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javierdelgado

GO: UNA PARTIDA GANADA. CREO QUE ES LA SEGUNA QUE GANO EN DOS AÑOS. POR ESO LA PONGO EN ESTE BLOG DE APRENDIZ (DE TODO)

 

 

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Move #61, black to move
game: Go 13x13 (rules)   (change game graphics)

Game complete: white wins
BLACK: Territory: 9 Final Score: -15.5
WHITE: Territory: 38 Final Score: 29

You’re playing white against XXX from TX
Score: Pieces Captured:
(9)
(20)

This move made at:  8/9/2008 6:48:00 PM
Last move made at:  8/9/2008 6:48:00 PM
Must move by:  8/12/2008 6:48:00 PM


 


Esta partida ha tenido lugar en el club "It’s Your Turn", del que soy socio (de pago: es barato) desde hace ya cuatro años porque me resulta un lugar especialmente agradable en el trato y que funciona técnicamente muy bien. He jugado en otros clubs similares de la Red y éste es en el que más cómodo me he sentido siempre.

Esta partida comenzó en 6 de junio y ha acabado hoy, ocho de agosto. Yo juego con las blancas. Los sesenta movimientos que hemos hecho cada uno han llevado casi exactamente sesenta días. Mi contrincante (que me va ganando en otra partida de Go que llevamos jugando también desde hace unos dos meses) ha visto que ya estaba claro el resultado y ha "pasado". Yo he hecho lo mismo y entonces cada uno de nosotros hemos recibido la posibilidad de volver a ver el desarrollo de toda la partida. (En esta copia para el blog no es posible recuperar los movimientos de la partida).

Me gustaría animarles a jugar al Go en Internet. En mis peores momentos (y Ustedes ya saben que los tengo malos), seguir jugando estas partidas (de Ajedrez, de Xiangqi, de Shogi... me ha permitido mantener la certeza de que había una realidad concreta en la que podía apoyar una recuperación de la calma y la confianza. Aunque perdiera. (Casi siempre pierdo).

La atención a estos juegos de estrategia proporciona una gimnasia intelectual y anímica estupenda (yo diría que imprescindible) que nos capacita para comprender mejor el mundo y afrontar la vida con más flexibilidad y entereza. Yo no soy precisamente un ejemplo de buenos resultados (ni en el tablero ni en la realidad), pero estoy seguro de que sin la práctica cotidiana de estos juegos hubiera llegado a estar mucho peor aún.  

Nota: Me acabo de dar cuenta de que no aparece en el listado de la derecha de la pantalla los movimientos pares del jugador blanco (un servidor) . No consigo una imagen mejor. Pido excusas. Espero que aun con todo les sirva de "ilustración". 

HISTORIA, TEORÍAS Y NOVELAS. A PROPÓSITO DE LA LECTURA DE "DOKTOR FAUSTUS" DE THOMAS MANN

 HISTORIA, TEORÍAS Y NOVELAS

 

Precisamente ahora, leyendo “Doktor Faustus” de Thomas Mann, en la que tanta importancia tiene la exposición de ideas sobre la música, me parece (una vez más) una equivocación  de fondo plantearse como tarea literaria lo que debe ser objeto del ensayo y del texto de divulgación, con las cualidades que les son propias (nada fáciles de alcanzar en ninguno de los dos casos; no sólo es difícil escribir novelas).

 

Según nos explica su biografo Hermann Kurzke (“Thomas Mann. La vida como obra de arte”. Una biografía. Galaxia Gutemberg, 2003, p. 546), “Thomas Mann no tenía ni idea de cómo tenían que ser unaas composiciones musicales postwagneriana concebidas de este modo, tanto en términos generales como más concretos. Para eso, encontró al asesor adecuado: Theodor W. Adorno. Él no sólo conocía el problema de Thomas Mann, sino que también tenía algunas ideas sobre cómo podría resolverse, y también conocía la principal respuesta musical del siglo XX a este problema, a saber: el procedimiento compositivo de Arnold Schöngerg”. A tal punto llegó su tarea de asesoramiento científico que “fue Adorno quien imaginó las composiciones tardías de Leverkühn [el protagonista de la novela de Mann]…”. Así que “Por lo que respecta a la parte musical, prácticamente hay que considerar a Adorno un coautor. “

 

La falta de tacto de Mann hizo que poco después de la publicación de su novela (1947) Adorno ya estuviera bastante enfadado con el novelista, pues “Adorno habría merecido una nota adicional que pusiera a buen recaudo su propiedad intelectual…” (Kurzke, op. Cit., p. 547).

 

Por su parte, el propio Arnold Schöngerg se sintió muy razonablemente molesto con la novela de Thomas Mann, hasta tal punto que publicó un panfleto en el que inventaba que un hombre del tercer milenio “informaba de cómo ha tenido ocasión de leer en la “Encyclopaedia Americana” de 1988 que Thomas Mann era el verdadero inventor de la técnica dodecafónica”. Kurzke, op. Cit., p. 550).

 

Para que Adorno y Schönberg cogieran tales sendos cabreos con el “genial novelista” hubo de haber bastante equivocación por parte de éste en el tratamiento de los materiales que uno y otro le habían proporcionado, directa e indirectamente.  Mann sacrificó “en aras del arte” algo más que la buena relación personal con dos serios músicos contemporéneos.

 

Sacrificó, en mi opinión, la escritura misma de su novela, que pretendió que fuese a la vez narración y divulgación científica, con el resultado de que no funciona como novela ni alcanza el rigor que una buena obra de divulgación ha de tener. Transformado en teórico musical, Thomas Mann acaba convirtiéndose en un regular novelista.

 

El resultado me parece una novela cargada cada dos por tres de disquisiciones “teóricas” nunca bien hilvanadas y de análisis musicales nada estrictos, extraídas de textos que estaban muy bien hilvanados y acompañados de muy estrictos análisis musicales en los estudios de Theodor W. Adorno y en las obras de Arnold Schönberg y que, sin embargo, en la novela de Mann, no dejan de ser una sucesión un bastante arbitraria de pseudoteorizaciones más o menos grandilocuentes y “misteriosas”.

 

Cuando Mann escribió “Los Buddenbrook”, esa excelentísima novela, no se propuso una propuesta equivocada como la que desarrollaría en su “Doktor Faustus” (y también en su muy siempre alabada pesadísima “La Montaña mágica”).

 

En cualquier caso, l@s lector@s de “Doktor Faustus” harán muy mal en creer que por leer esas páginas han aprendido realmente algo sobre la dodecafonía, las teorías de Theodor W. Adorno y la música de Arnold Schönberg. Es muy probable que Thomas Mann no pretendiera realmente hacer creer a sus lector@s que les estaba entregando algo más que una narración que le servía para proponer una reflexión interesantísma sobre los problemas esenciales de la vida de l@s artistas (especialmente de l@s artistas centroeurope@s) del siglo XX. Pero por lo visto much@s de sus lector@s sí creyeron recibir algo más.

 

Hoy se publican cada semana novelas (mucho peores como novelas que las de Thomas Mann) cuy@s autor@s sí dicen pretender entregar a sus lector@s verdaderos textos de “historia bien contada” e incluso declaran creer que ell@s sí que saben contar y explicar la historia como l@s historiadore@s no han sabido ni sabrían hacerlo.  

“AUGUSTO” POR ANTHONY EVERITT

 “AUGUSTO” POR ANTHONY EVERITT

 

Cuando Estaba con la Historia de Roma de Mommsen me salió a los ojos el libro del historiador británico Anthony Everitt “Augusto: El primer empreador” (Ariel, 2008, trad. de la 1ª ed. Inglesa de 2006) y he decidido leer éste en vez de aquel: el verano pasado ya repasé la historia de Roma anterior a César y Cicerón y me hace más ilusión entrar en esta otra época “imperial” comenzando por el “ahijado” de Julio César que, según Everitt,  “transformó la caótica República romana en una rígida autocracia imperia”.

 

La editorial Ariel es una respetable firma cuyos textos suelen estar muy bien escogidos y muy bien traducidos, así que no espero en absoluto que me ocurra como con la edición española del Cicerón de Utschenko, de que ya hablé.

 

Leer y releer sobre la Historia Antigua permite la reflexión sobre las circunstancias actuales con una dosis de “distanciamiento” muy estimulante y clarificador. La adrenalina que segregamos mientras leemos sobre la actualidad (al menos, a mí eso me ocurre) nos impide muchas veces una percepción equilibrada de las relaciones de causalidad ydel efecto del azar, del papel de las personalidades, de la influencia de los movimientos sociales, del peso de las leyes económicas, etc.

 

 Por eso conviene dedicar algo de tiempo al año a este tipo de lecturas con las que se aprende a relativizar y en las que pueden encontrarse algunos hilos conductores y algunas claves de las circunstancias de fondo de nuestra civilización.

 

 Eso ya lo sabían los antiguos, pero hoy parece que se prefiere creer que se trata de leer “novelas históricas”, cuando lo interesante no es entregar el juicio propio al ingenio de l@s novelistas sino, precisamente, mantener alerta el propio juicio personal estudiando los materiales que nos exponen l@s historiador@s.

 

 

Por supuesto, hay obras literarias que también merecen la pena. Por ejemplo, el verano pasado lo pasé muy bien con las las excelentes novelas de Collen McCullough sobre la Roma republicana: “El primer hombre de Roma”, “La corona de hierba”, “Favoritos de la fortuna”, “Las mujeres de César”, “César” y “El cabalo de César”, editadas en castellano por Planeta, que constituyen una amena panorámica novelesca de la historia de Roma desde el año 110 al 42 a.C.).

 

Pero las novelas no pueden sustiruir a las monografías científicas.

EL CICERÓN DE UTCHENKO

EL CICERÓN DE UTCHENKO

 

Acabé “Cicerón y su tiempo” de S.L. Utchenko (Akal, 1987), un libro del que lo único malo que puedo decir es que está lleno de erratas y de errores sintácticos graves y que las referencias internas están todas sin trasladar a la paginación de la edición española. También me cuesta pensar que en el original de Utchenko no hubiera un apartado bibliográfico en el que se recogieran debidamente las obras citadas a lo largo del texto (con indicación de edición, etc.). En general, todo lo que se llama “aparato” en esta edición está plagado de errores y fealdades y hubiera sido deseable una tarea rigurosa.

 

No diré el pecador: en la portada pone muy claro “Tradución de José Fernández Sánchez”, pero prefiero sospechar que ese nombre y apellidos son inventados y no responden realmente a nadie. Tampoco indica de qué lengua se tradujo (tampoco hay referencia a la primera edición de la obra, ni a ninguna otra). Fuera quien fuere quien pergeñó esta edición (en una colección muy conocida: Akal/Universitaria) no lo hizo bien y es lamentable.

 

Aclarado esto, lo que puede comprenderse del texto de Utchenko es francamente interesante, no sólo por lo que explica de la vida y obra de Cicerón sino también (incluso mucho más aún) por lo que explica sobre la sociedad en la que Cicerón desarrolló su actividad (o actividades: defensa legal, intervención política y escritura). 

 

La intención de Utchenko es huir de las manidas etiquetas adjudicadas generalmente a los protagonistas de la Roma de Cicerón para intentar dar las claves de su personalidad y de su aportación personal, claves basadas en el estudio de las contradicciones concretas de la lucha de clases en aquel período de la historia de Roma. En ese aspecto es en el que más se diferencia de otros estudiosos, sin duda más conocidos y reconocidos en la vida académica “occidental”.

 

Y no es un aspecto cualquiera: el conflicto entre los “populares” y los “optimates”, el sentido de la palabra Partido (pars) en la época, las relaciones tradicionales como el patronato y la clientela, el parentesco, las relaciones con los libertos, la institución de la amistad (amicitia), con su significado tan peculiar y específico entre los romanos, etc., toda la red de las relaciones sociales y políticas romanas, adquiere bastante más claridad en esta monografía de Utchenko que en otras sobre el mismo asunto, aunque ahora parece estar de moda escribir que la “escuela soviética” de historiografía clásica era un desastre. También se ha superado ya hace tiempo la “escuela soviética” de Ajedrez: no por ello fue una mala escuela en su momento y el Ajedrez posterior se ha basado en los innegables logros de sus más geniales prácticos,  teóricos y divulgadores.

 

No hay que ser marxista para interesarse por una visión como la que Utchenko ofrece sobre una personalidad tan importante en nuestra historia cultural como es Cicerón. Y no hay que estar de acuerdo con todas las conclusiones de Utchenko sobre la historia de Roma por ser marxista. Para un lector español del siglo XXI, la lectura atenta de obras como este “Cicerón y su tiempo” de Utchenko es un buen ejercicio intelectual.

 

Aparte de eso, no deja de ser divertido leer entre líneas – teniendo en mente la realidad “soviética” y las necesidades de la propia historiografía académica “soviética” en la explicación de su propia historia - un estudio de las actitudes políticas de Cicerón, y de los demás protagonistas de su época. Merece la pena atender las reflexiones de Utchenko dedicadas a cuestiones como el papel del “intelectual” en la política, el papel del ejército como vertebrador del Estado, el papel de las distintas instituciones políticas en épocas de crisis, el papel del individuo en la historia…

 

Ahora creo que voy a leer el tomo II de la “Historia de Roma” (“De la revolución al imperio”) de Mommsen, en la edición de Aguilar de 1957, que lleva un estupendo prólogo de treinta páginas (“La ‘Historia de Roma’ De Mommsen”) de un lúcido joven Juan José Carreras. Hace no mucho lo compré (sólo este tomo II) ¡por dos euros, dos!, y la referencias de Utchenko a Mommsen (sobre todo a su visión “teleológica” de César) me han abierto el apetito.

 

 

 

ALEXANDER SOLZHENITSIN HA MUERTO. SUS LIBROS SIGUEN AHÍ.

ALEXANDER SOLZHENITSIN  HA MUERTO. SUS LIBROS SIGUEN AHÍ.

ALEXANDER SOLZHENITSIN

Solzhenitsin reveló al mundo la realidad de los campos de concentración de la URSS en obras como Un día en la vida de Iván Denisovich (1962), El primer círculo (1968) y especialmente Archipiélago Gulag, un análisis del sistema de prisiones soviético, la policía secreta y el terrorismo de Estado, por cuya publicación en Francia en 1973 se vio privado de la ciudadanía soviética un año después. En 1970 le habían concedido el “nada politizado” Premio Nobel de Literatura. Vivió en varios países y sobre todo en Estados Unidos. Volvió a la Rusia de Yeltsin y declaró (con razón): "En Rusia no hay democracia". No hace mucho el gran policía Putin le dio medallas y honores “por sus tareas humanitarias”, lo cual no deja de ser una de esas bromas con las que anda cargado el inmenso saco de la Historia.

Leí sus obras conforme iban siendo publicadas en español, y aún conservo  los envejecidos ejemplares de "El primer círculo" de Bruguera,1971 y de "Archipiélago Gulag" de Plaza&Janés, 1974. Nunca me gustó su persona-personaje, ni su megalomanía ni su espiritualismo histriónico, pero la lectura de sus "tochos" me abrió pronto los ojos a realidades de las que no solía hablarse a mi alrededor.

A mi alrededor había (mejor sería decir que yo me metí en medio de ella) una izquierda española, sobre todo de raíz marxista (pero no sólo), con grandes dificultades para admitir la realidad de tamañas barbaridades como las que denunciaba Solzhenitsin en el “socialismo realmente existente”, una penosa fórmula (nuestra, no suya) que por entonces no me pareció sospechosa de enmascaramiento sino una forma de decir que lo que “allí” existía realmente no era exactamente socialismo, pero el caso es que sí decía que lo era. Un desastre, eso es lo que era la URSS hacía ya muchos años.

 Y en aquella izquierda en la que yo vivía con absoluta pasión mi aventura vital no había quien leyera los libros de Solzhenitsin: ¡no hacía falta! ¡ya se sabía lo que eran y quién era su autor y lo que se podía esperar…! Yo mismo, que leí algunos títulos, no iba por ahí diciendo que los leía y  lo que su lectura me dolía. Como el resto, prefería centrarme en las evidencias de una personalidad desagradable y de una actividad “al servicio de la CIA”.

Tengo la impresión de que, al menos en España, tampoco la gente de derechas o de otras izquierdas leía los libros de Solzhenitsin. Puede que algunos los compraban, pero los libreros de la época no daban saltos de alegría cuando se anunciaba una nueva “promoción”. ¿Quién leyó a Solzhenitsin en España? Esa sería una bonita pregunta para contestar. ¿Y quién lo lee ahora?

Sigo pensando que me cae mal Solzhenitsin y que no me apasiona su escitura “amazacotada”, histeroide, repetitiva y desmañada. Pero sigo pensando también que no se podía aspirar a ser revolucionario en el siglo XX (y menos aún en el XXI) sin haberse metido entre pecho y espalda esos libros terribles y necesarios. Sé que con eso digo poco y mal de una escritura que pretendió ser literaria, pero el caso es que nunca me lo pareció.

Pero se trata solamente de mi lectura, la de un joven marxista y leninista que apenas tenía fuerzas para fijar la atención en el qué de lo narrado, aquella denuncia visceral de un sujeto paciente del terror, un joven tan impresionado por un testimoino personal, que apenas tenía fuerzas para entretenerse con las figuras más  o menos retóricas de la narración. Leí a Sozhenitsin como se lee un documento histórico, un testimonio directo, una dolorosa confesión de un molesto pariente que sufre, no como se leen las novelas. Imagino que tampoco ayudarían mucho las traducciones, la malísima impresión, qué sé yo.

Ahora Solzhenitsin ha muerto a los 89 años, ha conseguido vivir muchísimos años más de los que se pretendió que viviera y ha visto más cosas aún de las que ya había visto. Decidió, durante cuarenta años de su vida, contarnos solamente una parte de la realidad, su parte, su testimonio personal de sus desventuras entre los desventurados de su país. Una opción perfectamente respetable.

 Hoy - su muerte me ofrece la ocasión de expresarlo – me parece un hombre respetable aunque molesto y también un escritor que ha dejado unas obras, ya que no bellas, absolutamente necesarias. Da igual que me caiga mal, da igual que sus textos me hirieran. En mi memoria de ahora Sozhenitsin es un escritor al que ojalá se lea y se relea y del que ojalá se publiquen mejor traducidos al castellano sus primeros libros - ésos que hace treinta años se nos ofrecieron impresos en mal papel, llenos de letra menudísima, que se iban desencuadernando conforme avanzabas en su lectura (todo muy adecuado para un Premio Nobel) – sus primeros importantes libros. Aquellos ejemplares que conservo no me atraen precisamente a su lectura: están marcados físicamente por la precariedad de su edicion y la desolación que produjo su lectura. Si hay nuevas ediciones los pienso volver a leer.

 

DAVID BALLOTA CITA ESTE BLOG EN SU SECCIÓN "COSAS DE BLOGUEROS" DE HERALDO DE ARAGÓN. MÁS SOBRE MIS PITIDOS.

Hoy domingo tres de agosto ha tenido David Ballota la amable atención de citar en su sección semanal en Heraldo de Aragón "Cosas de blogueros"  el texto (entero y verdadero) que publiqué el pasado 24 de julio titulado: "Agobio veraniego: el pitido y el calor". Desde aquí le doy las gracias.

He leído siempre, desde que comenzó a publicarla, esa sección en la queDavid Ballota va dando noticias de lo que publicamos la gente de Aragón que mantenemos blogs, lo cual es muy de agradecer porque nos da pistas (y a nuestr@s lector@s) de qué tipos de cosas pueden encontrarse y dónde.

Ya que a David Ballota le ha llamado la atención la historia de mi pitido, les voy a contar un poco más sobre el asunto, lo poco que sé sobre él.

¡Estúpida enfermedad! En realidad, no sé si puede llamársele enfermedad a tal cosa, parece que no. Y además, no se trata de algo doloroso. Sencillamente, un día te das cuenta de que hace mucho rato que no has dejado de escuchar un pitido dentro de tu cabeza...y ya no dejas de oirlo.

Cuando ya llevas unos meses con el pitido y sabes que no es cosa pasajera vas al médico de cabecera del Seguro, que te hace unas pruebas con el diapasón y te envía al otorrino, que te hace otras pruebas, te dice que has perdido audición en los dos oídos  y te envía a hacerte más pruebas a neurología. Por fín te lo dicen: has perdido audición en los dos oídos, no tienes el nervio (el que que sea que importe) afectado, pero el pitido ya no te abandonará previsiblemente nunca en la vida. Te recomiendan que no haya nunca silencio absoluto a tu alrededor, porque el pitidito te obsesionará y será peor, mucho peor. También te dicen que se pueden tomar unas pastillas (creí entender que para la circulación sanguínea- la vasodilatación hace a veces, no siempre, menos audible el pitido),  pero que en mi caso, empastillado como estoy con antidepresivos varios, no es conveniente que las tome. De hecho, también es posible que mi depresión tenga este resultado en mis oídos. Incluso que la medicación que tomo para la depresión también haya influido. En fin...

Me hubiera gustado saber qué zona de audición he perdido (qué graves, o qué agudos: creí entender que se trataba de frecuencias bastante agudas o altas) y si es poca o es mucha mi pérdida (creí entender que no era mucha). También me hubiera gustado saber qué frecuencia es la de mi pitido (yo lo escucho muy agudo, en una frecuencia muy alta, con algunas oscilaciones; podría dibujarse así: IIIIIIIIIiiiiiiiiiIIIIIIIIIIIiiiiiiiiiIIIIIIIIIIiiiiiiiiiIIIIIIIIIIIIIiiiiiiiiiiIIIIIIIIIIiiiiiiiiiiiiIIIIIII), pero no sé si no pudieron o no quisieron decírmelo.

Es posible que tales datos den igual para el caso; pero a  mí me sigue pareciendo que son datos que un@ mism@ tiene derecho a saber: como la presión sanguínea, la temperatura, etc., y en general todos los datos ciertos que se le puedan dar a un@ mism@ sobre el estado de su cuerpo. Con la callada por respuesta (a lo mejor esos silencios son precisamente los adecuados para quien sufre una pérdida auditiva), me puse en lo mejor: será poca la pérdida, serán algunos de los graves más graves y de los agudos más agudos y ya está. Pudiendo ser optimista, por qué no.

A este fastidio lo  llaman “tinnitus” y también “acúfenos”. Si se escribe “pitidos en los oidos” o “tinnitus” o “acúfenos” en Google o en cualquier otro buscador aparecen multitud de entradas cuyos contenidos son en general coincidentes. Pero no me parece muy recomendable ponerse a leer ese tipo de páginas si a un@ le pasa algo. En realidad, no acabo de fiarme de su rigurosidad ni de su intencionalidad.

El caso es que esta tarde de domingo de agosto (tengo la sensación de que el calor, el calor de verdad, el calor de una tarde como la de este domingo: mi biblioteca – con las persianas cerradas- está a 28 grados, me hace oir mucho más fuerte el pitido dentro de la cabeza) me he puesto a escuchar la Novena Sinfonía de Beethoven en Radio 2,Clásica, una grabación alemana del jueves 25 abril de 1957, que recoge una versión dirigida en Berlin por Herbert von Karajan con el coro de la catedrad de Santa Eudivigis y la  Filarmónica de Berlin.

 Pero la escucho como me hubiera puesto a escuchar cualquier otra música que emitiesen en esa emisora (en otras no, aún no ha llegado a tanto mi desesperación). Nunca imaginé que me pondría a escuchar la Novena Sinfonía sólo, o principalmente, para entretener los oídos y olvidarme del pitido. Pero así es. ¡Y ese Beethoven, que no la escuchó!

  

LEOPOLDO ALAS HA MUERTO A LOS 45 AÑOS.

LEOPOLDO ALAS HA MUERTO A LOS 45 AÑOS.

Acabo de leerlo en elpaís.com: Una implacable neumonía se ha llevado, esta tarde sobre las tres, a Leopoldo Alas, con apenas 45 años.

¿Qué decir?

"Tenía toda la vida por delante".

POR QUÉ NO ESCRIBO SOBRE ÁRBOLES EN VERANO EN ESTE BLOG

El verano es una estación que invita al descanso. Y, si se puede, conviene descansar (no sólo por las temperaturas, etc.). A mí lo que me descansa no es no hacer nada, ni siquiera el "dolce far niente". Lo que me descansa es hacer otras cosas distintas a las que suelo hacer durante el resto del año.

Como quiera que paso casi diez meses del año buscando noticias sobre arbolado público y seleccionando las que me parecen mejores cada día para ponerlas en este blog, me resulta "descansado" no hacerlo durante los meses de verano.

Lo mismo sucede con otros asuntos de los que suelo escribir aquí, así que intento abstenerme de ellos por un tiempo.

A cambio, no dejo de comunicarme con ustedes cada poco para compartir noticias, lecturas, anhelos, cabreos, ilusiones y otros etcéteras que acaso les resulten de algún intérés o, por lo menos, les sirvan de entretenimiento.

"EMBOCADURA": DENSE EL GUSTO DE MIRAR LA WEB DE ESTA EMPRESA CULTURAL ZARAGOZANA Y SORPRÉNDANSE

"EMBOCADURA": DENSE EL GUSTO DE MIRAR LA WEB DE ESTA EMPRESA CULTURAL ZARAGOZANA Y SORPRÉNDANSE

 Así de bonita se ve la sede de "Embocadura"

 

Embocadura. Servicios Técnicos Culturales.

Empresa especializada en servicios técnicos culturales. SL desde 1996.

 

Sus tres socios fundadores, Javier Anós, Pepe Melero y Juan Alberto Palacín contaban ya con una amplia trayectoria profesional en sus respectivos campos: la producción y el diseño en las artes escénicas y la informática.

 

Embocadura ofrece:

 

. Dirección técnica de teatros, ferias y espectáculos teatrales.

. Estudios y software cultural

. Proyectos de equipamiento para espacios escénicos

. Diseños de escenografía e iluminación.

 

Dénse el gusto de echar un vistazo a esta web:

 

http://www.embocadura.es/web/index.asp

 

HTTP://SITIOS.08.BLOGIA.COM, UN INTERESANTÍSIMO BLOG DE MARIANO ANÓS

HTTP://SITIOS.08.BLOGIA.COM, UN INTERESANTÍSIMO BLOG  DE MARIANO ANÓS

Le robo a Mariano Anós esta foto del ensayo del pasado día 29.

Mariano Anós (poeta y director de teatro) comenzó a publicar el pasado 30 de junio un blog muy especial: http://sitios08.blogia.com/

En él va comentando, día a día, el proceso/progreso de los ensayos de la obra que dirige, "Sitios Saragosse", cuyo texto también escribió Mariano Anós.

El reparto definitivo está formado por: Silvia Auré, Gema Cruz, Inma Oliver, Amanda Recacha, Javier Aranda, Alfonso Pablo y Pedro Rebollo. El vestuario es de Marie Laure Benard, la escenografía es de Pepe Melero y la música de José Luis Romeo.

La Fundación Zaragoza 2008 es el principal promotor de este espectáculo, que después de dos funciones de preestreno en el palacio de Congresos de la Expo, se estrenará el 17 de septiembre en el Teatro Principal de Zaragoza. La productora es “Embocadura”, por cierto una empresa cultural excepcional de nuestra región: vean su espléndida web en http://www.embocadura.es/web/index.asp

No es en absoluto usual poder leer las notas de un director de teatro sobre la preparación de un espectáculo “en tiempo real”, conforme van desarrollándose las sesiones de ensayo y el director las va escribiendo. Adquieren una entidad muy especial: no son “arqueología teatral” (algo perfectamente interesante, por lo demás, pero sin duda no tan arriesgado…para su autor... y para los miembros del reparto), sino testimonio de un trabajo colectivo cotidiano y  entrega de reflexiones personales, en vivo, dirigidas no sólo a ese colectivo artístico sino también (¡!) al público lector en general, a la Red...

Las entregas diarias van acompañadas de fotografías de los ensayos, figurines, escenografía, etc., que provocan al “voyeur” teatrero y en general a cualquier internauta con sensibilidad.

Vean, lean (¿podrá escucharse la música?, ¿podrán verse imágenes en movimiento?), disfruten de este blog de Mariano Anós.

 

 

DESPEDIDA DE "CLÁSICOS POPULARES" TRAS 32 AÑOS DE EMISIÓN. FERNANDO ARGENTA DICE ADIÓS EN UN PROGRAMA TÉCNICAMENTE INDEFENDIBLE, DE PENOSA AUDICIÓN

DESPEDIDA DE "CLÁSICOS POPULARES" TRAS 32 AÑOS DE EMISIÓN. FERNANDO ARGENTA DICE ADIÓS EN UN PROGRAMA TÉCNICAMENTE INDEFENDIBLE, DE PENOSA AUDICIÓN

DESPEDIDA DE “CLÁSICOS POPULARES” (RNE2, Clásica) tras treinta y dos años de emisión. Fernando Argenta dice adiós en un programa de penosa audición.

 

Fernando Argenta, 32 años después del primer día, abandona el programa más veterano de Radio Nacional de España, Clásicos populares. Esta tarde, a las 15 h., ha comenzado la última emisión, que ha terminado abruptamente con la conexión al Festival de Bayreuth. Lo peor, con todo, no ha sido eso.

Una media hora después de su comienzo (tras la escucha del Adagio de la 7ª Sinfonía de Beethoven y del Adagio para cuerdas de Barber) ha comenzado el segundo movimiento de la 9ª sinfonía de Beethoven y el sonido ha comenzado a ser notablemente malo. Tras más de cinco minutos de horrísona audición, se ha superpuesto al sonido de la 9ª el sonido de la Verbena de la Paloma, hasta que sólo ha quedado el de esta última. Al final del “trozo”, Fernando Argenta ha intervenido para decir que “como siempre, los aparatos se confulan contra mí" y que íbamos de nuevo a escuchar ese movimiento de la 9ª de Beethoven.

La audición ha sido, de nuevo gangosa, más que penosa, insoportable. Pero esta vez no ha habido compasión: se ha escuchado pútridamente hasta el final (¡minutos interminables!) para dar paso a un “trozo” de una cantata de Bach (en las mismas penosas condiciones) y de una obra muy “espiritual” ... Entonces, de improviso, ha salido la recia voz del locutor del Festival de Bayreuth anunciando el comienzo de la retransmisión.

Y ahí quedó para la historia de los despropósitos radiofónicos la emisión del último programa de “Clásicos Populares”, cuyos oyentes se merecían algo sin duda mejor. Realmente, no ha sido una edición muy "didáctica".

 

No he sido nunca devoto del programa de Fernando Argenta, pero sí lo he escuchado muchas veces a los largo de los años y he observado atentamente su evolución (así como la de su programa televisivo “El conciertazo”). Reconozco que su labor de difusión de la música clásica en España ha sido especialmente importante y que cientos de miles de personas (sobre todo niñ@s) le deben su iniciación a la música y su formación del gusto  musical (aunque me parezcan discutibles sus métodos y sus criterios al respecto).

 

En cualquier caso, como agradecido permanente oyente de Radio Nacional 2, Clásica, no me cabe ninguna duda de que la última emisión de “Clásicos Populares” merecía un cuidado técnico mucho mayor: ni Fernando Argenta ni sus oyentes merecíamos el castigo de un sonido insoportable que hacía realmente odiosa la escucha. No ha sido lo que se dice una buena despedida, no.

VERANO, TENSIÓN BAJA Y el Servicio de Suscripción de Temperaturas y Niveles de Riesgo del Ministerio de Sanidad y Consumo

Si uno lleva más de quince días con la tensión por los suelos, un 9/5 del que no sale ni con patatas fritas, anchoas, olivas, cocacolas y todos esos etcéteras que se le recomiendan, ¿qué se puede pedir de él?

Y si durante casi todos esos días, uno con otro y sus noches, los termómetros de la ciudad marcan hasta los treinta y tres y los treinta y cuatro grados (eso a la sombra) y no bajan de los veinte y además el Servicio inform@msc.es (al que uno se dio de alta - por curiosidad, pero también porque es gratis - sin considerar los perjuicios que puede llegar a tener el conocimiento diario de los datos oficiales al respecto), un Servicio superOficial y exacto en sus entregas, le avisa día tras día que van a seguir marcando ésas y hasta temperaturas de trenta y seis grados, sin bajar de los veintiuno...

¿Estaría el postrado menos postrado si no consultara su tensión con frecuencia y si no recibiera diariamente los emailes en su PC y los SMS en su teléfono móvil (que todo va en un mismo lote) del Servicio de Suscripción de Temperaturas, etc.

¿Qué papel juega la información sobre su propia tensión y sobre la temperatura ambiente en el estado de ánimo del postrado,  consciente de que su cuerpo está 9/5 y rehén de una ciudad que oscila diariamente entre los 21 y los 36 grados, todo en la misma quincena del año (y aún queda el agosto)?

THOMAS MANN: MARAVILLAS DE LA PALABRA

MARAVILLAS DE LA PALABRA EN THOMAS MANN

 

Si todo su “José y sus hermanos” es una evidencia magnífica de capacidad creativa, precisamente por venirle dado a su autor argumento y personajes del relato por un texto universalmente conocido, la sexta parte del tomo Tercero, titulada “La mujer dañada por el amor”, es una prueba de las maravillas de la palabra cuando ésta es utilizada por un buen escritor.

 

En ella Thomas Mann recrea el proceso del enamoramiento de la mujer de Putifar. Parte de la hipótesis de que la mujer no pudo llegar sin transición al momento en que hizo a su joven sirviente su “proposición irrespetuosa”.

 

Recordemos el téxto del Génesis (Gen. 39,7): “Pasado cierto tiempo, la mujer del amo puso los ojos en José y le propuso: Acuéstate conmigo”. Desde la llegada de José a Egipto hasta ese momento sólo se han escrito seis versículos en total (Gen. 39, 1-6), que comienzan con “Cuando llevaron a José a Egipto, Putifar…” y terminan: “José era guapo y apuesto”.

 

Sin contradecir al texto transmitido, en el que, como puede verse, tal acto irrumpe sin aviso previo, Mann dedica bastante más de cien páginas (275 a 406 de la ed. española) precisamente al espacio en blanco que en la Biblia queda entre el final del versículo 39,6 y el principio del versículo 39, 7, y lo dedica a expresar la profunda transformación que experimenta la mujer de Putifar hasta llegar al extremo de hablarle a José de tal forma. Y esas páginas (toda la sexta parte y el comienzo de la séptima, “El pozo”) contienen uno de los textos más hermosos que se han escrito nunca en cualquier idioma sobre los gozos y los tormentos del enamoramiento.

 

Y no es la”originalidad” lo que marca y distingue esas palabras, sino algo mucho más sutil que tiene más que ver con la inspiración artística: se trata de la forma en que van emergiendo, el ritmo cadencioso en el que las escenas se suceden, la variedad de planos narrativos en los que va abriéndose poco a poco, pétalo a pétalo, esa rosa del amor que nos emociona como si fuese la primera y única rosa del planeta y a la vez asombra porque muestra en sí misma todas las características reconocibles en todas las flores conocidas.

 

Esta tarde he leido en “El País” que casi la mitad de los españoles no ha aprendido un idioma extranjero. Incluso los jóvenes comprendidos entre los 18 y los 24 años “consideran difícil” aprender el inglés. Y un 55% de los mayores de 54 años “no manifiesta interés en aprender otras lenguas”. ¡Qué desperdicio de inteligencias! ¡Qué ocasiones de disfrute perdidas!

 

Lamento muchísimo estos días no haber aprendido la lengua alemana cuando, de joven, me acerqué a esa lengua y pude haber continuado aprendiendo. Teníamos en la Universidad a Benno y a Suzane Hübner de profesores, recién llegados de Alemania, con todo su entusiasmo. Pero sólo estudié un curso (con Suzane) y luego todo en mi vida se disparó en direcciones inesperadas y todo fue intentar, días y noches, hacerme comprender en castellano entre quienes iban engrosando las filas – cada cual en sus filas: éramos pocos pero muy espléndidamente distribuidos - de la resistencia antifascista (y ni siquiera eso, por lo que pronto pude ver, conseguí hacerlo como hubiera sido necesario).

 

Ahora, pues, sólo puedo valorar este texto de Thomas Mann a través de una traducción (que siendo muy buena no deja de hacer sospechar raros desfallecimientos). Con todo, la propuesta: la estructura, la construcción, el diseño y el adorno de esta escritura, debe de ser tan potente en el original que se nos manifiesta incluso en nuestra propia lengua.

 

Y hoy, leyendo las idas y la vueltas de las palabras que dan cuenta del enamoramiento entre la mujer de Putifar y José (pues de los dos se trata, por más que sea ella la que avanza paso a paso, no sin temblar pero sin detenerse nunca, esa senda) como se contaría (así lo cuenta Mann, realmente) el primer enamoramiento conocido en el mundo y a la vez uno más entre los miles que tienen lugar en ese mismo instante de su lectura, vuelvo yo mismo a mi enamoramiento, y sus palabras me cuentan mi propia historia de amor y todas las que conozco, y en ellas las maravillas del recuerdo y de la vivencia se entrelazan como van haciéndolo en las páginas de esta novela y reviven y constatan una infinidad de sentimientos nunca muertos, que sólo esperan escuchar una y otra vez esa voz literaria en la que, como en un limpísimo espejo, uno mismo - el que fue y el que es y el que desea ser y el que sabe que no alcanzará nunca a ser, y el que desea con todo ser amado tal cual es pero también tal cual desea llegar a ser, y tal cual es amar, amar, amar y ser amado siempre - y uno mismo en ese espejo de espejos puede verse de nuevo, ¡regalo impagable!, sin disimulo, cara a cara. Gracias, por ejemplo, a las maravillas de la palabra en Thomas Mann.

 

 

"L'ORFEO" DE MONTEVERDI EN CINES GRANCASA. HOY MARTES 29 DE JULIO A LAS 220 H. GRATIS.

La retransmisión en directo desde el Teatro Real de "L’Orfeo" de Claudio Monteverdi falló en los cines Grancasa en su día: primero no había sonido y después también la imagen se estropeó (aunque los últimos minutos la pantalla ofreció unas extraordinarias imágenes "deterioradas" que quedarán en mi memoria visual para siempre).

Esta tarde, a las 20 h. Cines Grancasa invita a una sesión gratis del video que se hizo de una de las representaciones. Lo cierto es que la puesta en escena fue muy especial y el sonido maravilloso, de modo que seguro que está muy bien ver en la gran pantalla esa representación "en lata".

Aprovechen la ocasión.

THOMAS MANN:

THOMAS MANN: JOSÉ Y SUS HERMANOS III: José en Egipto

 

Me he dado cuenta de que el otro día por error hablé de la tetralogía “José y sus hermanos” de Thomas Mann como si de una trilogía se tratara. El caso es que fueron cuatro los títulos: Historias de Jacob, El joven José, José en Egipto y José el alimentador. En castellano aún no ha salido el cuarto tomo y eso me desorientó. (Ni siquiera me hizo razonar el hecho de que tengo la tetralogía entera en un solo volumen de la Penguin: una compra temeraria –aunque económicamente fue una ganga - pues enfrentarse a un texto como el de Mann traducido al inglés es, en mi caso, algo más que optimismo…).

 

“José y sus hermanos” es una obra en la que Thomas Mann estuvo escribiendo durante casi diecinueve años (entre 1924 y 1943, aunque entre medio escribió algunas otras cosas), para la que viajó dos veces a Egipto y recopiló abundantísima documentación “mitológico-oriental”. Cuando acabó su escritura Mann escribió: “He terminado antes yo con José que el mundo con el fascismo”.

 

Ahora que acabo esta tercera parte del “José y sus hermanos” leo la biografía de Thomas Mann que publicó Hermann Kurzke  en 2000 en Alemania y salió traducida al castellano en 2003 (Galaxia Gutenberg), una obra de verdadero sabio en la materia (Kurzke es coeditor de las Obras Completas de Thomas Mann que publica S. Fischer Verlag). Por supuesto, lo primero que he hecho es leer el capítulo que dedica a los años de escritura de “José y sus hermanos”.

 

A mí también me ha interesado siempre la narración bíblica de la historia de José y su hermanos (Génesis 30-50), y creo comprender las razones de fondo que llevaron a Mann a escribir la versión particularísima (y al mismo tiempo fidelísima) que realizó y cómo lo que primero ideó como una breve “nouvelle” luego se le presentó como el monumental trabajo que resultó ser. Y, como su hermano Heinrich, pienso que se trata de su obra más poética y estilizada.

 

El empeño en escribir una obra como ésta es uno de los asuntos que más pueden interesarme de un escritor. Tiene que ver con el empeño de Flaubert con su "Salambó", pero, en cierto modo, se trata de un empeño contrario: ideológicamente, culturalmente, significa lo contrario al derroche de salvajismo, crueldad y fanatismo en el que se recreó Flaubert en su Cartago ideal. Las tierras del Jordán y del Nilo de Thomas Mann son tierras dulcemente civilizadas en las que los rituales cotidianos adquieren un sentido cosmológico al tiempo que íntimo. Flaubert huía del aburguesamiento aplatanante de la Francia de su época y Mann lo hacía de la Alemania turbulenta y amenazadora de la suya. Pero uno y otro buscaron un ámbito literario especialísimo en la recreación de un motivo "histórico" sobre el que erigir una obra personalísima.

 

Como seguro que aún tarda en publicarse la traducción castellana del cuarto tomo de esta tetralogía, he comprado también “Doktor Faustus”, la única otra “obra grande” de Thomas Mann que yo creía que me quedaba por leer. Tuve la suerte de leer de joven “Los Buddenbrook” (en una edición estupenda, con buen papel, letra grande y encuadernación de tela: la compré en una pequeña librería de ocasión que hubo por pocos años en la calle Arquitecto Yarza - no recuerdo exactamente si donde ahora está la pastelería Ascaso – y cometí la estupidez de prestarla a una amiga que nunca me la ha devuelto, aunque sigue siendo amiga, ¡casi cuarenta años después!).  Después llegó “La Montaña Mágica”  y más tarde “Confesiones del estafador Félix Krull”, que no llegué a terminar (estaba leyéndola precisamente cuando tuve que salir huyendo -1973 - en busca y captura” y desde entonces nunca he querido acercarme otra vez a esa novela; todo se andará).

 

Volver a leer a Thomas Mann trenta y tantos años después de haber leido cosas suyas por primera vez no sé si es propiamente volverle a leer, porque mis ojos no sé hasta qué punto se parecen a los ojos que lo leyeron entonces, pero es curioso: ayer tarde, sentado en la penumbra con el libro en las manos me sentí transportado a otras penumbras, me vi leyendo a Thomas Mann como cuando tenía diecisiete y veinte años, algo de mí mismo, esencia de mi identidad, permanecía perfectamente vivo y reconocible.

 

Volviendo a Thomas Mann y a su “José y sus hermanos”, he leído en Internet comentarios en los que algunos aseguran que no hay nadie que haya conseguido leer entera esa obra…Pues no sé por qué.

AGOBIO VERANIEGO: EL PITIDO Y EL CALOR

Hoy el agobio del calor ha conseguido tumbarme.

Apenas he podido escribir cuatro líneas y leer otras cuatro.

El resto ha sido un gran decaimiento.

Dicen las previsiones que vienen varios días seguidos de calor.

Hace muchos años que por estas fechas no estaba en Zaragoza.

Mozart, Brahms.

Y ese pitido constante, agudísimo, a ratos enloquecedor.

Ya no tengo silencio.

Recuerdo cómo era.

Lo echo en falta, lo echo mucho en falta.

Ahora, incluso para defenderme del asedio del pitido, he de tener algun sonido externo que me libre de la obsesión.

Incluso el ruido del tráfico me resulta tranquilizador.

Escucho a Mozart y a Brahms al otro lado de un pitido perpetuo que no puedo hacer callar.

Escucho a las personas, a los animales, a los personajes de las películas y a los presentadores de los telediarios a través

de la cortína luminosa del pitido.

En mi imaginación, el pitido son dos agujas de hacer media hincadas en mis oídos hasta bien adentro, brillantes, que unen

sus agudísimas puntas en el centro de mi cerebro.

Su brillo acerado forma esa cortina luminosa que se interpone entre mi cerebro y el sonido del exterior.

Estoy hasta las narices del pitido.

Y del calor.

KASPAROV: TOMO QUINTO DE "MIS GENIALES PREDECESORES"...Y DOS APARATITOS MUY ÚTILES PARA JUGAR AL AJEDREZ: "TOUCH PLUS" Y "BRAIN TOUCH"

KASPAROV: TOMO QUINTO DE "MIS GENIALES PREDECESORES"...Y DOS APARATITOS MUY ÚTILES PARA JUGAR AL AJEDREZ: "TOUCH PLUS" Y "BRAIN TOUCH"

Acaba de llegar a las librerías de Zaragoza el quinto volumen de la genial obra de Gary  Kasparov: “Mis geniales predecesores” (Madrid, Merán, 2008), traducida como los anteriores por el sabio español Antonio Gude (autor, él mismo de notables manuales de Ajedrez).

 

Son 550 páginas de estudio sobre las carreras profesionales de Viktor Korchnoi y Anatoly Karpov, con las que Kasparov concluye una inmensa obra de análisis, que contituye hoy día sin duda la mejor historia del Ajedrez que puede consultarse.

 

Consultarse y disfrutarse, porque lo más importante de estos cinco volúmenes es la profundidad apasionada de un Kasparov generoso en la búsqueda y presentación de los méritos de sus predecesores en el título de campeones del mundo de Ajedrez. Da gusto leer sus análisis detallados, en los que hace ver lo que muy pocos podrían ver sobre el tablero, así como sus resúmenes y antologías de textos de otros autores sobre cada jugador, partida, campeonato, etc. Transmite la pasión, el gusto, la alegría ante hallazgos intelectuales o instintivos, el asombro ante proezas ajedrecísticas, el buen humor ante circunstancias profesionales diversas.

 

Cada volumen es independiente, así que si no han leído los anteriores, o unos si y otros no, no se preocupen: aprovechen este último.

 

Kasparov anuncia en el prólogo a este quinto volumen que lo siguiente que publicará será el primer volumen de una obra, “Kasparov analiza el ajedrez moderno”, dedicada muy especialmente a la “revolución de las aperturas en las décadas de los setenta y ochenta”.

 

Si la mejor forma de aprender a jugar al Ajedrez es jugando (y hoy en día es fácil hacerlo a cualquier hora, incluso sin oponente humano), la mejor mejor forma de aperender a aprender a jugar al Ajedrez es estudiando las partidas de los Grandes Maestros.

 

Por cierto: hace poco salieron al mercado dos nuevos productos muy interesantes, el “Touch plus” y el “Brain touch”, ambos de Novag. Ambos han facilitado mucho el manejo respecto a anteriores modelos como "Touch" o "Star Ruby" (también de Novag).

 

Se trata de aparatos de bolsillo (del Ordenador Mind Sports) con los que se puede jugar al Ajedrez contra la máquina o contra otra persona, resolver problemas, estudiar partidas, etc., pero además pueden verse unas doscientas partidas de Grandes Maestros…y también jugar a las Damas, Reversi, Cuatro en raya, el Ratón y el gato, Saltamontes, Nim y Northcote. Por menos de 30 Euros, ¿qué más se puede pedir?

 

La diferencia más importante entre estos productos está en que “Touch mach” funciona con “lapicero” en pantalla táctil y “Brain mach” funciona con teclas. Ambos permiten jugar sin sonido, sin esos pitiditos que ponen nerviosos a quienes están cerca de quien está jugando y que nos disuaden muchas veces de emplear el programa de Ajedrez que llevamos en el móvil.

 

LUCHAS OBRERAS EN GIESA (ZARAGOZA) : DOS SESIONES MÁS DE TRABAJO. SE SUMA LUIS MARTÍNEZ

LUCHAS OBRERAS EN GIESA (ZARAGOZA) : DOS SESIONES MÁS DE TRABAJO. SE SUMA LUIS MARTÍNEZ

Pese a que habíamos dado por cerrada la primera fase del trabajo “Comunistas en la fábrica” sobre luchas obreras en Giesa, pareció conveniente ampliar un poco las aportaciones de Isidro Pradal y Felipe Prat y recoger el testimonio de un nuevo relator:  Luis Martínez, que entró en la fábrica en 1962 (por su Escuela de Aprendices, a los catorce años) y jugó un notable papel como dirigente asambleario hasta el final de la década de los años sesenta.

 

En la foto puede verse (de izda. a dcha.) a Felipe Prat, Luis Martínez e Isidro Prat en animada conversación. Precisamente fue con ellos dos con quienes conectaría en Giesa por indicación de la dirección del PCE cuando comenzó a moverse por la fábrica. De modo que fueron para él una especie de “padrinos” en los comienzos de su actividad sindical.

 

En esta sesión valoramos también la posibilidad de ampliar el período objeto de estudio y recoger el testimonio de otros activistas obreros en Giesa hasta finales de 1975, cuando la muerte del dictador abrió una nueva etapa del movimiento obrero español. A la vuelta del verano veremos qué podemos hacer al respecto.

 

Laura José ya ha escaneado docenas de materiales que los camaradas de Giesa nos han ido entregando y ha comenzado a hacer gestiones en diversos archivos a la búsqueda de documentación sobre la empresa Giesa, la actividad de los enlaces sindicales, etc.

 

Por mi parte, ya he comenzado la transcribir el contenido de las sesiones realizadas, apoyándome en las notas que he ido tomando en cada sesión. Posteriomente, contrastaré ese primer texto con la revisión de los deuvedés grabados (unas treinta horas). Más adelante los porpios implicados podrán revisar el texto resultante y aportar sus correcciones. Así terminará la segunda de las cuatro fases de este trabajo.

LA TRAGEDIA DE NIKOLÁI IVÁNOVICH BUJARIN: "LO QUE NO PUEDO OLVIDAR" DE ANNA LARINA, SU VIUDA

LA TRAGEDIA DE NIKOLÁI IVÁNOVICH BUJARIN: "LO QUE NO PUEDO OLVIDAR" DE ANNA LARINA, SU VIUDA

LA MEMORIA DE BUJARIN

 

Acabo de leer el libro autobiográfico de Anna Lárina: “Lo que no puedo olvidar” (Galaxia Gutemberg, 2006), en el que la viuda del gran intelectual y dirigente comunista Nikolái Ivánovich Bujarin narra los tres últimos años de vida de “El hijo dorado de la revolución” y “el favorito legítimo del partido”, en palabras de Lenin. Efectivamente, el joven Bujarin sería el más sinceramente venerado por el pueblo ruso, después del propio Lenin, de todos los fundadores soviéticos, hasta que en febrero de 1937 fuese detenido para ser “juzgado” y ejecutado en marzo de 1938, acusado de estar comprometido en una conjura “troskista-derechista” para acabar con la vida de Stalin y reestablecer el capitalismo en Rusia, en la que sería el Tercer Juicio de Moscú, último juicio-espectáculo de prominentes bolcheviques y punto culminante de la Gran Purga.

 

Anna Lárina, enamorada de Bujarin desde la infancia (a los diez años ya le enviaba poemas de amor) se casaría con él en 1934 (a sus veinte años, cuando él ya tenía cuarenta y cinco), pese a las prevenciones de un hombre que ya se sabía “en desgracia” (había sido apartado de los organismo de poder en 1929) y que temia convertirse en el “leproso” político más contagioso de la rusia de Stalin. Precisamente pocos meses antes de su arresto, Bujarin y Anna Larina tuvieron un hijo, Yuri, que como su madre, su abuelo y sus tías, sufriría las terribles consecuencias de aquellos sangrientos procesos.

 

La vida de Anna Larina, hasta entonces felizmente instalada entre la generación de “revolucionarios profesionales” que crearon la Unión Soviética (de quienes ofrece retratos de primera mano, muy interesantes), sería un calvario de veinte años de sufrimiento en el Gulag. Su hijo, alejado a la fuerza de ella, pasaría todos esos años en horfanatos e instituciones públicas, sin saber quiénes eran sus padres, hasta que con su reencuentro recibió las explicaciones de una madre que había guardado en la memoria hasta los más mínimos detalles de la vida de su padre y de ella misma.

 

Esos míminos detalles son los que componen la narración de este libro, de este tristísimo libro. Cuando se publicó en España no me sentí en condiciones de leerlo. Ahora mismo me doy cuenta de que he realizado una lectura realmente dolorosa para la que no estaba todo lo preparado que creía estarlo. Los efectos de la lectura de las memorias de Anna Lárina son profundos, afectan órganos vitales de cualquier ser humano, especialmente de quienes hemos vivido y vivimos con la esperanza puesta en grandes transformaciones sociales y hemos bebido animadamente de la historia de la revolución de Octubre.

 

Había leído, en su día, la seria biografía de Bujarín que publicó Stephen Cohen, “Bujarin y la revolución bolchevique: Una biografía politica, 1888-1938” (Madrid, Siglo XXI, 1976) y también el tomo de estudios sobre Bujarin que publicó Grijalbo por esas mismas fechas, resultado de un Congreso internacional sobre su figura, alentado desde la dirección del PCI. Había leído también algunos textos suyos y sobre sus puntos de vista en Economía Política. Y, por supuesto, había leído la estremecedora Carta “A la futura generación de dirigentes del Partido” que hizo memorizar a Anna Larina días antes de su arresto para que algún día pudiera transmitirla…como así fue ¡veinte años después! (Pero hasta 1986 no obtuvo respuesta, de parte de Mijaíl Gorcachov; ni Krushev ni Breznev acusaron recibo).

 

La detallada narración de las desgracias de Anna Larina tras el arresto de Bujarin, prisionera humillada, interrogada y torturada, perseguida continua y sádicamente por ser la viuda de “un traidor”, están realmente a la altura de las terribles circunstancias de los últimos años de vida de su marido.

 

Aún no he leído aún la novela póstuma de Bujarin, escrita durante su encarcelamiento,  "Cómo Empezó Todo". (Madrid, Pre-Textos, 2007). Sé que se trata de los siete primeros capítulos una narración autobiográfica, que dan cuenta de sus andanzas juveniles  hasta el año 1905 y que intentó transmitir en ella lo mejor de sus primera experiencia revolucionaria. Seguramente necesitó escribirla para recordarse a sí mismo quién era mientras sus jueces tejían una maraña de falsedades sobre su persona, maraña ignominiosa que él mismo (como tantos otros harían) pareció reconocer públicamente para intentar evitar daños a su familia.

 

Es importante saber que los últimos esfuerzos de Bujarin estuvieron centrados en esa novela, en un puñado de curiosos cultísimos y herméticos poemas y en un texto filosófico (”Arabescos filosóficos”: “una obra muy madura en comparacion con mis escritos anteriores y, a diferencia de ellos, dialéctica desde el principio hasta el fin” – Lenin le había reprochado no entender la dialéctica) y en el estudio de la entonces en ascenso ideología fascista.

 

Verano de 2008 en Zaragoza. Julio César, Cicerón, Séneca y la Roma de los primeros césares por un lado, y estas otras lecturas “bolcheviques”. En algún punto de mi cerebro confluyen estas líneas de búsqueda y se generan un tipo de preocupaciones, una especial obsesión o necesidad de reflexionar y comprender.

 

Pero me voy a dar un respiro: esta noche comenzaré el tercer tomo de la trilogía de “José y sus hermanos” (Barcelona. Emecé, 2008), una novela del último Tomas Mann (ya exiliado de la Alemania nazi) basada en la historia de José del “Génesis” del Antiguo Testamento. Sus anteriores dos tomos me resultaron muy interesantes.

 

EL FINAL DE LA DICTADURA FRANQUISTA, POR NICOLÁS SARTORIUS Y ALBERTO SABIO

EL FINAL DE LA DICTADURA FRANQUISTA, POR NICOLÁS SARTORIUS Y ALBERTO SABIO

 

A cambio de mi librito "El héroe agotado" sobre la vida de Vicente Cazcarra, el historiador Alberto Sabio me ha regalado generosamente, y dedicado, un ejemplar del libro que publicaron Nicolás Sartorius y él  mismo "El final de la dictadura. La conquista de la democracia en España, noviembre de 1975-junio de 1977" (Madrid: Temas de Hoy, 2007).

En sus casi novecientas páginas, los autores desgranan en seis capítulos (La movilización social y su sentido político, Los golpes grises de la represión, Grietas y divisiones en los soportes del Régimen, “El extranjero que tanto nos calumnia”: la dimensión internacional de la Transición española, Presión y negociaciones: el efecto dominó) los detalles de aquella época en la que confluyeron las luchas sociales con la necesidad imperiosa de cambios políticos, las demandas mayoritarias de libertad y la incapacidad del régimen “bunkerizado” franquista para maniobrar.

Se han publicado muchos libros, deuvedés, películas, documentación gráfica y de todo tipo sobre aquellos años de la Transición. Pero el libro de Sartorius y Sabio tiene el sello reconocible del punto de vista: la memoria del papel esencial que en el proceso de conquistar la libertad desempeñaron diferentes colectivos sociales, principalmente el de los trabajadores y estudiantes. La experiencia concreta de cómo se consiguió que, tras la dureza represiva del régimen en respuesta a la protesta en la calle, se impusiera la negociación y el consenso y se evitara un nuevo “choque entre españoles” es la materia de esta obra en la que toda una “generación política” de españoles puede verse reflejada.

No sé si es o no “lectura de verano”. Pero seguramente las vacaciones largas pueden ser una buena ocasión para zambullirse en el recuerdo y refrescar la memoria, esa memoria de la que algunos han pretendido apropiarse “patrimonializándola” en beneficio de unos pocos dirigentes (y de la Monarquía) previo “afeitado” de las puntas más agudamente populares.