo depende de tan poca cosa! (En la radio suena un cuarteto de Dvorak que me está matando. Pero no puedo apagarla. Si lo hiciera, esa música seguiría sonando en mi cabeza sin fin; en la radio acabará por sonar el último compás. Mientras tanto, este texto se ha ido ennegreciendo, nublando, abatiendo bajo sensaciones y sentimientos negativos. Ya ven. Es un quinteto hermosísimo, el “Cuarteto americano” de Dvorak: está lleno de vida, de pasión, de gracia, de luz; es un genial resumen de la música que Dvorak  escuchó en su primer viaje por América del norte. Ya acabó. ¿Ven? En la radio hablan ya de otra obra. Tengo los pelos todavía de punta, pero poco a poco me sosegaré. Al menos, eso espero. Ya acabó. Hay músicas que tocan fibras íntimísimas y duelen, ahogan de dolor. No tienen, por cierto, que ser músicas tristes. Ese cuarteto no lo es. Aunque su segundo movimiento…). Me propuse tratar públicamente los problemas de la depresión por si a quien leyera le sirvieran de algo mis comentarios, estuviera enferm@ quien los leyera o no. Si no, para que le llegara una leve noticia de cómo son las vivencias de quienes la sufren (entendido que cada persona vive una enfermedad distinta, pero con características semejantes). Y si sí, por si acaso mis textos le servían para relativizar sus males o incluso darles cabida en su expresión propia. Para compartir, en suma, una semejante aflicción (no afición). No estoy seguro, en absoluto, de las propiedades positivas de estos textos tan personales y ya les digo que a menudo me planteo callarme mis males (como cada quisque) y escribir “sobre lo que sucede”, que acaso es lo que ustedes preferirían que hiciera las más de las veces si no todas.  Pese a todo, les haré una última confidencia (por hoy…): ayer, y hoy, y anteayer y muchos días ya, me siento agotado, físicamente agotado. Incapaz de dar un paso más (en sentido estricto y en sentido figurado). ¡Todo se me hace tan cuesta arriba! ¡Me pesa tanto el cuerpo! ¡Y lo que bulle dentro de él! Es consecuencia de las pastillas que tomo. Sobre todo de eso. Pero las he de tomar. Sin ellas…no quiero ni pensarlo (ni recordarlo). Cansan. Y también producen, en conjunto,  un efecto “sedante” que embota los sentidos y los sentimientos manteniendo la suficiente lucidez intelectual como para no resultar inhabilitadoras. Ese efecto de embotamiento hace que no sufras (tanto) y te ofrece una mejor “calidad de vida”. Puede que engordes (de hecho engordas), que retengas líquidos, que te canses, que se te hinchen las manos o mil efectos secundarios más según cada cuerpo en el que actúan. Esas pastillas, todas juntas y cada una para lo suyo, dificultan la vivencia extremada por decirlo de algún modo: ni sufre mucho ni disfrutas mucho. Estás hecho un soso. Pero un soso vivo, que de eso se trata (a veces me pregunto si más de lo primero o de lo segundo).  Y este soso que ahora les escribe ha visto desaparecer de su vida cotidiana las grandes emociones y los grandes placeres. Ésas emociones y placeres que le ponían al límite de lo soportable y hacían peligrar su vida. No se crean que se trataba de sentimientos o sensaciones superiores a los de cualquiera de ustedes: se trataba, precisamente, de sentimientos y sensaciones que ustedes pueden seguir viviendo sin que les creen problemas irresolubles. ¡La vida misma, vamos! Aquellos que este ahora sosamente vivo no soportaba ya.  Esas maravillosas pastillas inhiben la líbido (¡ah, la líbido!), el deseo sexual, las ganas de hacer cosas, de reunirse, de comunicarse, de participar. No sé cómo decirlo pero ya se me entiende. Un esfuerzo más: te mantienen a media luz (¡Dios mío, parecerá que estoy lelo!), ¿a medio gas? ¡Si fuera medio ya sería mucho! Para que se enteren.  Este blog y otras cosas en las que uno se mete (como se metió siempre) son intentos de mantener la dignidad, la identidad. Sin ellas, ¿qué hago aquí? Pero si un día, Dios no lo quiera, me viese sin fuerzas para seguir manteniendo esa relación con el mundo en la que intentas comprenderlo y transformarlo (aunque sea en muy poco, en detalles, ¡yo qué sé!), si me viera en ésas…por lo pronto cerraría esa vía de comunicación.  Gracias, esta vez, a quien dejó escrito ese comentario sobre mi relato del día de mi cincuenta y tres cumpleaños, he sentido un poco más de fuerzas para seguir escribiendo, comunicando, aclarando cosas (¿es posible hacerlo?) en este blog. ¡Gracias, una vez más, anónim@ comentarista!     

ME ESTOY VOLVIENDO TONTO EN MEDIO DEL FOLLÓN DEL MUNDO

ME ESTOY VOLVIENDO TONTO EN MEDIO DEL FOLLÓN DEL MUNDO

 ¿Llueve ahora en Paris? En Sagasta 21 son las diez en punto y sereno.

Ahí fuera suenan los primeros cohetes de las fiestas: imagino que tiene que ver con la bajada de las peñas al Centro. A media tarde pasaron bajo mi ventana unas cuantas, celebrando con antelación lo bien que lo vamos a pasar todos en elas fiestas del Pilar. Charangas, botas de vino, cachirulos al cuello (nunca fue el cachirulo un pañuelo como el del cowboy), risas, chanzas y demás expresiones de un júbilo programado para hoy.

Más lejos suenan cañones, ametralladoras, siseos de balas y ese rasssssss de cuchillos que aún se usan en las guerras televisadas: todo se convierte en armas: las arenas, el agua, las piedras, los cascotes, las manos, las lenguas, lor rezos, las bendiciones, los saludos, las lágrimas.

Entre charanga y guerras, ahí al lado un tipo con pinta normal aporrea sin piedad a su novia o a su mujer o a sus hijos para que los vea. Si mata, puede que se suicide. Si amorata, puede que ni siquiera sea denunciado.

En las calles, a estas horas del comienzo de la noche (y a otras hora)  surgen camorras de jóvenes airados que prefieren desatar sus miedos y sus furias contra otros chicos, al azar casi siempre: ritos de sangre que los jueces tardarán en juzgar.

En unas oficinas que desconozco se suman las sumas nefandas, las plusvalías y las ganancias a costa de otros. De paso, unas chapuzas se blanquean con otras chapuzas más blancas todavía, blanquísimas. De exposición.

Hay un débil sonido que atraviesa paredes: alguien toca como aprendiz un piano. De repente, la melodiosa voz se calla.

Dicen que no hace frío y además el termómetro marca veinte grados: no está mal para estas fechas del año. Un regalo.

He pasado media tarde dormido y la otra media jugando a Ajedrez y perdiendo todas las partidas, haciendo tonterías increíbles, dando palos de ciego. ¿Me estoy volviendo tonto? He fregado la vajilla con esa pregunta en el agua del grifo. he escrito para el Heraldo mi columna más que nada por ver si ya estoy tonto de verdad, de remate.Con esta pregunta en la cabeza (es un decir) cenaré, miraré un rato lo que pongan en la tele y cerraré los ojos para dormir. Mañana me levantaré con la misma pregunta: ¿Me estoy volviendo tonto? Puede que en los sueños haya una respuesta. O en el espejo del lavabo. O, como dice la canción: "in the wind..."

Me preocupa, sí, volverme tonto en medio de un mundo de charangas, guerras, malos tratos, agresiones, chapuzas... Y  nunca hay que olvidar la lucha de clases, ¡eso nunca! ¿Y para qué sirve un tonto en la lucha de clases?

ENFRIAMIENTO: UN TOPICAZO DE ENFERMEDAD

ENFRIAMIENTO: UN TOPICAZO DE ENFERMEDAD

 Es posible que estas chicas también estén enfriadas. Pero no lo dirán. Missssssssssssssssss.

Me ha cogido un virus y estoy hecho un desastre (más desastre). Paso medio día en cama y otro medio esperando a meterme en la cama. Los frenadoles, etc. Cuando te pones malo de repente (a media noche te despiertas del susto de lo mal que estás y sabes que algo ha pasado) resulta como si te hubiesen pegado un tiro desde nadie sabe dónde. Como al Kenedy presidente: de pronto, ¡zas! Y todo cambia. Me refiero a la impresión que se tiene, no a la gravedad, que no soy tan hipocondríaco como todo el mundo piensa, sólo lo justo para no perecer víctima de cualquier mal de vaya usted a saber qué gravedad...

Cuando estás malo y te llama alguien, siempre te cuenta de otra persona, ¡o de sí mismo!, que está mala como tú, prácticamente de lo mismo. No falla. Si no te hubieses puesto malo no te hubieses enterado: media ciudad está como tú, medio en cama, con los frenadoles...

El dolor de cabeza no mata pero tampoco engorda. La sensación de abatimiento es exagerada pero no hay quien te la quite. De mocos y esas cosas no hablaré. Se te inflama la garganta de tal forma que sientes en ella como un puño, pero a la hora de comer el alimento sigue su camino: no se ha enterado de que la garganta está mal (y no seré yo quien se lo avise). Si tropiezas se revuelben cerebro y cerebelo, pero no hay vahídos ni desmayos. No te apetece ducharte, y eso sí es un síntoma evidente de tu mal. Te preguntan por la fiebre cuando ya llevas frenadoles en el cuerpo como para congelar cualquier décima. De modo que no tienes fiebre. Pero no se te ocurra dejar de tomar frenadoles, o lo que sea que te han dicho  que tomes. Duermes mal, pero eso es lo normal en estos casos.

La enfermedad, en realidad, no es más que un tópico detrás de otro. Un tópico que sienta mal.

INCIDENTE DESAGRADABLE EN UN CLUB DE AJEDREZ POR INTERNET. Y MÁS COSAS CURIOSAS...

INCIDENTE DESAGRADABLE EN UN CLUB DE AJEDREZ POR INTERNET. Y MÁS COSAS CURIOSAS...

Una cosa es discurrir sobre una posición y otra ... 

INCIDENTE DESAGRADABLE EN UN CLUB DE AJEDREZ POR INTERNET UN JUGADOR ME MALTRATA VERBALMENTE Y LO DENUNCIO 

Al finalizar una partida muy reñida en la que el contrincante me ganó en el último segundo (de los cinco minutos acordados), ese señor (porque no era señora, seguro), se dirigió a mí por medio del chat que muchos de esos clubes proporcionan a los jugadores, sean invitados o miembros del Club.  

Después de la partida hay contrincantes que quieren conectar personalmente: casi nunca me niego a esa charla; así me entero, por ejemplo,  de que nadie sabe nada de la Expo del 2008, ni de Zaragoza y de que muchas personas no saben del mundo no saben dónde está “Spain”. Curiosamente, a algunos les suena Barcelona. Y menos (¡!), Madrid. Hablo de las conversaciones que he tenido desde el verano con gente de diversos países con los que he tratado clubes en diversos clubes (de Ajedrez, de Go, de Ajedrez chino…: ¡hay cientos de miles de personas conectadas a esos clubes, que han nacido en los últimos diez años).  

 Este contrincante en cuestión se ufanó de su victoria del elegante siguiente modo: “hohoho”. Eso no es lo usual. Lo usual es dar las gracias por la partida, desear buen juego…   

A este del “hohoho” le seguí la corriente, pero pronto dijo una expresión en inglés que no conocía (las conversaciones suelen ser en inglés). Le pregunté por esa expresión. Y entonces me contestó: 

-          Se habla en inglés, estúpido. Le contesté que lo de estúpido sobraba. Y le pedí que me pidiera excusas. Entonces escribió:

 -          “tuyo mama es miyo” Cuyo sentido tuve la sensación de que no era muy favorable a mi madre.  Volví a pedirle que se excusara y le avisé que en caso contrario le denunciaría ante la dirección del club (en algunos hay forma de hacer denuncias de un trato grosero, de un maltrato verbal, de un mal comportamiento en el tablero, etc.).  Entonces el tipo escribió: 

 -          sshhh Y desapareció de la pantalla. 

Me pareció oportuno hacer la denuncia de su feo proceder. Busqué cómo encontrar una persona que atendiera mi caso. Pedí que fuera hispanohablante para entendernos mejor. Resultó haberlo, y además amabilísimo. 

 Lo siguiente es una transcripción de nuestra conversación, sólo con algunos cambios para no dañar la imagen de ese club concreto. Pienso que se trata de un problema general en los clubes de Internet.

 Transcribo, pues, la conversación con la persona del club que me atendió. La llamaré XX y a mí me pondré JD. (Ya digo que he quitado algunas pocas cosas que pudieran dar pistas sobre el club en cuestión No hay forma de que salga en esta página cada intervención en una línea, como un diálogo de novela. Tras intentarlo dos veces lo presesnto así. Creo que pese a todo se puede seguir la conversación).  

JD: le he pedido excusas...JD: que aún podía excusarseJD: y ha puesto "tuyo mamá es miyo"...JD: Había ganado él por poco, ha escrito hahaha y yo le he seguido... luego él ha ido a más...XX: ok okJD: me ha llamando estúpido "se habla inglés, estúpido"JD: qué es "gotcha"?XX: te pilléJD: Se lo he preguntado en inglésJD: No le entendíaJD: entonces ha escrito lo de estúpido y lo de la mamaJD: No te voy a dar más la lata. Si me dicen algo ya te contaré. Si quieres.JD: tendrás otras cosas que hacerJD: A mí esta noche se me han quitado las ganas de seguir jugandoJD: Eso es lo malo. Se siente uno muy mal, ¿sabes?XX: lo se, lo sientoJD: esto sale en la pantalla pral: You can stop further messages from xxx by issuing: +censor xxxx: XXok, significa que han recibido tu quejaJD: ¿Qué tengo que hacer? ¿dejarlo ya y esperar?XX: siXX: ya has hecho todo lo que debiasJD: pues eso haré. Voy a irme y a tranquilizarmeJD: otro día tendré ganas...XX: okJD: Puede que te parezca exagerado...XX: noJD: Gracias. Amigo, me voy, gracias otra vez y adiósXX: :) 

EN LA PANTALLA PRINCIPAL, DONDE HE PUESTO MI DENUNCIA, SALE ESTO: Your complaint about XXX has been noted.  See XXX for other suggestions on minimizing verbal abuse.You can stop further messages from XXX by issuing:  +censor xxx  

QUÉ HISTORIETA. ¿LA COMENTARÉ EN MI BLOG? Al recibir ese mensaje (ya estaba en otra cosa), busqué de nuevo a mi Amigo XX: lo sucedido me parecía interesante para contarlo en este blog y quería que supiera mi intención de hacerlo.  Entonces me sucedieron más cosas curiosas: 

XX: dimeJD: hago un blog hace tiemo. Soy escritor. Es una bobada que comente esto? no quisiera hacer daño al club...XX: si el contenido no rompe las reglas de comportamiento puedes comentarlo en el canal hispanoxx: el xxxxxXX: pon tell xxxxxxxJD: las reglas del comportamiento...XX: si, nuestro 'help atmosphere'JD: Me parece que siempre hay que hacer saber a la gente estas cosas, es la única defensaJD: En mi blog http://ulises.blogia.com  he comentado varias veces esto de los clubes de Ajedrez en Internet, animando a verlosXX: ya has hecho la queja, ahora esperemos a que la administración le advierta o sancione

Y ENTONCES SALE LA CHICA DESNUDA DE MI BLOG...

XX: en esa página aparece una chica desnudaJD: Te voy a hacer caso: lo dejo estar ahora. Pero me reservo el derecho a divulgarloXX: no deberias anunciarlo aquiJD: ¡vaya cosa!JD: explícame esoXX: pues que en XXXXXX no se puede hacer propaganda de páginas en las que aparecen mujeres desnudas, ya sabes, por los niños etc...JD: no se trata de hacer propaganda de nada, sino de escribir en mi blogJD: y no insulto a nadie personalmente haciendo una broma en mi blog (fíjate en el pie de foto) a un amigo que publica un libroXX: sea como sea, mejor que no promociones esa página en XXXXXXXXJD: La chica está desnuda pero no en actitud groseraXX: no importaXX: está desnudaJD: ¡también yo puedo estar desnudo ahora mismo! es broma...JD: Todo esto me parece un material interesante para mi blogXX: okJD : porque no sé si se sabe en España, este tipo de censurasJD: ¿están en el ambiente?JD: Lo contaré. Una pregunta: ¿pueden hacerse miembros o ser invitados y jugar en ICC niños y niñas?JD: ¿de cuántos años?JD: Creía que aquí sólo entraban personas adultasXX: si, cualquiera puede ser socio, para estudiantes hay un descuentoJD: entonces sus padres tendrán que saber que están aquí...XX: supongo que siJD: me importa especialmenteJD: no me parece muy sensato que una criatura menor de edad entre en un club de este tipo si alguien le puede tratar como a mí esta nocheJD: El mal ya está hecho cuando se denunciaXX: se pueden bloquear los tells 

Leer esto también me interesó. ¡La dirección de ese club puede bloquear las comunicaciones entre jugadores si lo considera oportuno! No sé si avisándolo o no. Mi Amigo no parecía ya interesado en explicarme muchas más cosas… 

JD: ¿cuándo?JD: Todo esto es muy interesante. La verdad es que no me imaginaba verme hablando contigo (ni con nadie) de cosas así. Lo sientoXX: no problemoJD: me gustaría conocer las normas del Club, incluso la letra pequeñaXX: XXpon: xxxxxJD: Gracias. Esto de Internet es nuevo y genera problemas interesantesJD: Comprende que pretendo tomármelo como un asunto no tan personal, general: qué sucede cuando...JD: El mal momento ha pasado. Se trata de reflexionar.JD: ¿Se pueden hacer llegar ideas a la "dirección" del ICC. Sobre esto y sobre otras cosasXX: si, puedes dejar mensaje a xxxxxJD: Bueno, que te estoy dando mucha lata, amigo. otro día más. Voy a ver lo de xxxx XX: vale :)JD: Adiós de nuevo y otra vez muchas gracias, amigo paciente!XX: gracias a ti :) 

Un poco mosqueado ya, me planteo seguir mi “investigación” por mi cuenta. ¿Cómo responderán los hispanohablantes a la noticia de este maltrato verbal de uno que se permite decir “se habla en inglés, estúpido”? HE ENTRADO EN EL CHAT “SPANISH” Y…

JD: Hola, amigos. Perdonad que os interrumpa1: olas JD: un jugador me ha insultado después de la partida2: ?JD: se llama XXXXXXXXJD: me ha llamado estúpidoJD: me ha dicho que aquí se habla inglés3: ummmmmm jajaja si te lo ha dicho en ingles tu ni caso, no lo sabes :-pJD: me ha dicho "tuyo mama es miyo"2: todo es para decir estupido ?4: la foto mas guapa la de zlata4: son compliaos los ingleses joerJD: "Estúpido" lo ha dicho en españolJD: lo de la mama... también3: ups2: a lo mejor es un vocablo ingles y significa otra cosaJD: le pedido que se excusara3:  la planta ta wapa siJD: como no lo ha hecho, he hablado con XXJD: que me ha sugerido que lo denunciara5: la planta tb6: hola XXXJD: Puede pareceros poca cosa5: ese XX3: pues hazlo amigoJD: pero no creo que se deba permitir hablar así con nadie2: denuncialo y usa el chat para otra cosa7: que has dicho XXX la mejor planta XXX?3: si XXX jajaj7: ;-)JD: ya lo he denunciado y me ha parecido oportuno comunicarlo en este chat "spanish"5:  la buganvilia mas hermosa de la bahia3: cuando tu viniste carles no tenia flor aun6: pues no la huviera recordadoJD: No os voy a dar más la lata.3: jajja que va aun no pero poco a poco si se esta poniendo bonita bonitaJD: Buenas noches, amigos.6: creo que esta bien podado todo3: adeu JD, no te lo tomes tan mal hombre8: bueno ya volvi3: gracias XXXX el jardinero cobra pa eso xxx3: reeeeee XXXX8: tambien esta la hermana 8: mari pino5: ahhh le pagas o pegas ya que eso de cobrar ummmm

UNOS SEGUNDOS DESPUÉS, EN CHAT PERSONAL, RECIBO:9: cállate ya y no seas pesado

A lo que no contesto nada. Dejo abierto ese Chat por si éste nuevo comunicante tiene a bien decirme otra lindeza.  Lo cual no sucede. A lo mejor esperaba que le contestase para iniciar una bonita conversación… 

 En la cena, les cuento a Ana y a Celia lo sucedido. Ana se entristece. Celia, compasiva,  intenta consolarme diciéndome que esas cosas suceden en todos los chats, que siempre hay gente así, que no le dé más vueltas. Cuenta anécdotas de los chats a los que acude…   Le digo que la diferencia con los chats de sólo chatear es que en este caso se trata de un club para jugar al Ajedrez (no para chatear), y que en un sitio así uno espera comportamientos más educados y dignos.  Saquen ustedes mism@s sus propias conclusiones.  

 

1953. MURIERON CUANDO NACÍ YO. STALIN

1953. MURIERON CUANDO NACÍ YO. STALIN

 Stalin, un poco achatado por los polos.

STALIN

(1878 - 1953)

Para hacerse una somera idea sobre el individuo,

pueden pinchar en esta dirección:

 http://es.wikipedia.org/wiki/I%C3%B3sif_Stalin

Por dibujar su retrato a su aire

reprendieron a Picasso.

De eso fue de lo primero que me enteré.

Luego leí su librito sobre nacionalismo

y comunismo,

y al contrario que unos cuantos millones

de lectores,

no salí de dudas:

había demasiadas frases aseverativas

 porque sí.

Para entonces ya me había llegado

(en francés)

el informe secretode Kruchev

sobre sus crímenes más horribles.

Aquel hombre,

del que Lenin tenía  tan mala opinión.

Todo eso eran historiasde otras épocas.

En nada dependía mi vida de aquel tan adorado,

temido y odiado

señor Stalin.

No era mi tovarich

y mucho menoscamarada mío.

Era como Franco, pero muchísimo peor.

A mis veinte años

 esa fue mi personal conclusión.

Lucharía contra los dos.

LAS ÁRBOLAS DEL PARQUE GRANDE ME VUELVEN A VISITAR

LAS ÁRBOLAS DEL PARQUE GRANDE ME VUELVEN A VISITAR

De nuevo estaban ahí, en grupo, ante mis ojos. Entendí que me pedían que les hiciera una foto. Acaso se ha corrido la voz entre las árbolas del Parque Grande:

- Hay un tío que nos hace fotos.

Acaso han discutido sobre la oportunidad de mis fotos. Necesarias no son.

Ellas, sin que me dé cuenta, llegan hasta mí. Se muestran: orgullosas, bellas, imponentes.

Es posible que yo me equivoque haciéndoles fotos, que sea otra cosa la que están esperando de mí.

Si es así, sabrán encontrar la forma de decírmelo.

Por ahora se acercan, se quedan extáticas ante el objetivo de mi cámara de fotos.

Se dejan mirar, observar, fotografiar.

No he intentado tocarlas, acariciar sus cuerpos.

No creo que sean caricias  lo que quieren de mí.

Se las ve tan autosuficientes, tan en sí mismas, tan ensimismadas.

Ayer vinieron otra vez junto a mí.

NUEVA SERIE: 1953. MURIERON CUANDO NACÍ YO

NUEVA SERIE: 1953. MURIERON CUANDO NACÍ YO

Pinchen, si quieren en esta dirección: encontrarán noticia de una maravillosa mujer, de una gradísima artista:

http://www.cantabile-subito.de/Contraltos/Ferrier__Kathleen/hauptteil_ferrier__kathleen.html

 KATHLEEN FERRIER (1912-1953)

Reinventó la canción.

El cáncer se la llevó.

Aún no se ha extinguido su voz.

EL PERRO DE ROMA NO ERA EL PAPA, SINO SU ADJUNTO EL INEFABLE SEÑOR ASNAR

EL PERRO DE ROMA NO ERA EL PAPA, SINO SU ADJUNTO EL INEFABLE SEÑOR ASNAR

 Ya prepara su pronta toma de posesión del cargo nuestro inefable señor Asnar 

El llamado “perro de Roma” resultó no ser el mismísimo Papa de idem, sino su adjunto para la paz entre los pueblos , el español de origen arábigocurdo, señor Asnar, que anteriormente ostentó el cargo de presidente del Gobierno español. Hay cantidad de documentos que así lo atestiguan, entre otros, grabaciones y fotografías como la que hoy publicamos en este blog por cesión benemérita y desinteresada de la página www.MundoCruel.com, que ya en su día dio primicias de las noticias relacionadicias con el citadicio señoricio Asnaricio. 

La historia comenzó cuando el citado  fue nombrado adjunto del Papa. Fuentes del Vaticano se apresuraron a difundir, sin hacerse reconocibles, sino como vox populi (que es como se difunden generalmente las opiniones del Vaticano cuando no quiere ser reconocido como difusor de ellas), se apresuraron, decimos, a difundir que “Teníamos un problema. Ahora tenemos dos”, parafraseando una bonita frase de Aznar que dijo cuando teníamos un problema y él enseguida lo solucionó. 

El segundo problema del Vaticano, pues, resulta ser el perro de Roma al que se refieren miles de musulmanes no bien informados sobre las identidades papales y adjuntopapales que hay en el Vaticano y, en general, en el mundo, que son muchas para despistar. La evidencia fotográfica, que ya se tenía, ha dado paso a la certeza intelectual: las últimas declaraciones del señor Asnar, refiriéndose a los árabes enfurruñados por una tergiversación de las cultas palabras en griego y en alemán del Papa (al final todo se sabe, y si no basta para saberlo con leer a don Guillermo Fatás en el Heraldo): “A mí tampoco me han pedido excusas los árabes por haber invadido España y haberse quedado siete siglos aquí”.  

Hay que comprender, dicen algunos exegetas aznarianos, que tan sorprendentes palabras no resultan tan sorprendentes cuando se escuchan directamente de sus labios. Es un hecho que el adjunto del Papa dice muchas chorradas sin que lo parezcan y al revés. En el vaticano tenemos siglos de experiencia sobre este género de problemas genéricos y estamos preparados para casi todo.  

Pero otras fuentes cercanas hablan de un verdadero pesar en el alma del Papa y de otros de sus allegados. Sobre todo porque se da el caso de que con motivo de la festividad de la Virgen del Pilar, día de la Hispanidad, de este año, le toca al señor Asnar hacer de Papa durante un año, como es costumbre inveterada y rara. 

 Los rotativos musulmanes de medio mundo coinciden en que conocida la identidad del perro de Roma, no se acabó la rabia. Y llaman a insultar gravemente ahora al señor Asnar. “Nuestra guerra es una guerra de insultos y nos pensaremos si pasamos a una guerra de almohadones”, declara cejijunto el imán del sultanato libre de Sultalá ab el Krikri, localidad gerundense repoblada con musulmanes recién cosechados en los campos de nuestra comarca de Cariñena (con quienes se han repoblado últimamente varias provincias españolas a la chita callando y, o como ellos dicen en su peculiar y poética lengua, bajo invisible  chilaba.  

Seguiremos informando, fieles a nuestro compromiso adquirido con una leencia que nos exige más y más cada día y acabará tomándose el todo por la parte y la sartén blogística por el mango. ¡Y el hornillo está ya que arde!  

OTRA FOTO DEL CHE JUGANDO AL AJEDREZ

OTRA FOTO DEL CHE JUGANDO AL AJEDREZ

De vez en cuando encuentro por ahí otra foto del Che jugando al Ajedrez y me gusta verla. Por eso la pongo aquí, por si a ustedes también les gusta la imagen de aquel hombre corajudo meditando un movimiento de peón, de alfíl, de dama...

La verdad es que su partida en el tablero de Bolivia comenzó con una apertura en falso y siguió con movimientos un tanto desesperados, propios de quien se somete a la iniciativa del contrario. El contrario tenía soplándole a la oreja las jugadas a todo el personal de la CIA y algo más, aparte de los recursos empleados a fondo (al fin y al cabo no perdido) en la "lucha contra la insurgencia", que decían.

Paco Ibáñez cantaba "soldadito de Bolivia, soldadito boliviano, el yanqui te da las armas para matar a tu hermano..." cuando ya el Che había quedado muy quieto en aquella foto capaz de nublar los cielos del mundo.

La partida guerrillera en Bolivia (si leen los diarios del Che, ahí puede verse al detalle) fue una sucesión de fallos de cálculo que no podían sino llevar a la derrota. Y a la muerte. Porque el Che no estaba precisamente jugando al Ajedrez en la selva boliviana. Perdió. Murió. Muchas cosas cambiaron desde entonces.

En esta foto el Che mantiene la atención como un aficionado que se esmera en concentrarse: ¿cuál era el recorrrido de sus ojos por el tablero? Los estudios actuales sobre inteligencia han experimentado en esa cuestión: los ojos de los grandes maestros del ajedrez miran de una forma muy concreta el tablero: reconocen posiciones en él.

Otro día les hablo de cómo es eso de reconocer posiciones en el tablero y en la vida. No hay victoria posible si no se reconoce claramente una posición concreta y su secreto interior, la dinámica que generará el movimiento decisivo.

Miro al Che mirando ese tablero y no puedo dejar de pensar que al Che no le gustaba demasiado estudiar Ajedrez. Hay algo en su postura que lo delata. Puede que me equivoque, pero tengo la impresión de que se sentía obligado (incluso políticamente obligado) a saber Ajedrez, a jugara Ajedrez.

Su última partida la perdió.

Pero quedará para siempre la atracción del estudio de miles de seres de cada detalle del tablero aquel de la selva boliviana. Como una de las mejores partidas de la historia, una de ésas en las que se inspiran generaciones tras generaciones.

LA FOTO NO QUIERE SALIR. PERDONEN LA DECEPCIÓN. VEREMOS A QUÉ SE DEBE. EN SU DEFECTO COLOCO ESTA OTRA QUE YA SALIÓ HACE ALGÚN TIEMPO.

NUEVAS CONFESIONES DE UN DEPRESIVO EN UN MAL RATO

NUEVAS CONFESIONES DE UN DEPRESIVO EN UN MAL RATO

Ayer les contaba mis intenciones de escribir la novela en la que Vicente Cazcarra sería protagonista. Pero míren: por la noche tuve que tomar dos pastillas para dormir: los recuerdos de la vida y de la muerte de Vicente habían ensombrecido mis pensamientos. ¡Esto es lo que hay!

Lo que quiero que me comprendan es que hay tareas que uno sabe que quiere y/o debe realizar (por ejemplo, un tipo de escritura literaria acplicada a una historia concreta) y que incluso sabe cómo tendría que manejar los instrumentos adecuados para realizarla. ¡Pero el ánimo no le acompaña! ¡El ánimo!

¿En qué consiste el ánimo? Imagino que en las reacciones quiímicas de un montón de substancias que corren por nuestro cuerpo...y en alguna cosa más que no sé qué es. La psiquiatría estudia más o menos eso (espero). En mi caso es la llamada "depresión" la que me tiene agobiado ante los mismos retos que yo mismo me pongo y quisiera afrontar. Por lo pronto, no he aprendido a no ponerme esos retos (o retos, sencillamente). Y sobre todo, el cuerpo (¿¡el cuerpo!?) no me sigue ni me apoya: se mantiene con la tensión baja, necesita seis pastillas tres veces al día para mantenerse razonablemente a gusto, no soporta demasiadas cosas, personas, situaciones, perspectivas...

Ese cuerpo que soy yo menos (o más) no sé cuántas químicas internas, ese cuerpo que antes obedecía o seguía o animaba mis búsquedas, mis atrevimientos, mis días tras días en alguna dirección, ese cuerpo al que creía compenetrado conmigo de tal forma que fuéramos uno y el mismo mi cuerpo y yo...ese cuerpo ahora (un ahora de años) se ha ido con su música a otra parte y me ha dejado en la estacada.

De ahí mi cansancio, mi agotamiento, mis deseos de descansar finalmente, de acabar, de desaparecer del mapa. ¿Qué es vivir cuando no vives tú mismo? ¿Y para qué?

Sólo entiendo un para qué: vivo para Ana, para Celia, para ustedes, para tal o cual que encuentre algo en mí que le sirva. ¡Desearía ser desguazado! ¡Aprovechen todas las piezas posibles de este que soy yo, y dejen lo inútil enterrado en cualquier sitio! Como en el vientre de muchas papeleras, me pongo el cartel de "Úsame" y espero, cada vez con menos paciencia, que quienes pasan por mi vida vayan cogiendo un trozo y entre todos me desguacen. Así descansaría sin dejar de ser útil a alguien.

Ya ven. Sólo unas horas pensando en Vicente Cazcarra y ya ven cómo me he puesto. ¡Pues no es el único asunto que me pone así! ¿Se enteran?

Perdonen las molestias, perdonen la indecencia, la desnudez. Sólo puedo aducir en mi defensa que la necesito.

Les prometo que más pronto que tarde volveré a escribirles sobre asuntos de interés más o menos general. Hoy el viernes se me va a ir por un agujero...

UNA TARDE TRANQUILA. PLANES LITERARIOS: MEDIR LAS FUERZAS

UNA TARDE TRANQUILA. PLANES LITERARIOS: MEDIR LAS FUERZAS

La vida de Vicente Cazcarra (en la foto, con Floreal Torguet, en una asamblea con universitarios del PCE, 1975) exige un compromiso literario muy fuerte. ¿Estoy en condiciones de asumirlo ahora?

 

La noticia de la publicación de mi relato “Tierra de nadie” en la editorial Xordica parece que vuela. Ayer Fernando Sanmartín me dijo que se lo habían dicho… Me alegré de que se alegrara: es hombre delicado y escritor exquisito. Conmigo siempre ha sido amable y creo que nos apreciamos mutuamente.  Lo que más me importa es que en mí también ha tenido cierto efecto esa noticia. No tanto para inducirme a releer o corregir ese texto (tiempo habrá en un año) cuanto animarme a retomar el intento de la novela “El héroe agotado”, de la que escribí una versión no muy convincente.  “El héroe agotado” tendría que ser la tercera parte de mi tetralogía “Regalo a los amigos”, ésta dedicada a la política como la primera lo estuvo a la infancia y la segunda al amor y al sexo. En aquel plan de trabajo que hace años elaboré, a esta tercera parte le corresponde un tono más angustioso que a la segunda.  Mi idea es entrecruzar la búsqueda de la verdad biográfica del protagonista, Víctor (que representa a Vicente Cazcarra en la ficción) con la búsqueda de la verdad sobre la corrupción económica en el Partido Comunista: ambos, Vicente y el partido son el “héroe agotado” del siglo XX, y pueden simbolizar a las personas y a las organizaciones cuya historia está marcada, dramáticamente, por la imposibilidad de desarrollarse cabalmente a causa del conflicto entre verdad y poder, ideales e intereses creados.  Mi problema no es el del fondo del asunto (¿o sí lo es?) sino el de la forma de contarlo en una novela. La apuesta de “Regalo a los amigos” fue muy fuerte y en estos días no soy el más capacitado para mantener la tensión que ese reto requiere. Me asusta, sinceramente, asumir esa escritura. ¿Puedo esperar a estar más recuperado? ¿Me mantengo en forma escribiendo breves relatos como vengo haciendo desde hace casi tres años? ¿Me meto de cabeza en el asunto y que pase lo que tenga que pasar? Insisto en que para mí el problema es esencialmente un problema literario vinculado a  mi forma de concebir la escritura y a mi situación anímica y física actual. Todo se agrava. Y sé que necesito muchas fuerzas para escribir la novela que tengo en la cabeza.  Porque la tengo en la cabeza.  La redacción que hice, urgido por las ganas de verla ya escrita, fallaba por la base: no correspondía a mis planteamientos sobre la escritura. Era la novela que otro escritor acaso pudiera dar por suya. En eso tuvo mucha razón Mainer al hacérmelo ver. (Por eso le quiero y le estimo, por eso le entrego lo que escribo, por eso tengo en cuenta su opinión). Así que ando de nuevo hilando en la cabeza esa novela que deseo ver escrita como yo mismo la quiero escribir. ¿Tendré fuerzas?  Los problemas extraliterarios de esa novela comienzan donde comienza su difusión y su lectura: las reacciones entre quienes se sientan aludidos, para bien o para mal. También ante eso he de acumular muchas fuerzas. Sé por experiencia propia lo que es soportar la presión de quienes detestan sentirse transformados en personajes vistos con los ojos de un autor… ¿Lo soportaría en estas circunstancias? Me temo que no. Pero… La vida de Vicente Cazcarra merece, por muchas razones, una buena escritura. Me dicen algunos amigos (como Eloy Fernández) que tengo que escribir una “verdadera biografía”, no  una novela… Pero eso sería otro cantar, otro empeño. Y requiere otros instrumentos… que no me apetece en absoluto utilizar, o utilizar más allá de un uso escorado hacia el lado de lo literario más que hacia el lado de lo histórico.  Por lo demás, ando ahora preparando unas charlas que me han solicitado. Yo les quiero dar (en mi interior) el sentido de llamar a la reflexión sobre la vivencia de la naturaleza en la ciudad. El asunto es el de la integración naturaleza-ciudad en el siglo XXI: qué está sucediendo y qué propuestas hay al respecto.  Pido ayudas varias y encuentro quien me las da: documentación, datos, opiniones, bibliografía, etc. En eso tengo suerte: siempre conozco a alguien que es sabio en aquello que deseo estudiar. ¡Y me atienden cuando les pregunto! Es lo mejor que te puede pasar. (No he hecho otra cosa desde mis quince años: buscar a quienes saben de algo para preguntarles). Pero esta tarde me he dado un rato largo de “fiesta”: ni ordenador ni bolígrafo ni nada: sólo leer tranquilamente sobre Shostakovich y sobre Céline. Mañana tendré que poner mis cinco sentidos en la última corrección del texto y del plano de la Guía del Jardín Botánico, así que tendré que estar fresco y descansado. Espero que al corrector de Prames no se le hayan escapado muchas erratas: son mis ojos los que ya se marean en el mismo texto, no los suyos, nuevos ante las letras, las palabras, la puntuación, las cifras, los nombres propios y todos los etcéteras en los que uno puede dejar pasar un error por agotamiento visual.  Me he sentido íntimo y recogido durante esta tarde, y no me importa mostrarme así ante ustedes. Como he repetido más de una vez, si uno no escribe en su blog exactamente lo que le da la gana en cada momento, ¿para qué escribe  un blog?  

EL PAPA DE ROMA TIENE UNA BUENÍSIMA IDEA MIENTRAS FUMA UN HABANO A LA HORA DE LA SIESTA

EL PAPA DE ROMA TIENE UNA BUENÍSIMA IDEA MIENTRAS FUMA UN HABANO A LA HORA DE LA SIESTA

 El piccolo secretario español intentaba mantener al papa lo más cómodo y feliz posible...

Aquella tarde tan púrpura como las púrpuras episcopales, tan blanca como las galas papales, atravesaba lentamente sus salones con el susurro antiguo de las voces del tiempo de los grandes mandatarios. Era una voz como una serpiente, y el papa era una Eva bien vestida. Le faltaba su Adán.

Entre vapores de cognac y el humo azul de un buen habano, el papa entresoñaba, con la papada fija contra el pecho, un nuevo sueño para su papado.  

Andaba el papa (es un decir) haciendo el Opus somnoliento del día, y ya la sierpe dejaba caer de sus infames fauces bien dentadas la palabra maldita. Y le decía: “Cruzada, Cruzada, Cruzada…”.

El gesto del papa era un revuelto de papales horrores y felices papales: de su lucha interior salía un humo espeso negro que vencía la belleza del humo del Cohiba cubano. Y entre las púrpuras vespertinas surgió un destello que despertó al anciano.

Humedeció el culete del habano y aspiró lentamente su perfumado don: salieron aros entre sus ajados labios y en sus ojos centelleó el comienzo de un incendio que bien podía devastar Europa, América, Africa, Asia, Oceanía y hasta el quinto regimiento con Galán y con Modesto. 

 Un ademán del alemán bastó para que por la puerta más cercana se acercase hasta él un ser bajito, con bigotito y voz de pito: se trataba, evidentemente, de un secretario español. Asnar, su secretario para los asuntos más secretos, dobló la espalda mientras besaba sin darse cuenta la vitola del puro en vez del anillo papal.

Le sorprendió el calor del dedo del anciano. Elevó su mirada y comprendió su error.

 -          ¡Ángelamaría!, brotaron de sus labios los admirativos sones de su automática jaculatoria mariana.

El papa todavía tenía en sus ojos la visión de la sierpe y con los párpados aún entrecerrados creyó estar viendo la mismísima figura del Adán. 

 -          ¡Korpo di Bacco!, exclamó ni en italiano ni en tudesco ni en latín. La babel hacía sus estragos…-      

    - Santidad…

-          Sekrretarrio…

-          -Santidad…-         

- Sekrretarrio…-        

  - San..

-          ¡In nome de la tua mala madre, Asnar!, ¡Perrmíttttemmme parlare!-         

 - Santidad…

-          ¡Akabarrás kon patientia papal, espagnolo di merda!

-          Santidad…

-          ¡Basta! ¡¡Basta! ¡Il Papa ha tenuto una idea , una granndísssima idea! ¡Y es precisssso annnnnunnnnciarrtrrlaaaa in-me-dia- ta-men-te! ¡Agtung!

-          ¿¿¿Agtung, Santidad…??, se atrevió a preguntar el secretario, al escuchar mal escrita una palabra en alemán. La letra gótica era su especialidad y escrito así…

-          ¡El papa dice agtung como le pasa under kojonen! ¡Estoy muy harrrrto de tanta ortografía!

-          Santidad…

-          ¡Mi idea transformará el mundo, el demonio y la carne! ¡¡No dejará títerrre kon cabeza!!

-          Santidad…

-          ¡Voliamo una Kruzatta!!! ¡¡Una grande y sangrienta Kruzatta!! ¡Il mundo será tocado por la mano de este pontífice providencial y doctorado!! ¡¡Se tendrá que traggarrre hasta las más pequeñas notas al pie de mis pággginas!!

-          ¡Santidad!

-          ¡¡Uber alles, uber alles in der welt!! ¡¡Alorrra sí que se van a enterrrarrre…!! ¡Porca miseria!! 

El picolo secretario no cabía en sí de la emoción del momento. Tubo que renunciar al bazo y a unos metros de intestino delgado.  (Continuará…)       

"¿PARA QUÉ QUIERO SER PAPA -SE PREGUNTABA- SI NO PUEDO DECIR LO QUE ME DÉ LA GANA?"

"¿PARA QUÉ QUIERO SER PAPA -SE PREGUNTABA- SI NO PUEDO DECIR LO QUE ME DÉ LA GANA?"

 Benedicto Malcontato hacía equilibrios en la cuerda tensa de su Salón "under Kojonen". Sólo esos raticos le hacían sentirse contento y ufano bajo el disfraz pesadísimo de Papa. ¿Y quién se lo podría reprochar al hombre?

Aún está sorprendido de lo que ve y escucha. No sale de su asombro. Su asombro es tan grande que caben en él su Vaticano y varias villas italianas más, aparte de muchísimos lugares, todos ellos santísimos, en los que vivir opulenta, lenta y apusenta mente. Así que, en resalidad, ¿para qué salir de su asombreo? Y no salía. Para sus mientes, el Papa Benedicto más rápidamente maledicto de la historia de los papas maledictos, contaba penosamente hasta XVI (saltándose siempre el XIII, arraigada costumbre  vaticana) y volvía a hacerse la misma pregunta: ¿Para qué XXXX quiero ser Papa si no puedo decir todo lo que me pase por los XXXXXXX? (el Papa lo decía en su alemán vernáculo: "under den kojonen", porque aunque pensaba en catalán cuando los del Opus se lo exigían, generalmente lo hacía en alemán).

Y así tuvo la Idea. Así como el bonachón de Juan XXIII tuvo la idea de un Concilio mientras se afeitaba, este Benedicto tuvo su Idea mientras hacía pis: Dedicaría un salón del Vaticano a sus charlas más íntimas y personales, que daría sin público y sin micros, sin macrosallera ni power point. Y lo llamaría "El salón under meinen kojonen". Un día de esos lo inauguraría con una ceremonia de bendición papal más grande que la hostia y rociaría todos aquellos libros refulgentes con no menos refulgente agua bendita y lo ahumaría todo con los humos y vapores de  incensarios más grandes que aquellos famoso de Santiago de la España sarracena, belicosa, soleada e imprevisible.

Cuando tuvo la idea la visualizó: en eso no era distinto ni superior al resto de los humanos. (En lo de hacer pis, sí; pero no será aquí ni ahora cuando revelemos el secreto mejor guardado del papa bededicto malcontado. Visualizó el sa´lón y no pudo por menos que visualizar Kojonen, bien grande, como una nueva enseña en la bandera vaticana y en general en la inmensa bandera de la cristiandad vaticanista. Y entonces derrapó.

Las curvas del Vaticano son insondables y algunas inevitablemente derrapadoras. ¡Había dicho cosas muy suyas fuera de los límites del salón de sus confesiones y de sus peroraciones y de sus elevaciones y de sus iluminaciones y de sus vacaciones! ¡Había hablado en público esta vez! ¡Y además en tedesco mismísimo, su lengua más lenguaraz, su espíritu nacionalsocialista juvenil hecho lengua en letras góticas de nuevo! ¡Y estalló la tragedia! ¡Y las protestas! ¡Y las bombas y los fuegos y los tiros y los troyanos!

El papa, ya lo dijimos, no salía de su asombro. Le llamaban cada mañana sus criados y oía sus ruegos:¡Por favor, santidad, dé la cara de una vez! A lo que no se permitía responder por aquello del pundonor. ¡Un XVI no da ni la cara ni el canto de un duro! ¡Un XVI no contesta las palabras osadas de cien mil hijos de san Luis ni de sus malditas madres!

Y en su soledad seguía el benedicto, mientras allí fuera, en ese mundo redondo de los privados de fe, los gritos, los tiros, las bombas, etc., de multitudes enfebrecidas de odio al Papa de Roma, lo arrasaban todo al grito de :¡Para que te acuerdes, toma, de parte de Mahoma!

Poco a poco se cernían las oscuridades nocturnas sobre los salones del Vaticano. En el salón  "Under den Kojonen" las siluetas se hacían fantasmales. Benedicto soñaba con sus sueños de toda la vida.

(Continuará...)

CONFESIONES DE UN ESCRITOR EN CRISIS.

CONFESIONES DE UN ESCRITOR EN CRISIS.

 Escribir, escribo con la mano derecha. Pero aprendí que para publicar hay que tener mucha mano izquierda. Como pueden ver, no tengo mucha. 

Leo intentando descubrir cómo quiero escribir en adelante mi literatura. Leo textos literarios, ensayos sobre literatura, pero también sobre música y sobre pintura… 

Yo tenía un plan de escritura que abarcaba más o menos doce años de mi vida, con un planteamiento global en el que tenían sentido cada una de las obras que iría escribiendo. Era un plan que nació con la tetralogía “Regalo a mis amigos” y que fue creciendo poco a poco durante algunos años: poesía, novela y cuentos cortos constituían una unidad en la diversidad, a la que se añadía la esfera propia de los artículos de prensa, esas intervenciones fijadas a un momento y a un asunto concreto. 

 Pero todo ese plan se trastocó y quedó en suspenso hace más o menos tres años o cuatro. ¿Fue la depresión la que frenó en seco mis planes, o fue algo interno correspondiente a esos planes una de las causas de mi depresión? Tiendo a pensar que ocurrió lo segundo: los textos debidos a  mi plan literario estaba demostrando que había poca gente interesada en ellos y acaso también que las bases de su planteamiento me alejaban más y más de un público lector al que deseaba dirigirme. 

 Me siento unido íntimamente por una fibra vibrante a escritores como Rabelais, Quevedo, Gracián, Sade, Joyce, Céline, Juan Goytisolo… Conceptismo, cultismo, experimentación, subjetivismo… ¡qué sé yo las etiquetas al uso y al abuso que puedan llevar esos textos o mis textos, con los que intento dialogar desde mi estatura con esa tradición literaria en la que creo advertir los rasgos de una contemporaneidad que busco en la escritura. ¡Me gusta releer y reescuchar a los “clásicos”, claro! Pero entiendo que la literatura de hoy tiene otros retos que asumir y otros instrumentos a su alcance.  Así que yo tenía mi plan de escritura (como aquella que tenía una granja en África…) y lo he perdido. También mis graneros han sido consumidos por las llamas y mis tierras no ofrecen sino ceniza.  

El único huerto que ha quedado productivo ha sido el de los estudios de arte: esos textos sobre la iconografía vegetal en el arte (gótico, modernista) y en algunos escritores… Se trata de otro “tronco” que surgió directamente de las raíces de mi intimidad. Del mismo centro vital del que años atrás habían surgido el tronco de la literatura y el tronco de la reflexión política (que tuvo una rama de activismo hipertrofiada durante algún tiempo).

 Hace algunos años, unos seis para ser un poco exacto, también me planteé mi derecho al silencio. Al silencio literario y acaso a todo el silencio. Aquél era un asunto de vida o muerte: vital, artístico, político, intelectual. Procuré no perecer en él, manteniéndome notablemente más callado pero sin dejar de expresarme. 

Un día José-Carlos Mainer, al comentarle mi tope de mil lectores me contestó:  

-¡Yo creía que había más amigos para tus regalos! El caso es que apenas he rozado nunca ese tope de mil lectores y eso me comenzó a dar que pensar cuando ya había publicado más de media docena de novelas.

El agudo crítico Juan María Marín me había dicho cuando publiqué la primera novela de la tetralogía, “Cada vez infancia”:

 - Con este cambio radical perderás a tus lectores y no ganarás otros nuevos. 

 Debo aclarar que mi deseo no es conseguir much@s lector@s de obras que a mí no me interese escribir, sino conseguir que lo que a mí me interesa escribir interese a much@s lector@s: ése y no otro es el reto y el deber de un artista. Se trata de aportar algo desde la subjetividad personal, capaz de encontrar resonancia en la intimidad de un buen número de lector@s.  

Al poco de aquella conversación con Mainer hice un resumen de las características de mi literatura, o más bien de las características que debían tener mis lector@s para leerme con gusto. Lo que salió era una lista de capacidades y deseos más o menos como la siguiente:

 -          Conocer las lenguas clásicas occidentales y tener alguna noción sobre las lenguas clásicas orientales-          Conocer las obras clásicas, etc.

-          Gustar de reírse de los juegos con las obras clásicas y con el sentido de las palabras y frases de las lenguas clásicas

-          Reconocer en un texto actual rastros de las obras literarias cultas y populares de nuestra tradición cultural, especialmente de las lenguas románicas

-          Disfrutar de lo poético en el sentido que suele darse al término: reconocerlo en el texto narrativo-          Reconocer motivos y recursos musicales en el texto narrativo.

-          Conocer las obras de Marx, Freud, Lenin… y asomarse al mundo artístico en general y literario en particular desde la base personal de la acción concreta a favor de las transformaciones sociales positivas.

-          Aceptar la desolación de la derrota como territorio desde el que se intentan aportar sugerencias más que “soluciones”

-          Haber interiorizado aquello del “pesimismo de la inteligencia y optimismo de la voluntad”. 

 Y algunas cosas más… 

Entonces me asusté. ¡Ya sabía por qué tenía tan poc@s lector@s para mis novelas!  

Y entonces vino el ¿Qué hacer? Se me fundieron los plomos. Cundió en mi interior el pánico.  ¿Podía seguir exigiendo esos “requisitos” en mis lector@s?

  Y entonces desapareció la editorial Lumen, mi editorial. Primero la compraron, después echaron a Esther Tusquets, luego a su hija. Finalmente, quienes hacían de Lumen una editorial “de apoyo” a mi propuesta literaria desaparecieron prácticamente del mapa.  Eso en un momento en el que afloraba con gran ímpetu la moda de la novela de fantasía y de la novela histórica.  Y cuando ni era un autor joven y novel a jalear  ni era un autor maduro ya reconocido al que exprimir.  Me había quedado sin agua en el río.  

Así lo más fácil es que un pez, más pronto que tarde, muera.  De modo que (ya inmerso en mi depresión) seguí pensando sobre la forma de escribir que me correspondía: la que deseaba aportar; y sobre las vías concretas de hacerla llegar al público.  

También volví sobre mis pasos: aquella cuestión del derecho al silencio. ¿De la necesidad de silencio? ¿De la reducción (no deseada) al silencio? 

Sigo leyendo y escuchando música y viendo artes plásticas y etc., mientras busco (a veces angustiosa, desesperadamente),  una respuesta personal a la pregunta sobre mi forma de escribir y mi forma de difundir lo que escribiera. De paso voy escribiendo alguna cosa: relatos breves (que voy publicando en revistas, en este blog…); relatos no tan breves (que entrego a editores que acaso los vean incluibles en sus planes editoriales…).  

Pero la novela que deseo escribir, la que tenía que haber publicado ya según mis planes, no la he escrito. En su lugar he escrito otra novela: sobre lo mismo, pero otra novela. Una novela, por así decirlo, “de mínimos”: sin especiales pretensiones literarias, más “fácil” de leer.  Esa novela está guardada. Sólo la he dejado leer a tres personas. Coinciden en desear que escriba otra novela sobre el mismo asunto y guarde ésa. Me quieren y no me engañan.  Esa novela representa mi crisis literaria y, en general, de expresión.  

Pero eso le importa un pito al público. Y así debe ser. 

 Además, nada me obliga a publicar cada cierto tiempo. No me gano la vida con mi escritura: ésa fue una decisión (no intentarlo) que tomé hace muchos  años. ¿Acerté? Creo que sí: Me gusta vivir muchas otras vidas aparte de la vida de escritor. Creo que enloquecería totalmente si me obligara o me obligaran a vivir pendiente de mi escritura en el sentido que eso tiene en la vida del escritor que vive de lo que escribe. 

 Así que sigo leyendo, escuchando, mirando… a ver si encuentro mi forma de escribir. Ahora todo se ha complicado mucho más (no sólo por la depresión). 

 Espero – pero nada, ninguna señal me indica que tengo alguna razón para esperarlo – encontrar algún día lo que ando buscando. Poder morir convencido de que lo encontré.  

Es posible que las prisas por morir, el deseo de morir (de descansar: también de ésta búsqueda) me impidan esa muerte “cumplida” que deseo fervientemente. Porque todo se ha hecho mucho más difícil para mí. (Y además están las pastillas).  Hay tardes enteras que dedico a jugar al Ajedrez: para mantener la cabeza “en forma” sin tener que enfrentarme a esta crisis total para la que necesito más fuerzas, más sabiduría, más convencimiento…

 Esta tarde me he puesto a contarles estas cosas porque necesitaba hacerlo. No puedo darles otra excusa o razón. Ustedes perdonen si les he molestado con mis cosas personales, pero creo que me metí en esto del blog para poder contar, también, todo tipo de cosas personales. No sólo. Pero también.  

Mañana creo que les pondré otro cuento en el blog. A mi hija Celia (lo han podido leer en un comentario suyo al último cuento que puse aquí) le gustaría leer en  mis cuentos algún final feliz…

 Buenas noches.  

 

MAÑANA COMENZARÁ MI HIJA CELIA SUS ESTUDIOS DE ESO EN EL INSTITUTO

MAÑANA COMENZARÁ MI HIJA CELIA SUS ESTUDIOS DE ESO EN EL INSTITUTO

Los ojos de Celia ya ven más de lo que los míos pueden ver.

 

Hace nueve años llevé al colegio “Basilio Paraíso” a mi hija Celia por primera vez. Tenía tres años (ella), y cuando vi formarse aquella fila de pequeñas personas me dio mucha ternura y se me cayó el alma a los pies. Ya no era lo mismo que dejarla unas horas al día en la guardería.

Esperé a que desaparecieran por la puerta del colegio. Luego, de camino hacia el trabajo,  lloré.  Creo que no lloraba exactamente por Celia, o no solamente por ella. Lloraba sobre todo por mí, y no sólo por mí en ese momento de mi vida sino más bien por mí cuando tenía la edad de Celia y también entraba por la mañana temprano en un colegio…

 A los dos años comencé a ir al parvulario de las Carmelitas de la calle Madre Vedruna (Vivíamos en la calle San Vicente Mártir: desde nuestras ventanas se veía el patio y la huerta del colegio). De las monjas tengo recuerdos diversos, unos buenos y otros malos. La encargada de mi clase era una monja grande (para un niño pequeño) y sobre todo iracunda: golpeaba con fuerza los pupitres con la correa de su cinto cuando se enfadaba, lo que ocurría todos los días varias veces. Esos golpes del cuero contra la madera me sobresaltaban. Pero también había una monja jovencita que se encargaba de nosotros (había un parvulario para niños y otro para niñas, claro) a la hora de comer y después. Es la que saco en mi novela “Cada vez infancia”, que jugaba muy cariñosamente con nosotros. 

De los dos a los cinco años fui a ese colegio (no todos los días, y muchos de los días que iba me escapaba: mimadre estaba alerta en la ventana y al verme aparecer por la esquina de la calle bajaba corriendo a por mí. No recuerdo que me regañara). Además, pasé meses seguidos en cama en más de una ocasión, por entonces). El caso es que de aquel colegio de monjas tengo bastantes buenos recuerdos además de malos: el patio, los toboganes, los columpios (una pasión ya para toda la vida), las canciones de "La bruja pirulí se rasca la nariz...". Y la párvula López, una niña de la que me enamoré nada más verla pasar en su fila.

Al cumplir los cinco, que era cuando ya la cosa escolar iba más en serio. Entonces, como mis hermanos y  mis tíos, abuelos, etc., fui matriculado en el colegio “El Salvador” de los jesuitas, y aquello fue una pesadilla terrible. Aún no he ocmprendido cómo se le puede acusar a un niño de nueve años de "conspirar contra la Compañía" (¿!). Yo pensaba: inspirar, expirar, conspirar: ¿tenían algo que ver los tres verbos? Mi madre me explicó que no y me dió una somera idea de lo que sería conspirar contra la Compañía de Jesús, lo cual, me aclaró, era imposible absolutamente que yo estuviera haciendo. Mi madre me tendría que explicar muchas cosas raras que me hacían y me decían los jesuítas (no toda la Compañía, pero sí varios de sus miembros, tanto sacerdotes como hermanos). Ellos y algún profesor laico. Una versión literaria de aquella pesadilla transformé en más de media novela de "Cada vez infancia", pero me reservo las anécdotas concretas para un día de éstos días. Aún no sé por qué no ha habido denuncias de nadie por todos aquellos tratos indignos y vejatorios que sufrimos como un rebaño de niños atemorizados.

Esa pesadilla duró hasta que, aprobada la reválida de cuarto, me matricularon en el Instituto Goya para hacer el bachiller superior de Letras. Eso representó en todos los órdenes de mi vida la salida de un oscuro y apestoso túnel intelectual y moral y significó lo más parecido a una liberación (de eso escribí en "Uno de los nuestros").  

Celia no tuvo que entrar en un colegio de monjas ni de curas hace nueve años, pero a mí, esa mañana del  primer día de Infantil se me vinieron todos los fantasmas de mi propia infancia encima y pasé muy mal rato. Había dejado a mi hijica en un colegio, a merced de personas a quienes no conocía. Su influencia pesaría en ella como la de su madre y la mía. ¿Qué sería de ella, tan pequenica?

 El “Basilio Paraíso” resultó ser una escuela pública  municipal como ya hay muchas y muy alegres en toda Zaragoza. Celia ha tenido una directora fantástica, Antonia,  y unos profesores y profesoras magníficos: Pilar, Toña, Consuelo y Jesús han sido sus tutor@s a lo largo de estos doce años en los que se ha ido haciendo una persona creo que bastante cabal. Entre otras cosas, desde luego, gracias a la dirección, al profesorado, a l@s monitor@s del colegio “Basilio Paraíso”. ¡Y también hubo buena suerte con sus compañer@s de curso. A lo largo de estos nueve años han ido formando un grupo humano muy interesante.

 La primera pregunta que me hizo Celia que tuviese algo que ver con su vida en el colegio me la hizo en enero de 1998. Quería saber qué quería decir la palabra “cojón”, porque se la había oído a una compañera de clase. Ése fue su primer "problema" en el colegio. Les aseguro que fui muy feliz aquella tarde contestando a su inesperada pregunta.  ¿Tengo que explicarles por qué?  

Así que cuando aquella mañana de septiembre de hace nueve años lloré después de haber dejado a mi hijica entrando en el colegio no creo que llorara por su infancia sino por la mía. Pero también por temor a que la suya, al menos la parte que correspondería a sus vivencias escolares infantiles, fuese tan desastrosa para ella como para mí lo fueron las vivencias en el parvulario y mucho peor aún en el colegio de los jesuitas. 

 Comparo la vida escolar que ha llevado mi hija en el “Basilio Paraíso” y el trato que ha recibido allí con el que me tocó sufrir a mí (e imagino que a muchos más críos y crías de mi generación) y me alegro absolutamente de los cambios que ha habido en este país. ¡Con lo importante que es la escuela en la vida de una persona! ¡Lo que va a depender del trato que reciba en ella! 

Mañana Celia comenzará una nueva etapa de su vida escolar en Primero de la ESO en el Instituto Miguel Servet. Va bien preparada con lo que le han enseñado en el "Basilio Paraíso" y va hecha una muchachita que ya aprendió a enfrentarse por sí misma a los pequeños y medianos problemas de la convivencia cotidiana.

 Espero y deseo de todo corazón que su vida en ese centro se desarrolle feliz, intensa, libremente. Que aprenda muchas cosas y se haga más persona todavía.

Que tengas mucha suerte, hija mía.